Entrevista a Mónica Benicio: a seis meses del asesinato de Marielle Franco, su lucha sigue viva

Hace 6 meses Marielle Franco, la concejala más votada de Río de Janeiro y compañera de vida de Mónica Benicio, fue asesinada. Desde entonces Benicio emprendió una cruzada para que no quede en la impunidad este crimen de Estado.

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Foto: Emergentes

El proyecto Diálogos de Resistencia, organizado por el Colectivo Passarinho de Buenos Aires, se llevó a cabo del 5 al 8 de septiembre. Las actividades se articularon en compañía de La Ría Feminista, Ni Una Menos, Columna Orgullo en Lucha (COEL), CELS, Seamos Libres, y La Poderosa, organizaciones feministas y LGBTI que propusieron jornadas de formación, intercambio y acompañamiento en la lucha por los derechos humanos que emprendió Mónica Benicio hace 6 meses después de perder a su compañera de vida Marielle Franco, la quinta concejala más votada de Río de Janeiro en 2017 representante del PSOL (en portugués: Partido Socialismo e Liberdade). La concejala y el conductor del coche Anderson Gomes fueron asesinados la noche del 14 de marzo después de haberse reunido con un grupo de mujeres jóvenes en la Casa de las Negras en la zona de Lapa de Rio de Janeiro.

Las mochilas con las que Marielle Franco cargaba en su cuerpo representaban la lucha de los marginales, quienes sufren la violencia institucional de los Estados Latinoamericanos, pero todo ese peso Marielle lo soportaba empoderandose a través del afecto que brindaba a cualquier persona que encontraba en su camino. Esta militancia del afecto de la mujer favelada, madre, negra y lesbiana que asesinaron hace seis meses, empezó a renacer en el camino que Mónica Benicio ha transformado en lucha durante este tiempo. Mónica ha visitado varios países del mundo denunciando las fuerzas represoras de Brasil y por supuesto, la  impunidad del caso de Marielle y Anderson, dos asesinatos que se suman a las muertes impunes a causa de los abusos de poder a manos de los Estados Latinoamericanos.

Foto: Emergentes

Así como este crimen de Estado, podemos nombrar algunos más que hacen parte de la realidad de nuestros países latinoamericanos: Las constantes víctimas del llamado gatillo fácil en las villas bonaerenses. El asesinato de Santiago Maldonado en agosto de 2017, un joven con ideales cercanos al anarquismo, viajero incansable y defensor de las luchas indígenas en Argentina, el asesinato de referentes del movimiento lgbti, el asesinato indiscriminado de líderes sociales en Colombia, un país donde las estadísticas muestran que cada día se registra una muerte de personas defensoras de Derechos Humanos, un territorio donde han asesinado más de 200 líderes y lideresas en lo que va de este año.

La violencia de Estado es una condición que trasciende las fronteras de este continente, un flagelo que por supuesto sufren mujeres, niños y cualquier persona disidente y pobre. Mónica Benicio es una arquitecta que creció en la favela de Mare, en Río, en su visita por Buenos Aires visitó diversos espacios y tuvo la oportunidad de encontrarse con activistas referentes de distintas luchas. Los caminos que esta mujer está construyendo, son caminos semejantes a los de otrxs personas que también reclaman justicia recorriendo territorios por donde narran una y otra vez la historia de las personas que han perdido. En Latinoamérica los referentes de la defensa por los derechos humanos  comparten la condición de mártires, personas que han conseguido transformar su dolor en lucha a través de la construcción de redes en colectivo. Ejemplo de ello son las Madres y abuelas de Plaza de Mayo, quienes hace más de 40 años empezaron a reunirse en la Plaza del Congreso en Buenos Aires para construir una fuerza colectiva de denuncia por los hijos y nietos desaparecidos durante la Dictadura Cívico Militar en Argentina. Otro caso es el de Sergio Maldonado, hermano de Santiago Maldonado, él y Mónica se encontraron el día en que Marielle cumpliría 39 años, un años después de la desaparición de Santiago, dos personas a las que las une la ausencia de un ser amado en un solo camino y que aún siguen preguntándole a los gobiernos de turno de su país ¿Quién es el responsable de sus muertos?

Foto: Natalia Mera

Diálogos de Resistencia inició con un encuentro en el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) donde recibieron a Mónica varios defensorxs de Derechos Humanos. Esa misma tarde se rindió homenaje póstumo a Marielle Franco en el Senado, este evento fue organizado por el despacho del Senador Pino Solanas, primer político que semanas atrás, abrió las puertas de sus despachos a algunas organizaciones feministas para escuchar y aprehender los argumentos con los que después construyó su discurso, que por supuesto, expuso con el voto a favor de la Legalización del aborto en Argentina. Esa tarde estuvieron Nora Cortiñas, referente de la línea fundadora de Madres de Plaza de Mayo y el Premio Nobel de Paz; Adolfo Pérez Esquivel también ambos hicieron parte de este homenaje donde todxs levantaron su voz para exponer su posición frente a las realidades compartidas del contexto que vive hoy Latinoamérica.

