Por qué alguien se convierte en asesino de indigentes (Parte 1)

Tras 23 asesinatos y violaciones de indigentes, al menos 16 con el mismo patrón criminal, Moisés Gutiérrez Guevara es la única persona acusada por el MP de ser uno de los asesinos. Es un enigma. Las autoridades hasta ahora solo le acusan de dos muertes y una agresión, pero no descartan que haya evidencias para vincularlo a más casos. Estos hechos pusieron a este lobo solitario en titulares y portadas de los medios, pero ¿cómo alguien ‘normal’ llega a aparecer en un video asesinando a indigentes?

Cotidianidad P258

Moisés Gutiérrez Guevara, el acusado de ser asesino de 3 de los 23 indigentes.

Fotos: Carlos Sebastián

Moisés Gutiérrez, de 50 años, caminaba la madrugada del miércoles 24 de agosto entre la 1a avenida y 2a calle de la zona 1 capitalina. Iba solo. Buscaba una víctima. Eso es lo que muestra un video que los fiscales del Ministerio Público tienen en su poder.

Las cámaras captaron el momento en que iba con ropa ligera y sin rumbo claro hasta que encontró a la persona que sería su víctima. Recogió una piedra y la arrojó contra la cabeza de su objetivo, que en el instante perdió la conciencia.

Pero las cosas no salieron como esperaba. Había golpeado a una mujer y eso no era lo que quería. De acuerdo con investigadores de la Fiscalía y según lo confesó tras su captura, el victimario solo buscaba violar y matar a los hombres que viven en las calles.

Como a Rigoberto de Paz Ramírez, que no sabía que la muerte le llegaría a los 49 años, el 26 de julio. Sus vecinos lo recordaban como alguien trabajador, lustraba zapatos y así buscaba dinero para comer. Esa madrugada dormía a solo unos metros de la puerta de iglesia La Recolección, en el Centro Histórico. Las cámaras muestran cómo una persona lo atacó. Arrojó una piedra contra su cabeza y lo dejó seriamente herido. Luego, recogió la piedra y se la lanzó nuevamente. Así lo mató. En cuestión de minutos. Y según los investigadores, esa persona es Moisés Gutiérrez.

La Policía lo encontró y lo detuvo. Cuando Gutiérrez caminaba engrilletado dijo a periodistas que cometía las agresiones porque un indigente lo violó cuando era niño y buscaba una forma de vengarse.

¿Cómo un ciudadano de 50 años, que trabaja pintando casas, se convierte en asesino y violador de indigentes? Fuimos a buscar a su madre y sus vecinos para preguntarle.

El Amparo II, en la zona 7, es un barrio pobre, de familias que viven bajo el asedio de las pandillas y sin acceso a muchos puestos de trabajo. El barrio es una suerte de laberinto construido a partir de casas pequeñas y terrenos con construcciones inconclusas. Los drenajes funcionan a flor de tierra y las moscas revolotean. Si no hay dinero para drenajes, menos lo hay para planificación urbana. Por esas calles y avenidas creció Moisés.

 

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Las direcciones son confusas y eso dificulta la búsqueda. Pero casi todos en el barrio lo reconocen y con gestos indican cómo llegar hasta su casa. Su madre, Aminta Guevara, responde rápidamente cuando llaman a su puerta, pero es cautelosa y no la abre. Desde dentro, dice que no atenderá visitas y mucho menos a periodistas, porque no está dispuesta a hablar sobre el caso de su hijo. Ante la insistencia para conocer su opinión, dice que deja todo en manos de “la justicia divina”.

Aminta apenas deja ver su mano cuando la saca para recibir el papel donde está anotado el número al que puede llamar si cambia de parecer, si quiere compartir su testimonio.

– Muchas gracias, pero no voy a decir nada de Moisés. Vinieron los fiscales a allanar la casa y solo pedí que nos dejaran en paz.

Para ella, no hay mucho más que agregar. Dice que su estado de salud es delicado y solo quiere descansar.

El 31 de agosto, los fiscales allanaron la vivienda para buscar indicios sobre los ataques contra indigentes; los fiscales encontraron dos pantalones, una playera, un calzoncillo, dos pares de tenis, una pantaloneta, un pedazo de tela y papel higiénico, que podrían convertirse en evidencias.

Frente de la casa de Aminta Guevara hay una tienda. Es un día caluroso y la puerta está abierta. Una cortina con estampado de flores se mueve al ritmo del viento. Ahí están conversando Jorge Ordoñez y Lilian Masaya, los vecinos de la familia Gutiérrez Guevara, que recuerdan muy bien a Moisés. “Cuando éramos niños jugamos juntos… creció y fue un buen muchacho que no se metía con nadie”, relata su vecino Jorge.

Jorge y Lilian no creen que Moisés sea el culpable de los asesinatos y violaciones de indigentes, aunque reconocen que no se encuentra del todo bien porque pasó por una etapa difícil en su vida.

– No supimos nada de él cuando se fue a los Estados Unidos; la familia lo dio por muerto pero después apareció y regresó a la colonia, donde vivió los últimos años, pero él nunca dio problemas a nadie, continúa Jorge.

Se dedicaba a pintar casas.

