Mi experiencia sexual con una persona Down

Su hijo de 20 años tenía síndrome de down. El cuidado recayó 100% en su madre. En su casa y en el instituto no se hablaba de sexo. Siempre se lo miró como un ser infantil y asexuado. Él no sentía, no podía desear, era lo que le decían cuando ella buscaba consejos de cómo abordar la sexualidad de su hijo.

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Modelo: Madelaine Stewart

Foto: Cosmopolitan

Tenía 23 años cuando un día se me acercó a hablar una mujer de unos 50. Pensé que era una vecina que me iba a pedir que me retirara de la vereda pero no.

Tímidamente me preguntó si podía hablar conmigo sobre un tema personal de ella.

“¿Acá en la esquina?” le contesté y ella me preguntó: “¿Acaso tenés otro lugar?” Y así la llevé al bar donde solemos esperar algún que otro cliente.

Ahí sentadas frente a frente, éramos la mesa más relojeada por las demás personas. Una mujer y una puta. Seguramente muchos pensarían que era mi clienta o intentaba serlo, pero no.

Luego de pedirnos un café, ella con los ojos llenos de lágrimas se dice a si misma: “No sé qué hago acá con vos”.

La dejé que tratara de seguir con su relato sin interrumpirla. Por un momento pensé que su marido podía ser un cliente mío pero no.

Me decía que de eso en su casa no se hablaba y que en el instituto no la ayudaban. Que su marido le decía que él no sentía ni deseaba y que ella estaba loca. Que la psicóloga le aconsejaba que lo incentivara con juegos didácticos.

“¿Vos que pensás?” me preguntó, y yo sin entender de qué me estaba hablando, le pregunté quién era “él”.

Miró al piso y se limpió con sus manos las lágrimas. Tomó agua como para recuperar fuerzas y coraje, y me dijo: “Estoy hablando de mi hijo”.

Acto seguido me miro a los ojos y me tomó las manos frente a la mirada del resto y ya sin importarle el qué dirán, me dijo: “Yo sé que vos me podés ayudar”.

Su hijo de 20 años tenía síndrome de down. El cuidado recayó 100% en su madre. En su casa y en el instituto no se hablaba de sexo. Siempre se lo miró como un ser infantil y asexuado. Él no sentía, no podía desear, era lo que le decían cuando ella buscaba consejos de cómo abordar la sexualidad de su hijo.

Varias veces lo encontró masturbándose a escondidas y se lo contó a su marido, este lo único que hizo fue retarlo y decirle que nunca más haga eso.

En el instituto donde lo llevaban le dijeron que no era un tema que abordaban, que hable con su familia.

Y ya en un acto de desesperación, buscó por internet y en algunos artículos leyó que históricamente fueron las prostitutas quienes cumplieron el rol social de atender a las personas con discapacidad o diversidad funcional.

De ahí surgió la necesidad de contratarme para que una vez por semana atendiera a su hijo.

Le dije que sí, le pasé mis precios, le pregunté si debía tener cuidado con algo en particular y me dijo que no sabía, que confiaba en mí.

Yo tuve que procesar mis propios prejuicios y fue este cliente quien me hizo ver la sexualidad de otra manera.

Llegó el día y se veía a la madre más nerviosa que el hijo.

Nos dejó a una cuadra del hotel y nos esperaba allí una vez terminado el servicio.

Él se desvistió solo y esperó acostado en la cama. Yo hice lo mismo y me acosté al lado de él.

Estuvo casi media hora acariciando el cuerpo y ante mi pedido de pasar a la penetración, él decía que así estaba bien.

“Nunca toqué el cuerpo de una mujer” me dijo, y lo dejé que siguiera, hasta que me di cuenta que acabó.

“No todo en el sexo es penetración Georgina” me dijo, y me besó.

Nos fuimos y antes de despedirme me dijo al oído que todo estuvo como él lo esperaba.

Su madre me intento pagar y no acepté. Le dije que la próxima vez le cobraría, pero no ésta porque al fin y al cabo esa tarde fui yo la que aprendí, fue Martín el que me enseñó.

 

Georgina Orellano
/

Georgina Orellano es Trabajadora Sexual feminista y secretaria general de la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina AMMAR. Ha publicado artículos sobre trabajo sexual y feminismo en distintas revistas y ha participado como panelista en diversos congresos y encuentros nacionales e internacionales sobre Derechos Humanos, género, trabajo sexual y feminismo. Hace parte de la Mesa Nacional de la Central de Trabajadores de Argentina CTA. Empezó a ejercer el Trabajo Sexual a los 19 años en la vía pública y a militar por el reconocimiento de derechos laborales a los 24 cuando un vecino de la zona donde ofertaba servicios intentó expulsar a las Trabajadoras Sexuales del lugar. Desde ese momento se vinculó a AMMAR y en el 2013 fue elegida presidenta de esta Organización que se creó en Argentina a fines de 1994 para luchar contra la violencia policial.


