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Agreden a periodista durante cobertura ambiental

Denunciar la depredación de bosques y daños a la naturaleza implica riesgos para los periodistas. Ese fue el caso de Lucía Ixchiú, quien fue agredida con palos y machetes por personas que se dedican a talar bosques en el occidente guatemalteco. El hecho merece toda la atención del Ministerio Público (MP).

La corrupción no es normal portada

Periodistas fueron víctimas de un ataque con palos y machetes.

Foto: Carlos Cano

La violencia contra periodistas es una limitación a la libertad de expresión y de prensa.  Pero el pasado 22 de septiembre, la comunicadora Lucía Ixchiú fue víctima de agresión física por parte de un grupo de personas que se dedican a la tala ilegal de árboles en el departamento de Totonicapán.

Ixchiú es una periodista nacida en Totonicapán y también se desempeña como columnista de opinión tanto en medios internacionales como nacionales, entre ellos, Nómada, y nos relata lo sucedido en ese ataque, en el que varios empleados municipales y del Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP), también resultaron afectados. Esta es su narración de los hechos:

“Vengo de una familia que ha trabajado por años en la conservación del medio ambiente. Ese día viajaba con mi hermana Andrea, que es cineasta, con el foto-documentalista, Carlos Cano, así como con mi hermana menor y una prima, al bosque comunitario Paraje Pacotom, con el objetivo de respirar un poco de aire fresco y tomar algunas fotos porque mi hermana está realizando un documental sobre el cambio climático”.

Añadió que “como comunicadores, siempre llevamos nuestras credenciales. Al subir al bosque nos encontramos con personal de CONAP y de la municipalidad de Totonicapán, quienes nos informaron que unos taladores de árboles se les habían escapado y que tomáramos precauciones, porque podrían ser peligrosos. Luego seguimos nuestro camino”.

Ella recuerda que llegaron a una piedra ceremonial que hay en el lugar.  “En ese momento nos percatamos de que había muchos árboles tirados, a pesar de ser área protegida por las autoridades y por la población. Mi hermana se encontró con unos supuestos guarda recursos a quienes les preguntó quiénes eran y qué estaban haciendo en ese lugar. En ese momento Andrea se comunicó con el CONAP para informar sobre el hecho”.

 

Mucha madera depredada se traslada por medio de animales.

El personal de CONAP subió a la piedra; “ellos –la gente de CONAP– los identificaron y nos recomendaron que, por seguridad, comenzáramos a bajar.  Al rato nos encontramos a una mujer que llevaba alimentos.  Supongo que a los taladores ilegales. En ese momento, empezamos a documentar todo, pues sabíamos que algo malo estaba pasando. Nos pusimos nuestras credenciales de periodistas a la vista, justamente cuando el personal de CONAP comenzó a ser agredido por estas personas. Le pegaron fuertemente a uno de ellos y nosotros iniciamos las grabaciones del caso”, describe la periodista.

Luego, la situación se complicó y se volvió dramática: “Al percatarse de que los estábamos filmando, un tipo me empezó a pegar. Me golpeó con un palo que afortunadamente no fue mortal. Nosotros, como pudimos, seguimos bajando y siempre documentando todo. Ya cuando estábamos abajo del bosque nos dimos cuenta de que los empleados del CONAP habían logrado la captura de uno de los cuatro taladores. Al salir de esa área, dos pick up nos interceptaron, se bajaron dos mujeres y nos empezaron a atacar con machetes, hasta lograr la liberación del talador”.

De acuerdo con la periodista, las dos agresoras le causaron una herida en la pierna izquierda y en la ciática, mientras que su hermana Andrea tiene una herida de fisura en dos costillas.

 

Esta es una de las personas que atacó a periodistas y ambientalistas.

“Intentamos llamar a la Policía Nacional Civil y a la Procuraduría de los Derechos Humanos, pero no logramos tener contacto con ellos por la poca señal en el lugar. Al salir del bosque me dirigí a al semanario Maya K´at, en el que yo trabajo, para hacer la denuncia”, explica Ixchiú.

