El dilema de los secuestradores torturados

Al exministro de Gobernación, Carlos Vielmann se le había acusado antes de “ordenar” o “permitir”, pero nunca de actuar él mismo. En el nuevo caso en su contra, la fiscalía le acusa de golpear, dar toques eléctricos, pisar cuellos. Los únicos testigos son las propias víctimas: reos condenados por secuestro cuyo relato plantea un problema difícil de resolver. ¿Pueden ser creídos?

Entender la política El Infiernito P147 Vielmann

Carlos Vielmann, en el juicio en Madrid.

Foto: eldiario.es

Durante nueve meses cavaron un túnel en un penal para escapar a condenas de cinco décadas por secuestro. Lograron huir, pero antes de cuatro horas, habían vuelto a caer presos.

Marco Tulio López López y Luis Humberto Arana Sarceño fueron los primeros reos fugados del penal de El Infiernito en octubre de 2005 en ser recapturados. Escaparon a medianoche de la cárcel situada en Escuintla, lograron llegar a la CA-2, la carretera que atraviesa toda la Costa Sur camino de México. Un trailero les dio jalón, pero cerca de Patulul, Suchitepéquez, encontraron un retén de la Policía Nacional Civil (PNC). Según el relato que ofrecieron a la fiscalía, el camionero manejaba borracho y ellos no tenían documentación (a los reos el Sistema Penitenciario les retiene su identificación) de manera que los tres terminaron en la subestación policial.

Cuando los agentes se dieron cuenta que López López y Arana Sarceño eran prófugos, les trasladaron a la comisaría de Escuintla. Eran cerca de las 9 de la mañana y para entonces, la noticia de que 19 presos, entre ellos, varios peligrosos secuestradores se habían fugado de El Infiernito, ya era conocida en todo el país.

En la comisaría de Escuintla, según su relato, los reos se encontraron a la cúpula del Ministerio de Gobernación: el propio ministro Carlos Vielmann, y los principales mandos policiales, el jefe Erwin Sperisen y el comisario Víctor Hugo Soto Diéguez.

Cuando les vio, Vielmann dijo: “démosles una calentadita a estos muchachos para sacarles la verdad”, recordó Arana Sarceño.

A partir de entonces, comenzó una sesión de tortura, que según los reos, se prolongó casi todo el día e incluyó golpes, descargas eléctricas en los dedos de manos y pies y simulaciones de ejecución. López López dijo que, en una ocasión, mientras estaba tendido en el suelo, Vielmann le pisó el cuello y Soto Diéguez le incrustó su pistola en la oreja.

Eran las primeras hora de la fuga y las autoridades pensaban que los dos reos podían aportar información valiosa para ubicar al resto de prófugos, según su testimonio.

La historia de Julio Oswaldo García Palacios, alias “El Gato”, es similar. El cayó un mes después de la fuga del penal, en un casa situada en San Miguel Petapa, al sur de la ciudad capital. Fue trasladado a la Dirección General de la PNC, y allí le ataron de pies y manos, le cubrieron los ojos con un cinturón y le recluyeron en un cuarto minúsculo durante toda una noche. Las autoridades se turnaban para entrar a lugar donde estaba y golpearlo. El peso de la tortura, contó “El Gato”, lo llevó el comisario Soto Diéguez, al que conocía bien porque había lo había visto en El Infiernito durante las requisas que se producían en el penal.

Mientras le golpeaba, Soto Diéguez le dijo que capturarlo vivo había sido un error, que quiénes lo habían hecho habían desobedecido las órdenes. Esto, de hecho, coincide con el testimonio de los policías que capturaron a “El Gato”, que según relataron a la fiscalía, lo capturaron sin informar antes a los mandos y fueron reprendidos por ello.

“El Gato” aseguró que Carlos Vielmann, que iba encapuchado, fue una de las personas que lo golpeó y se paró encima de encima de él. Aunque no aclara como pudo identificarlo, no sólo por la capucha que llevaba su supuesto torturador sino porque él habría tenido los ojos tapados con un cinturón.

