El caso de la extorsión de Claro y el bufete Novales contra Nómada (¡cuidado!)

La telefónica Claro no solo es la campeona de mal servicio de internet, no solo financió ilegalmente a Baldetti y Pérez Molina y cobró contratos millonarios, sino que ahora descubrimos que tiene una nueva medalla: la de extorsiones para ‘cobrar deudas’.

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Esta es una opinión

La telefonía Claro terceriza sus deudas para que sean pagadas a la empresa Corpocredit.

Foto: Soy502

Nómada, como casi todas las empresas en Guatemala y en el mundo, empezó con mucho entusiasmo y pocos recursos. Éramos todavía más pequeños de lo que somos ahora. Empezamos con un equipo de tres personas desde mi casa y después en una oficina que era como un coworking más grande y elegante, en donde podíamos tener reuniones de trabajo con fuentes y potenciales clientes, pero también podíamos tener una dirección fiscal. Era marzo de 2014.

El siguiente trimestre, en 2014, nos mudamos a nuestra primera oficina. En el Géminis Diez, de 65 metros cuadrados, sin más que mesas y sillas de plástico. Contratamos el servicio de internet y telefonía de Claro por algunos meses, hasta que por su pésimo servicio en 2015 nos cambiamos de empresa.

Así, nos desentendimos de Claro, hace casi cuatro años. O creímos haberlo hecho.

Como todas las startups, hemos tenido nuestros altos y bajos financieros, que me han hecho comprender tanto mejor al mundo empresarial y los méritos de emprender y sacar adelante una compañía.

En estos casi cinco años hemos pagado todas nuestras obligaciones financieras, laborales, tributarias y a proveedores. En alguna ocasión hemos tenido que compensar a alguno de nuestros clientes cuando hemos fallado como empresa que presta servicios de publicidad o de creación de contenido; son cosas normales, que ocurren cuando uno está empezando.

De hecho, hemos llevado juicios por demandas que nos han hecho por nuestro trabajo periodístico, que hemos decidido pelear en tribunales sin publicarlo en la prensa, pues no creemos que sea de interés de los lectores si no ocurre algo que nos parezca una injusticia escandalosa. Una vez ganamos, otra vez nos tocó pagar una multa.

Y una vez como consumidores nos entregaron unas sillas defectuosas y activamos un procedimiento en la DIACO, también alejados de estas páginas, pues no era de interés público.

Pero esto que nos está ocurriendo con Claro y Corporcredit (del licenciado Alfonso Novales) nos parece una injusticia que debe estar pasándole a muchas personas y empresas, pero que pocos tenemos la oportunidad de denunciar.

Entonces se las compartimos.

Nómada es una empresa compuesta por una parte de un medio periodístico y por otra parte de una agencia de contenido, Nueve. Producimos videos, diseño, contenido, análisis político y pronto textos para empresas e instituciones internacionales. Nos disponíamos a cobrar un servicio que habíamos prestado en la última semana de noviembre de 2018, justo tres días antes de pagar planilla, y nos dimos cuenta que teníamos congelada una cuenta bancaria.

Un juzgado de San Miguel Petapa (en la periferia sur de la Ciudad de Guatemala) nos la había embargado por una demanda de Claro.

¿Claro? ¿San Miguel Petapa? ¿Sin notificaciones? ¿Sin derecho a aclaraciones o a escucharnos? ¿Por qué?

Fuimos a Claro y nos respondieron con displicencia: “Esa deuda está tercerizada y por favor vayan a esta dirección: Corpocredit (lic. Alfonso Novales) en 10 calle 7-70 zona 9, anexo edifício (sic) condomínio (sic) Reforma”.

¿Por qué nos demandaron y pidieron que nos congelaran una cuenta?

Uno podría entender como empresario que para grandes empresas como Claro es muy caro andar cobrando deudas pequeñas y que por eso venden sus deudas a otras empresas, por lo general, de abogados.

Pero demandar en un juzgado distinto a nuestra jurisdicción del municipio de la Ciudad de Guatemala, en donde están tanto la oficina de Claro como la de Nómada y la de Corpocredit. ¿Por qué?

