Reconstrucción de la escena del crimen: los tres estudiantes deberían estar vivos

Era de noche. No había calor ni frío. El viento era escaso y el agua estaba inmóvil. Las luces del río que lleva al Caribe se reflejaban con tranquilidad. El escenario contrastaba con el ruido de la maquinaría de la Compañía Guatemalteca de Níquel (CGN). Un grupo de más de treinta personas esperaba en tierras propiedad de la mina, justo en la orilla de Río Dulce, en el lugar exacto donde el 31 de marzo del 2012 murieron tres estudiantes de la Universidad del Valle. El protagonista de la noche era Lemuel Valle, biólogo y único sobreviviente del suceso. Se reconstruyó lo que según él ocurrió, paso a paso, pero el resultado fue distinto. Con su relato, los jóvenes estarían vivos.

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Lemuel Ovalle, al momento de explicar el momento de la muerte de los estudiantes.

Fotos y video: Carlos Sebastián

Lemuel tenía los ojos bien abiertos. Quizá tratando de recordar lo que pasó o de hacer memoria de lo que dijo en la primera declaración sobre la muerte de Nahomy Lara, Juan Carlos Velásquez y Ángel de León. Le insistían en que diera los detalles de todo el recorrido porque es el único que estuvo allí y sobrevivió.

El 30 de marzo del 2012, 17 estudiantes de biología de la Universidad del Valle llegaron a las instalaciones de la mina a realizar monitoreos ambientales. Nahomy, Juan Carlos y Ángel se subieron a una pequeña lancha junto a Lemuel Valle, biólogo encargado del avistamiento de cocodrilos en un canal de la compañía de níquel. Solo él salió del agua con vida.

El 9 de diciembre pasado se realizó la reconstrucción de lo que esa noche ocurrió, desde el momento en que se subieron a la embarcación hasta el instante en el que, según el biólogo, la lancha dio vuelta y todos cayeron al agua. La diligencia fue solicitada por el Ministerio Público y para eso se hizo una réplica del bote porque (dos años y medio después), la lancha original ya está en malas condiciones.

Esa misma diligencia ya se había suspendido en tres ocasiones. La última fue el 12 de noviembre. Ese día a menos de dos kilómetros del Estor, un grupo de pobladores bloqueó el paso en coordinación con una protesta nacional. Eso impidió que la audiencia se llevara a cabo. También impidió que Nómada pudiera llegar hasta el lugar del crimen en Izabal.

En la tierra de la poderosa mina

El 12 de noviembre, en la carretera había pilotos de camiones que decían tener tres días varados. Todos transportaban tierra extraída por la CGN. Uno decía: “Aquí ni diez quetzales le dan a uno por todo ese montón de tierra. Pero a los rusos les interesa”.

Una empresa rusa, Solway Investment Group Limited Inc., compró la CGN a una firma canadiense en 2011 por US$140 millones (Q1 mil millones). El Estado tiene el 1.8% de la propiedad. Según el piloto detenido por la protesta, a diario 300 vehículos de la minera transportan 40 toneladas. Cada unidad realiza tres viajes durante el día. El material es enviado a Ucrania. “Dicen que en la tierra hay oro, plata, níquel y saber qué más. A veces aparecen unas piedritas azules que no más uno las toca y se deshacen. Dicen que es jade, pero saber”, relataba el piloto.

 

Tierra y minerales extraídos en Izabal, Guatemala.

Tierra y minerales extraídos en Izabal, Guatemala. Foto: Carlos Sebastián

La mina de níquel tiene poder en Guatemala. Tanto que mientras el gobierno del PP y el partido Líder aprobaron impuestos de 10 por ciento al resto de minas y canteras, impuestos a las telefónicas y al cemento, hicieron una excepción y a la CGN se le cobrará sólo 5 por ciento en regalías.

La mina, de manera sistemática, se ha opuesto a que se lleve a cabo esta diligencia del Ministerio Público para la reconstrucción de los hechos de la noche del crimen.

La noche de la reconstrucción

El 9 de diciembre no había noticia de manifestaciones, bloqueos o algo que pudiera impedir la reconstrucción de los hechos. Todas las partes involucradas en el caso estaban reunidas en el juzgado local. Se tomó la asistencia y cada quién condujo en su vehículo a las instalaciones de la mina.

Entre el juzgado y la mina hay aproximadamente 30 minutos de camino. Una parte es carretera asfaltada y otra, más bien de terracería. Los agujeros son profundos. Y la fila de camiones que entra y sale, interminable.

