Los (grandes) empresarios tienen algo que decir

El tsunami provocado por la lucha contra la corrupción y la impunidad empieza a cambiar el discurso de algunos de los más grandes empresarios del país. O a permitir que discursos diferentes tengan micrófonos. Aquí están mis anotaciones de uno de los páneles más interesantes del Central American Donors Forum, organizado la semana pasada por la Seattle International Foundation y la embajada de Suecia.

Opinión P258
Esta es una opinión

El panel del 30 de septiembre en el #CADF2016.

Foto: Georg Andrén, embajador de Suecia

– Habrá que ver cómo democratizar la tierra. Sin una reforma agraria, pero sí por medio de cooperativas y empresas agrícolas.
– Todos tenemos que pagar más impuestos.

– Hay que democratizar el conocimiento. La unión de los que tienen poco es desarrollo.

– El sector económico no puede apropiarse de la verdad sobre el plan económico nacional.

– Quien más necesita del Estado, además de los grupos más vulnerables, es el sector privado. Sin un Estado fuerte no se puede competir globalmente.
– Aunque a algunos no nos guste el rol de algunas oenegés (y medios) que nos critican, en realidad nos ayudan, pues nos incitan a cambiar.

– Los empresarios no estamos cambiando por una epifanía, sino porque nos están forzando.
– No sólo hay que democratizar la tierra. Necesitamos democratizar los bienes del Estado y la propiedad de las empresas. Por ejemplo, que las comunidades sean accionistas de las hidroeléctricas.

Esta conversación podría haber estado en una sala de académicos progresistas de la USAC, de la URL o de la UVG. Cuestionar que no se democratice la tierra porque esto es mejor para el mercado, que hay que hacer llegar el mercado a los más pobres. Que la élite no puede mandar de manera autoritaria ni tiene la última palabra. Que la crítica es saludable. Que hay que revolucionar las empresas y la relación con las comunidades haciendo que sean accionistas de las grandes inversiones en todas las regiones del país.

Pero no eran académicos universitarios los que proponían estas ideas. Se trataba de empresarios. Grandes empresarios. Las primeras dos frases, sobre democratizar la tierra y pagar más impuestos, las hizo Julio Herrera. Julio Herrera es accionista y gerente estandarte de Pantaleón Holdings, la corporación azucarera más importante del país, con inversiones en Brasil, Nicaragua o República Dominicana. Una corporación extendida a infraestructura por medio de Spectrum. Uno de los integrantes del G-8, las ocho corporaciones familiares más influyentes del país. Uno de los 6 actores políticos más poderosos del país, según el ránkin de poder de Nómada de 2015.

Que la cabeza histórica de una de las corporaciones más terratenientes del país hable de democratizar la tierra es un parteaguas discursivo. Ya Pantaleón estaba a la cabeza de modernización de su industria, pero ahora parece que quisiera alcanzar en innovación social a otro ingenio, más pequeño, San Diego. Esta corporación, cuyos accionistas principales son la familia Vila, hizo una pequeña revolución el año pasado al sacar a la venta acciones al público y hubo dos organizaciones de trabajadores que se iniciaron como accionistas. Se trata de dos organizaciones solidaristas y una cooperativa. Igual no es un ingenio que sea una MIPYME; lo que logró colocar en el mercado fueron acciones vendidas a personas individuales y estas tres organizaciones por un valor de US$3.8 millones.

Y Julio Herrera no fue una voz disonante. Antes, Carlos Enrique Mata Castillo –la cabeza de CBC, la Central American Botling Corporation, la que hace Pepsi hace 75 años en Guatemala y desde hace varios ya en 9 otros países latinoamericanos– había pedido que el sector económico no se intente apropiar de la verdad sobre el plan económico nacional.

¿Aló CACIF? ¿UFM? ¿Fundesa? ¿Columnistas de derecha? La patronal, la universidad libertaria, el think tank Fundesa o algunos histriónicos columnistas de medios impresos reclaman para una parte de la élite empresarial el sacrosanto derecho a decidir cualquier cosa que tenga que ver con impuestos, políticas públicas o decisiones económicas. Y me parece que tiene razón el señor Mata, quien fue el se desligó de su otra empresa familiar, la Cervecería Centroamericana, para convertirse en socio de AmBev (Brahva & Co.). Tiene razón porque no quiere decir que los grandes empresarios no participen en la formulación de políticas económicas, pero sólo es que no invaliden la participación de otros actores.

