Así descubrí que Ríos Montt era un corrupto (además de genocida)

En menos de una semana, el lunes 11 de enero de 2016, empezará el quinto año consecutivo en el que el Ministerio Público y las organizaciones de víctimas intentarán juzgar a Ríos Montt por genocidio y crímenes de lesa humanidad durante 1982 y 1983. Y desde Nómada recordamos un capítulo poco conocido de su historia. Como ocurre con la gran mayoría de dictadores o políticos con poderes absolutos en América Latina, el militar y pastor evangélico también era corrupto. Éste es el relato de la investigación que descubrí un enero hace 14 años.

De dónde venimos corrupción genocidio guatemala impunidad juicio P147 Ríos Montt

Una foto de Ríos Montt como expresidente parlamentario, en el Congreso.

Foto: Carlos Sebastián

Eran tiempos aburridos aquellos. Era enero de 2002, tenía 19 años y aunque quería estar en la sección de Política y poderes de Prensa Libre, era aprendiz de reportero y me habían asignado la página semanal de Cartas de los Lectores. Cartas físicas y correos electrónicos de calles con baches, semáforos que no funcionaban, y la tarea de ir a tomar fotos de los baches y llamar a las municipalidades para que se comprometieran a arreglarlos.

Hasta que un día llegó una carta. Acusaba a una autoridad departamental de Izabal (vamos a llamarlo don Cacique para ocultar su nombre). Lo acusaba de robarse un muelle público en Río Dulce, en la salida al Caribe guatemalteco. Mi oportunidad para hacer un reportaje.

– Miriam, dejame ir, le pedí a la coeditora de Política.
– No. El país se está cayendo a pedazos, Martín, el FRG está saqueando al Estado ¿y vos querés ir a hacer un reportaje porque un tipo se está robando un muelle en un pueblo?

En primera instancia tenía razón. A Miriam Larra había ascendido a coeditora después de que en agosto de 2000 descubriera el escándalo del Guategate. El FRG había ganado en las elecciones presidenciales con Alfonso Portillo y dos terceras partes del Congreso, presidido por Efraín Ríos Montt, con mayoría calificada. Pero no sólo tenían el poder absoluto, sino que eran chanchulleros.

Miriam descubrió que aprobaron un impuesto a las bebidas alcohólicas en el pleno del Congreso, pero a la hora de publicar la ley en el diario oficial, decidieron cambiar lo que habían aprobado y publicar unos impuestos más bajos. Probablemente por presiones o sobornos. Y como buenos chanchulleros, los de partido de Ríos Montt desaparecieron las actas y las grabaciones de la sesión parlamentaria en la que se aprobó el impuesto. Pero no contaban con que la reportera Larra, al darse cuenta de que era una sesión muy conflictiva, la había archivado en su grabadora.

Entonces Miriam podía tener razón en que mi propuesta de reportaje ‘no tenía madera’. Pero me aferré a ella como balsa (odiaba las cartas de baches en las calles) e insistí tanto que me dejó ir. Sin piloto, con el fotógrafo más inexperto y tenía que viajar de un día para otro a pesar de las 7 horas que separaban entonces a la Ciudad de Guatemala de Río Dulce.

Allá fuimos con Adolfo Mejía, un fotoperiodista valiente y generoso que también había empezado su carrera en Cartas de los Lectores.

 

Imagen de Río Dulce. Foto: Don Sampson, Flickr, CC.

Imagen de Río Dulce. Foto: Don Sampson, Flickr, CC.

Llegamos y entrevistamos a la sociedad civil, a la oposición y, en efecto, don Cacique se había robando un muelle público. Porque le venía en gana, porque los poderosos en Guatemala hacen lo que quieren de sus fincas y los pueblos –incluida la capital– porque no hay poder de Dios que los fiscalice ni recursos públicos que alcancen para hacerlo. Dejamos la última entrevista de la jornada con don Cacique y llegamos a su oficina cerca del puente que atraviesa Río Dulce rumbo a las ruinas mayas de Tikal.