Al llegar a las instalaciones de la CGN un hombre apuntó los nombres de todos y repartió gafetes para permitir el ingreso. En las oficinas de la mina hay rótulos que dicen El níquel está en tu vida, con fotografías de indígenas y ejemplos de níquel en celulares, aparatos electrónicos y domésticos.

En un salón de reuniones, el juez declaró abierta la audiencia y a continuación protestó el abogado de la Compañía de Níquel, Mario Porta Navas. Dijo que la diligencia se realizaría de forma ilegal ya que estaba fuera del plazo que el Ministerio Público tenía para realizar la investigación, y que por eso había un amparo pendiente de ser resuelto. El juez, Jonathan Hernández, lo escuchó y no suspendió la reconstrucción de los hechos.

Todos los automóviles, a menos de 20 kilómetros por hora, se dirigieron hasta el lugar donde todo ocurrió. Allí estarían las piezas del rompecabezas que tener más elementos para saber si lo que pasó fue un crimen o un accidente.

El clima de ese día era fresco. No había calor ni frío. El agua estaba inmóvil. El inquieto era Lemuel Valle. Parecía esconderse detrás de su abogada y de Bianca Bosarreyes, su pareja, también bióloga que trabajaba para la minera.

Antes de que todo fuera recreado según su testimonio, Lemuel accedió a ser entrevistado por Nómada. Estaba muy nervioso. Decía estar incómodo por la presencia de los padres de las víctimas.

La entrevista con el profesor que sí sobrevivió

P: ¿Qué fue lo que sucedió esa noche?
R: Es difícil ahora con la humanidad comprender a los demás. Pasa un accidente y todo se vuelve algo como esto. Todo mundo quisiera ahora que tuviera una cámara de vídeo sobre mi cabeza, pero no la tengo, ésa es la verdad. Salimos en la lancha, para un trabajo común, alegre, y de repente se dio vuelta.

P: Hay testimonios de estudiantes que dicen que usted se encerró en una de las cabañas y no los ayudó a buscarlos. ¿Qué fue lo qué pasó?
R: Cuando tenga un accidente, usted, después de que vea que tres personas se mueren donde usted está…

P: ¿Pero usted sí los vio entonces?
R: No, yo nunca los vi.

P: Pero me dijo: después de que vea a tres personas que se mueren.
R: Bueno, cuando usted tenga un accidente y esté involucrado en eso, eh, usted en realidad cree que es la persona adecuada, usted, de ponerse a buscar y guiar a todos los demás. ¿Cree tener la capacidad y la templanza para ponerse en la cabeza de una búsqueda?

P: En el caso también se cuestionan las medidas de seguridad de esa noche. ¿Cree que se garantizaron?
R: Sí.

P: Las familias dicen que los jóvenes tenían experiencia en la naturaleza y sabían nadar. ¿A qué le acredita usted que no pudieran salvar su vida?
R: No sé, fíjese. No le puedo responder eso. Todo mundo quisiera que yo tuviera una explicación pero no la tengo. Tampoco sé que originó el accidente.

P: ¿Qué hay de los golpes que los jóvenes tenían?
R: No lo sé, yo nunca lo vi.

P: Ya pasaron dos años desde el incidente. Ha tenido tiempo de meditar en lo que pasó. ¿Tiene una hipótesis de lo que originó el accidente?
R: No, seño. Todo mundo quisiera que yo tuviera respuestas. Pero no las tengo.

P: ¿Después del accidente qué pasó con usted?
R: Estar en estos momentos es incómodo, feo. Yo le deseo que nunca esté en este asunto, a nadie, es lo peor del mundo estos procedimientos judiciales en los que la gente se hecha culpas y no aceptamos la humanidad que pasan cosas. Es amargo, es doloroso. Dolor. Su reputación se va al caño, no importa cuando trabaje usted, es difícil conseguir trabajo. Sale en todos lados, lo acusan de esto y del otro, lo amenazan de que va a ir preso. Esto es lo peor del mundo.

Su memoria contra el mundo

Estaba tan apacible el río que las luces de los carros y las lámparas de los fiscales y los abogados se reflejaban estáticas. Dos miembros del ejército, Brenda Orellana, madre de la estudiante Nahomy, un policía joven y dos periodistas de Nómada abordamos la réplica de la pequeña lancha que los estudiantes abordaron antes de fallecer. Los dos soldados, entrenados para rescate de personas, empezaron a remar para hacer el mismo recorrido que ellos hicieron en marzo del 2012.

(Aquí, el video de Carlos Sebastián de algunas escenas de la preparación de la expedición.)

