En Italiannis se come bonito pero desabrido

Camino al cine una tarde entre semana, mi joven acompañante quiso almorzar en uno de los restaurantes del Centro Comercial Miraflores, en la zona 11. Tras considerar algunas opciones, nos decidimos por Italiannis, una cadena norteamericana de comida italiana que yo conocía de mis visitas a México. Mis familiares en el D.F. –los de ‘comer bonito’- eran clientes, y mi recuerdo del establecimiento –ambiente y comida- no era malo, así que decidimos probarlo.

Gastro Opinión P258
Esta es una opinión

Foto: Marco Gavio Apicio

El establecimiento, ubicado en una de las ‘plazas de comida’ del enorme centro comercial, esta agradablemente decorado. Mucha madera, mantelitos cuadriculados de distintos colores y decoración discreta contribuyen a crear un ambiente simpático y acogedor –al menos lo que es posible en un restaurante ubicado en una ‘plaza de comida’.

La atención fue muy buena: atentos sin ser engorrosos, simpáticos sin exagerar. Nos trajeron el menú de inmediato y pudimos escoger de una carta bastante previsible en su oferta de antipasti, pasta, carne y postres, pero con toques en algunas recetas que las hacían apetitosas.

De entrada compartimos unas ‘arancini’: croquetas redondas de arroz hechas con los restos de un buen rissoto. Cocinero amateur, mis rissotos son famosos entre familia y amigos, especialmente cuando al día siguiente lo vuelven a probar en la forma de croquetas que mantienen dentro de la costra de pan frito la cremosidad y el sabor del rissoto. Cremosidad y sabor que en estos arancini no abundaban: al arroz le faltaba cocimiento –estaba menos que ‘al dente’- y el sabor del risotto era opacado por una costra con demasiada pimienta.

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Mi joven acompañante pidió una lassagna ‘AllaBiancini’, con espinaca, carne molida y hongos, que llegó rebosante de salsa marinara. Yo pedí otra de las especialidades de la casa, la pasta di Montesco: penne rigatte con camarones en una salsa de pesto y parmesano, tomates desecados, queso mozarella y nueces. Ambos platos llegaron bien servidos, en porciones generosas emplatadas con buen criterio estético: la apariencia auguraba un festín. Pero no fue así: tanto la lassagna como los pene rigatte decepcionaron.

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En la lassagna lo único que se sentía claramente era el sabor de una salsa marinara apenas correcta; la espinaca no daba sino una textura curiosa y los hongos no sabían a hongos. Y la explosión de sabores que uno hubiera esperado de la combinación interesante de la Pasta di Montesco nunca ocurrió. El pesto se perdió dentro de una crema que tampoco sabía mucho a parmesano, y los trocitos de queso mozarella fresco que acompañaban a las nueces y al tomate desecado lo único que agregaron fue una textura cauchosa. No es que tuvieran mal sabor o que estuvieran mal cocinados; sencillamente, estaban desabridos.

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Sospecho que el restaurante es víctima de la necesidad de reducirse a un ‘mínimo común denominador’ de sabor que les garantice un máximo de clientela. No es lo mismo manejar un establecimiento ‘de autor’ que una cadena comercial cuyo éxito está en el volumen. Tal vez, mantener los sabores en un rango discreto les permite apelar a un espectro mayor de paladares. En fin, uno ya sabe a qué atenerse en establecimientos de esta naturaleza. No se puede pedirle a una cadena de restaurantes donde los platos están pre-cocinados, la delicadeza de un restaurante donde el Chef se juega su prestigio en los fogones. Pero en este caso, exageraron: no se trató de un sabor discreto, sino de un sabor ausente.

Es una pena. Además de un buen servicio y un ambiente familiar agradable, el restaurante tiene pequeños detalles inteligentes, como servir sin que uno lo pida aceite de oliva para remojar el pan y servir queso parmesano directamente rallado sobre el plato. La presentación de los platos, ya lo mencioné, es agradable y las porciones, generosas. Pero sin perderle el miedo a los condimentos no van a llegar muy lejos culinariamente –comercialmente tal vez-, y menos en un restaurante de comida italiana, cultura culinaria que se caracteriza por usar bien los sabores naturales fuertes: un pesto bien hecho, una salsa bolognesa preparada con vino, una tagliatta empapada en aceite de oliva, romero y salvia.

La medida de la falta de entusiasmo que generó la comida se dio cuando mi acompañante ni siquiera quiso ver la carta de postres, prefiriendo un helado de un establecimiento aledaño. Ya no pude probar su espresso, que podría haber sido una nota positiva. Pagamos Q445.00 por la comida, con tres refrescos y una copa de vino. No es barato, y menos considerando la decepción.