Era la típica construcción rural guatemalteca, sin arquitecto que matizara al maestro de obras, con ventanas pequeñas, paredes coloridas, y agreguémosle el calor húmedo del Caribe. Pilas de papeles y cachivaches, un ventilador que medio funcionaba y una asistente en falda corta y sudor costeño para completar la oficina de un cacique latinoamericano. Nos dijo que subiéramos al segundo nivel para hablar con don Cacique.

– ¿En qué le puedo servir, jovencito?

Hablaba don Cacique con su camisa a cuadros que quería romper los botones de la barriga, su bigote poblado, sus lentes que se oscurecían con el sol y su cara trigueña. Hablaba mientras colocaba sobre la mesa su sombrero y su pistola. Sí, su pistola.

Nos sentamos con Adolfo el fotógrafo, mis diecinueve años capitalinos inexpertos y una tembladera en las piernas.

– Don Cacique, buenos días, gracias por recibirnos, es que estamos haciendo un reportaje sobre una privatización de un muelle que nos han contado que usted quiere hacer.
– Esas son puras pajas de unos opositores. Yo le voy a contar lo que realmente pasó.

Y así iba recogiendo su versión llena de explicaciones inverosímiles hasta que se interrumpió.

– ¿Quiere hacer una investigación de corrupción de verdad y no estas babosadas? Apague la grabadora y le doy una bomba.

Volteé a ver la pistola sobre la mesa. Apagué la grabadora.

– Si usted de verdad quiere investigar corrupción, yo lo puedo llevar al chalet de Ríos Montt en la playa de Livingston y le puedo enseñar que está haciendo una pista de aterrizaje con maquinaria estatal, del Ministerio de Comunicaciones y de la Secretaría de Ejecutiva de la Presidencia. ¿Se anima o le da miedo?

Volteé a ver a Adolfo el fotógrafo. Don Cacique nos estaba diciendo que el todopoderoso presidente del Congreso, el exdictador genocida, el político evangélico moralista, estaba robando fondos públicos al igual que la mayoría de su gobierno y su partido. Y para comprobarlo sólo teníamos que confiar (nuestras vidas) al valiente cacique que se estaba robando el muelle.

Adolfo me vio con cara seria y asintió.

– Vamos.

Llamé al entonces director, Gonzalo Marroquín –que hizo que Prensa Libre se enfrentara con fiscalizaciones a los gobiernos del PAN y el FRG entre 1996 y 2003– y me dijo que si me animaba, que fuera. Quedamos con don Cacique para las siete de la mañana del día siguiente y nos fuimos al hotel en el carro.

– Adolfo, estoy algo cagado.
– Vos no te preocupés, mano, cualquier cosa, mirá lo que traigo en mi mochila que está en el sillón de atrás del carro.
– ¡Puta! ¿Por qué tenés una pistola? ¿Qué vamos a hacer si nos cachan con ella mañana?
– Vos tranquilo, es porque estuve de alta en el ejército y cuando viajo al interior siempre la llevo. Pero vos tranquilo.

***

Allí estábamos en Río Dulce, montándonos en la lancha de ladrón de muelles. Le dije a don Cacique que había preparado una historia para decirle a los trabajadores del chalet de Ríos Montt: Que yo, más blanquito, iba a ser su sobrino que había venido a visitarlo desde Houston, y Adolfo, más moreno, iba a ser mi guardaespaldas. Y, claro, para interpretar al personaje, pues había traído una pistola. Le pareció bien la idea.

Fueron las dos horas más largas de mi vida sobre el agua.

Llegamos a Livingston y todos saludaban a don Cacique. Era un campechano. Nos subimos en un picop viejo, Datsun, rumbo al chalet de playa del exdictador y presidente del Congreso. Llegamos a la propiedad por medio de la pista. Al fondo se miraban grandes tractores y camiones trabajando. Adolfo sacó su cámara para empezar a documentarlo, pero don Cacique le pidió guardarla.

– ¿Mira esos que vienen en bicis? Son guardaespaldas, hombre.

