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¿Por qué el lenguaje incluyente no es una dictadura?

El lenguaje es un proceso de comunicación espontáneo y que se adapta. También posee una estructura científica formal que, por medio de combinaciones, permite que exista. A diario lo usamos, sobre todo en su tipo humano (secuencias sonoras, signos, señas o gráficos). Además, requiere de un contexto para utilizarse.

Cotidianidad Opinión P369
Esta es una opinión

Sign_explaining_inclusive_language_in_spanish

Evoluciona constantemente. Y, en su forma natural, lo hace acorde a la época. A una gama amplia de contextos socioculturales. Por esa razón, muchos críticos del lenguaje incluyente lo consideran como una imposición y una deformación del mismo.

Pero no se trata de un mal uso, ni mucho menos de algo similar a un lenguaje totalitario.
Últimamente he tenido varias discusiones con detractores y detractoras del lenguaje incluyente. La mayoría utiliza como argumento: “es una imposición, nos quieren obligar a hablar de cierta forma y eso es dictadura”. Pero están lejos, muy lejos del verdadero significado.

Recientemente incluso leí una comparación a las neolenguas y el totalitarismo del Gran Hermano, que plantea George Orwell en su novela 1984. Pobre Orwell, malinterpretado tantas veces.

Ahora bien, ¿por qué? En español existe lo que llamamos masculino genérico, propuesto por el DRAE (el Diccionario de la Real Academia de la Lengua y que en los últimos años no ha hecho sino cometer errores). Define: “En los sustantivos que designan seres animados, el masculino gramatical no solo (aquí ya existe un error, de la RAE, al eliminar el acento en “sólo”) se emplea para referirse a los individuos de sexo masculino, sino también para designar la clase, esto es, a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos”.

Pero de esta forma, la Academia lo único que hace es condenar al idioma español a perderse de un sinfín de formas en las que puede hacer uso “económico” como le llaman al “buen español”.
Ahora bien, Como construcción espontánea, la lengua debería ser neutral; no contener ninguna característica ideológica de ningún tipo. Pero a veces no requiere sólo de una estructura conformada a partir de la sintaxis, fonética y léxico; requiere además de comprender la visión filosófica de la misma.

Hay idiomas como el chino mandarín, en los que no existe género; en alemán está el masculino, el neutro y el femenino y no tienen ninguna relación con los géneros humanos. Perro es masculino, cocodrilo es neutro o gato es femenino. Muchas de sus construcciones son más bien analíticas. Para el español, en contraste, sí existe el género y su uso clásico gramatical pone por encima al género masculino.

Por otro lado, si vemos la postura planteada por Charles Sanders Pierce, quien considera el problema del lenguaje como una forma en la que las personas perciben su realidad, aspectos como el uso del masculino genérico son indicativos de que el mismo idioma hace a un lado a la mujer.

Más allá de su construcción gramatical, el lenguaje posee una filosofía, generalmente otorgada por los hablantes. Ésta, además, es el reflejo de la vida cotidiana de quien da forma al habla.
Más allá de un sistema: comprender el poder del lenguaje

El problema del lenguaje ha sido estudiado desde diferentes puntos. La mayoría, desde su funcionalidad. Pero no sólo se trata de una ciencia: consiste en diferentes sistemas que permiten una comunicación eficiente.

Además, otorga un significado a lo que percibimos a diario. El lenguaje también es poder. ¿Por qué?

El escritor Amos Oz escribió un ensayo llamado Contra el fanatismo, en el cual escribe: «los palestinos y otros árabes tenían verdadera dificultad para pronunciar la sucia palabra ‘Israel’. Solían llamarlo la ‘entidad sionista’, la ‘criatura artificial’, la ‘intrusión’, la ‘infección’, aldaula al-mazuuma (el ‘Estado o ser artificial’)».

En la serie juvenil de Harry Potter, por otro lado, la escritora J.K Rowling llama El que no debe ser nombrado a su personaje antagónico. Ambas frases dan crédito a la siguiente premisa: lo que no se nombra, no existe.

El español mantiene la tendencia al masculino genérico. En su orden espontáneo, el lenguaje no puede ser discriminativo, ya que en ocasiones otorgar un género es inevitable para emitir un mensaje. No obstante, hay formas abstractas en las que se da prioridad al masculino.