Mónica Benício visitó otros lugares donde también se encontró organizaciones con las que mantuvo diálogos de intercambio para la formación e intercambio de experiencias. Estuvo en lugares emblemáticos y simbólicos de Buenos Aires. Una plaza construida por vecinos del barrio Boedo: La Plaza AVEFA, donde tuvo lugar la Asamblea Cuerpos Disidentes, Territorios con memoria en la que se pusieron en debate temáticas relacionadas con la lucha LGBTI y los feminismos, dentro de la agenda también se reunió en un conversatorio con colectivos de mujeres Afro, estuvo en el parque de la Memoria Ex ESMA, predio donde las fuerzas represoras de la Dictadura Cívico Militar torturaba personas que después asesinaban, lugar que se ha transformado en monumento a la memoria, donde los nombres de aquellos desaparecidos están escritos en muros para no ser olvidados jamás.

Foto: Emergentes

Un día antes de partir de vuelta a Brasil, Mónica participó de actividades en el Centro Cultural Trama, jornada de Educación popular diseñada por maestros de un Bachillerato barrial donde tuvimos la oportunidad de proponer la siguiente entrevista. Nos sentamos en la terraza del edificio junto a su intérprete. Mónica aún no habla fluido el español, pero me entiende cuando le pregunto de forma pausada, me responde de la misma manera en portugués y la mujer que nos acompaña traduce en simultáneo:

Volcánica: ¿Qué sientes que aporta toda esta experiencia a tu construcción?

Monica Benicio: Sin duda fue una experiencia muy rica, así como este momento también. Como dice tu pregunta, son diferentes movimientos, distintas luchas con un sentimiento de resistencia y de esperanza en la construcción de un nuevo modelo de sociedad, lo que todos tienen en común. Mirar la historia de cada une, entender la lucha, incluso con tanto dolor. El caso de Madres de Plaza de Mayo, es una inspiración para mí. Salgo de Buenos Aires y vuelvo a Río de Janeiro sin duda con mucha más esperanza, muchas más ganas de seguir luchando porque hoy tengo un sentimiento más fuerte que nunca y sé que no camino sola, fue muy importante para mí estar con lxs activistas y escucharles hablar, participar de las conversaciones, fue una experiencia muy enriquecedora.

V: ¿Qué reflexiones tienes en relación al vínculo entre el movimiento LGBTIQ y los feminismos?

MB: Como feminista y lesbiana creo que eso tiene que caminar como una lucha única. Entendiendo que el feminismo en el que creo quiere construir un modelo de sociedad más igualitario, más justo para todxs. La población LGBT es siempre discriminada, tratada con mucha violencia en este modelo de sociedad que tenemos hoy, que es el machismo. Entonces, para que nuestras vidas sigan teniendo significado y podamos ejercer libremente nuestro derecho a amar, el feminismo es fundamental.

V: ¿Qué balance haces de la perspectiva de clase en nuestros discursos aquí en Argentina y en los contextos Latinoamericanos?

MB: Yo creo que podemos hablar de un contexto general incluso de América Latina en ese sentido, tenemos un proceso de construcción histórica parecido que lo atraviesan muchas violencias, la esclavitud, violencias que sufrieron los pueblos que ocuparon estas tierras antes. Entonces el modelo de sociedad fue construido sobre muchas violencias segregacionistas y de exclusión, de marginación sufrida por nuestra población negra, nuestra población indígena. Entonces hay una sumatoria de problemas en esto que entiendo como una lucha de clases.

V: En ese mismo sentido, ¿Qué repercusión tiene esto en la lucha anti-racista en nuestros discursos y lucha?

MB: Si eres mujer, sufres con el machismo, pero si a eso le agregas que eres lesbiana sufres también con la lgbti-fobia y si le sumas que eres pobre tienes prejuicio de clase y además que eres una mujer indígena o negra, estás jodida. Entonces, es mucho peso en un único cuerpo, yo me pregunto: ¿cómo hacer que ese cuerpo resista y resignifique su propia historia a punto de lograr construir una identidad de la cual se pueda enorgullecer? En el caso de Argentina en donde la Historia niega la existencia de esos pueblos, que ni siquiera reconoce la existencia por ejemplo…es algo muy doloroso. Pasa en Brasil con la población negra. Brasil es un país extremadamente racista, a pesar de tener mayoría de población negra. Creo que el gran desafío, lo que he dicho ya desde hace tiempo es mirar hacia un nuevo modelo de sociedad con empatía y solidaridad hacia los nuestros. Si miramos al otrx con indiferencia sin reconocer su dolor, no podremos siquiera entender que somos indiferentes con el dolor del otrx. Ese es el racismo, en un contexto machista en que matamos mujeres por el simple hecho de ser mujeres, matamos a la población negra por su color de piel, matamos a la población lgbt por el simple hecho de querer amar a quien quieran, en todo este contexto de violencia eso es muy grave. Y no tengo una respuesta de cómo se puede construir diferente, a no ser que lleguemos a tener empatía y solidaridad para visualizar nuestra sociedad, entender los problemas y construir algo diferente. Esto no pasa siquiera por reconstruir nada, porque lo que tenemos está fallido, no nos sirve más en tanto humanidad, creo que necesitamos resignificar lo que ya aprendimos y entender que antes de cualquier diferencia posible nosotrxs estamos en el mismo lado porque somos humanos, creo que es eso.

