El sacerdote que construye su reino acá en la tierra

En Antigua Guatemala el nombre de Felipe Sáenz es casi una leyenda. Se trata de un dentista y sacerdote que se convirtió en un magnate inmobiliario y es dueño de dos de los residenciales más exclusivos de la ciudad colonial. Su caso genera debate sobre la riqueza en la Iglesia Católica. Esa Iglesia que según el Papa Francisco tiene a los pobres como “su tesoro”.

Cotidianidad P147

Foto: Julio Sicán / Proceso

El padre Felipe Sáenz, a la derecha, en una foto del 1 de mayo de 2015.

Aunque viva cómodamente en uno de los complejos más exclusivos de la Diagonal 6 de la zona 10 en Ciudad de Guatemala, el padre Felipe Sáenz tiene el aspecto de un monje ermitaño. No existen fotografías suyas publicadas en prensa. Sólo una fue posible encontrar en el archivo de Julio Sicán, un periodista local. Allí aparece despeinado, con una abundante barba descuidada y con la mirada perdida. Pocas veces se deja ver en la actualidad. Pero hace unos quince años, era común encontrarlo oficiando misa en Santa Inés del Monte Pulciano, una pequeña iglesia ubicada en la entrada de la Antigua.

 

La iglesia a la que está asignado el padre Felipe.

La iglesia a la que está asignado el padre Felipe. Foto: Carlos Sebastián.

Los fieles que recuerdan aquellos días cuentan que el padre Felipe se tomaba su tiempo para oficiar la misa, tanto así que estas podían extenderse por media o una hora más. Sus prédicas eran largas pero mantenía a la gente despierta porque cuando menos se lo esperaban subía la voz y porque nunca dejaba de expresarse fuertemente con las manos. Era un sacerdote emprendedor. También construyó una torre más alta para su iglesia, pero el Consejo para la Protección de Antigua se opuso y tuvo que demolerla. A sus 50 años aún era un sacerdote con energía. Hoy, tiene 70, está enfermo y casi retirado de cualquier acto público.

Cuando la misa terminaba, el padre Felipe se cruzaba la carretera e iba a su casa, en su finca, La Chacra. Se trata de una antigua plantación de café que fue administrada por los dominicos y que luego pasó a ser parte de su acaudalada familia. Una finca tan grande que de ella ya se desprendieron dos proyectos residenciales y actualmente se libra una batalla legal para desarrollar el tercero.

 

La finca del padre Felipe.

La finca del padre Felipe.

La vida del padre Felipe transcurre entre la finca y el residencial. En la iglesia es ya casi un milagro encontrarlo.

Misteriosos son los caminos del Señor

Felipe Sáenz no iba para padre. A finales de los años 70 era otro jóven más en la Facultad de Odontología de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Se graduó como cirujano y dentista a los 30. Tenía un hijo y ya tenía una profesión. Sin embargo hubo un evento que marcó la vida del país, y la de Sáenz.

En 1980, su padre, el entonces diplomático José Felipe Sáenz, murió durante la quema de la Embajada de España. Su madre, Clemencia Cóbar, una hacendada de Antigua Guatemala, siempre se mantuvo ajena al caso. Según consta en la denuncia entregada ante la justicia española por la activista y premio nobel Rigoberta Menchú, cuyo padre también falleció en la quema, Clemencia Cóbar “nada dice sobre los hechos, de los que no sabe nada”. Pocos años después, Felipe Sáenz entró a un seminario de reciente apertura, la Fraternidad Misionera de María.

El seminario se haría famoso por una acusación contra un cura por abuso sexual y porque desde lo interno se generó un cisma cuando un grupo de sacerdotes desconocieron la autoridad del Papa, y tras ser excomulgados, se unieron a la Iglesia Católica Ortodoxa Brasileña (una iglesia no canónica, es decir, que no es reconocida ni por las autoridades católicas ni por las ortodoxas).