Recordemos que hay muchos juzgados en el país que tienen mala fama, de sobornables. Y si están lejos del escrutinio de la ciudadanía, las empresas y el Organismo Judicial, peor. Naturalmente no estoy diciendo que ese juzgado particular en San Miguel Petapa se haya prestado a una ilegalidad, pero me cuesta entender la lógica de ir hasta el Sur de la metrópolis para ponernos una demanda tan rara.

La primera respuesta que nos dieron en Corpocredit, del licenciado Alfonso Novales, fue que era por un servicio adeudado de 2014.

¿2014? Pero si rentábamos una oficina en un coworking, Multioficinas. Cuando fuimos a preguntar a Multioficinas, nos respondieron que el alquiler incluía el teléfono y que Multioficinas era quien lo pagaba. Y además, que nunca llegó una notificación de Claro por un cobro pendiente de Nómada.

Había otro detalle. Si los contratamos desde nuestra primera oficina en Géminis, ¿por qué nos habían prestado un servicio en 2015 si les debíamos algo en 2014?

Regresamos a Corpocredit y contamos estos detalles. Nos respondieron entonces que era un contrato de 2015. Pedimos verlo. Nos respondieron que lo tendrían que buscar, pero que si pagábamos la deuda de Q5,000, que se saldaba la demanda y se liberaba la cuenta embargada por el juzgado de San Miguel Petapa.

¿Qué? Una respuesta más bien de extorsionistas.

Así que insistimos con querer ver el contrato y la supuesta deuda.

¿Y adivinen qué nos dijeron en Corpocredit, del licenciado Alfonso Novales? Que fuéramos a pedirlo a Claro.

¿Y adivinen qué nos dijeron en Claro? Que fuéramos a pedirlo a Corpocredit, porque es una deuda tercerizada.

¿Cómo hicimos para pagar planilla de noviembre, aguinaldo, planilla de diciembre y demás? Haciendo malabares, pidiendo créditos y tratando de entender cómo pueden existir grandes empresas como Claro y Corpocredit del licenciado Alfonso Novales, que extorsionan a miles de ciudadanos y empresas por supuestas deudas de hace tres años. Y activamos nuestro programa de crowdfunding permanente, en el que los lectores pueden aportar para el periodismo independiente.

Señores del juzgado de San Miguel Petapa, ¿por qué se prestan a esto? Señores del Organismo Judicial, ¿por qué un juzgado puede congelarnos una cuenta sin siquiera citarnos para escucharnos?

Señores de Claro, ya sabemos que su servicio de internet y telefonía es malo.

Ya sabemos que ustedes financiaron ilegalmente a Roxana Baldetti, Otto Pérez Molina y Alejandro Sinibaldi, y después cobraron ese financiamiento ilegal con millonarios contratos desde el Estado. Eso los convierte en unos corruptos que arruinan la democracia, que nos hicieron sufrir el latrocinio del cártel del Partido Patriota y que además se apropiaron de fondos públicos. Por eso fueron condenados sus gerentes, y se les debería prohibir volver a vender servicios al Estado.

Pero ahora somos testigos de que también nos extorsionan a los ciudadanos y a las empresas que confiamos en ustedes como proveedores de un servicio.

¿Qué clase de empresa son, Claro? ¿No les da vergüenza?

Recurrimos a publicar este caso solo porque no encontramos otra alternativa. Les pedimos que le digan a Corpocredit y al licenciado Alfonso Novales que retiren la demanda en el juzgado de San Miguel Petapa y que así liberen nuestra cuenta bancaria.

Y envíennos el contrato y la supuesta deuda a nuestra dirección (que aparece en nuestro sitio web, nomada.gt) y si les debemos algo, con gusto se los pagaremos. Honramos nuestras deudas. Pero no cedemos ante extorsionistas.

***

Esta fue la respuesta de Claro: Disculpas.