Pasó el de la primera bici al lado del picop, un moreno delgado, con sandalias viejas. Y sí, amarrada a la espalda llevaba una ametralladora.

Llegamos hasta donde estaba la maquinaria y los trabajadores. En efecto, tenían los escudos del Ministerio de Comunicaciones y de la Secretaría Ejecutiva de la Presidencia, entonces encabezados por los empresarios Álvaro Heredia y Harris Whitbeck. En efecto, no sólo habían trabajadores sino que habían muchas ametralladoras. Adolfo el fotógrafo-guardaespaldas mostraba su propia pistola en el cincho.

Todos reconocieron a don Cacique; lo saludaron con sonrisas.

– Miren, aquí les presento a mi sobrino que viene de visita. Y quería llevarlo a conocer a donde se broncea la Zury.

Todo fueron risas machas cuando nos referimos a la hija de Ríos Montt, una política tan brillante como atractiva, que entonces tenía 34 años y una de las vicepresidencias del Congreso. Ríos Montt fue el presidente del Congreso los cuatro años del período del FRG, entre 2000 y 2003.

– Vayan, pero llévense a éste, respondió el jefe de los guardias y nos asignó a uno de los enchancletados con ametralladora.

Caminamos por una vereda hasta la casa del exdictador. Un chalet mediano pero lindo frente a una playa blanca del Caribe guatemalteco.

– Una foto para el recuerdo, vos, le dijo don Cacique a Adolfo.

Nos abrazamos don Cacique, el chancletudo con ametralladora y yo en una esquina de la fachada de la casa de playa, y así Adolfo pudo sacar decenas de fotos de nosotros en una esquina y también de la casa sin nosotros en ella.

 

El chalet en el Caribe.

El chalet en el Caribe.

Regresamos con el resto de trabajadores y guardias y repetimos la escena.

– Una foto para el recuerdo, muchá, y nos reunimos todos a un costado de los tractores y camiones.

Habremos sido unos quince o veinte en la foto. Y Adolfo repitió la técnica. Fotos para el recuerdo y decenas de fotos a la maquinaria estatal sin que los demás se dieran cuenta. Al salir tomó otras desde el Datsun.

Revisé en el registro municipal; en la Oficina de Control de Reservas Territoriales del Estado (Ocret), que arrienda las propiedades que colindan con mares, ríos y lagos; en el Registro de la Propiedad, pero no había ningún registro de propiedades en la zona. Ergo, no pagaban ningún impuesto ni arbitrio ni podían ser sometidas a extinción de dominio por corrupción. Vecinos del lugar, el alcalde de Livingston, la gobernadora de Izabal, diputados del FRG y el mismo Ríos Montt reconocieron que era el exdictador era el dueño de esas propiedades.

***

La página 4 del 29 de enero de 2002, sobre el caso de corrupción de Ríos Montt.

La página 4 del 29 de enero de 2002, sobre el caso de corrupción de Ríos Montt.

Así publicamos la bomba. Abonamos para derrumbar el mito de que la corrupción nacional había empezado con la democracia en 1985 y que los militares dictadores eran impolutos. Como nadie sospechaba que era yo el autor y eran tiempos de mucha tensión entre Prensa Libre y el FRG, firmé como Grupo Política y poderes. Y fue maravilloso ver mi primera investigación en papel contra un símbolo tan grande y tan oscuro.

Lo fue hasta mediodía, cuando Maite Garmendia, la periodista que cubría el Congreso, llegó a la redacción con una carta de aclaración del primer secretario del Congreso de Ríos Montt, el pícaro de carrera Leonel Soto Arango (entonces FRG y ahora todavía diputado con Líder o Gana o los unionistas).

Era una carta en la que el alcalde Livingston pedía la pista de aterrizaje para fomentar el turismo.

Una mierda.

Don Cacique, el ladrón del muelle, nos había engañado o no sabía que el alcalde lo había pedido. Y mi carrera periodística estaba a punto de acabar. No se podía confiar una investigación tan grande al patojo de Cartas de los Lectores.

