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Revolución en Chile: para las mujeres no hay vuelta atrás

Tras casi 15 días de protestas y después de varios días con toque de queda, Chile sigue viviendo las llamas de una manifestación ciudadana que apunta a no detenerse hasta que se cumplan las demandas de los protestantes. El detonante: la intolerancia de el pueblo frente a las políticas públicas de un gobierno que le ha demostrado a América Latina que el capitalismo como sistema económico no es un “oasis de desarrollo” para la región.

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Joven manifestante con la bandera chilena. Foto AFP

[En las últimas semanas la lista de países de América Latina que se sacuden en protestas  ha ascendido casi hasta abarcar la totalidad de la región. La crisis política, económica y social, producto de un modelo económico que afianza la desigualdad y que ha precarizado la calidad de vida de las personas, la corrupción que consolida la impunidad y un panorama político y electoral no representativo, han detonado el hartazgo ciudadano en Ecuador, Bolivia, Perú, Haití y ahora en Chile].

Tras casi 15 días de protestas y después de varios días con toque de queda, Chile sigue viviendo las llamas de una manifestación ciudadana que apunta a no detenerse hasta que se cumplan las demandas de los protestantes. El detonante:  la intolerancia de el pueblo frente a las políticas públicas de un gobierno que le ha demostrado a América Latina que el capitalismo como sistema económico no es un “oasis de desarrollo” para la región.  

 

Médicos y enfermeras participaron de manifestación en Valparaíso. El pedido mayor presupuesto para la salud pública. Foto CNN Chile

Volcánica conversó con dos compañeras feministas que desde Chile nos describieron cómo han vivido estos días en los que la consigna es luchar por una vida digna. Javiera Escudero (26), es feminista y enfermera en uno de los hospitales públicos más importantes de Valparaíso en Chile y Paz Natalia (22), es Vicepresidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad Técnica Federico Santa María y Vocera de la Confederación de Estudiantes de Chile. 

Mi conversación con Javiera comenzó con un mensaje que ella me envió. Allí me contaba que, sobre todo al principio del conflicto en Chile, la información de los abusos de los carabineros y militares se difundió con mayor intensidad a través de redes sociales y llamadas a amigas y conocidas. Me dijo que incluso crearon un Google Drive en donde tenían un amplio registro en videos y fotos de los abusos. Su mensaje empezaba así:

“¿Cómo está llegando la información allá? No sabes lo que estamos viviendo.Hay toque de queda y  los militares están en las calles con metralletas. Tenemos que tener mucho cuidado con cómo nos movemos para ir a trabajar o estudiar. Están deteniendo gente. Y los medios están alterando la información.” Luego procedió a enviarme unos videos de terror que evidenciaban ataques por parte de los carabineros a  “posibles subversivos”, niños que no pasaban de los 12 años y adolescentes que no pasaban de los 16, a veces de a cuatro o seis carabineros en contra un solo ciudadano.

Javiera me explicó que la gota que derramó el vaso fue el anuncio realizado el 19 de octubre informando sobre la subida del pasaje del metro. Ya era demasiado. En Chile la educación es carísima, las pensiones de los jubilados son una miseria y la condiciones laborales y de los centros de salud son indignantes. El 20 de octubre se declaró el toque de queda y las cosas empezaron a empeorar.

“Yo trabajo en un hospital público en donde los turnos van de a 12 horas. El toque empieza a las 6 de la tarde, cuando el sol está brillando, y yo salgo de trabajar a las 8 de la noche. Tenemos que usar un salvoconducto que es nuestra identificación para trabajar y movilizarnos para regresar a casa, y es más complejo cuando te mueves en transporte público como yo. Hace un par de días tuvimos un incidente con una compañera de trabajo. Los carabineros (que son el equivalente a los policías) empezaron a lanzar disparos al aire. Las personas optaron por huir y algunos quisieron refugiarse en el hospital. Una compañera del trabajo quedó atrapada y rodeada de armas. Le tuvo que demostrar al carabinero que era trabajadora y la dejaron pasar. Los disparos al aire pueden ir a cualquier lado, estamos en un hospital con ventanas abiertas”

Javiera también me contó que los médicos se habían sumado a las protestas, de forma pacífica, y me explicó por qué:

“Los médicos y enfermeras también nos hemos movilizado de forma pacífica. Yo trabajo en una unidad de cuidados intensivos. En Chile todo es costoso, pero no tenemos un presupuesto adecuado para salud pública. El director del hospital pidió un presupuesto y solo le dieron el 25% de lo solicitado. Nos faltan mascarillas, mandiles, jeringas y demás. Tenemos que hacer maniobras para que nos alcance todo. Los mandiles que usamos en las instalaciones, por ejemplo, los tenemos que reusar con cuidado y tenemos el peligro de exponer a los pacientes a un riesgo de infección”.

