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Un fletero versus 47 megaempresas

Esta semana conocí a un fletero cuando ayudé a una amiga a mudarse. Tiene un pickup azul. Para encenderlo realiza un ritual. Primero, echa bastante agua al radiador. Luego, frente al volante, une unos cables debajo del tablero. Pisa con firmeza el acelerador. Mientras, gira una llave y la tensa con un pedazo de alambre de sercha. Todo toma unos segundos.

Cotidianidad fletes impuestos maquilas Opinión P369
Esta es una opinión

Algo así se miraba el pickup.

Foto: Toyotaminis.com

¡Parecía como que nos hubiéramos robado el carro! Puse cara de susto, que da risa por los ojotes que hago. El piloto de camisa cuadriculada y mangas arremangadas se veía muy cómodo en su sillón remendado con parches, que también tenían parches. Al avanzar en la carretera, no extrañé los cinturones hasta que los flecos amarillos que colgaban del techo dificultaron la visibilidad en las curvas cerradas.

Después de unos minutos, paramos en una gasolinera. “¡No me recibe la gasolina!”, gritó. Entonces, sacó el galón que antes tenía agua para llenarlo con el resto del combustible. El dispensador marcó Q35. Cada minuto, yo parpadeaba cada vez menos de los puros nervios. Tomé una decisión. Cuando se apague el motor, zafo. Mejor camino. Correría en realidad.

Pasó el momento en el que debía decidirme. Y él empezó a contar que de joven fue conductor de un ingenio. Su ruta era de la Ciudad a Escuintla.

En la primera fila de carros que se formó, llegó la primera pregunta acerca del sistema de arranque. ¿Cómo lo hace? Él contestó con otra pregunta: ¿Qué tal su Semana Santa?. –Pues, fui a la Antigua, respondí. –¡Dichosa! Tiene para pagar unos Q40 en almuerzo. Yo la pasé mal. Mi familia está triste. Le debo a la SAT.

Esa última frase sí que da miedo: “Viera que hace años vendí una camioneta con todo y su tarjeta de circulación. Dijeron que harían el traspaso pero no lo hicieron. Yo no tenía para un abogado. Al final, como está a mi nombre, tuve que pagar como Q1,900 (de impuesto de circulación atrasado y multas). Los mil quetzales que tenía para pasear con mi familia, los usé para pagar y presté Q900”.

“De este pickup debo Q700. Ya no voy a prestar”, remató mientras se cambiaba de carril porque faltaba poco para llegar. Comencé a recordar que en los primeros meses de 2015 se suspendió el impuesto a las telefónicas pero la meta de recaudación de la SAT no fue modificada (Q54.7 mil millones). Existe un agujero fiscal y para llenarlo, la primera estrategia de la SAT (Superintendencia de Administración Tributaria) es buscar quién le debe. Igual, ese dinero de pequeños deudores, aunque lo recaude, no alcanza para todos los gastos del Estado.

Para ayudar a don Mauro, el fletero, pensé rápidamente en un plan. Podía reportar el carro que vendió como robado, que la policía lo recuperara, que lo venda después y pague lo que debe. Pero podía ya no existir la camioneta y no sería honesto, aunque la ley no lo prohiba. No le dí la idea.

Le aconsejé ir personalmente a contar su historia para ver si podía llegar a un convenio de pago. “Unos Q50 mensuales sí puedo pagar. Yo me comprometo”, dijo esperanzado.

Y luego en voz alta, sin filtro, seguí hablando: ¿Y si no quiere la SAT, ¿qué va hacer?. –Pagarles a como dé lugar, respondió. Pensé que el señor estaba tan decidido que sería capaz de cualquier cosa. Insistí: ¿Cómo lo hará?. –¿Pues con qué más? Con trabajo. Haciendo todos los fletes que pueda. El carro está a mi nombre y les voy a pagar, dijo, sin ser presuntuoso. Le dije que era una actitud admirable. Bajé del vehículo con la seguridad que el trabajo va más allá de lo material.

Y me acordé de las 47 megaempresas que se registraron como maquilas para dejar de pagar impuestos. Aunque no lo necesiten o no sean empresas extranjeras que vienen a instalarse atraídas por la ley. Porque la ley no lo prohibe. Hace 26 años algunas. Y algunos dueños dicen que no hay conflictos de interés aunque tengan puestos de dirección gremial o del Estado. Por suerte los de Líder-PP todavía no aprobaron la iniciativa de ley para dar más privilegios fiscales en el Congreso.

Este hombre de más de cuarenta años, Mauro, no teme deber al Estado. Su nombre vale. Que le cobren es lo de menos. No desvirtúa el espíritu de la Ley. La respeta. El pickup es su herramienta de trabajo y que después de muchos años, ya lo conoce tan bien como para mantener el motor funcionando contra todo pronóstico automotriz.

Sofia Medina
/

Periodista / Asesora digital / Comenzó en Economía de un semanario, pasó a Nacionales de un diario y luego, al Breaking News en televisión. Ahora, está sumergida en la inmediatez de la web. / @Sofymed


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    ANONIMO /

    13/04/2015 8:01 AM

    Un oasis de honestidad y ejemplo.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Luis /

    12/04/2015 6:55 PM

    Historias comunes que sufren diariamente los guatemaltecos que trabajan en la economía informal. Ese pick up es un Toyota Stout yo aprendí a manejar en uno de esos hace mas de tres décadas atrás.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Luis Lopez /

    11/04/2015 6:20 PM

    Hace unos días vi una nota en un noticiero de unos chicos emprendedores que se dedicaban a comercializar playeras personalizables. "Qué bien", dije pensando que al fin podría tener una que importada me costaría mas de lo que consideraría aceptable por ella. Decidí pues ponerme en contacto con ellos y hacer un pedido, todo bien, aceptaron mi diseño, me dieron las condiciones de pago y de entrega, intercambiamos información, pero al momento de ofreceles mi NIT, me dijeron que si quería factura debían sumarle 18% al costo final -DIECIOCHO POR CIENTO-. La excusa: alguien mas debía extenderles la factura a mi nombre y ellos pagar por ella. Ha sido el romance mas corto que he tenido en la vida.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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