La izquierda tiene un nuevo actor (que EEUU y el Cacif reconocen)

El debate nacional ha sido siempre desde el centro a la derecha. Desde que asesinaron a los socialdemócratas en 1978, los políticos siempre han renegado de la izquierda y desde los noventas la USAC fue tomada por mafias clientelares que han sido aliadas del FRG, el PP y Líder. Pero en 2015, la crisis por los escándalos de corrupción –y la respuesta de los estudiantes sancarlistas– han provocado que renazca un nuevo actor: la USAC como plataforma de izquierda.

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El rector de la USAC, Carlos Alvarado, acuerpado por el embajador Robinson, entregan el petitorio en el Congreso.

Fotos: Carlos Sebastián

La izquierda, que todavía es mala palabra entre la clase media después de cuatro décadas de desprestigio (y tanques), pretende ser un contrapeso a la corrupción del sistema político y al status quo, que quiere mantener el sistema político y económico sin cambios profundos.

La reunión fue el martes 23 de junio en el Paraninfo Universitario, ese edificio romántico rodeado de árboles en la segunda avenida de la zona 1, que un día fue la elegante Facultad de Medicina y después se convirtió en un refugio para los estudiantes que escapaban de los balazos de las dictaduras o desde donde salió el sepelio de la masacre urbana de la guerra, los quemados vivos en la embajada de España en 1980. El juicio, en enero de 2015, contado por Nómada, encontró culpable a uno de los jefes de la policía.

Fue en esa casa que se presentó la propuesta de la Plataforma Nacional para la Reforma del Estado. La Plataforma. La USAC convocó a muchos sectores, a campesinos e intelectuales urbanos, a religiosos y estudiantes, para traducir las demandas de cambio con el afán de salir de esta crisis. Para hacer una propuesta de cambio que tomara en cuenta las demandas del pueblo. El pueblo. Un actor que no es tomado en cuenta en las decisiones de la democracia desde 1985.

La novedad de la reunión del martes 23 fue que asistió otro actor de poder, el que hasta hace unos años era hegemónico: el sector empresarial organizado. Representado por el Cacif y en la gremial de las telefónicas, que son parecidas pero no iguales, porque en una manda el G-8 de las familias más poderosas y en otra manda el emergente Mario López, dueño de Tigo.

El cuadro de ese día, que validaría las iniciativas para reformar la ley electoral acordada en reuniones previas, era un microcosmos representativo de la manera cómo las demandas de “los de abajo” se enfrentan, en un ambiente controlado, a los intereses corporativos y políticos de aquella minoría que controla las riendas del país, “los de arriba”.

La hoja de ruta: comités cívicos contra los partidos tradicionales

Los expositores del proyecto de reforma –la periodista Marielos Monzón, el político Edgar Gutierrez, el académico Victor Ferrigno– presentaron la hoja de ruta no cómo una propuesta de reforma a una ley caduca, sino como el inicio de un proceso de cambio más importante del orden político de este país. Plantean la reforma electoral cómo un primer paso a la creación de una Asamblea Nacional Constituyente.

Esa palabra espanta a los conservadores.

La hoja de ruta es la traducción de la Plataforma a las propuestas de más de 90 organizaciones, el aporte investigativo del Instituto de la USAC (Ipnusac) y consultas con distintos sectores. El motor de la Plataforma, según el rector de la USAC, es dar una respuesta a las demandas de las manifestaciones del #RenunciaYa y el #JusticiaYa.

Ésta es una síntesis de esa traducción:

1. Cambiar a los políticos

Que los ciudadanos se organicen de manera permanente en comités cívicos y puedan proponer candidatos distritales para el Congreso –y no necesiten tener fondos para armar un partido nacional–.

2. Reformar al Estado

Que estos nuevos diputados puedan hacerle frente a los viejos diputados corruptos y puedan convocar a una Asamblea Nacional Constituyente para cambiar la Constitución y que sea menos conservadora.

3. Hacer elecciones en 2016 para la Asamblea Constituyente

Que los comités cívicos con posibilidad de incluir diputados puedan hacerle frente a los partidos tradicionales del sistema de corrupción e impunidad.

Pero hay un detalle. El Congreso –dominado por Líder y PP, pero presionado por la ciudadanía, la CICIG y Estados Unidos– es el que tendría que aprobar estas reformas. Los partidos tradicionales tendrían que aprobar una competencia contra comités cívicos departamentales.

Para lograr esto es que la Plataforma le pide al TSE y al Congreso que retrasen las elecciones dos meses. Que suspendan este proceso electoral lleno de financiamiento ilegal a los partidos, que puedan hacerse estas reformas y que puedan haber elecciones en noviembre.

Aquí se complicó la dinámica de ese martes. Los representantes del sector privado organizado no están de acuerdo ni con retrasar las elecciones ni con convocar a una Asamblea Nacional Constituyente (una Constitución a su medida en 1985 y 1993 les costó mucho trabajo como para arriesgarla).