Martín Rodríguez Pellecer
/

Es el director y CEO de Nómada. Es guatemalteco, perseverante y alegre. Empezó en el periodismo en 2001 en cartas de lectores. En 2011 fundó Plaza Pública para la URL, y en 2014, Nómada. Estudió una licenciatura en la UFM y una maestría en Estudios Latinoamericanos en la UAM. Fue finalista del premio FNPI en 2013 y 2017. Ganó el premio nacional de periodismo en 2004 y 2017. Es políglota y feminista. @Revolufashion


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    Carlos de León /

    25/12/2018 11:52 AM

    Me paso exactamente lo mismo con un corporativo, como que yo hubiera escrito este artículo, Claro es una empresa irresponsable y con un personalmente pésimamente calificado, al final, por si les ayuda de algo; la señorita de la agencia no realizó bien los contratos y es donde empiezan los problemas, porque el contrato resulta que "posiblemente" si existe simplemente que todos lo desconocemos, sólo la incompetencia del personal de las agencias, con tal de salir del paso, llenan contratos con errores, y como el sistema no funciona, realizan uno nuevo, y el otro se queda en el aire. Al final investigamos y esa fue la razón. La incompetencia de su personal. Lamento mucho lo sucedido ya que nos quita recursos, tiempo y credibilidad como empresa. CLARO es lo peor en servicio al cliente en telefónias en Guatemala.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Guillelrmo Maldonado C. /

    19/12/2018 12:29 PM

    Usura.
    Antes el Estado tenía el control de las tasas de interés, luego abandonó esa política para dar paso a los agiotistas y la usura. No obstante el interés legal en la ley por muchos años fue de un seis por ciento anual; luego sucesivas reformas lo dejaron en manos de la banca privada, desplazando la política monetaria del Banco de Guatemala (como dijera José Molina Calderón: arruinando el queso al dejar adentro un ratón vivo) permitiendo un endeudamiento mayor de intereses que de capital. De modo que a vista y paciencia de autoridades públicas y jueces, las empresas usureras, de todo tipo, pero sobre todo de tarjetas de crédito y arrendantes de diversos servicios imponen tasas de interés descomunales, con contratos leoninos de los que ni se percatan los obligados. Luego si los créditos no son cumplidos vienen las exigencias extorsivas, con operadores telefónicos llamando inclusive antes de la seis de la mañana; mandan correos y son personas abusivas las que reclaman los cobros, con amenazas de embargos etcétera. Con supuestos compromisos de pago que luego no respetan pues las demandas siguen y con ello el incremento usurero de intereses; haciendo recargos de hasta más del cincuenta por ciento de la deuda original, lo que es ilegal y no encuentra respaldo en las reformas pro usura que realizaron en la Ley de Tarjetas de Crédito y al Código Civil. Luego para supuestamente hacer efectivo el pago en la vía ejecutiva, plantean demandas y hacen notificaciones donde el demandado nunca ha vivido y en juzgados de otras jurisdicciones, con el objetivo de entablar los embargos, que el deudor no se entere, en tanto que el interés usurario “y recargos moratorios” sigue corriendo. Para ello los bufetes de la impunidad tienen bien aceitados a algunos oficiales, secretarios y jueces. Aunque cabe reconocer que algunos jueces les han puesto en su lugar.
    La dicotomía sigue, pues la usura y las negociaciones usurarias siguen siendo delitos y los diputados han realizado reformas para “justificar” el cobro de intereses desproporcionados.
    Artículo 276 –Usura. Comete el delito de usura quien exige de su deudor, en cualquier forma, un interés mayor que el tipo máximo que fije la ley o evidentemente desproporcionado con la prestación, aun cuando los réditos se encubran o disimulen bajo otras denominaciones. Al responsable de usura será sancionado con prisión de seis meses a dos años y multa de mil a diez mil quetzales. Artículo 277. —Negociaciones usurarias. La misma sanción señalada en el artículo que antecede, se aplicará: 1º. A quien, a sabiendas, adquiere, transfiriere o hiciere valer un crédito usurario. 2º. A quien exigiere de su deudor garantías de carácter extorsivo.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Alexander García /

    19/12/2018 10:36 AM

    Dejando a un lado la empresa, a ustedes, al juzgado. El embargo precautorio de una cuenta es como medida cautelar para asegurar las resultas del proceso, esta en ley, ya que si notifican al "supuesto" deudor, seguramente sacara el dinero para no cumplir con sus obligaciones. Saludos, espero se solucione.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Harold Johnson /