Carmen Rosa de León Escribano, a quien hemos conocido como activista en contra de las armas desde el IEPADES, es la sorprendente nueva presidenta de Banrural, el segundo banco más grande del país. La Junta Directiva de la corporación, en aprietos de imagen ante la captura de su CEO en el caso de Cooptación del Estado, optó por una outsider representante de la reserva ética del país. Y Carmen Rosa recordó cómo modelo del banco es hacer que los más débiles sean parte del mercado y cómo eso nos beneficia a todos.

Además, no protestó, ni ella ni ninguno de los demás –que probablemente tienen acciones en la banca–, cuando la moderadora, la periodista Claudia Méndez Arriaza, introdujo el tema como un país con una banca “acomodada al déficit estatal”. Y traduciría este que escribe: unos bancos que prefieren evitar que se hagan reformas fiscales para que el Estado siempre esté endeudado y tenga que recurrir a sus préstamos. Esto es un negociazo para los principales cuatro bancos del sistema: la deuda pública guatemalteca siempre se paga y la venden Banco Industrial, Banrural, G&T y el BAM.

Y tres seguidos no fueron demasiados. En realidad fueron cinco.

Fernando Bolaños, de Agroamérica –una empresa de palma africana y banano– recordó la importancia de un Estado fuerte para ser competitivos a nivel global y agradeció a la crítica y el contrapeso de las oenegés (y de los medios), como me dijo horas después. Esto es un paso enorme respecto de otros líderes empresariales que consideran que los fiscalizadores somos los causantes del retraso del país. Esto es un paso enorme para que avancemos como sociedad, una sociedad en la que todos nos exigimos ser mejores.

La guinda la puso Estuardo Porras Zadik, empresario cafetalero y uno de los 25 socios de Nómada. Más que democratizar la tierra, deberíamos democratizar la propiedad de las acciones de las empresas. Para zanjar la conflictividad en el campo por las grandes inversiones que no cambian (o sólo empeoran) la vida de las comunidades, propuso como ejemplo que las hidroeléctricas tengan a las comunidades como accionistas.

Y podríamos extenderlo hacia todas las empresas que reciben concesiones estatales. O hacia todas las empresas. Que un porcentaje de las acciones sean para cooperativas de trabajadores.

No sé a ustedes, pero a mí me da mucha ilusión este cambio discursivo. Todavía falta que se materialice en promover reformas fiscales progresivas o en dejar de considerar en discusiones concretas que la élite empresarial es la que tiene la última palabra sobre todo en Guatemala, desde reconocer si hubo genocidio hasta los derechos de las mujeres o qué se decide sobre las aguas y los ríos. Y más importante: todavía falta que sea un discurso mayoritario entre el sector empresarial organizado.

De la impresión que tengo de hablar con muchos empresarios y muchas empresarias que están en sus treintas o en sus cuarentas, ese discurso modernizante es más popular de lo que nos dicen los micrófonos refunfuñantes de la Cámara de Comercio.

Esto hace eco, hace diálogo, con otro foro en el que participé hace dos semanas, un foro preparatorio para el Foro Centroamericano de Periodismo de El Faro. En él, coincidíamos con los periodistas Juan Luis Font, el español José Luis Sanz y el argentino Diego Fonseca, en que los grandes empresarios no son ‘el cuco’, el causante de todos los problemas del país. El problema no es el mercado ni son los poderosos, “el problema son los abusos”, resumió Fonseca. Los abusos no son exclusivos de los empresarios; hay abusos entre los políticos, los sindicatos, los periodistas. Y hay que fiscalizarlos y denunciarlos. Fiscalizarnos y denunciarnos.

Así como hay empresarios (u otros ciudadanos) que abusan, hay empresarios (y otros ciudadanos) que arriesgan, que innovan, que se fajan trabajando, promueven una competencia sana y promueven una productividad que le sirve a la sociedad.

Y ahora sabemos también que hay por lo menos cinco grandes empresarios que cuestionan su rol en la democracia. Que reconocen que necesitamos mejorar la democracia en Guatemala. Eso sólo puede ir para bien.