La oposición del CACIF y las telefónicas

Roberto Ardón, director del Cacif, tomó la palabra. Reconoció a la Plataforma y agradeció la invitación a participar, pero dijo que no estaba de acuerdo con lo central de la propuesta. “Nosotros somos firmes creyentes de una reforma del Estado que no necesariamente implique una reforma de carácter constitucional.”

Reconocer no es lo mismo que apoyar.

Hicieron eco Carla Caballeros (directora de la Cámara del Agro) y Ricardo Sagastume (del Consejo Empresarial de Telecomunicaciones). Casi palabra por palabra. Pidieron además que se tomara en cuenta la posición empresarial en la Plataforma, y que se modificaran los acuerdos previos en función de su aporte si querían que ellos formaran parte de la Plataforma.

“El problema de Guatemala, más allá de las leyes es un problema de cumplimiento en la aplicación de la Ley. Entonces, no es un tema que podamos tomar a la ligera, y que podamos pretender que simplemente cambiando leyes vamos a acabar con la corrupción, que es el objetivo común que todos compartimos en esta mesa.”

El peso de esas palabras se sintieron en el Paraninfo. La dinámica de la reunión se modificó. Turno a turno, los maestros independientes del sindicalista Joviel Acevedo (aliado de PP-Líder), la prensa comunitaria, los movimientos campesinos, indígenas, los movimientos de mujeres, las autoridades ancestrales, intelectuales, constitucionalistas y emblemas como Rosalina Tuyuc u Otilia Lux, recalcaron necesidad de validar la hoja de ruta tal cual. Rechazaron la intervención del Cacif, sin mencionarlo directamente, y dijeron que estaban de acuerdo con la postergación de las elecciones y la puesta en marcha de estos cambios en la contienda electoral del 2015. Por otra parte, jugando la carta del consenso, dijeron que los disensos serían bienvenidos, pero esto debería ser visto en la marcha, y no al “pistolazo” de salida.

El respaldo de la mayoría

Las voces de apoyo hacia la hoja de ruta continuaron. La Convergencia Ciudadana de Mujeres, Waqib Kej, Moloj, todos voceros de la resistencia a proyectos de explotación de recursos naturales, como en el caso de La Puya. La validación de la hoja de ruta era una formalidad y aunque se aceptaba el ingreso de nuevos miembros, no se podía regresar a discutir lo pactado. Y uno de los acuerdos era dejar de considerar a la Constitución como un dogma, recordó Otilia Lux.

De manera más directa, Daniel Pascual, líder del CUC, de la comisión de la Plataforma y uno de los dirigentes socales más odiados por el sector empresarial, mencionó que la propuesta de reforma tenía el consenso de 92 instancias, punto.

Ardón (del Cacif) fue el primero en retirarse de la sala. Caballeros (de la Cámara del Agro) permaneció dos horas más en el salón, escuchando las demás intervenciones.

Solo quedó Sagastume (de las telefónicas), que respondió a la petición de construir y no destruir. “Esta mesa es para hacer aportes. Es aquí donde verdaderamente nos sentimos integrados”. Rompió con el discurso unificado del Cacif.

Los del Cacif no eran los únicos nuevos.

A las cuatro horas de la sesión, uno de los representantes del Consejo Xinka, que viajó desde Santa Rosa para participar habló –con muchas emociones en la voz– sobre la importancia de que hubiesen sido invitados por primera vez para participar en una instancia como la Plataforma.

Fue la única intervención que suscitó aplausos del pleno y fungió como adecuado punto final para oradores de esa tarde de martes. Sagastume también aplaudió.

La Plataforma agarró la oportunidad para las demandas campesinas e indígenas, siempre excluidas del sistema político. El reclamo es uno: ser tomados en cuenta.

Como actor político, esta ha sido de los pocos actores que le propuso reformas al Tribunal Supremo Electoral de este tipo, para que lo incluyera en su iniciativa de ley. Muchas estaban en las pancartas que han estado en las manifestaciones. El principal: en estas condiciones no queremos elecciones. La segunda: que los comités cívicos puedan competir contra los partidos en el Congreso. Y el TSE hizo caso a la segunda, pero a medias. Si se aprueba su iniciativa de ley, los comités podrán tener candidatos departamentales, pero en las elecciones de 2019.

La propuesta del TSE es más cercana a la visión del think tank conservador democristiano por antonomasia, Asíes.

El miedo de cambiar condiciones en el país

La Plataforma quiere ser un contrapeso a los defensores del #ordeninstitucional. Aunque harán su propia iniciativa de ley, redactaron un petitorio para la presidencia del Congreso en el que respaldan la propuesta del TSE sobre derechos departamentales para los comités cívicos y darle validez al voto nulo. Ayer lunes fueron a entregarla al Congreso, con el espaldarazo de otro actor político: el embajador estadounidense Todd Robinson. Un sello de legitimidad dentro del sistema.