    19/12/2018 10:11 AM

    Creo Martín sin pretender defender a quien no conozco, lo que le hicieron fue un embargo precautorio lo más seguro, con base en documentación que presentó la parte actora (Claro) en el contrato que ustedes firmaron al alquilar el local objeto de este asunto, de seguro ¨renunciaron al fuero de su domicilio¨, pero usted no se recuerda, es por eso, que el abogado escogió un juzgado que no tuviera mucha carga de trabajo, creo en mi humilde opinión, que está actuando dentro del márgen de la ley, tanto el juzgado como el abogado, y éste está cobrando con base en documentos que le presentó Claro. Quien debe responder ante ustedes es la empresa que les alquiló la oficina, objeto de dicha demanda. Además deben tener copia del contrato de arrendamiento en su poder. No es con echarle la culpa al abogado y al juez como se resuelven los problemas, es buscando la fuente del error, el abogado trabaja con documentación que aporta la parte actora, hace su trabajo. No defiendo al abogado pues no lo conozco, hay que ser objetivos en la información. Quien debe responder ante ustedes es quien les alquiló, en tal caso ellos les mintieron.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      Tony Roldán /

      21/12/2018 11:39 AM

      Lo que opina es lo correcto pero también es conocido en los tribunales el actuar de corpocredit, demanda sin mucha documentación y a veces saldos ya pagados y pone a las personas en un calvario, lo interesante sería que personas que son afectadas sin verdaderas pruebas se unieran y acudieran a deducir responsabilidades profesionales al tribunal de honor del colegio de abogados. Si es que no los tienen comprados ya, pues en realidad no creo que no existan denuncias contra ellos. Saludos.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    Arturo Rosales /

    17/12/2018 9:58 AM

    Tengo un caso similiar, me pueden contactar.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Giovani /

    17/12/2018 9:00 AM

    El sistema de justicia de este país es una cloaca de mier... este solo es un ejemplo, estos bufetes tal cual buitres, publican el nombre de millones de chapines en servicios como informet, etc. Lo mejor es NO contratar estos servicios

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    CARLOS P /

    17/12/2018 8:28 AM

    Lamentable y solo alguien que ha tenido que toparse con ese mal llamado Bufete Novales o Corpocredit entiende lo que en realidad pasa.
    A mi me ha tocado lidiar con ellos en dos ocasiones:

    1. Por ser referencia personal de alguien que tenia una deuda de tarjeta de credito, me llamaban hasta 4 veces diarias, incluso al trabajo cobrando la deuda de esa persona. Solo era referencia personal y me cobraban como que yo era el deudor, tuve problemas en mi trabajo pues al bloquear sus numeros en mi celular continuaron el hostigamiento llamando a mi trabajo.

    2. Mi señor padre, ya de la tercera edad, resulta que en 1998 cancelo una tarjeta de credito y cometio el error de no pedir finiquito. 17 años despues, en 2015 se topa con que sus cuentas estan bloqueadas por una demanda en el infame juzgado de San Miguel Petapa y sale a relucir una supuesta deuda de 1998 con Credomatic y Copocredit. Por falta de recursos no se ha podido pagar un buen abogado que los ponga en su lugar y resuelva la situacion, mientras tanto mi padre, sin posibilidades de encontrar trabajo, sin ahorros y sin acceso al sistema bancario como si fuera un delincuente.

    Muchas veces se ha intentado dialogar pero no entran en razon y son lo mas prepotentes y cerrados sin un minimo de respeto o consideracion con alguien de la tercera edad. Algun dia alguien los pondra en su lugar.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    JK /

    16/12/2018 9:27 AM

    Vuelva a leer el concepto de “startup” nómada no lo es.

    ¡Ay no!

    4

    ¡Nítido!

    Flor /

    15/12/2018 6:23 PM

    Es bueno saberlo, gracias por informarnos, a muchísima gente le pasa esto en manos de estos corruptos de Claro, que desgracia.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    César A. /

    15/12/2018 5:39 PM

    Ellos venden sus deudas a empresas que las cobran de una manera u otra.
    Usted no fundó un start-up, ni es empresario, es igual de extorsionista y mentiroso como lo que describe.
    Cómo empresario honrado, ni Cacif ni mercenarios de la noticia (venden su opinión al mejor postor) me representan.
    Dejé de llorar y pague sus obligaciones o pida más limosna a quien corresponda que lo patrocine: Soros o quien sea.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!







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