5 MIN. DE LECTURA

Compartí
Actualidad Entender la política La corrupción no es normal Somos todas Identidades Guatemala urbana Guatemala rural De dónde venimos Blogs Gastro Audiovisuales Guía de viajes
11 Pasos
Compartí
Facebook
Twitter
Messenger
Whatsapp

Seguinos

¡Hola!

Necesitás saber que...

Al continuar leyendo, aceptás nuestra política de privacidad, que podés ver aquí.

La justicia patriarcal no puede ser la solución a los problemas de acoso y violencia

Las putas sabemos el daño que produce en nuestras vidas ese discurso del castigo y la protección, que no es más que la re victimización, infantilización de nuestras voces en esas lecturas de nuestras vivencias donde todes se sienten habilitades para poder hablar y opinar. El resultado del punitivismo es que un juez y fiscal se arroben las decisiones sobre nuestros cuerpos y nos terminen acorralando con el derecho penal.

Volcánica v1 volcanica

Foto: www.cels.org.ar

Después de la denuncia de la actriz Thelma Fardin surgió en Argentina una ola de escraches (denuncias públicas) masiva, descontrolada, donde hasta el neoliberalismo metió la cola y tensionó aún más los espacios donde las feministas luchamos desde hace tiempo desde adentro para poder cambiarlos, modificarlos, disputarle poder.

Personalmente no estoy favor de estas denuncias sociales públicas que en Argentina llamamos “escraches” pero de ninguna manera deslegitimaría la forma de accionar de otras compañeras.

Lo que sí veo peligroso es que la salida a todo esto termine en más punitivismo y donde la única herramienta que le estamos dejando a les pibes sea poder contar sus experiencias en clave punitivista sin distinguir entre abuso, acoso, violación o situaciones de mierda por la que solemos atravesar TODAS. Las putas, así como desconfiamos del sistema penal y el poder judicial, desconfiamos de todas aquellas que se creen salvadoras de las vidas de otras.

Es cierto que los hombres están todos muertos de miedo, ¡los chongos están cagados hasta las patas! Reconozco que en ese punto nace en mi interior una especie de goce hacia esa reacción en el que de ahora en adelante sean los agresores quienes deben de cuidar lo que hacen, lo que dicen. Las amigas me cuentan que están recibiendo mensajes al Whatsapp donde les pedían disculpas los ex novios, un chongo casual que ni recordaban que habían conocido en el Tinder, compañeros de militancia que por si las dudas también pedían disculpas y reconocían públicamente que son machistas y están en deconstrucción. Pero, ¿de verdad se están deconstruyendo o solo dicen esto para apaciguar el clamor social?

De este lado surgen otras preguntas: ¿cuál es el saldo organizativo y político estamos dejando las feministas? El feminismo que militamos algunas es un feminismo para la transformación, pero ¿de qué manera transformamos nuestras vidas sin que termine todo esto en darle más legitimidad al poder judicial?¿Que aparezca la ministra de seguridad argentina, Patricia Bullrich con el gatillo fácil como respuesta a todo? La semana pasada con la reforma del Código Contravencional en la Ciudad de Buenos Aires el gobierno se inventó que las mujeres íbamos a estar más seguras si había menos cuidacoches en las calles. Así retrocedimos a una idea de justicia en clave punitiva, y el gobierno lo publicita como si aumentar las judicialización de los cuidacoches o limpiavidrios fuera un logro de la perspectiva de género. La re victimización de nuestras vidas parece no tener fin.

¿Acaso necesitamos más leyes de las que ya tenemos? ¿Necesitamos más protocolos para los espacios de militancia? ¿Necesitamos expulsar a los hombres de mierda de nuestros espacios y creer que así el feminismo ha vencido al patriarcado?

Y¿cuándo discutiremos la desigualdad de género por la que atravesamos en el mercado laboral? ¿O el régimen heterosexual que cada 18 horas sigue cobrando la vida de una mujer? Yo también desearía discutir la redistribución de la riqueza y no terminar tildando a compañeras aliadas como “cómplices o encubridoras” de los hombres, desconociendo totalmente de qué manera y como dan las discusiones y la disputa de poder dentro de sus organizaciones. No retrocedamos, esa división entre las buenas y las malas es un invento del patriarcado.

Celebro que algunas, aunque seamos contadas con las manos estemos queriendo pensar y no solo dejarnos atrapar por este momento en el que sí o sí, bajo esa idea de triunfalismo, nos terminarán apabullando.

Las putas sabemos el daño que produce en nuestras vidas ese discurso del castigo y la protección, que no es más que la re victimización, infantilización de nuestras voces en esas lecturas de nuestras vivencias donde todes se sienten habilitades para poder hablar y opinar. El resultado del punitivismo es que un juez y fiscal se arroben las decisiones sobre nuestros cuerpos y nos terminen acorralando con el derecho penal.