 

La salida de Robinson del Congreso fue a trompezones. Entre los empujones de los periodistas, los jalones de sus guardaespaldas y los abucheos de manifestantes, aquello pareció un zafarrancho.

La salida de Robinson del Congreso fue a trompezones. Entre los empujones de los periodistas, los jalones de sus guardaespaldas y los abucheos de manifestantes, aquello pareció un zafarrancho.

Tiene, por ahora, el reconocimiento como actor (que en política significa mucho) de dos grandes del establishment. Todavía tiene que demostrar fuerza política para convencer al resto del sistema y, en algún momento, demostrar fuerza electoral para derrotarlos en las urnas.

De momento, el panorama nacional cuenta con un nuevo actor político.

Diego Padilla Vassaux
/

Sociólogo y filósofo. Investigador de escuela francesa. Fan de la teoría social y necio. Docente en ciencias sociales. Melómano, miembro de una micro comunidad de ruidosos inconformes. Hijo de idealistas, uno budista, una católica.


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COMENTARIOS

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    ANONIMO /

    12/08/2015 1:29 PM

    […] Lea: La izquierda tiene un nuevo actor (La Plataforma) […]

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Escatología aplicada | Sin Excusas /

    21/07/2015 5:12 AM

    […] cuenta de la metida de pata, aunque fuera porque el agua sucia sigue arremolinándose e intentan desandar el paso en falso. Lo que queda muy claro es que a nadie le bastará con insistir en las formas […]

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    ANONIMO /

    15/07/2015 9:11 AM

    La ciencia debe estar excenta de ideologia. Los dogmas religiosos e ideologicos no comulgan con la verdad cientifica.
    La Universidad no es de izquierda, ya la URGN tuvo candidato a Rector y no sacaron ni el 5% de los votos. ¿Diganme si miento?. La Usac como ente acdemico del Estado debe hacer aportes al bienestar comun, bien, pero no hay que confundir el cebo con la manteca: Zapatero a tu zapato. Lo academico es trabajo de cientificos y pensadores, y lo politico es tarea de extension politica. Docencia, Investigacion y Extension, esa es la mision.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    carrillorodas@icloud.com
    Diego Carrillo /
    09/07/2015 1:20 PM

    Tiene sentido, mientras que la ley no se cumpla......que se cumpla lo que hay y luego se ve......

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Juan G /

    09/07/2015 12:05 PM

    y en otro artículo de Nómada... "No obstante, Baldizón sabe que lo importante para la verdad en su sistema es la opinión del árbitro: consiguió que el Consejo Superior Universitario de la USAC dijera que no había fraude en la tesis que hizo para esa casa de estudios." USAC, CUC, CACIF, y muchas organizaciones de "sociedad civil" (que representan únicamente los intereses de sus integrantes) son parte del problema actual. No podemos lograr cosas nuevas si los actores son los MISMOS causantes de nuestro estado. Por ejemplo: Edgar Gutierréz , ahora es el experto para las reformas del estado, cuando tuvo la oportunidad de hacer algo, (gobierno FRG), no hizo nada, y fue cómplice (con su silencio) de un gobierno nefasto para el país.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Maria Carpio /

    09/07/2015 5:23 AM

    En un sistema democrático lo deseable es que todas las ideologías estén representadas y actúen dentro del marco legal y político del sistema de partidos políticos a efecto de fortalecer el Estado de Derecho, de manera que los ciudadanos puedan encontrar organizaciones políticas que se identifiquen con sus programas políticos. La aspiración es que todos debatamos dentro del sistema y la participación fortalece la democracia.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    ANONIMO /

    09/07/2015 4:48 AM

    mucha comuniquense huemanzu@hotmail.com
    el shok por radiocentroamerica.com nos gustaria entrevistarlos

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    ANONIMO /

    08/07/2015 9:24 PM

    Eso de que la universidad es un nuevo actor de izquierda...no es nuevo siempre lo han pretendido ser, pero igual de oportunistas como Baldizón , la Une etc. Siempre bailan al son que les toca el gobierno de turno.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    ANONIMO /

    08/07/2015 5:44 PM

    Que triste porque la universidad sigue siendo un ente que esta mas politizado, vendido al mejor postor como siempre, y claro, la misma mafia que hay en el gobierno se practica dentro de la universidad.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    luisf.air@ovi.com
    Luis López Silvestre /
    08/07/2015 5:08 PM

    Yo solo digo que qué bueno que se pusieron las pilas... sin Izquierda no hay diálogo, la diversidad y contrapeso de propuestas es la que enriquece los sistemas republicanos, los compañeros del lado izquierdo del espectro también hacen buenos aportes que como derechistas debemos estar dispuestos a considerar... aunque sea igual de difícil cuando los papeles son a la inversa. No hay que olvidar que hay un enemigo común.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!







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