Las farmacias y supermercados de Valparaíso fueron saqueados complicando el día a día de los ciudadanos. 

“Ayer fuimos al supermercado cerca a casa, que no ha sido saqueado al estar dentro de un mall, e hicimos una cola de dos horas y media. Lo que destaco es que había una persona en altavoz diciéndonos que guardemos la calma, que el almacén estaba bien abastecido y no teníamos que comprar todo” 

Paz es estudiante y está viviendo las protestas como parte de los colectivos organizados de estudiantes. Lo primero que le pregunté fue sobre la incidencia que tuvieron los estudiantes en el nacimiento de estas manifestaciones, ¿de qué forma participaron?. Me respondió que históricamente los estudiantes han sido el motor de las movilizaciones de la ciudadanía chilena. Desde el 2006 con la Revolución pingüina, pasando por el 2011 a favor de  la consigna de educación gratuita y el 2018 por las demandas del movimiento feminista ante la violencia dentro de los centros de educación. Este año no ha sido la excepción y me cuenta que el estallido fue la respuesta al atrevimiento del gobierno al burlar el pasaje del transporte público porque “ya no aguantaban más”.

“He participado de la gran mayoría de manifestaciones que se han convocado en Valparaíso. Hay un clima de descontento general. La rabia expulsada por los poros después de tantos años de abusos por parte del empresariado. La prensa chilena se ha encargado de mostrar los saqueos a multitiendas, muchos de ellos montajes de los mismos carabineros y militares. En particular, he corrido la suerte de no haber sido víctima de abuso por parte de carabineros o militares pero, sin embargo, me ha tocado ver a compañeros baleados por balines de goma, escuchar relatos de golpizas y persecuciones, entre otros. Lamentablemente también se sabe de alrededor de 12 compañeras que han denunciado violaciones sexuales por parte de las fuerzas armadas, además de descubrirse un centro de tortura clandestino, denunciado por el Instituto Nacional de Derechos Humanos, en una de las estaciones de metro de Santiago.” 

Este último descubrimiento ha tenido especial impacto en la ciudadanía pues los devuelve a sus recuerdos del periodo más oscuro en la historia reciente de la sociedad chilena: la dictadura de Pinochet.

“La mayoría de la información sobre las violaciones sexuales y torturas han sido difundidas por redes sociales y medios alternativos de información, pues la prensa chilena está cooptada por el empresariado y no se encarga de reportar este tipo de sucesos porque que no le convienen al Gobierno y, por tanto, a la derecha y al empresariado. Las violaciones sexuales hacia mujeres tienen un simbolismo muy potente: nos dicen que no podemos ostentar el poder y el lugar de los hombres castigando nuestro cuerpo y nuestra integridad que nos identifica como mujeres”.

Hay quienes no entienden qué tenemos que ver las feministas con estas manifestaciones. No entienden que un sistema económico que precariza la calidad de vida de todas las personas lo hace con mayor intensidad a las poblaciones vulnerables y dentro de ellas, lamentablemente, estamos las mujeres. Paz me lo explicó claramente cuando le pregunté por el movimiento feminista (y estudiantil) y su motivación para unirse a las protestas:

“[El sistema neoliberal se contradice porque] conlleva una precarización de la vida de una cantidad creciente de la población, afectando mayormente a las mujeres, porque ya no son sólo son dueñas de casa sino que también son trabajadoras, y llevándolas a tener una doble jornada laboral. En muchos casos son las mujeres quienes son el sostén económico de sus familias, quienes luchan solas por sacar adelante a sus hijos e hijas, además de ancianos y enfermos. Así mismo la derecha ha coartado nuestros derechos conquistados como el aborto en tres causales, o la flexibilidad laboral. La postura feminista se ha estado construyendo en adhesión al movimiento estudiantil y las demandas que buscan, finalmente, derribar este modelo”.

El 23 de octubre del presente año el presidente chileno, Sebastian Piñera, pidió perdón y anunció una serie de reformas entre las cuales estaba un aumento del sueldo mínimo. Sin embargo Paz afirma que dichas reformas son inútiles en términos prácticos porque, desde la cotidianidad, el alza de las pensiones no alcanza ni para hacer el mercado ni para pagar un arriendo.