Foto: Vivian Ribeiro

V: ¿Qué otras acciones políticas con la colectividad brasileña te propones después de trazar  todos estos caminos viajeros de aprendizajes?

Mónica se detiene y suspira cuando le hago la pregunta. Su intérprete me pregunta: “¿en Brasil…?” Pienso un segundo en la condición de migrante, en el lugar que tienen las luchas por los derechos humanos y la justicia social. Les digo lo que pienso, que las luchas se dan en todos los caminos que nos trazamos cotidianamente, “yo vivo acá y soy Colombiana, y estoy dando la pelea desde mi condición de migrante”. Las tres sonreímos y nuestras miradas se encuentran en la complicidad y la esperanza.

MB: En Brasil tenemos un problema, la falta de articulación y de organización incluso de la misma izquierda. Es muy diferente de lo que pasa en Argentina, percibo que existe una articulación organizada de los sindicatos, me parece que eso es extremadamente valioso, una construcción de otro modelo de política diferente a lo que tenemos en Brasil. No sé cómo puedo contestarte, ya que no soy una figura política, creo que una de las contribuciones que puedo dar en ese sentido es este tipo de acciones, donde participó en rondas de conversaciones, con la articulación de otras organizaciones y movimientos sociales para compartir esas experiencias y pensar un nuevo tipo de construcción en el cual podamos lograr acciones efectivas, sin necesariamente ser una figura política, una persona con pluma para firmar leyes y autorizar. Pero creo que esta articulación es mucho más valiosa que la pluma misma. En ese sentido, creo que hay que seguir generando espacios como estos que vi acá.

V: ¿Cuáles son los temas en agenda del Feminismo en Brasil?

MB: Todos los que puedas imaginar. Tenemos pautas en agenda que tienen que ver con los índices crecientes en los casos de femicidios, índices que aumentan y aumentan. La visibilidad lésbica, lgbt de manera general.

La verdad es que toda latinoamérica está jodida, es más fácil decirlo así. El feminismo, en realidad tiene que hacer una deconstrucción de algo muy poderoso que es el patriarcado y que está articulado con algo muy poderoso también que es el capitalismo, es una lucha larga y dura, pero creo que la revolución está en curso. Estamos acá, presenciamos este Tsunami verde  que las mujeres argentinas hicieron por la legalización del aborto y reverberó en toda Latinoamérica, no sólo nos unimos desde la solidaridad, al mirar esto pensamos, esta lucha también es nuestra. Somos solidarias con las compañeras argentinas pero también con ánimo porque entendemos que no estamos solas y que somos muchas y que sí podemos hacer la diferencia, sí podemos construir algo más.

V: El camino feminista es una lucha también por nuestros espacios personales, privados, que también son políticos. Tu lucha nace desde un vínculo que ocupa tu intimidad. ¿Qué sentido tiene el viaje en el tejido de tu lucha, que a su vez es legado de Marielle?

MB: Es poesía tu pregunta.

La intérprete me dice, mirá creo que es la pregunta más bonita que le traduje en todo este viaje. Mientras tanto, Mónica traza algunas líneas en un papel intentando buscar alguna respuesta en la tinta verde de su lapicera, hace movimientos con la mano, intenta algo que le ayude a impedir el llanto para escapar de la respuesta, por supuesto, es una pregunta que la atraviesa, la ubica en el lugar propio donde convive con la ausencia de Marielle, su intimidad.

MB: No sé cómo responder, dice. Pero de hecho encontré más que nunca dentro del feminismo una acogida muy grande no sólo acá, sino en otros países también. Alrededor del mundo he encontrado una red de solidaridad y un afecto muy grande en el Feminismo. Mujeres que no sólo se identifican con la lucha de Marielle sino que al mirar nuestra historia de amor, fueron solidarias a mi dolor. Ellas hicieron un esfuerzo muy grande para decirme que no estoy caminando sola.

Paremos acá, así no nos ponemos a llorar las dos, le dice a su intérprete.

Foto: VIvian Ribeiro

Natalia Andrea Mera Sandoval
/

Feminista Colombiana radicada en Buenos Aires. Columnista de Vuelta de Página (Revista UBA-UNSAM). Inventa historias y escribe poesía de madrugada. Es Licenciada en Literatura, realizó estudios en la Maestría de Estética y Teoría del Arte y actualmente cursa una Especialización en Literatura infantil y Juvenil. Es fotógrafa y dibujante aficionada y acompaña la lucha y resistencia de algunos colectivos defensores de Derechos Humanos.


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    Rodrigo /

    18/09/2018 2:12 PM

    Hermosa entrevista, felicidades! Marielle no será olvidada!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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