 

Desde la orilla, Diana Palacios, madre del estudiante Ángel, contenía las lágrimas y perdía su mirada en el agua. Lemuel Valle iba en la lancha tiburonera junto al abogado de la mina, un fiscal y un perito experto en navegación. Bianca Bosarreyes, la pareja de Lemuel, observaba con atención desde la tierra.

“El entorno está distinto. Antes aquí estaba lleno de ninfas, lleno de árboles. Ese día había menos aire y más oleaje”, señaló Lemuel cuando íbamos en el barco. A diferencia de la noche de marzo de 2012, la noche de diciembre de 2014, la noche de la reconstrucción, el agua no se movía. El canal estaba lleno de cocodrilos y lagartos. Ahora apenas se asomaron los ojos brillantes de uno. De fondo, una de las grandes pipas de la minera expulsaba humo.

Durante el recorrido por el canal, Lemuel explicaba que ese día en El Estor hacía un calor muy fuerte, de más de 30 grados, que solo él no llevaba puesto un chaleco salvavidas y que al llegar al final del canal, los jóvenes se bajaron de la embarcación y realizaron unas llamadas.

Mauricio Velásquez, padre del estudiante Juan Carlos, recuerda haber recibido la llamada de su hijo avisándole que estaba bien, pero dice no saber si su hijo lo llamó bajo coacción o si fue antes del supuesto accidente. El reporte telefónico detalla que el estudiante realizó 17 llamadas esa noche. Nadie le respondió.

Lemuel continuó con su testimonio: Al llegar al punto de descanso, los estudiantes se quitaron los chalecos salvavidas y ya no quisieron remar para regresar.

Cuando sus cuerpos fueron encontrados, en efecto, no tenían puestos los chalecos.

“Cuando se bajaron cerca de un árbol y llamaron por teléfono, yo me quedé en la balsa. Dijeron que llamarían a sus papás. Ellos se quitaron los chalecos; es incómodo tenerlos tanto tiempo. Prueben ustedes. El viaje duró, aproximadamente, duró dos horas”, explicó a los presentes.

Después del recorrido, la lanchá y sus tripulantes llegaron al punto exacto donde ocurrió el suceso, a casi dos metros de la orilla. La recreación del momento se hizo de tres formas: Brenda Orellana, que pesa seis libras más de lo que pesaba su hija, recibió órdenes de levantarse a diferentes velocidades, simulando que bajaba, como lo hizo su hija según el relato de Lemuel. Brenda Orellana lo hizo primero despacio, después lo hizo más rápido y después de manera abrupta. Primero con luz y luego sin luz.

Lemuel aseguraba que en ese movimiento abrupto de la estudiante Nohemy fue cuando la lancha perdió estabilidad y llegó a voltearse.

En ninguno de los ejercicios de la reconstrucción la lancha perdió estabilidad.

“Se dio vuelta y no puedo explicar por qué. La lancha se movió y no sé por qué Nahomy se levantó bruscamente y se movió para atrás. Todos estábamos cansados de remar. Había calor. Nos caímos y hasta que llegué a la orilla sentí que era cerca pero pensé que era lejos. Es un susto enorme. Salí a la orilla y pensé que todos habían llegado. Le empecé a gritar al guardia, les grité y cuando no los encontré me fui. Decidí ir a traer al guardia con la lancha. Eso recuerdo”, insistía.

El biólogo también resaltaba que esa noche no había nada de iluminación y que eso hacían más difícil que pudiera saber dónde estaba la orilla y dónde habían caído los demás. Era cuarto creciente de luna.

“Ella se levantó y yo veo algo venir. La lancha dio vuelta, yo creo que le cayó agua”, decía en tono nervioso, al mismo tiempo que movía con su pie la lancha. Las madres lloraban y los otros treinta guardábamos silencio.

El perito del Ministerio Público, comandante de la Base Naval del Atlántico, certificó que durante el recorrido la estabilidad de la lancha por momentos parecía inestable, pero se desempeñó bien. El perito fue quien sugirió que se hiciera la reconstrucción en una lancha nueva porque la de 2012 estaba en muy malas condiciones.

La abogada de Lemuel Valle le preguntó si las condiciones del accidente variarían por el oleaje. El perito afirmó que no significativamente.

Porta Navas, el abogado de la minera, se sumó a la abogada de Lemuel y rechazó los resultados de la diligencia: “La lancha goza de toda estabilidad, todos traían el chaleco y no sabemos cómo se los quitaron o los perdieron. No es lo mismo navegar con oleaje. Cuando se hace una reconstrucción no se logran las mismas reacciones. La reconstrucción no sirvió porque el MP no puso los elementos necesarios. Al MP se le agotó el tiempo de la investigación y la práctica se hizo fuera de tiempo establecido”.