Fui a enseñarle la carta de aclaración a Adolfo el fotógrafo. Estuvimos lamentándonos y recordando que una carta de los lectores nos había metido en todo el lío. Una carta. Otra carta. Otra carta en donde había una firma del alcalde de Livingston. Fuimos a buscarla. Y la comparamos con la aclaración del presidente del Congreso. Y la firma no era la misma.

 

La imagen muestra la firma falsificada del alcalde.

La imagen muestra la firma falsificada del alcalde.

“Falsifican firma para defender a Ríos Montt” fue el titular del 30 de enero de 2002.

Ríos Montt tuvo tres estrategias de defensa. Primero dijo que era una obra solicitada por el alcalde y que los vecinos lo aprobaban en un video propagandístico, lo cual resultó un fiasco: la solicitud de la municipalidad tenía una firma falsificada y habían 11 obras solicitadas por la municipalidad (escuelas, puentes) que no habían sido atendidas. En su segunda versión dijo que él no lo había pedido, lo cual era poco creíble porque los vecinos me dijeron que lo habían visto llegar y que incluso se movilizaba un barco de la marina desde Puerto Barrios para darle más seguridad. Y tercero, Ríos Montt dijo que no habían registros de que la casa fuera suya, y que por lo tanto no lo era, pero ya lo habían confirmado el alcalde, la gobernadora departamental, diputados del FRG y él mismo en entrevistas anteriores.

 

Una caricatura de Fo en Prensa Libre, en 2002.

Una caricatura de Fo en Prensa Libre, en 2002.

El 30 de enero de 2002 renunció el Ministro de Comunicaciones por el escándalo y dijo que “alguien con influencia solicitó la obra, porque no salió del Ministerio”. Y una semana después dejó el cargo el Secretario Ejecutivo de la Presidencia. Se demostró que Ríos Montt, entonces presidente del Congreso, robó recursos públicos para construir una pista de aterrizaje en su chalet privado en el Caribe. Este periodista renunció a la sección de Cartas de los Lectores y fue admitido en Política y poderes.

Y así se acabaron los argumentos para sostener el mito del dictador militar probo, del evangélico moralista, que el próximo lunes 11 de enero volverá a enfrentar a los tribunales. Ríos Montt, además de ser un genocida, también ha sido un corrupto.

Martín Rodríguez Pellecer
/

Es el director y CEO de Nómada. Es guatemalteco, perseverante y alegre. Empezó en el periodismo en 2001 en cartas de lectores. En 2011 fundó Plaza Pública para la URL, y en 2014, Nómada. Estudió una licenciatura en la UFM y una maestría en Estudios Latinoamericanos en la UAM. Fue finalista del premio FNPI en 2013 y 2017. Ganó el premio nacional de periodismo en 2004 y 2017. Es políglota y feminista. @Revolufashion


Anuncio

Hay Mucho Más

No te perdás las últimas publicaciones de Nómada

¡Gracias por suscribirte!

(Revisá tu correo y confirmá tu suscripción)

A qué hora te gustaría recibirlo:

Te gustaría recibir sobre:

¡Gracias!


Con qué frecuencia te gustaría recibirnos:

¡Gracias!


Anuncio

44

COMENTARIOS

RESPUESTAS

INGRESA UN MENSAJE.

INGRESA TU NOMBRE.

INGRESA TU CORREO ELECTRÓNICO.

INGRESA UN CORREO ELECTRÓNICO VÁLIDO.

*

    Alba Elena García /

    05/04/2018 6:07 PM

    Esto , ya no nos asombra , pues a sí han sido todos los que pasan por el gobierno !' Y no se avergüenzan de nada ? Y todavía se la llevan de dignos , partida de ladrones !!!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Julian orteman /