Al ser ordenado sacerdote, Felipe Sáenz fue asignado a una iglesia pequeña, ubicada en la entrada a Antigua Guatemala, la iglesia de Santa María del Monte Pulciano, que está bajo cuidado de la finca La Chacra, la finca de su propiedad. Luego, fue rotado en otras iglesias de Sacatepéquez, sobre todo en Santa Lucía y San Bartolomé Milpas Altas. Sin embargo, el padre Felipe nunca estuvo consagrado del todo a su vida religiosa.

Desde 1995 le saca provecho a la herencia que le dejó su madre, la finca La Chacra, y para ello inscribió cuatro empresas entre 2004 y 2014 que se encargaría de desarrollar algunos de los complejos residenciales más exclusivos del centro de Antigua Guatemala.

Con Mansiones de Antigua, S.A., administra sus dos primeros proyectos inmobiliarios, los residenciales Las Jacarandas y Gravileas, cuyas casas pueden llegar a costar hasta US$850 mil (Q6.5 millones).

También son de su propiedad el Centro Gerencial Marqués de Rubio, cuyos locales se alquilan en US$600, y el parqueo del mismo nombre. Su empresa más reciente es Caleruega S.A., la firma detrás de su último proyecto inmobiliario, y el más polémico, con el que pretende urbanizar la última parte de su finca construyendo 311 viviendas.

El padre Felipe también figura como beneficiario de la offshore Reina Sofía Corporation, a través de la cual se administra el exclusivo condominio Reina Sofía, ubicado en la Diagonal 6 de la zona 10 de la ciudad capital.

 

El residencial es propiedad del sacerdote. Foto: Carlos Sebastián.

El residencial es propiedad del sacerdote. Foto: Carlos Sebastián.

Los intereses del padre son defendidos por Jorge Rosales, un exdiputado por Sacatepéquez, de los abogados más destacados del departamento, ex candidato a la Corte Suprema de Justicia y actualmente asesor del presidente del Congreso, Mario Taracena. Rosales dijo que “por su edad, está difícil que el padre quiera dar entrevistas y además está muy nervioso con todo esto del reportaje”. Agregó que el hijo del padre Sáenz –se negó a decir el nombre– quien realmente está a cargo de los proyectos empresariales; aunque los funcionarios municipales consultados sí recuerdan la presencia del sacerdote en algunas reuniones. Al final ni el padre, ni el hijo, quisieron hablar. Otro de los abogados del padre Felipe durante 2015 fue Bonerje Mejía, hoy magistrado de la Corte de Constitucionalidad.

Así fue como el licenciado en odontología se terminó convirtiendo en un sacerdote, magnate del sector inmobiliario.

Al padre lo que es del padre…

Los problemas legales en los que se ha visto envuelto en su último emprendimiento inmobiliario, llamaron la atención mediática sobre el nombre del padre Felipe Sáenz. Acusaciones de sobornos y anomalías en el otorgamiento de licencias que han sido investigadas por el medio local Proceso.

Quizás es por ello que tanto las autoridades de la localidad como los sacerdotes evaden hablar del padre Felipe. El cronista de la Ciudad Colonial, Carlos Berdúo, literalmente salió corriendo cuando fue buscado para este reportaje. Los funcionarios de la municipalidad se limitan a decir que lo han visto “un par de veces”. En la curia la cosa no es distinta.

Santa Inés del Monte Pulciano, la iglesia a la que estuvo asignado Sáenz, está dentro de la jurisdicción de San José Catedral. Allí el padre Carlos Rodríguez, un tipo bajo de estatura y con actitud amigable, se excusa diciendo que hay jerarquías. “Hay temas que yo no tengo permitido hablar”, intenta zanjar. Forzando la plática cuenta que al padre Sáenz solo lo vió una vez: “fue en la cola del banco”. En la oficina de monseñor Ramiro Pellecer, obispo auxiliar de Guatemala, informan que esos temas sólo los puede tratar el Arzobispado, que ha su vez ha prometido analizar el caso pero sin que hasta la fecha exista un pronunciamiento.

