1 MIN. DE LECTURA

Compartí
Actualidad Entender la política La corrupción no es normal Somos todas Identidades Guatemala urbana Guatemala rural De dónde venimos Blogs Ideas y soluciones
Impunileaks
11 Pasos
Compartí
Facebook
Twitter
Messenger
Whatsapp

Seguinos

¡Hola!

Necesitás saber que...

Al continuar leyendo, aceptás nuestra política de privacidad, que podés ver aquí.

Una conversación cualquiera camino al puerto

El color rojo del semáforo nos detiene frente al cementerio general. Ante todos los vehículos, dos niños que quizás son hermanos; uno tendrá 10 años, el otro se ve más pequeño; ambos hacen malabares con unas naranjas. Llevan sus rostros pintados como si fueran payasos, vaya metáfora de país.

Cotidianidad Opinión
Esta es una opinión

Tomada con permiso del fotógrafo de: http://www.charliequezada.com

De la serie Robots, de Charlie Quezada

Se acercan a cada ventana, pero solo una se abre. El tráfico comienza a avanzar. Ellos corren hacia la banqueta y se sientan; a lo lejos parece que sonríen.

“L” baja el volumen al radio.

—Éste año ha sido pisado, ¿va?—me dice.

—Pisado ser güiro y tener que estar trabajando, mientras nosotros venimos de comprar mota y vamos para el puerto– respondo mientras se ríe de mis palabras.

—¿Y vos qué querés, pues?—pregunta.

Según él es un desafío. Le agrada hacer eso. Sabe que no tengo soluciones y que, aunque las tuviera, iniciaría su verborrea inacabable. Recuerdo cómo anotaba datos durante nuestras clases de proceso económico con gran entusiasmo. Siempre le interesaron los números, nunca a las personas.

—Morirme antes de los 30— le digo para cambiar el tema.

—Le subiste el tiempo, ¿verdad cerote?— pregunta mientras pide que le alcance el mechero y enciende un cigarro.

—¿No eran 25 o ya te dio miedo?

—Caicedo se mató porque no soportaba más la vida. Porque a cierta edad, tu cuerpo empieza a deteriorarse. Porque llegará un momento en el que te das cuenta que tenés cincuenta años y estás parado en el mismo lugar, que fracasaste en todo y no te queda de otra que fingir que estás bien– anoto.

—¿Y entonces?

—Nada. Sólo quería hablar de algo más. Te conozco y siempre termino enojado cuando hablamos de ciertas mierdas.

—Va pues, se me olvida que sos progre de Ipad—responde, da un jalón a su cigarro y vuelve a poner la radio.

De fondo, suena All Those Friendly People, de Funeral Suits. Estamos en otro semáforo. Una mujer con un niño en brazos se nos acerca. No llevo un sólo centavo en efectivo; L no abre su ventana, nunca lo hace.

—¿Para qué tienen hijos, pues? Ese pizado va a estar pidiendo dinero después, vas a ver–

Prefiero quedarme en silencio. Ya tuvimos esta discusión infinitas veces.

—Pasame la pipa— le pido.

Y seguimos nuestro camino.

Pep Balcárcel
/

Músico frustrado. Llegó al periodismo por casualidad y se quedó por amor. Ha publicado un par de libros de cuento y de poesía. También fundó una editorial y sobrevive como puede. Animalista.


Hay Mucho Más

No te perdás las últimas publicaciones de Nómada

¡Gracias por suscribirte!

(Revisá tu correo y confirmá tu suscripción)

A qué hora te gustaría recibirlo:

Te gustaría recibir sobre:

¡Gracias!


Con qué frecuencia te gustaría recibirnos:

Uníte a nuestro grupo de WhatsApp

¡Gracias!


2

COMENTARIOS

RESPUESTAS

INGRESA UN MENSAJE.

INGRESA TU NOMBRE.

INGRESA TU CORREO ELECTRÓNICO.

INGRESA UN CORREO ELECTRÓNICO VÁLIDO.

*

    julio godinez /

    03/12/2016 12:34 AM

    a la carcel

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    D. Mazariegos. /

    22/11/2016 10:55 AM

    Mentalidades diferentes, discusiones eternas.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



Notas más leídas




Secciones