Martín Rodríguez Pellecer
/

Es el director y CEO de Nómada. Es guatemalteco, perseverante y alegre. Empezó en el periodismo en 2001 en cartas de lectores. En 2011 fundó Plaza Pública para la URL, y en 2014, Nómada. Estudió una licenciatura en la UFM y una maestría en Estudios Latinoamericanos en la UAM. Fue finalista del premio FNPI en 2013 y 2017. Ganó el premio nacional de periodismo en 2004 y 2017. Es políglota y feminista. @Revolufashion


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COMENTARIOS

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    Soledad Espada /

    07/10/2016 3:27 PM

    como dirían por allí "hasta no ver no creer", yo de los empresarios de este país no me fió ni una milésima de verdad, son los mayores responsables de la debacle del país, sumido con la élite militar y todo lo que tenemos se lo debemos a su corrupción y ambición desmedida sino todos el 98% del empresariado aglutinado en el CACIF y demás gremiales.

    Pero habra que esperar y ver como se mueven las fuerzas.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

      Roger morales /

      07/10/2016 6:57 PM

      Completamente de acuerdo. Elevado a la categoría de ley física natural (por ellos mismos, claro), esa forma de pensar egocentrista muy difícilmente va a cambiar de la noche a la mañana (expresado en décadas, claro esta). Sus reglas del juego están establecidas desde generaciones atrás, y estas gobiernan su mundo y el de los demás como un espejo inverso (dia-noche, bienestar-miseria). Extremadamente difícil, es mas no lo creo posible... por la buenas y voluntariamente.

      ¡Ay no!

      1

      ¡Nítido!

    P. Choy /

    04/10/2016 9:35 PM

    Yo siendo objetivo y auténtico les lanzaría una invitación, porque ustedes no se vuelven empresarios y cambian Guatemala? O porque no se meten a la política buscan la elección ganan y cambian Guatemala?

    Y no lo digo por decir lo digo de verdad, porque realmente el bla bla bla y la crítica que no llega a ningún lugar y solo da vuelta en círculos se mantiene allí y nada cambia, hechos y no palabras para los críticos, autenticidad y realidad a quienes critican, es como si tú Martín sabes tanto y tienes todas las soluciones pues tírate a arreglar los problemas, porque si no lo haces pasaran diez años y tú estarás escribiendo lo mismo criticado lo mismo, y los empresarios creciendo y prosperando... Y todo igual.. Las letras son buenas pero hay un momento y tiempo en el que son completamente inútiles y no crean progreso... Solo ocio

    ¡Ay no!

    5

    ¡Nítido!

      P. Choy /

      06/10/2016 9:47 PM

      Don Daniel, mis comentarios no son a favor o en contra de nadie, soy guatemalteco como todos, y leo Nomada desde que iniciaron los he felicitado y los he criticado, me han gustado sus artículo y a veces no, han sido acertados en algunos puntos y en otros no, correctos en algunos y en otros no, todos tenemos nuestras opiniones y eso es lo importante,

      La crítica tiene su propia crítica, y nadie es el dueño de la verdad absoluta, solo los que piensan dogmáticamente con dogmas de fe.

      No soy ni libertario, ni socialista, soy nuetro y apoyo la libre emisión del pensamiento, en lo único que no creo es la división de Guatemala y eso si es lo que critico...

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

      Daniel P. /

      05/10/2016 12:33 PM

      P. Choy: ¿entendés lo que es el periodismo, o no? No es una pregunta retórica: ¿entendés. lo. que. es. el. periodismo??? Esa tu cantaleta trillada es inútil, estéril, pueril e ignorante—no abona absolutamente nada productivo. Al contrario: es una fuente de ruido y confusión.

      A ver. Por enésima vez. Criticar y fiscalizar a los poderosos no es un simple 'bla bla bla' fruto del 'ocio': es la función fundamental de la labor periodística y de buena parte de la académica. Porque para transformar la realidad no basta con 'hacer hacer y hacer'—¡hay que pensar! ¡Hay que reflexionar! Y esa relación entre reflexión y acción es una relación dialéctica; no puede existir una sin la otra. Por su misma naturaleza, en la mayoría de casos no es posible hacer y criticar(nos) al mismo tiempo—es por eso que repartimos/delegamos/dividimos las funciones sociales entre ciudadanos y entre sectores. Para pensar/criticar/fiscalizar existen los medios de comunicación, las universidades y los activistas, en principio. EN PRINCIPIO.