En la Fraternidad Misionera de María se excusan una y otra vez aduciendo que los sacerdotes rectores no están o que se encuentran en un retiro y no pueden ser molestados. Sólo un padre se atreve a meter las manos al fuego por Felipe Sáenz.

Se trata del cura Aníbal Álvarez, que está a cargo de la iglesia del municipio de Pastores. Los sacerdotes Álvarez y Sáenz son egresados de la Fraternidad Misionera de María y trabajaron juntos en la iglesia de Santa Lucía Milpas Altas.

En la sala de la pequeña oficina de su iglesia, el padre Álvarez se sienta con las manos entre las rodillas y con el retrato a sus espaldas de monseñor Julio Vián, arzobispo de Guatemala. Contiene cierta molestia, pero va al grano con una larga explicación:

“Él es un multimillonario y ¿cuál es el problema con eso? Tiene 20 casas en la Antigua y muchas más en la capital. A él le heredaron y eso no es pecado. El problema no es cómo se vive sino cómo se sirve. Sáenz es un padre muy generoso. Ha donado una cantidad enorme de terrenos, siendo sacerdote tuvo otro hijo pero porque lo adoptó. En la iglesia hay sacerdotes muy ricos, accionistas de la tabacalera, miembros de familias acaudaladas, que van en una Harley a dar misa pero lo que importa es su vocación de servir”.

El padre Álvarez también explica que el voto de pobreza no aplica de igual forma para todos los sacerdotes. En los seminarios arquidiocesanos, como la Fraternidad Misionera de María, hay mayor libertad de acción y no existe la obligación –como en el caso de los benedictinos– de no poseer ningún tipo de bien material. Otras órdenes exigen un voto de pobreza a sus sacerdotes.

Cuando una señora llega a hacer el trámite para un bautizo, el padre Álvarez da por terminada la entrevista. Sale de la casa parroquial mientras afuera hay una banda escolar ensayando en la cancha de básquet del pueblo. Álvarez pregunta a este periodista cómo va el proceso legal del complejo inmobiliario del padre Felipe. Cuando se le explica, dice “Sáenz sabe cuándo actuar”. Lo dice dos veces, riéndose, con la mirada perdida en el cielo.

El tesoro de la iglesia son los pobres

Hasta octubre de 2013, Franz-Peter Tebartz-van Elst, era obispo de Limburg, Alemania. Ese día el Papa Francisco lo suspendió por haber derrochado 3.5 millones de fondos de la Iglesia en la construcción de una residencia y de un centro pastoral, sumado a otros lujos. El derroche no podía ser tolerado por un pontífice que hasta la fecha no ha querido mudarse al palacio papal, que calificó a la riqueza como una de las mayores tentaciones y que pidió a los sacerdotes cubanos que “amen su pobreza”.

Sin embargo, entre el obispo alemán derrochó dinero de la arquidiócesis, mientras que Sáenz, si derrochara, estaría haciéndolo, en teoría, con su propio capital. Lo que presenta esta situación no es una ilegalidad, pero recuerda por ausencia de voto de pobreza a la frase del papa Francisco, pronunciada en julio de este año frente a peregrinos franceses: “El tesoro de la Iglesia son los pobres”.

Mauricio Chaulón tiene una maestría en antropología social. Su tesis de licenciatura y de maestría las dedicó a analizar las relaciones de poder que se tejen alrededor de las celebraciones litúrgicas de la Semana Santa guatemalteca. Chaulón cree que al final de cuentas la riqueza de un sacerdote no contraviene ningún precepto de la misma Iglesia Católica y es más un problema moral.

“Lo que pasa en Guatemala -opina Chaulón- es que la curia tiene rasgos de aquel poder que ostentaban durante la época colonial. Hay un grupo de padres acaudalados, muy conservadores, que históricamente han estado ligados a la oligarquía. En esos casos las relaciones de poder pesan más que cualquier precepto”.