Veamos algunas variantes para aplicar el lenguaje incluyente:
Sexismo:
El hombre ha creado.
Lenguaje incluyente:
La humanidad ha creado.
Sexismo:
Los derechos del hombre.
Lenguaje incluyente:
Los derechos humanos.

Y así. Sucede que la utilización del masculino genérico, sí ha apoyado a invisibilizar a las mujeres. ¿Cómo? Para Charles Sanders Pierce, el problema de la lengua consistía en que es la forma en que las personas perciben su realidad. Ergo, si no te nombro, no existís.
Por otro lado, y no se necesita ningún estudio lingüístico para entenderlo: un idioma necesita, además, de un contexto. Y hay palabras, como “poetisa” que se han utilizado para otorgar un valor menor a las mujeres sobre los hombres.

Cuando se habla de lenguaje incluyente no se refiere a sustituir artículos con “X”, ya que el valor fonético nos permite escribirlo, pero nunca pronunciarlo. Eso sí, no se trata de una dictadura, sino de darle valor a las mujeres en nuestro idioma.

¿Tanto nos cuesta explicarlo?

Pep Balcárcel
/

Músico frustrado. Llegó al periodismo por casualidad y se quedó por amor. Ha publicado un par de libros de cuento y de poesía. También fundó una editorial y sobrevive como puede. Animalista.


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COMENTARIOS

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    Joaquín /

    10/06/2018 11:15 PM

    Solo piensa en el hecho de que si cambiaras las "a" y "o", por una "e", habría que cambiar todo el sistema del habla en español y a la vez, enseñarle a extranjeros a hablarlo correctamente, cambiar diccionarios enteros, y la forma de conjugar oraciones, el idioma se hizo de esa manera por algo, no es comparable decir "todes", a que decir "murciegalo"

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Gabriela Platero /

    21/05/2018 5:29 PM

    Soy mujer, profesional y con una maestría, esposa, madre, amiga, viajo sola y acompañada, y tomo mis propias decisiones. No estoy sujeta a nadie. Y JAMÁS me he sentido excluida o reprimida por el lenguaje español, según está aprobado por la Real Academia Española.
    En vez de preocuparnos por lo que llaman "lenguaje inclusivo" (que dicho sea de paso, pienso que es una burla a nuestro bello idioma), enfoquémonos en educar a TODOS los niños del país, para lograr una sociedad de personas libres y responsables.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Victor Chaparro /

    31/01/2017 4:27 AM

    El problema de este tipo de interpretaciones, hechas evidentemente a la ligera, desde el fervor de la rebeldía, las nuevas modas y los aires de revolución que "luchan" contra un sistema opresor e injusto, es que carecen de un análisis un poco mas profundo y terminan contradiciéndose a si mismas. Según el texto (y con lo cual se puede estar de acuerdo) el idioma se adapta a la realidad de la sociedad que lo practica, el idioma emana de sus hablantes y se va transformando con el tiempo y el contexto; siendo así, la solución para un cambio frente la inclusión de la mujer, por lógica básica pajo la premisa nombrada, no es cambiar el idioma para hacer una sociedad mas incluyente, es hacer una sociedad mas incluyente para cambiar el idioma. Sobre todo en Latinoamerica se ven a diario este tipo de formas simbólicas de promover la igualdad de derechos y la justicia de genero, pero también, sobre todo en Latinoamerica es donde mas violencia hay contra la mujer. Así pues, de poco sirve escribir "los detractores y las detractoras" en un par de textos de ocio, cuando el hablante promedio, la sociedad misma que impone el idioma, ni piensa, ni actúa ni cree realmente en lo que esas formas gramaticales proponen. Así bien, mi conclusión es que mientras la sociedad como tal no hable con "el lenguaje incluyente" como una forma "normal" del idioma en la que se expresa una cosmovisión social, política e incluso filosófica, cualquier intento de usar ese "lenguaje incluyente" es, de alguna forma, una imposición de un grupo que considera (seguramente con alguna validez) que su concepción sobre el tema es mas valida que la de los demás hablantes. VC

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Peter Lim /

    25/01/2017 8:30 AM

    Haaa, estos listillos que se la andan en la onda de lenguaje inclusivo, feministas y en su rol de "nuevas masculinidades", se las llevan de muy progres, pero muchos (no todos, pero la gran mayoría sí), lo único que buscan en chim@rse a cuanta desprevenida que caiga en los tentáculos de estos listillos, puesto que se venden como los más progres de los progres