    04/04/2018 2:19 PM

    Muy creible su investigacion, desde los años 60's y 70's era bien sabido que en el Instituto Nacional de Transformacion Agraria INTA por sus siglas, muchos militares de la epoca, desde coroneles para arriba, por que lavaperros no tenian derecho a ese botin, fueron premiados con extensiones de tierras en Peten, Coban, Izabal, y en areas que en su tiempo eran fincas nacionales. Esa institucion llevava el records en libros de toda desmenbracion que la hacian a las fincas nacionales, desde 5, 10, 15 hasta 50 hectarias, eras regaladas a dedaso, a muchos chafatores que desde ese tiempo bajo la figura de premios por meritos les eran asignadas esas extensiones de tierra a precios ridiculos. triste pero cierto esa a sido la historia del Glorioso ejercito de Guatebalas, logicamente eso termino desde que para evitar esos abusos esas fincas fueron declaradas parques nacionales.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Mario /

    03/04/2018 6:16 AM

    Que duro para toda la gente que tuvo que sufrir. Estes a favor o en contra las verdaderas victimas fueron los 150K muertos que estuvieron en medio de la guerra.
    Siempre me he preguntado porque la prensa nacional cuando se trata de algun evangelico en politica se le ATIZA ser evangelico. Por que no se hace lo mismo si el personaje es catolico? Porque no se dice de alguien mas: "ex-presidente, congresista y catolico..."? Porque se oye ridiculo. No entiendo cual es la necedad de anteceder cada vez que alguien es evangelico tirandole en cara que sea de una religion diferente a la tuya. Sea quien sea siempre se usa ese ridiculo 'Y dice que es evangelico'. Se entiende de la gente de a pie pero en medios que deberian ser mas serios? No digo que no se diga que es evangelico que lo digan si quieren pero ecuanimidad con todos, tanto para catolicos, evangelicos, mormones, ateos etc.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

      Diego A /

      28/09/2018 12:29 AM

      Se hace énfasis en su religión porque los evangélicos acusados constantemente mencionan que son "buenas personas" porque son evangélicos, pastores, llevan la biblia a todos lados y les encanta dar sermones. A estas personas lastimosamente les encanta manipular por medio de la religión.
      La ironía.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    Francisco FLORIAN ESCOBAR /

    01/04/2018 7:59 PM

    Excelente,reportaje, especialmente en esos dias aciagos,
    mi unico temor es que el genocida resucite,por que de plano que se va a fingir loco y lo dejen regresar.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Hansel Mo Ay /

    24/03/2018 10:50 PM

    Martín en su oportunidad había leído este extraordinario reportaje. Bravo, porque prácticamente estabas vencido y no te diste por vencido. Un periodista investigativo extraordinario. Hacen falta muchas más investigaciones.

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    A QUISQUI /

    24/03/2018 6:34 PM

    Martin; Que hubiera pasado si RMont no sale corriendo para españa, cuando ganó las elecciones en 1974? Habría cambiado la historia y todo lo que hoy estamos viviendo? Los Gestores del sistema convencieron (le pagaron) a Mont para que cesara de esa contienda? Por que un General (tan "llemudo" como se miraba) tuvo miedo y huyó? Acaso no era un Lider de las fuerzas armadas?

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Axel Cocon /

    23/03/2018 10:06 PM

    Super interesante reportaje de periodismo investigativo. Felicitaciones Martin, de un colega Chapin desde Canada
    Axel Cocon

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    rolando gomez /

    23/03/2018 5:58 PM

    Buen articulo, quizas se podria complementar con algo sobre el robo - inmenso - de la cupula militar de esos años de las tierras de la franja transversal del norte, Peten y Coban? De ser coroneles con vivienda en Lourdes pasaron a ser terratenientes y caficultores..
    O qu tal otro articulo sobre el saqueo del IPM (por otro miembro de esa familia mafiosa).

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    KAREN A. /

    24/03/2017 3:31 PM

    Su trabajo es un buen ejemplo de periodismo de investigación. Ser periodista requiere tener agallas y usted las tiene.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

      PAPAZOPAPAZ /

      31/03/2017 4:07 PM

      a ver para cuando una investigación de los sindicatos que cobijan haraganes ;)

      ¡Ay no!

      1

      ¡Nítido!

    jm /

    24/03/2017 7:37 AM

    Dejando de lado lo triste de la situación. Qué buena historia te echaste!

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!







Notas más leídas




Secciones