Pero creo que es un problema con solución, y que valdría la pena implementarla. Habría que hacerle ver al Chef Ejecutivo que a veces el riesgo paga, que apuntarle al ‘mínimo común denominador ´de los paladares’ no tiene sentido, y que le tiene que enseñar a sus cocineros a que sean audaces con las especies.

Pero me queda una duda: ¿Por qué mis recuerdos de Italiannis en México no registran una decepción similar? O mi memoria me traiciona, o mi paladar ha ido cambiando, o la ‘política de sabor’ de la cadena en México es distinta (las mismas recetas pero en proporciones diferentes). Tendré que salir de la duda en mi próxima visita a México, y ya les cuento.

 

 

 

Marco Gavio Apicio
/

Creció en esa época prehistórica en que la comida casera no venía congelada y los micro-ondas solo existían en Los Supersónicos. Esta difícil infancia lo marcó para siempre y se resiste a aceptar cualquier forma de industrialización culinaria. Amante de la buena mesa y del buen vino, los busca donde las haya y cuando no los encuentra, los sirve en su casa.


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10

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    Andrea /

    23/08/2015 7:53 PM

    De igual forma que el autor de este artículo, en mis visitas al restaurante Italianni's he tenido malísimas experiencias: unos meseros que atendían de mala gana, comida sobrevalorada que por supuesto no vale lo que cobran y en una oportunidad ordené un té y me dieron ¡agua tibia! Nunca lo recomendaría a nadie.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Regina /

    23/08/2015 7:14 AM

    No concuerdo con usted, cada vez que he ido a Italianni's mi pakadar a sudo expuesto a un festin de sabores intensos y deliciosos. Me encanta la comida, el ambiente y la atención.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Italianni's /

    22/08/2015 11:24 AM

    Quién es Marco Gavio Apicio? Durante el fin de semana visítanos, cuéntale a tu mesero quién fué este personaje histórico, y déjanos invitar a tu mesa a cualquiera de los platillos que a "Marco Gavio Apicio” no le gustaron en Italianni’s! Escoge entre unos crujientes Arancini di Risso, una exquisita Pasta di Montesco, o nuestra famosísima Lasagna alla Biancini! Si la vida te tira un limón, hazte una limonada! :)

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Rocio /

    21/08/2015 7:30 PM

    No estoy de acuerdo con este articulo. A mi me gusta mucho el sabor de las comidas y cada vez que tengo oportunidad como alli.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Gaby /

    21/08/2015 5:33 PM

    Gracias a Francisco por las correcciones de las palabras italianas.. Era justo lo que mas note en todo el articulo que la critica al restaurante.. Vamos señores, revisen antes de publicar un articulo!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Roberto Ayala M. /

    21/08/2015 10:34 AM

    En mi humilde opinión, es casi, casi imposible lograr buen sabor, de comida verdadera, real, en cualquier cadena de comida. No conozco el formato de "Ciao" por ejemplo, pero, de nuevo, en mi opinión solo en los lugares "independientes" se logra comida real con excelente sabor, y es que la comida es personalizada, y al industrializarla (cadenas) definitivamente se ha de perder sabor,; se puede ganar efecto visual, mercadeo, rapidez, un formato exitoso mas allá de la comida en si, pero el sabor (y la frescura por ejemplo) solo esta en la calidad individualizada. Las cadenas de comida por su naturaleza implican implementar procesos como refrigeración extendida que riñe con la frescura.. Felicitaciones por el articulo.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Apicio /

    21/08/2015 6:08 AM

    Gracias por las correcciones, Francisco. El menu es el mismo en todos los paises, Maria -lo acabo de consultar en internet- pero evidentemente no les salen igual. Renato, ya pasare por Ciao cualquiera de estos dias!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    María /

    20/08/2015 8:21 PM

    Fui al Italiannis de aquí por la nostalgia que me daba el haber disfrutado varias veces su comida en México. Me pareció mejor el de allá. No creo que tengan ni siquiera las mismas recetas.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Renato Melini /

    20/08/2015 6:13 PM

    Si quiere una auténtica comida italiana, lo invito a mi restaurante Ciao. 11 calle 6-83, zona 1. Ingredientes importados de europa y vegetales frescos traídos todos los días de los mercados aledaños. Lo esperamos!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Francisco /

    20/08/2015 4:26 PM

    Rissoto (RISOTTO), pene rigatte (PENNE RIGATE...esto sí, suena algo feo), mozarella (MOZZARELLA), lassagna (LASAGNA)

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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