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COVID-19 en las maquilas: Cómo esquivar la enfermedad mientras coses 1700 pantalones al día

Esta semana se conocieron 24 casos de coronavirus en una maquila ubicada a orillas de la Ciudad de Guatemala. La municipalidad cerró la empresa temporalmente. Las condiciones de trabajo en esas fábricas eran gasolina esperando una chispa para esparcir la enfermedad.

Actualidad COVID-19 maquilas P147

Ingreso acordonado a K.P. Textiles tras los positivos de COVID-19.

Foto: Soy502

Thalía González es una mujer trans que trabaja desde hace 10 años como operaria en una maquila ubicada en la zona 17 de la Ciudad de Guatemala. Las medidas adoptadas por el gobierno para contener la propagación del coronavirus cambiaron su rutina de trabajo. Las segunda quincena de marzo fue enviada, junto a 750 trabajadores más, a tomar su tiempo de vacaciones. Al volver se topó con metas exageradas de producción “para recuperar el tiempo perdido”.

A mediados de marzo todavía se desconocía el rumbo que tomarían las restricciones presidenciales ante la pandemia COVID-19. Para operar, las maquilas debían gestionar un permiso ante el Ministerio de Economía en el que se comprometían a garantizar el transporte de sus empleados e instalar protocolos de higiene y distanciamiento social.

Así, un autobús de la empresa empezó a recoger a Thalía a las 5:30 am. Dentro de la fábrica no se aplicaron medidas de distanciamiento social ya que entre cada máquina de coser hay un metro de distancia. Ella ya usaba mascarilla para protegerse de la mota que desprende la tela, así que además del suministro de alcohol en gel y la toma de temperatura, los cambios no fueron drásticos. Excepto en la carga de trabajo.

La empresa en la que labora se dedica a la confección de pantalones. Para ensamblar una sola pieza se requiere de una línea de trabajo que involucra a 40 personas. La función de Thalía es coser el costado derecho de 1 mil 700 prendas al día, es decir, una cada 20 segundos según su experiencia y habilidad con la máquina.

Durante las dos semanas que la empresa envió todos sus trabajadores a tomar los días de vacaciones, el trabajo se acumuló. Al regresar, se esperaba que recuperaran el tiempo perdido.

“Nos dieron los días de vacaciones pero ese trabajo se amontonó. Es duro porque el horario lo acomodaron para que les favorezca a ellos, porque nos hacen entrar a las 6 y salimos a las cuatro menos veinte. Son casi nueve horas porque hacemos una hora extra para reponer el trabajo del sábado”, cuenta a Nómada.

Si Thalía alcanza la meta diaria que le impusieron, gana un bono adicional a los Q.2,581.77 de salario mensual que recibe.

“A veces piden más, nos dicen que aumentarán la meta a 2 mil 500 pantalones al día, pero nadie puede coser esa cantidad en un día. La meta es 1 mil 700, pero en realidad la exportación que ellos quieren sale con 1200 pantalones por persona al día. Las 500 piezas extras son para que uno no gane el incentivo porque la exportación sale antes”, explica.

La dificultad para inspeccionar maquilas

En otras zonas del país la situación de las maquilas es diferente.

Según un informe del 21 de marzo que el Ministerio de Economía envió a la Comisión de Trabajo del Congreso, en una verificación de cumplimiento de las condiciones requeridas para autorizar a las maquilas operar, se detectó que la empresa Mi Lae Tean Global, S.A, no obedeció y fue suspendida. Esta empresa está ubicada en la zona 2 de Mixco.

Según el propio alcalde de ese municipio, Neto Bran, las verificaciones en maquilas se detuvieron por órdenes del presidente Alejandro Giammattei, quien en la cadena nacional del pasado 4 de mayo, sin dar mayor explicación, recomendó a la población no ir a Mixco. En sus redes sociales, Bran aseguró que detectaron casos positivos en una fábrica ubicada en la zona 4 de ese municipio.

Mientras los casos de coronavirus se esparcen en las empresas, dentro de algunas fábricas la producción no para tampoco en la noche. En un reporte de más de 4 mil 500 llamadas que ingresaron al call center del Ministerio de Trabajo, hay una denuncia anónima de fecha 25 de marzo en contra de la empresa Textivisión, ubicada en el departamento de Escuintla. Trabajadores denunciaron que fueron obligados a ingresar a la fábrica antes del inicio del toque de queda para laborar durante toda la noche.