Un cuarto reo fugado de El Infiernito, Isaías López Castillo, también denunció torturas supuestamente ocurridas en la Dirección General de la PNC en agosto de 2006. En su testimonio, López Castillo no mencionó a Vielmann, pero sí al comisario Soto Diéguez quien, según él, le encerró en un cuartito, le amarró pies y manos, le golpeó y le dijo que era “una basura” y que “ya no llegaba a la cárcel”. Después fue subido a una patrulla que le condujo a un lugar solitario al borde del lago Amatitlán. Allí, le hicieron arrodillarse y le apuntaron con un arma, según contó. Él estaba seguro de que moriría allí porque ya sabía que varios de sus compañeros de fuga habían sido asesinados, pero su temor no se cumplió. Llegaron más agentes en otra patrulla y dijeron que había que presentar al prófugo ante un juez.

La credibilidad de un secuestrador

Estos cuatro testimonios fueron escuchados la semana pasada en las audiencias de primera declaración del nuevo caso que enfrenta el exministro (2004-2007) Carlos Vielmann y cinco policías. La fiscalía les acusa de ejecutar extrajudicialmente a dos de los fugados de El Infiernito, torturar a otros cuatro y asesinar a un joven hondureño que presenció una de las ejecuciones.

Aunque estos cuatro testimonios son solo una parte de las pruebas presentadas contra Vielmann y los otros acusados, la presencia de los cuatro reos supuestamente torturados ha centrado gran parte del debate alrededor de este proceso.

Muchas de las personalidades que han apoyado públicamente a Vielmann; el grupo Madres Angustiadas, el ultraderechista Ricardo Méndez Ruiz, el obispo Álvaro Ramazzini, la política Zury Ríos, el expresidente Óscar Berger o el empresario Juan José Gutiérrez Mayorga, han subrayado que la fiscalía está sustentando el caso en el testimonio de peligrosos secuestradores.

“Si entre los testigos hay gente que fue aprehendida y puesta en la cárcel durante el mandato del exministro Carlos Vielmann, la conclusión lógica que viene a mi cabeza es que se están tomando revancha”, comentó a la prensa Ramazzini, quien ha sostenido que está seguro de la inocencia del exministro.

Además, se ha mencionado el temor de que los testigos hayan obtenido reducción en sus condenas u otros beneficios y esto les haya incentivado a declarar contra las autoridades.

La Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), artífice del caso, ha insistido en que no se han otorgado ventajas a los cuatro reos, que todos ellos están encarcelados y que en este caso nadie tiene estatus de colaborador eficaz.

Sin embargo, el medio digital República difundió unas grabaciones en las que puede escucharse a un trabajador de CICIG discutiendo con uno de los reos la posibilidad de ofrecerle una carta de buena conducta que le facilite redimir una de sus condenas a cambio de ratificar su testimonio de haber sufrido torturas (no está claro que esto haya sucedido). El fiscal Juan Francisco Sandoval ha confirmado la autenticidad de la grabación.

Esto podría dañar la credibilidad de unos testigos, ya de por sí sospechosos de ser proclives a mentir por venganza.

Vielmann, de hecho, ya ha mostrado que se defenderá de estas acusaciones con argumentos sólidos.

Durante su primera declaración ante la juez, el exministro dijo que en las horas en que los reos López López y Arana Sarceño le atribuyen haberlos torturado en la comisaria de Escuintla él estaba realizando un recorrido por El Infiernito. Con toda probabilidad, si se abre juicio en su contra, Vielmann presentará testimonios que ratifiquen esta versión. Además, también criticó la contradicciones de “El Gato”, quien aseguró que él no podía ver porque le pusieron un cinturón sobre los ojos y que el exministro iba encapuchado pero que está seguro que Vielmann fue uno de sus torturadores.

Las acusaciones de tortura, por tanto, podrían no ser el mayor de los problemas para el exministro. Todo podría quedarse, simplemente, en la palabra de un exfuncionario y empresario respetado frente a la palabra de cuatro secuestradores.