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

      Pep Balcárcel /

      27/01/2017 4:52 PM

      Hola, Peter, no me considero progre. De hecho, mis estudios en lengua y literatura son en la UFM y coincido con su visión del libre mercado. Por otro lado, qué triste que existan personas que utilicen el feminismo para coger.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    Juan P. Ochaeta /

    24/01/2017 9:53 PM

    Sería bueno que el autor revisara su conocimiento sobre las reglas ortográficas, antes de criticar nuestro lenguaje y darse aires de filólogo, puesto que la RAE ya eliminó hace un par de años el uso de la tilde diacrítica del advervio "solo". Es decir que el texto citado para la definición del maculino genérico, no contiene error alguno.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      Pep Balcárcel /

      27/01/2017 4:38 PM

      Hola, Juan. Lamentablemente hasta el próximo año pienso cursar el doctorado en filología. No obstante, la misma RAE ha admitido que eliminar el acento diacrítico en 2010 fue un error. Por otro lado, se trata de una institución de prestigio que, pese a todo, no puede normar.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    Ale C /

    24/01/2017 11:46 AM

    Gracias hombres por sus valiosas opiniones. Qué bueno saber que ustedes están fresh con cómo están las cosas y que ya lo están haciendo todo bien. No hace falta actualizar o mejorar nada. Algún día quisiera tenerla tan de awevo, pero no querría meterme a incomodarlos. Besitos!!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Raemundo /

    24/01/2017 8:47 AM

    Me parece que escribir o hablar utilzando ambos generos no reinvindica a las mujeres y mucho menos es para ser incluyentes de otros generos, considero que el idioma tiene reglas y deben respetarse de lo contrario incluso lo hacen en este medio, no es necesario que en la escritura haga referencia a "los" y "las" me parece una ignorancia y aberración del idioma español. Hacer valer a la mujer y respetar tendencias, no inicia con la escritura sino mas bien con tu forma de ser y vivir, el respetar.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    David /

    23/01/2017 9:24 AM

    Hace un tiempo, Nicolás Maduro, se convirtió -muy a su pesar- en el mejor ejemplo de la problemática que se circunscribe a la pretensión desbordada y sin base lingüística de incluir ambos sexos en los discursos. Los 35 millones de “libros y libras” que iba a repartir entre los jóvenes venezolanos, le convirtieron en el hazme reír del momento. Igual que sus “liceos y liceas”, esos centros educativos que el mandatario anunció que pondría a disposición de estudiantes becados.
    Los defensores del lenguaje no sexista alegan que “una lengua que no se modifica solo está entre las lenguas muertas”.

    Hay que saber elegir las batallas. Especialmente si lo que se busca es acabar con el sexismo en todas sus manifestaciones y hacia ambos lados. Porque no tiene sentido dejar de emplear palabras acabadas con el grafema ‘o’ y significado genérico, sino se va a hacer lo mismo con las que terminan en ‘a’ y también integran ambos sexos.

    Si vamos a hablar de ‘médicos’ y ‘medicas’, hablemos también de ‘periodistas’ y ‘periodistos’.

    La lucha lingüística por la que abogan los feministas si tiene una razón de ser que nada tiene que ver con la construcción del genérico: el léxico.

    Extracto: Semana.com

    ¡Ay no!

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    ¡Nítido!

      Pep Balcárcel /

      27/01/2017 4:54 PM

      Hola, David. Eso que mencionás no es lenguaje incluyente.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    Jose /

    21/01/2017 2:47 PM

    Eso seria como luchar con la funcionalidad de la naturaleza, los lenguajes como las sociedades, diciéndolo de una forma muy conceptual; son seres vivos. Y representan la conciensa de los sujetos que lo utilizan como pauta de comunicación, por qué es su respaldo para procesar su entorno y sentimientos, acumular experiencia y heredarla, además que si estructuran la forma de pensar y como todo en este plano, genera ventajas y desventajas. Tratar de cambiar así de nomás las pautas, solo generan esfuerzo por gusto, como es de ejemplo este artículo mal logrado, los cambios se dan solos, en el tejido social y y como todo en la naturaleza, es pura lógica del funcionalismo.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Alex /

    21/01/2017 12:18 AM

    Por lo visto, te dio clases Joviel Acevedo.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!







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