Hace poco un grupo de compañeras trabajadoras sexuales del barrio de Constitución llegaron a una asamblea para contar lo sucedido en Plaza Garay donde un grupo de pibes de entre 16 y 18 años las golpeaba, les robaba y las insultaba. Entre todas pensamos qué hacer frente a esto y lo primero que surgió fue denunciarlos. Pero, ¿desde cuándo las putas creemos en el poder judicial? ¿Desde cuándo las putas vamos a una comisaría o fiscalía a pedir ayuda o protección, si son estas entidades las que nos terminan vulnerando? Descartada esa primera opción nos fuimos por la segunda que quizás era peor que la primera: ir entre todas y cagarlos a palos. Ahí nos nació el justicia por mano propia quedando cerca de la ministra Bullrich y sus políticas de “inseguridad”.

Descartadas ambas opciones pensamos que no nos queda otra sino que aprender a convivir con la lógica del territorio y el entramado de códigos que se despliegan en esos ámbitos hostiles y desconocidos por muchas. Pero el llamado de una de las compañeras denunciantes nos alertó de que otra respuesta no punitiva podía ser posible: los pibes bailaban en una murga y rápidamente conseguimos el contacto de uno de sus coordinadores. En la reunión que mantuvimos con los coordinadores de la murga planteamos el problema y  los comprometimos a pensar junto con nosotras otra respuesta que no sea que los pibes terminen en comisarías o pasillos de los juzgados de menores. Demasiado era ya el fuerte historial de vidas atravesadas por la delincuencia, violencias, abusos y familias abandonadas por el Estado como para además mandarlos a la cárcel. Una charla sobre la organización de las trabajadoras sexuales fue el punto de partida, no para educarlos ni

desconstruirlos, esa no es tarea ni responsabilidad nuestra, sino para intentar al menos convivir en la misma plaza sin que nuestras compañeras sean objeto de burlas, acoso o robos seguido de golpizas.

Una opción en defensa del trabajo sexual y en contra la policía fue la salida que encontramos. No sabemos si será lo mejor, ni nos creemos que hayamos “rescatado” a los pibes ni a nosotras.

No necesitamos salvadoras ni más leyes, tampoco basta con tenernos a nosotras. Lamento no tener respuesta para cómo salir de esto solo celebro que estamos iniciando un camino que años atrás era impensado ojala que la época que se aproxima no sea de “cambios” sino de verdaderas transformaciones.

Georgina Orellano
/

Georgina Orellano es Trabajadora Sexual feminista y secretaria general de la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina AMMAR. Ha publicado artículos sobre trabajo sexual y feminismo en distintas revistas y ha participado como panelista en diversos congresos y encuentros nacionales e internacionales sobre Derechos Humanos, género, trabajo sexual y feminismo. Hace parte de la Mesa Nacional de la Central de Trabajadores de Argentina CTA. Empezó a ejercer el Trabajo Sexual a los 19 años en la vía pública y a militar por el reconocimiento de derechos laborales a los 24 cuando un vecino de la zona donde ofertaba servicios intentó expulsar a las Trabajadoras Sexuales del lugar. Desde ese momento se vinculó a AMMAR y en el 2013 fue elegida presidenta de esta Organización que se creó en Argentina a fines de 1994 para luchar contra la violencia policial.


Hay Mucho Más

No te perdás las últimas publicaciones de Nómada

¡Gracias por suscribirte!

(Revisá tu correo y confirmá tu suscripción)

A qué hora te gustaría recibirlo:

Te gustaría recibir sobre:

¡Gracias!


Con qué frecuencia te gustaría recibirnos:

Uníte a nuestro grupo de WhatsApp

¡Gracias!


3

COMENTARIOS

RESPUESTAS

INGRESA UN MENSAJE.

INGRESA TU NOMBRE.

INGRESA TU CORREO ELECTRÓNICO.

INGRESA UN CORREO ELECTRÓNICO VÁLIDO.

*

    Víctor lope /

    22/12/2018 8:40 AM

    El poder a las mujeres PERO NO A LAS FEMINISTAS NI A LOS GAYS MUCHO MENOS A LAS PUTAS ... Por una sencilla razón : no lo vamos a permitir LOS VARONES Y MUJERES VAMOS A SACAR LA CASTA Y VAMOS echar verga por todos los medios... Por cierto no todas las putas son malvadas...

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      Ro /

      24/12/2018 10:47 PM

      Calidad humana al 100% *véase el sarcasmo*

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    MAFIA /

    20/12/2018 1:29 PM

    Hola; la foto es de M.A.f.I.A. www.somosmafia.com

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



Notas más leídas




Secciones