Y es que Sáenz no es el único padre que ha gozado de comodidad económica en el país. Otro ejemplo es el de José María Ruiz Furlán, conocido como “el padre Chemita”, quien hizo un negocio alrededor de las peregrinaciones a Tierra Santa y que incluso fue candidato a alcalde capitalino.

Al final de cuentas el debate sobre la riqueza dentro de la Iglesia Católica es tan antiguo como ella misma. En las comunidades primitivas poseer bienes era visto como un pecado y casi vivían bajo un modelo comunista. No fue sino hasta 1881, con la publicación de la encíclica Rerum Novarum por parte del Papa León XIII, que la Iglesia Católica empezó a cambiar su visión sobre este tema.

No se sabe cuál es la opinión del Arzobispado de Guatemala ante este debate. El padre encargado de comunicación, Lester García, pidió un correo con todas las preguntas pero su respuesta nunca llegó.

Amén

El padre Felipe Sáenz y su fortuna son casi una leyenda en la Ciudad Colonial. A sus casi 70 años casi ha desaparecido por completo. Las secretarías de la oficina de San José Catedral, cuentan que algunas veces, cuando llega a Antigua Guatemala, se le encuentra desayunando en Doña Luisa Xicontencátl, su restaurante preferido. La última vez que lo vieron fue para una procesión del primero de mayo de 2015.

En los alrededores de la pequeña iglesia de Santa Inés del Monte Pulciano, unos dicen que fue excomulgado, otros que simplemente se retiró porque ya está muy mayor. Lo cierto es que el padre Felipe aún goza de su licencia ministerial y está asignado a la iglesia de San Bartolomé Milpas Altas. El problema es que allí nadie, ni las señoras que venden dulces en el atrio de la iglesia, dan razón del padre. Aunque sí recuerdan que muy de vez en cuando “llega un padre con guardaespaldas, sólo da la misa y se va”.

Gabriel Woltke
/

Guatemala / Xibalbá 1988. Ingresó al seminario queriendo ser sacerdote, salió a estudiar literatura y luego hizo carrera como periodista. Avanza sobre el río. Desea ser escritor, corrector, carpintero, programador, diseñador, monje, mago, árbol, pájaro, ballena.


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    Ramiro Velasquez /

    08/10/2018 1:28 PM

    Gabriel: ¿y el gran artículo, detallado y con cifras, sobre la amplia, variada y extraordinaria obra de la Iglesia Católica en Guatemala, para cuándo?
    ¿o eso no es noticia? ¿no genera ganancias? ¿o no es conveniente para... quién? ¿o para... qué?

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    GUGO FRANCISO GOPEZ (SAA) /

    01/10/2018 8:58 PM

    El Arzobispo de Quetzaltenango, un acaudalado panameño, también es inversionistas en temas de arrendamiento inmobiliario de la Iglesia. El actual juez del Tribunal Canónico Arquidiocesano procede de una familia acaudalada de San Mateo Quetzaltenango y viaja en una camioneta de lujo todo terreno ignorando ambos las recomendaciones del Santo Padre. Las monjas de claustro de Quetzaltenango de origen mexicano en su Congregación "MADRES DE LA CRUZ" tienen su propia parroquia y capitalizan a las familias millonarias de Xela ocupando un área de diez mil metros cuadrados en la zona tres. Los salesianos con su universidad MESOAMERICANA capitalizan millones de dólares anuales con una línea religiosa procapitalista y son aliados de la corrupción a través del sacerdote español RECTOR DE LA MESOAMERICANA...Los jesuitas se han apoderado de un terreno municipal mediante una CONCESION EN USUFRUCTO por cien años y se aprovechan del recurso municipal para hacer su negocio por millones anuales simulando servicios educativos a la comunidad y EVADIENDO AL FISCO con toda clase de artimañas y negocios redondos.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Eliza Merlín /