Los registros policiales dicen otra cosa. Entre 1997 y 2009 acumuló cerca de una decena de antecedentes de ingresos a la cárcel por diferentes delitos, como intento de robo, agresión, riña, robo, posesión para el consumo de drogas, escándalo y abusos deshonestos. Sobre esto, los vecinos prefieren guardar silencio. Cuando empiezan las preguntas incómodas, su disposición para hablar termina.

Otros vecinos confirman esa información, pero advierten que no tuvieron problemas personales con Moisés. “Sabíamos que si no le hablábamos y no nos metíamos con él todo iba a estar bien”, dice otro vecino que repara su propio carro.

Los abogados del Instituto de la Defensa Pública Penal, que lo representan en los tribunales, dicen que no hay registros para dar con más familiares o amigos del detenido, lo que podría ayudarles para encontrar la coartada que lo dejaría en libertad. Tienen un trabajo muy complicado por delante ante la falta de colaboración de Moisés y su madre para encontrar una ruta de defensa.

El acusado en sandalias

Camina con lentitud, sin zapatos, esquiva las miradas y evita las conversaciones. Así se comporta Moisés Gutiérrez en la Torre de Tribunales. Un juez lo acaba de incluir en el caso del asesinato del indigente Rigoberto de Paz. Es el 30 de septiembre de 2016. Con éste, ya suma tres procesos en su contra por dos muertes y otro por intento de homicidio. Durante la audiencia, realizada en una pequeña sala, se le preguntó si comprendía las acusaciones en su contra y el sindicado respondió que sí, que está consciente de lo que le está pasando, y que se tiene que hacer responsable ante la justicia.

 

En el Instituto de Ciencias Forenses le hicieron una evaluación psiquiátrica y validaron que Moisés Gutiérrez es capaz de enfrentar un proceso penal.

El Ministerio Público tendrá que presentar todas las pruebas sobre estos casos para pedirle a los jueces que Moisés Gutiérrez sea enjuiciado. Él, por su parte, parece triste y distante. En la oscura y húmeda carceleta de la Torre de Tribunales, Moisés se aleja de los reflectores y los micrófonos. Solo pide paz.

Si se le pregunta por Rigoberto de Paz, uno de los indigentes asesinados y violados, Moisés solo voltea la cara hacia atrás.

El hombre tendrá que esperar a que el sistema de justicia se descongestione para saber qué pasará. Mientras tanto, debe soportar su encarcelamiento en el Centro Preventivo para Varones de la zona 18, encerrado las 24 horas en el interior de un camión, donde se garantiza su vida alejado de peligrosos pandilleros, pero sufre de calor excesivo y un aislamiento enfermizo. Eso pide Moisés al juez. Un lugar digno de reclusión para esperar su proceso.

El entramado de dudas y cuestionamientos que encierra la violencia hacia indigentes tiene una solución, y posiblemente las respuestas estén en las declaraciones de los vecinos de El Amparo II, las investigaciones del MP y la confesión de Moisés sobre las violaciones.

Javier Estrada Tobar
/

Periodista y comunicador. Se formó y trabajo durante casi diez años en Lahora.gt. Apasionado por las letras, el desarrollo humano, la política, las redes sociales, el cuidado del medio ambiente y la buena comida.


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    P. Choy /

    14/10/2016 9:38 PM

    Este articulo me recuerda al asesino en serie de niños Niculash, su cerebro fue preservado en el paraninfo, hay muchos asesinos en serie y violadores en las calles, un rasgo común en los psicopatas es que son muy manipuladores y carismáticos, hay muchos psicólogos forenses en Guatemlala que pueden informar de los riesgos en caer en esas manipulaciones en la calle y no caer en en esos temas, puesto es un tema psicológico recurrente en la sociedad, hay que leer y ser pilas.....

    ¡Ay no!

    4

    ¡Nítido!

    Lucy /

    14/10/2016 4:48 PM

    Eso es periodismo de investigación.

    ¡Ay no!

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    ¡Nítido!

    Angel /

    14/10/2016 9:06 AM

    Chula la redacción. Muy bien.

    ¡Ay no!

    3

    ¡Nítido!

    Waldo /

    14/10/2016 6:19 AM

    me perece bien que hagan investigaciones de esa forma, eso demuestra profesionalismo, lo que no demuestra su profesionalismo es la forma en que describen a la colonia, yo vivo a una cuadra de donde sacaron la foto y me parece absurdo que digan que los drenajes están mal construidos, que las personas que vivimos allí tenemos pocos accesos a buenos puestos de trabajo, que las calles son un laberinto y afortunadamente también se equivocan al decir que somos asediados por pandillas, no en nuestro sector. Si bien es cierto a veces las calles se tornan un poco sucias es por algunos vecinos shuquitos que creo hay hasta en las mejores colonias, nuestra colonia no es como la describen, incluso las direcciones son muy simples y fáciles de encontrar. Pero bueno, imagino que así le pone más dramatismo a su relato, aunque eso implique seguir haciéndole mala publicidad a un sector ya calificado como "zona roja" pero concluyo diciendo que con esa descripción que hacen, ni a los asentamientos de los alrededores les hacen justicia.

    Gracias 👍🏽

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    ¡Nítido!



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