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    Evelyn C. Castillo /

    29/06/2018 8:29 PM

    Parece más una novela para levantar el mormo que una historía real, se nota lo posado de los textos del “hijo”.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Carla /

    13/02/2018 5:55 PM

    Vean películas o documentales de Post-Porno para que aprendan un poco del tema

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Begoña /

    07/02/2018 6:39 AM

    El nombre correcto de la modelo de la foto es Madeline Stuart.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Caro /

    05/02/2018 1:19 PM

    Estoy llorando de la emoción...precioso este testimonio. Gracias por compatirlo!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Karina /

    04/02/2018 7:12 PM

    Muy educativo para las personas que somos ajenos a este tema. La humanidad se hace presente en todo momento, tanto en la
    Madre, el chico y especialmente en Georgina. Gracias por compartir.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Marcos /

    03/02/2018 11:07 AM

    Realmente interesante, yo siempre me había preguntado como es que las personas con Down lidiaban con eso ya que es mentira que no sientan o experimenten con su sexualidad. Gracias

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Almendra /

    31/01/2018 8:32 PM

    Me parece que georgiana es fantástica. Me siento afortunada de haberte escuchado a ti y tus compañeras en uruguay. Le dieron sustento a mis ideas e ideales vagos y hoy me siento bien por leerte
    Fuerza compañera.

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

      Almendra /

      31/01/2018 8:35 PM

      Esperable los comentarios de los hijos sanos del patriarcado.

      ¡Ay no!

      1

      ¡Nítido!

        Carla /

        13/02/2018 5:53 PM

        Hijos sanos de que? Tamos toos enfermos wacha dejate de joder

        ¡Ay no!

        ¡Nítido!

    Me /

    28/01/2018 10:33 AM

    Realmente interesante.
    Gracias por compartir esta experiencia, Giorgina y Martin.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    matias /

    26/01/2018 1:14 PM

    No es algo hermoso, si no como algo totalmente abominable.
    1. la prostituta reacciona asi ante la falta de amor propio y ajeno.
    2. un padre ausente
    3. una madre desesperada e ignorante en cuanto a la sexulaidad.
    4. un instituto con muchas deficencias.

    La sexualidad es parte del ser humano, con y sin discapacidad y en todos hay que abordarla de la manera mas sana, a su vez el sexo es parte de la sexualidad pero no es sinonimo.

    Camino por recorrer.

    ¡Ay no!

    4

    ¡Nítido!

      Ramon /

      28/01/2018 7:17 AM

      1. ¿"Así" cómo? No sos específico.
      1.b. ¿Cuál falta de amor propio y ajeno? Sí es el primer punto de tu argumento trata de que se entienda.
      2. Un padre ausente. Que es ultra común. En familias con discapacidades y en familias sin. No sé que querés demostrar con este punto ¿de quien es la responsabilidad por un padre ausente? ¿que hacemos si tenemos uno, nos matamos por "abominables"?
      3. Una madre desesperada (y sin acompañamiento) que se ocupa. Llegando a hacer algo totalmente ajeno a su vida y el mundo que conoce. Menos mal que no se quedó en la casa cruzada de brazos, desesperandosé.
      3b. ¿Ignorante en cuanto a sexualidad? Bueno, no sé que pensás que debería haber hecho. Pero si con toda su desesperación e ignorancia llegó a tomar la misma medida que toman los profesionales de muchos países que se ocupan responsablemente del tema, ¡Tiene mucho potencial en el área!
      4. "El instituto con muchas deficiencias." Bueno, acá no sé, si estás queriendo hacer cargo a la familia por no buscar un instituto adecuado que aborde el tema sexualidad como a vos te gusta (¡Porque hay taaaaantas instituciones que abordan activamente ese asunto!) o si estás queriendo demostrar que leíste el relato. Recordá que es eso, un relato, no una guía paso a paso de como vos deberías abordar la sexualidad de alguien con síndrome de down.

      Con respecto a tu reflexión final no digo nada porque es un desparpajo.
      Tu crítica desafilada y resongona sobre el tema de la sexualidad en la discapacidad da cuenta de poco o nulo conocimiento empírico en el área. Sí en cambio se deja entrever tu propia incomodidad con el tema.

      Camino por recorrer.

      ¡Ay no!

      2

      ¡Nítido!

    Joaquín Monterroso /

    26/01/2018 8:34 AM

    En Guatemala hay muchos temas que tratar con respecto a las Personas con Discapacidad, este, el sexual en especial.
    En españa y en muchos países ya existen personas que atienden en este tipo de necesidad sexual a las PCD, poco a poco nuestra sociedad comprenderá que ante todo somos PERSONAS, que todos crecemos y dejamos de ser niños, hoy viven compañeros con deficiencias tan difíciles como la cuadraplejía ó parálisis cerebral que necesitan ser atendidos, y, esto sólo las Personas que viven en condición lo entenderán, y lo hablo yo pues yo también soy una Persona con Discapacidad.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!







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