Personal de la Inspección General de Trabajo realizó una verificación. El reporte del Ministerio señala que el guardia de seguridad de la maquila aseguró que no había nadie en el lugar. Los inspectores esperaron y al no ver a ningún empleado ingresar, se retiraron. La denuncia se archivó con solo un acta circunstanciada y sin que los inspectores ingresaran a la fábrica.

Las verificaciones en las maquilas son cada vez más complicadas porque los propios inspectores del Ministerio de Trabajo se quejaron de falta de equipo de seguridad que los proteja del coronavirus. Este lunes 18 de mayo la Procuraduría de Derechos Humanos (PDH) recibió la denuncia de los trabajadores de ese ministerio y estableció comunicación con sus autoridades para garantizar que las verificaciones continuarán.

La crisis en San Miguel Petapa

Mientras los inspectores del Ministerio de Trabajo luchan por garantizar su propia seguridad, en una maquila ya se desató una crisis que quizás, se pudo haber evitado.

Este lunes 18 de mayo la PDH reportó que en la maquila KP Textil, ubicada en San Miguel Petapa, municipio del departamento de Guatemala, hay 24 casos positivos de COVID-19. El 15 de mayo, el delegado de Salud de esa zona, Carlos Guerra, envió una carta a la PDH en la que informó que fueron evaluadas 208 personas y que a 32 se les realizó un hisopado nasal.

En el informe, el delegado del Ministerio de Salud detalló que los administradores de la maquila dijeron que no tenían tiempo para las acciones de salud, ya que eso repercutía en su capacidad de producción; también se detalla que las autoridades de la fábrica no permitieron que las evaluaciones se realizaran respetando la privacidad entre el médico y el paciente.

El Ministerio de Salud incluso señaló que al realizar visitas domiciliares a los pacientes en cuarentena, algunas personas denunciaron de forma anónima que las autoridades de la fábrica no tomaron en cuenta a todo el personal que presentó síntomas y/o estuvo en contacto con los casos positivos.

La PDH sugirió que 900 trabajadores de esa fábrica fueran enviados en cuarentena. Mynor Morales, alcalde de San Miguel Petapa, anunció que la maquila permanecerá cerrada temporalmente. En la zona, los tenderos están siendo chequeados por personal de la municipalidad y algunas calles están siendo desinfectadas.

Esta mañana, martes 19 de mayo, un grupo de trabajadores de KP textiles realizó una manifestación pacífica frente a la fábrica para aclarar que no todos los trabajadores están contagiados de la enfermedad.

“Estamos exigiendo que se aclare la situación para que no nos están discriminando en la calle. Hay compañeros que los están sacando de su casa por discriminación. La fábrica tomó medidas de precaución extremas desde hace dos meses”, dijo un hombre entrevistado por Noticias del Sur.

Alejandro Ceballos, presidente de la Comisión de Vestuario y Textil (Vestex), en una declaración para La Hora, señaló que KP Textil no cumplió los protocolos recomendados para esas fábricas. También resaltó que como “empresarios del sector maquila, no es conveniente que tantas personas se enfermen porque no pueden continuar trabajando y no habría producción”.

La recomendación de Vestex es que en las maquilas se trabaje en turnos de cuatro días.

Estirar el dinero

La rutina laboral de Thalía González cambió no solo dentro de la maquila. Antes de las restricciones presidenciales por la pandemia, al salir de la fábrica Thalía se subía a un Transurbano rumbo a la zona 1, donde laboraba como trabajadora sexual.

“En el bus me cambiaba la ropa, me ponía falda y me maquillaba. Me ponía escarcha (brillantina) en la cara, podía ser en forma de corazón o una estrella. A mis clientes les gustaba, pero debía tener cuidado de no mancharlos para no delatarlos”, cuenta mientras se ríe.

Ahora, por el toque de queda, Thalía no puede trabajar de noche. Tiene que asegurarse de llegar a la meta de 1 mil 700 pantalones al día para ganar el incentivo y vivir con un poco más de Q2 mil 500 al mes.

Jody García
/

Periodista. También lectora y pintora. Trabajó dos años en Diario La Hora cubriendo el sistema de justicia. Llegó a Nómada por el futuro. @Jody_Garcia_


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    Trudy Mercadal /

    20/05/2020 2:21 PM

    Qué excelente artículo. El final es particularmente duro y contundente. Un reflejo muy claro de las fallas del sistema económico imperante, cuando una persona no puede sobrevivir de un trabajo de tiempo completo en una fábrica y debe recurrir al trabajo sexual. Supuestamente la producción industrial tiene un efecto de derrame de las riquezas hacia las capas más pobres, siempre y cuando estos trabajen duro. Y aquí se ve que esto es solo una farsa.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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