Una acusación penal interpuesta por Lucía se encuentra ahora en Fiscalía de Delitos contra Periodistas del MP de Quetzaltenango, debido a que no existe una extensión de esa unidad en el departamento de Totonicapán.

“Esta es una banda de depredadores de bosques que tiene cooptadas a las autoridades municipales, ya que a nivel local no hubo reacción por lo sucedido. Nosotros estamos muy preocupados. Tememos por nuestras vidas y por el bosque que se ha visto afectado por la tala de árboles”, concluye.

 

Uno de los taladores fue sometido, pero sus compañeros lo rescataron.

El CONAP responde

El CONAP emitió un comunicado para pronunciarse sobre lo sucedido en el Bosque Comunitario Altos de Totonicapán.

En el documento se detalla que esa institución se solidariza con Lucía Ixchiú y su hermana Andrea y reconoce que fueron agredidas como mujeres y periodistas. Agrega que, por el hecho, “se vieron afectadas en su labor periodística, impidiéndoles ejercer las facultades que por derecho estipula el Artículo 35 de la Constitución Política de la República de Guatemala, Libre Emisión del Pensamiento”.

También destacan que constantemente se presenta este tipo de situaciones ilegales y de conflicto, que los guardabosques deben enfrentar en las áreas protegidas de Totonicapán, San Marcos y Quetzaltenango.

Por lo tanto, el CONAP exige “justicia para que este y todos los casos que se han denunciado por amenazas de muerte, agresiones y retención de los guarda recursos del área, no queden impunes y que los entes de seguridad y justicia den el seguimiento correspondiente para evitar que el trabajo de estas personas se vuelva cada día más arriesgado”.

Conferencia de prensa

De acuerdo con la periodista, este jueves 1 de octubre se tiene prevista una conferencia de prensa en el Congreso de la República, a las 9 de la mañana, para denunciar el ataque del que fue víctima. “Estamos sumando a más medios de comunicación porque estoy segura de que mi caso no es el único. Hay colegas que han sido agredidos, discriminados y asesinados en este país. La idea es sumar y denunciar lo que ha pasado”, puntualizó Lucía Ixchiú.

Video

 

Enma Reyes
/

Estudié la licenciatura de Sociología en la Universidad de San Carlos de Guatemala, pero por cuestiones del destino Inicié mi carrera periodística en 2011, donde descubrí que mi pasión es esta noble profesión. Amante de conocer algo nuevo todos los días y brindar la mejor información a los lectores.


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    Luis Paraiso /

    06/10/2020 10:48 AM

    En la década de 1830, se hizo la observación: en los Alpes entre Italia Suiza y Francia que había un gran número de hombres y mujeres de baja estatura, que padecen, discapacidades físicas y mentales, cuyo crecimiento a menudo se detiene en la infancia. Investigadores, médicos y científicos estudiaron el problema y concluyeron que no es la peculiaridad geológica de los suelos montañosos, ni la mala calidad del agua, ni la altitud, ni la contaminación que se estancaría en los fondos de los valles, ni la alimentación y por supuesto ni la endogamia. Pero ninguna de estas pistas es concluyente.
    En 1922, el misterio finalmente se resolvió: ¡el cretinismo de los Alpes es consecuencia de la falta de yodo! En altitud y lejos de los mares, este elemento químico es raro. El viento no lo lleva y no comen pescado. La explotación de la sal marina yodada resolverá el problema en unos años.
    En Guatemala sucede lo mismo no hablo de la falta de yodo,(?) si no de la falta de sentido común, de cultura, el saber vivir y de respetar el bien colectivo, tal es la definición del cretino actualmente.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Mario Orozco /

    29/09/2020 10:14 AM

    Sugiero, hay que hacer una revisión de la normativa vigente, para poder impedir la tala rasa que provoca la deforestación pero sin sesgo, porque se castiga a los talladores fortuitos y dejan operar a los grandes depredadores, ejemplo, vemos por todas las carreteras del país camiones cargados con grandes trozas, así de fácil da impresión que la legislación no pareja.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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