El qué y el quién

Toda esta polémica ha sido favorable a los intereses de Vielmann.

Ha opacado el hecho que la mayoría de los testimonios recabados por la fiscalía, no son de delincuentes, sino de policías y otros ciudadanos que no solo no tendrían por qué estar interesados en declarar contra las autoridades si no que aseguran temer miedo de sufrir las consecuencias de hacerlo.

También ha desplazado el debate sobre el caso del qué al quién, de lo que se dice a quién lo dice. Criticar la credibilidad de los testigos ha sido la principal estrategia de defensa de Vielmann tanto en este caso, como en el que ocurrió en España por otras ejecuciones extrajudiciales cometidas en el mismo periodo.

Un exasesor del Sistema Penitenciario llamado Alfredo Linares y un expolicia llamado Raúl Flores Esquivel fueron dos los testigos más importantes de la CICIG contra Vielmann en el juicio español. Ambos ubicaban al exministro en lugares clave durante el día en que fueron ejecutados siete internos del penal de Pavón, en septiembre de 2006.

Según Vielmann, Linares mentía porque tenía relación con algunos reos, recibía sobornos de algunos de ellos y había sido descubierto durante su mandato, y además, la CICIG le había ofrecido dinero y empleo en Canadá. Flores Esquivel mentía porque en una ocasión había sido sancionado por el Ministerio de Gobernación por olvidar presentarse como testigo durante un juicio por violación.

El tribunal español, aunque en un voto dividido, no dio crédito a estos testigos (no solo por los motivos mencionados) y esto fue crucial para que Vielmann fuera absuelto.

La estrategia del exministro es similar ahora. Aunque el debate se ha centrado en los reos torturados, el testigo más importante en este caso, no es ninguno de ellos, si no una exagente de la PNC llamada Mirna Flores Flores. Ella asegura haber escuchado a Vielmann decir a otros mandos policiales que los prófugos de El Infiernito que tenían condenas por homicidio o secuestro “no tenían que regresar a engordar a prisión” (siete de los 19 serían asesinados).

En su testimonio en anticipo de prueba, Flores Flores no quiso mencionar ningún dato que pudiera ayudar a identificarla y aseguró haber sufrido un atentado un día antes de su declaración. Sin embargo, en los últimos días se han publicado en las redes sociales fotografías de ella y están circulando acusaciones de que fue destituida de la PNC y que es la pareja de un policía prófugo por robar un cargamento de cocaína a narcotraficantes. Varios de los sindicados en este proceso, el exministro entre ellos, han repetido ante la juez y los medios algunos de estos argumentos contra Flores Flores.

Hasta ahora, Vielmann nunca ha entrado a discutir el fondo de la acusaciones en su contra: que bajo su mandato funcionarios del Ministerio de Gobernación asesinaron algunos criminales y manipularon las escenas de los crímenes para hacer parecer que habían muerto en enfrentamientos.

Vielmann se ha sentido más cómodo discutiendo la credibilidad de los testigos, casi siempre señalando que todos mienten por algún motivo personal. Hasta el momento ha tenido éxito. Ahora, la juez Claudette Domínguez, tiene un sus manos aceptar o no los argumentos del exministro.

Asier Andrés
/

Asier Andrés es un periodista español que trabajó en Guatemala por muchos años, en elPeriódico y ContraPoder. Es co-autor junto a Pilar Crespo del libro de Plaza Pública titulado ‘El coronel, el rector y el último decano comunista’, una investigación de tres años sobre el Archivo Histórico de la Policía Nacional.