    30/09/2018 11:29 PM

    Felipe Sáenz si deberás tiene o tuvo vocación debería de dejar su patrimonio a todas esas personas que lo necesitan y no a su familia si como dicen es una familia acaudalada y unas propiedades no creo que les haga falta mientras que a los necesitados los beneficiaría enormemente. Espero que este llamado padre o sacerdote se le abra el corazón y la cuenta bancaria para ayudar a tantas personas necesitadas en Guatemala 😠🤫

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Jorge Rivas /

    05/06/2018 11:57 AM

    Si es sacerdote de Cristo, debería repartir sus riquezas entre los mas pobres.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Jorge Estrada /

    13/12/2017 3:03 PM

    Adelante con este tipo de publicaciones siempre incomodara a los nefastos seguidores de estos estafadores glorificados. El negocio de la ceguera de la fe y la locura desquiciada de estos personajes en Guatemala sigue siendo un náuseo lastre al desarrollo, perversos aprovechados de cualquier situación siguen comiendo de la miseria del pobre que dicen protejer hasta envaucan al asesinato a quienes los ponen en evidencia. Un asco de cultura todo el cristianismo, que sigue corrompiendo lo más valioso del ser humano, que es el simple hecho de ser.

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    Padre Celestial /

    13/12/2017 10:36 AM

    ¿ Y se detonamos una bomba a todas las iglesias ?
    Muy culero?

    Que se mueran todos los hipocritas religiosos de este lindo país.
    ¡ Vayanse a la MIERD* serot*s ! o al infierno mejor que es donde pertenecen.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Jimmy /

    08/02/2017 12:19 AM

    No es Santa María del Monte Pulciano, que gran error, es Santa Inés del Monte Pulciano.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Claudia /

    08/10/2016 1:17 PM

    No entiendo el enojo de tantos ante esta nota. Es una historia interesante que nos saca un poco de los temas cotidianos. No entiendo por qué tantas personas se sienten inmediatamente atacadas y empiezan a criticar al autor de la nota. Creo que más allá de la persona del padre en sí, esta historia nos puede llevar a analizar cuál es el rol de la iglesia en Guatemala, en nuestras vidas incluso, cuál es el papel de la riqueza, etc. Nos puede llevar a discutir sobre preguntas morales que conciernen la religión y el dinero, no hay razón para sentirse tan lastimado por la historia de un padre x de Guatemala... Nos falta profundidad de análisis.

    ¡Ay no!

    5

    ¡Nítido!

    Rafael Cifre /

    05/10/2016 11:18 PM

    Sinceramente, me dio pena ajena leer éste "artículo investigativo", es obvio el criterio sesgado del autor, un típico pseudo intelectual con mentalidad adolescente. El ataque contra la Iglesia, aunado al ataque personal contra el padre Sáenz; son diez minutos de chisme sobre chisme, calumnia sobre calumnia e indirectas con las que se trata de dejar malparado al padre Sáenz y a la Iglesia Católica.

    Como consejo al señor Woltke, no deje que sus causas personales lo hagan desperdiciar su tiempo investigando escándalos donde no los hay. Los cansados ataques a la Iglesia dejan de ser vistos como cool y rebeldes pasados los 20. Tal vez estos ataques lo hacían ver como parte de la contra cultura en la Universidad, pero en su actual posición profesional, desmerecen su calidad como escritor (o investigador).

    ¡Ay no!

    6

    ¡Nítido!

    Maria Blanco /

    05/10/2016 2:30 PM

    Lamentablemente concuerdo con los comentarios, muy mal articulo. Habiendo tantos temas de interés nacional centrarse en una persona y cebarse me parece mas digno de los chismes del periódico pero no de un medio que me ha parecido ser una buena alternativa a los medios tradicionales. Por favor no se rebajen. Donde quedo el periodismo investigativo. Por ejemplo que paso con las denuncias de corrupción en el Ministerio de Comunicación, por ejemplo. No escriban por escribir, escriban para orientar o contribuir a consolidar un verdadero Estado de Derecho y a perfeccionar un sistema de vida democrático.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!







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