      En fin. Ojalá te alcance la compresión de lectura para este comentario, dado que no te alcanza para las columnas de Nómada. Ya basta con esa mezquina indignación de, 'dejen de criticar(nos) y póngase a hacer', o la de, 'por eso estamos como estamos'. Es para darles un sopapo, en serio.

      ¡Ay no!

      1

      ¡Nítido!

    Carlos Alvarado /

    04/10/2016 8:53 PM

    Demagogia igual a la que escuchamos en las aburridas campañas electorales. La dimensión de los actuales problemas del país no merece más discursos, EXIGE acciones concretas en reforma tributaria, reforma judicial y reforma institucional del Estado. Sin más ingresos, sin justicia y sin un Estado con los mejores profesionales es difícil aspirar a mucho.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      Roger morales /

      07/10/2016 7:12 PM

      Yo tampoco creo que sea demagogia, ... solo simple y llana mentira.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

      Daniel P. /

      05/10/2016 12:44 PM

      El demagogo es el que predica doctrinas que sabe que son falsas a personas que sabe que son idiotas. El demaesclavo es el que escucha lo que estos idiotas repiten y finge creerles. –H.L. Mencken

      Yo no considero que lo que dicen estos empresarios sea demagogia. Como bien explicita Martín: se trata de un cambio discursivo. Y el discurso es una dimensión fundamental de la ideología y de la construcción de (contra)hegemonía. Es evidente que sin acciones ese discurso resultaría vacío. Pero no hay que subestimar la importancia de un clarísimo cambio de rumbo en los enunciados públicos de ciertos actores poderosos. Para que ese discurso se convierta, efectivamente, en acciones concretas, nos corresponde a nosotros—los ciudadanos—y no solamente a medios como Nómada, hacer presión social y exigir que esos cambios se hagan efectivos. No todo sucede de golpe. Las cosas se están moviendo.

      ¡Ay no!

      2

      ¡Nítido!

    Luis Lewis /

    04/10/2016 8:27 PM

    "¿Aló CACIF? ¿UFM? ¿Fundesa? ¿Columnistas de derecha?"

    Martin,

    En lo que esperas, hala una tu silla y lee: "Political ideology as motivated social cognition: Behavioral and neuroscientific evidence"
    (Lo encontras en la página de uno de los autores:
    John T. Jost, Co-Director del Center for Social and Political Behavior at New York University)

    Te apuesto que terminas de leer el artículo (y entender las razones) por las cuales estas personalidades aún no se pronuncian...

    No se te olvide la silla - así no te cansas esperando.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    estuardo /

    04/10/2016 1:17 PM

    ojalá el sueño americano, se traduzca a el sueño guatemalteco.

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    f. lopez hurtarte /

    04/10/2016 12:53 PM

    SI, SON LOS EMPRESARIOS, LOS GRANDES, LOS CAUSANTES DE LA DEBACLE NACIONAL.

    Para nadie es un secreto que el sistema económico de Guatemala es, por todo lo ancho y alto, una Dictadura Oligarca amparada por militares y políticos . Y la coyuntura del 2015 puso frente a nuestras narices la realidad del país: Guatemala está Dominada por un grupo de 8 familias empresariales que deciden a su sabor y antojo sobre las grandes decisiones del país; Congreso Ejército y Corte Suprema son solo instituciones a su servicio que apalancan sus propósitos mezquinos.

    Un simple ejemplo es lo que menciona Martin, la deuda que el Estado mantiene con los principales bancos privados del país. El resultado de la presión que ejerció el CACIF en 1993 —a través de testaferros como Mario Fuentes Destarac— para Obligar al país a endeudarse (ad eternum) con esas familias de extorsionistas oligarcas.

    Sí, esos bancos extorsionan al Estado con tasas de interés —no de mercado— superiores a las de los organismos internacionales, dejándoles cuantiosas fortunas de las que gozarán tres, cuatro y cinco generaciones futuras de banqueros que ni siquiera han nacido. Es decir, nuestros nietos tienen ya una deuda con aquellos.

    Otra muestra de este sistema (idéntico al Mercantilismo del SXVI) es la defensa de oficio que ejercen los testaferros de CACIF para engañar a la población de que el país vive en la gloria —no la Álvarez, ese es otro tema—. Es decir, Guatemala es una sociedad retrógrada.