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    Carla /

    22/11/2018 10:23 AM

    No olviden que esos reos hicieron daño a familias, causaron dolor, y asesinaron a más de 1 persona. Todos los días nos indignamos por la maldad de algunos y cuando los tocan, nos ofendemos y queremos ser defensores de los "pobres desvalidos", pero ¿y las familias de sus víctimas? ¿Dónde queda la lección aprendida para que otros no cometan los mismos actos?
    ¿Se lo dejamos todo a la justicia divina?
    Somos humanos y queremos justicia en la tierra, el dolor no lo aplacamos con nada, y queremos empatía de la población, pero no con los victimarios, sino con las familias de las verdaderas víctimas.
    No es justo que se beneficie a secuestradores y asesinos por asuntos políticos

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Víctor lopez /

    19/11/2018 10:12 PM

    A Vielman y sus secuaces no les van hacer nada, Dionisio corrompió a la cicig... El hecho que haya mandado a su hermano Juan José dice mucho. Lástima era una oportunidad para desenmascarar a estas lacras. Hubo un tiempo en creí en la cicig , ahora ya no... Cuando vi a Dionisio respaldandola dije dentro de mi... Mmm esto apesta y así es...

    ¡Ay no!

    3

    ¡Nítido!

      ronnymora7.rc /

      20/11/2018 9:43 AM

      Quien sos en realidad vos Víctor López?, aqui se comenta dando la cara y el nombre, no escondido tras un alias, el lacra sos vos que ni comentar con propiedad puedes, te recomiendo visites mi canal en youtube ahí doy clases gratis de como poner en su lugar cada cosa, Dionisio no tiene nada que ver con la CICIG, no seas torpe, lo que pasa es que la CICIG esta dirigida por Iván el terrorista comunista que quiere dar un golpe blando al señor Presidente Constitucional de la República Doctor Jimmy Morales, eso no lo vamos a permitir porque para eso tenemos conformado un buen equipo con gente que ama el país, aqui el único que apesta sos vos Víctor López que no sabes comentar y comprometes nuestro encomiable trabajo.

      ¡Ay no!

      2

      ¡Nítido!

        libertopolis /

        23/11/2018 6:48 AM

        jajajajajajajajajajajajaajajajajjajaajjajaajjajaaja

        ¡Ay no!

        ¡Nítido!

        Víctor López /

        22/11/2018 3:44 PM

        Figueroa Sarti , denuncia que la cámara de la industria le prohibió vender el libro CRIMEN DE ESTADO sería bueno que lo promocionaras en tu canal... Saludos do Rodrigo.

        ¡Ay no!

        ¡Nítido!

    frank lopez hurtarte /

    19/11/2018 6:50 PM

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    LO DE VIELMANN NO ES NADA NUEVO

    Corría el año 2005, durante el gobierno de Oscar Berger, cuando en los corredores del Palacio Nacional se dejaban escuchar comentarios que los aparecidos muertos y maniatados en ésos días eran autoría de Carlos Vielmann que ocupaba el cargo de Ministro de Gobernación.

    Y entre grupos de periodistas, analistas e integrantes de la sociedad civil organizada se atribuía la "sangre fría" de Vielmann a su genética criminal: su abuelo Roderico fue funcionario de la policía "secreta" de Jorge Ubico, y más tarde su tío, Gustavo Anzueto Vielman, agricultor y candidato a la Presidencia de la Central Auténtica Nacionalista (CAN) habría realizado campaña de limpieza social entre "enemigos" del statu quo.

    De tal manera que la fama del Jefe de los Escuadrones de la Muerte del CACIF: Carlos Vielmann Montes, le viene desde el momento en el que fungió como Ministro en época de Oscar Berger.
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    ¡Ay no!

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    ¡Nítido!

    juan /

    19/11/2018 2:26 PM

    Si el proceso penal espera que existan testigos de parroquianos honestos, pues esperarán hasta el fin del mundo. Obvio que en esos ambientes los únicos testigos son los que están en esas situaciones: policías, funcionarios corruptos, delincuentes, presos, trabajadores del corrupto sistema penitenciario etc , no encontrarán nunca testigos de gente corriente honesta y trabajadora.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    jose contreras /

    19/11/2018 1:03 PM

    "Me dijo basura" = tortura?

    ¡Ay no!

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    ¡Nítido!

      Ping Pong /

      19/11/2018 3:38 PM

      "le encerró en un cuartito, le amarró pies y manos, le golpeó y le dijo que era “una basura”

      No se te olvide el contexto, chepito

      ¡Ay no!

      1

      ¡Nítido!



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