 

 

Organizaciones feministas se sumaron a la protesta contra el presidente Piñera. Foto: Difusión.

“La figura del presidente está totalmente invalidada por la ciudadanía. Alguien que llama a levantar las armas en contra de su propio pueblo y habla de una guerra cuando lo único que tenemos son ollas y cucharas no merece ser nuestro presidente. Y de ninguna forma creo que la agenda social propuesta por Piñera venga a solucionar los problemas que le han generado a la ciudadanía. Es una burla hacia las personas. Por nombrar tan solo un ejemplo, el aumento de las pensiones anunciado implicaba un aumento de $107.000 a $128.000 app, con eso ni siquiera alcanza para dos semanas de mercadería o para pagar el arriendo de una pieza. El costo de vida en Chile es extremadamente alto en comparación a los sueldos y pensiones de miseria entregados por el empresariado y las AFP”

Chile y sus regiones siguen siendo testigos y participantes dentro de las manifestaciones diarias.  El pasado 25 de octubre tuvo lugar la marcha más grande de la historia de Chile, solo comparable con las que pedían la restauración de la democracia después de la dictadura de Pinochet. Más de un millón de personas marcharon de forma pacífica a favor de los derechos de la ciudadanía. 

“Creo que estos días me han marcado por muchas cosas. Por un lado creo que escuchar a la multitud vitoreando “el pueblo unido jamás será vencido”, lema y consigna de resistencia usada en la dictadura de Pinochet, ha sido de las cosas que más me han hinchado el corazón. Por otro lado, ver a la gente compartiendo en las plazas, jugando con sus hijos e hijas, conociendo a sus vecinos y vecinas, compartiendo una canción, una conversación, una vuelta a casa ha sido algo que jamás había vivido. Hemos experimentado otra forma de vivir, en comunidad, organizándonos y resistiendo desde nuestros territorios”

Las fotografías de las marchas en Chile me siguen recordando una frase de Salvador Allende: “Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor”.

Una sociedad mejor, libre y justa para absolutamente todas las personas. Por eso todavía están marchando. 

La denominada ‘Marcha más grande de Chile’. Más de un millón de personas en las calles. Foto AFP

Diana Michelle García
/

Michelle García Coaquira-Foster Periodista, feminista, co-fundadora de Wayka Perú. Comunicadora en Flora Tristán y Manuela Ramos. Activista Paridad Perú.


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    Un allendista mas /

    06/11/2019 9:39 PM

    Hay un error, se dice que el nombre del presidente chileno es salvador piñera, cuando deberia ser sebastian piñera, me imagino que sera un error pero aun asi es ofensivo al legado de allende confundir con el nombre de salvador a un presidente inepto como piñera

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Gil Zu /

    04/11/2019 3:14 PM

    El modelo Chileno despues de Pinochet fue una pieza teatral del Teatro del Sbsirdo donde todo un sistema capitalista se derrumba para quitarle la mascara a los impostores latinoamericanos y mostrarlos como lo que son VERDUGOS DE SUS PUEBLOS Chile e el baril de polvora que hacia falta y que una vez encendida la mecha se expande por nuestras naciones para establecer verdaderas Democracias como la que puso en marcha Salvador Allende.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Victor lopez /

    03/11/2019 7:20 AM

    Una cosa es el descontento popular, y otra cosa es que LAS FEMINISTAS QUIERAN APROVECHARSE DE UN MOVIMIENTO QUE NO LES PERTENECE , por supuesto que se ven afectadas como personas... pero que quieran aprovecharse de ese movimiento es trampa NO HAY QUE CAER EN LAS GARRAS DE LAS FEMINISTAS.

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    René Villatoro /

    02/11/2019 7:07 PM

    ¡Fuerza Chile!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Walter Mohr /

    02/11/2019 11:19 AM

    Me parece que las feministas y sus reclamos nada tienen que ver con el modelo económico. Los de izquierda, embravecidos por las olas bolivarinas amenazan con destruir todo, no solo edificios, pero la moral, la ética, la fraternidad. Cómo el estado les va a dar más bienestar? Si el estado está para confiscar la riqueza no para regalarla, Nómada apoyando los movimientos sin razón de izquierda, como si la izquierda no fueran igual o peor de corruptos.

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!



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