    Al preguntarle a Hugo Maúl de si Guatemala —único país en Latinoamérica que no la tiene— necesita una Ley de Competencia, cínicamente dijo que no, que el país permite la libre competencia. Es decir, esta Dictadura que vivimos los guatemaltecos se ha ido construyendo a lo largo de los siglos a través de la imposición, del amparo del Ejército y políticos de turno y, últimamente, por medio de la defensa oficiosa de tanques de pensamiento, columnistas de prensa, radio y tv, además de medios de comunicación y fundaciones evasoras de impuestos como Fundesa. También el CIEN y la Escuela de Gobierno, junto a la UFM, hacen su parte. ASIES, con personas notables es un tanto más moderado.

    Lo paradójico del caso es que solo los extranjeros —incluso los que vienen por turismo— reconocen este sistema excluyente. Mientras a la mayoría de los guatemaltecos nos tienen a pan y circo para velar la realidad social.

    Al final, las consecuencias de continuar en este estado de cosas puede desencadenar en un colapso que se traiga al traste a los mismos empresarios mercantilistas que se sirven de la corrupción, evasión fiscal y demagogia. Porque solo tres grupos de la sociedad no pueden continuar sosteniendo financieramente al país: Migrantes, Asalariados y Profesionales.

    Bien por los empresarios progresistas que piensan que otra Guatemala es posible. Queremos creerles.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

      Soledad Espada /

      07/10/2016 3:36 PM

      al fin alguien que dice una realidad a voces

      ¡Ay no!

      1

      ¡Nítido!

    Juancho /

    04/10/2016 12:06 PM

    Del dicho al hecho hay mucho trecho... Es como Hitler hablando de los derechos humanos, esperemos que esté completamente equivocado :)

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    P. Choy /

    04/10/2016 11:57 AM

    Martín no ha habido cambio discursivo, de hecho tu acercamiento al sector empresarial te ha abierto los ojos de la verdadera realidad del pensamiento emprendedor, empresarial, así como hay muy buenos empresarios hay malos, así como hay buenos periodistas hay malos, así como hay buenos ciudadanos hay malos. Durante mucho tiempo algunos medios se dieron a la tarea de satanizar la empresarialidad, y al final Martín ves que la realidad no es así, tienes razón algunos grandes dinosaurios son fósiles vivientes que no cambian y son los malos empresarios, pero te puedo asegurar que el 80 por ciento de las empresas piensan positivamente y te quedarías boquiabierto con el desarrollo social que promueven.

    En fin es un buen rumbo el acercamiento y es correcto lo que dices hay que mostrar lo bueno

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Maria Isabel /

    04/10/2016 9:07 AM

    Estaba esperando esta nota Martín. Ya está comenzando el proceso que mucho hemos hablado. Hay que creer, hombre! Podríamos dejar de ser escépticos, sin dejar de ser críticos. Colaboremos, construyamos. Ya muchas décadas de destrucción. Yo estoy positiva, y esto me da ánimo y energía para continuar tendiendo puentes y viendo cómo, entre todos y a pesar de las diferencias, podemos tener un país más justo y digno para tod@s.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Guillermo González /

    04/10/2016 7:59 AM

    Muy fácil es hablar, como vos decís ojalá no se quede en discurso, o en una nota que Nómada les regalo a forma de premio por su discurso.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Salvador del cid /

    10/10/2016 1:20 PM

    Bingo!!!...
    Luis Lewis...justo lo que cantaste...
    Martin borro mi comentario...
    Porque???...Martin...
    Acaso el cacif ya puede influir en Nomada...
    Ya no permiten que periodismo nacional y publico comun y silvestre ya no sigan el acontecer national FUERTE Y CLARO...
    Asi las cosas seguiremos de Guatemala a Guatepeor hasta llegar a Guatepesima...

    PESIMO Martin...

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Luis Lewis /

    09/10/2016 9:23 AM

    Muchas gracias, Salvador, por el comentario y los enlaces. Para uno que está fuera de Guatemala es difícil estar bien empapado de todo lo que sucede por allá y comentarios y enlaces como los que compartis le ayudan a uno a conocer mejor el acontecer nacional.

    Ojalá Martín no borre tu comentario por incluir enlaces...

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!







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