 

El abogado de la CGN, Mario Porta Navas.

El abogado de la CGN, Mario Porta Navas.

La versión de los hechos de Lemuel pareció extraña, al final. No se comprobó que por el hecho que Nahomy se levantara de forma abrupta de la lancha, la embarcación pudiera perder equilibrio y estabilidad, provocando que todos cayeran al agua y se ahogaran.

Habla la pareja de Lemuel (presente ese día de 2012)

Bianca Bosarreyes, la bióloga y pareja de Lemuel, también estuvo el día del incidente como parte del equipo que coordinaba las actividades en la minera. Dijo que estuvo con los tres estudiantes fallecidos desde las cinco hasta las once de la mañana de ese día de 2012. Por la noche cenó con otro grupo de jóvenes en El Estor.

“Allí nos encontramos a otros estudiantes comprando cerveza. Ojalá que ellos contaran que estaban ya algo bolos y que siguieron tomando, lo que yo vi eran dos six-pac. Siempre se quieren (hacerse) ver como las víctimas y dicen que se acuerdan de todo, a pesar que ya tenían varias cervezas encima”, escribió en un correo a Nómada.

 

Lemuel y Bianca Bosarreyes, a la salida del juzgado.

Lemuel y Bianca Bosarreyes, a la salida del juzgado.

Asegura que la prensa ha deformado la historia, tratando de hacer ver a Lemuel Valle como un asesino, cuando no existe una prueba que lo demuestre. “Algo que sería interesante que supieran es que toda la relación de los padres y nosotros se arruinó debido a que el día siguiente del accidente la compañía hizo de todo para que Lemuel pareciera como culpable. ¿Sabías que (ese día) lo encerraron y le pusieron un guardia? Y le dijeron a los papas que se había fugado para que ellos pensaran mal de él, mientras él estaba a unas puertas de allí”, afirmó.

La CGN, la universidad y el futuro del caso

Para Jair González, abogado de la familia de las víctimas, de haberse corroborado la veracidad de las declaraciones del biólogo, los jóvenes aún estarían vivos. A su criterio, la reconstrucción de los hechos puso en evidencia que ni la CGN ni la Universidad del Valle tomaron las precauciones para el desarrollo de la actividad.“El uso de una lancha muy pequeña para una actividad tan peligrosa como era la verificación de criadero de cocodrilos era totalmente incompatible con la forma en que se desarrolló. Se estableció que ni la mina ni la universidad se percataron que los estudiantes estaban utilizando una lancha sin buenas condiciones”.

El MP esperará un informe detallado sobre el balanceo de la lancha, de las condiciones del clima y la nocturnidad antes de presentar al juez los resultados de las investigaciones, explicó Jorge García, fiscal a cargo del caso.

El MP espera también que el juez autorice la exhumación de los cuerpos de los jóvenes, para establecer la existencia de señales de violencia. El Inacif reportó que Juan Carlos tenía un golpe en la cabeza que pudo haber sido causado por un “objeto sólido romo sin punta ni filo”. Un golpe similar fue reportado en la frente de Ángel.

Jody García
/

Periodista. También lectora y pintora. Trabajó dos años en Diario La Hora cubriendo el sistema de justicia. Llegó a Nómada por el futuro. @Jody_Garcia_


Ana Carolina Alpírez
/

Nací en una familia numerosa, de ahí mi problema con la propiedad privada. Soy periodista porque esta profesión mantiene viva mi capacidad de asombro y no puedo concebir el mundo de otra manera.


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COMENTARIOS

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    Lic R. Caal /

    02/12/2018 10:04 PM

    no se tiene claro cuales eran las responsabilidades del biólogo, pero como profesional tomó todas mis precauciones cuando realizó cualquier trabajo, y como estudiante hice lo mismo, uno es profesional no con un diploma sino cuando decide tomar este tipo de profesiones. bendiciones a todas esas familias que están sufriendo incluida la del biologo

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Barto-lo-meo /

    02/04/2017 10:14 PM

    Concuerdo con lo que dicen. El señor se encerró y no quizo ayudar a realizar las labores de búsqueda porque según él estaba paralizado por la muerte de los jóvenes. Pero en ese entonces no sabía si estaban muertos o nó. O si lo sabía?

    ¡Ay no!

    4

    ¡Nítido!

    Sergio Garzaro /

    31/03/2016 11:05 PM

    Un tema doloroso para los padres que buscan respuesta de como sucedió el hecho. Interesante sería conocer con diagramas como se distribuyeron los jóvenes estudiantes y el biólogo en la lancha, algo difícil porque el único que puede testimoniar esa situación es parte involucrada. Cosas que me parecen curiosas, donde está la lancha, la cual estoy seguro debería aun hoy esta bajo resguardo del MP, y ser sujeta a estudios digitalizados de lo que pudo pasar en diferentes circunstancia. Según se señala en este artículo algo superficial, dos jóvenes tienen golpes en la cabeza. Me parece un poco incongruente la actitud del biólogo, que señala que no supo si los jóvenes habían muerto, porque no regreso con más personas a realizar una búsqueda en el acto, ya que el mismo asegura que no sabía que habían muerto, incluso esa parte de su testimonio me parece contradictorio. Lo cierto que hay seis padres (mamás y papás) que claman porque se esclarezcan lo que en realidad sucedió. Yo en lo personal creo que ha estas altura los papas debería contratar a expertos extranjeros que realicen estudios de todo desde otro enfoque.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Lourdes /

    31/03/2016 5:30 PM

    Es tendencioso el articulo, como queriendo dar a entender que Lemuel es el culpable, por el hecho de ser el único sobreviviente, y creo que como él mismo afirma en una situacion como esta no se sabe realmente que hacer aunque exista un protocolo. Lamento la muerte de estos tres jovenes prometedores pero tambien debemos analizar su responsabilidad en su actuar y entender que muchas veces los accidentes pasan sin que tengan respuestas claras.

    ¡Ay no!

    3

    ¡Nítido!

    Ernesto Guevara /

    24/01/2016 8:48 PM

    Obvio que ese fulano está siendo coaccionado por la CGN y por la UVG, que basura de Universidad y ni digamos esa empresa de extranjeros que seguramente gozaron en su momento de la vehemencia de perez y baldetti, todo lo arreglan con dinero. Lo más seguro es que quisieron abusar de los chicos, no es posible que estando a dos metros de la orilla y sabiendo nadar hayan muerto ahogados, como es posible que vayan a exhumar los cuerpos si ya anteriormente descubrieron que fueron golpeados? Cómo es posible que solo haya sobrevivido ese hdp? Mis mas sinceras condolencias a su familia y espero en Dios que se sepa la verdad.

    ¡Ay no!

    4

    ¡Nítido!

    Alexander /

    24/01/2016 12:35 AM

    Podría ser que los estudiantes descubrieron algo, sabían algo, y se negaron a colaborar con la minera ocultándolo, así que los callaron para siempre. He sabido de casos en que los ingenieros enviados a hacer estudios de impacto ambiental a las mineras por parte del MARN, son sobornados, amenazados y despedidos del ministerio por negarse a colaborar con las mineras y otras industrias ocultando los verdaderos resultados de los estudios.

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    Birna Méndez /

    21/02/2015 12:47 PM

    A mí opinión estos estudiantes sufrieron el infortunio de estar en el lugar y hora equivocada, tiene elementos para una película, relaciones y alianzas entre los jóvenes involucrados, intereses económicos sobre políticas de industrias que malversan los recursos naturales, un beneficio sobre el misterio de las causas de sus muertes. Ojalá las Ciencias forenses ayuden a dilucidar, la causa de tan irreparables pérdidas y se tomen medidas de prevención, por parte de las universidades que efectúan ese tipo de estudios. Aunque este caso tan paradójico, sirva de referencia.

    ¡Ay no!

    3

    ¡Nítido!

    Ernesto Guevara /

    17/12/2014 8:52 PM

    Obvio es que los estudiantes no murieron en un "accidente", quizás quisieron jugarles una broma, quizás quisieron abusar de los chicos, lo cierto es que la minera logró intencionalmente retrasar la reconstrucción de los hechos para ocultar evidencias, lo más seguro es que este señor está siendo manipulado para que no diga la verdad. Y la UVG? Qué basura de universidad, seguramente ha de ser de algún poderoso que no quiere que salga salpicada, lo lamento por las familias de los estudiantes porque la justicia en este caso se ve muy lejos, pero los instó a q sigan adelante y no desfallezcan. Dios los bendiga.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Lemuel o el muela /

    17/12/2014 2:53 PM

    Lemuel no puede hablar;
    probablemente por amenaza, o por complicidad.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Juan Pablo Pira /

    17/12/2014 1:27 PM

    Quise decir "...y tenga consecuencias postivas..."

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!







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