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“Si los moderados callan, parecen pro-impunidad”

¿Qué están pensando los conservadores en Guatemala? ¿Por qué no actúan ante el estancamiento de la lucha contra la impunidad? ¿Por qué no le exigen más al presidente Jimmy Morales? ¿Por qué se desmarcan de los radicales de derecha? Para comprender al mundo conservador-liberal, entrevistamos a uno de los pensadores más interesantes de la derecha en Guatemala, Daniel Haering.

P258

Daniel Haering, analista político de la Fundación Diálogos, profesor universitario y presentador en el programa Sin Filtro de Guatevisión.

Foto: Carlos Sebastián

Profesor universitario de sociología y administración pública, Haering intenta traducir el momento que inició desde 2015, ponerlo en perspectiva y vaticinar qué ocurrirá en 2019. Es un optimista; tiene fundamentos.

Estamos en un momento complejo. En el 2015 todo parecía muy fácil, pensábamos que con luchar contra la corrupción y la impunidad cambiaríamos el país, pero dos años después nos damos cuenta que es más complejo. ¿Cómo interpretás lo que pasó desde 2015 en Guatemala?
– El hecho de que 2015 se diera en año electoral favoreció una energía política que acabó traduciéndose en resultados electorales presidenciales que rompe con la tradición de ganar elecciones. La tradición era enorme y sólida: el segundo era al que le tocaba porque era capaz de aglutinar a más redes clientelares, tenía un conocimiento popular aglutinado.
Las energías de la plaza, que es más que las manifestaciones de los sábados sino es un contínuo de discusiones en un espacio público más diámico.

¿Y qué pasó?
– El sistema político guatemalteco es tan rígido, más en un país de renta media como Guatemala. Te exige demasiados recursos para hacer un partido. Por eso no permitió una renovación en las diputaciones.
Tenemos un sistema político que ha recibido un shock, que es un shock que sigue después de dos años, pero las élites políticas son las mismas.

¿El shock no ha sido suficiente?
– El sistema político no lo permitió todavía. Justo hace dos años surge La Línea, pero entre La Línea y la elaboración de listas de candidatos a diputados, no hay suficiente tiempo para formar un partido, cambiar la estructura de partidos actuales, modificar las listas, renovar.

Si se hubieran retrasado y reformado la ley, quizás hubiera cambiado.
– Sí, seguro, pero yo no estaba de acuerdo. No había argumentos legales válidos. Tenía que quedar legitimidad democrática.

Pero esa cantidad de denuncias penales.
– Eran todavía circunstanciales, todavía no se había demostrado la culpabilidad en juicios. Y el Tribunal Supremo Electoral no tenía el músculo para hacer todo eso. Tienes razón, si se hubiera atrasado, hubiera habido mayor posibilidad de renovación, pero se hubiera perdido la legitimidad de la ‘pureza electoral’.

Desde hace décadas ha habido dos discursos en el país. El discurso conservador que aboga por la lucha contra la corrupción y por el Estado de Derecho. Y el discurso progresista que aboga por la lucha contra la impunidad y contra las mafias en el Estado. En 2015 se unen los dos discursos y todos estábamos de acuerdo. Pero cuando se sigue en 2016 y se empieza a llegar a financistas, ocurre algo en el mundo conservador y ya no debería ser tan rápida la lucha contra la corrupción o la lucha contra la impunidad. ¿Cómo lo interpretás?
– Estamos hablando de grandes narrativas que son difíciles de conceptualizar. Algunas élites conservadoras han dicho que una parte del proceso no me está gustando, como la prisión preventiva, el debido proceso. Hubo un tipo de discurso que empezó a criticar ciertas partes del proceso. A mí me parece bien porque la crítica es siempre buena. Lo que pasa es que buena parte de la derecha conservadora se ha quedado a la expectativa de ver qué pasa. Se ha quedado al margen viendo qué está pasando y sólo ha reaccionado para decir no, en vez de proponer alternativas. Ha ido a remolque (a empujones), como es normal en la derecha. El discurso va por aquí y la derecha reacciona, que es lo normal.

Esa derecha moderada que está inmóvil. Con base en lo que vos has visto y oído, ¿qué es lo que está pensando?
– Está en parálisis e incertidumbre. Es una derecha que tiene buenas ideas, pero que no ha entendido que es el momento para politizarse y empezar una acción política más explícita, más partidaria.

En el único momento en el que se ha movilizado en 2016 y 2017 fue para frenar la reforma constitucional en el tema indígena.
– Sí, para decir no. Se puede estar en contra de esa parte, pero cuando el público lo único que recibe es un no, en vez de otra alternativa para solucionar este problema de una manera más coherente a nuestras ideas. El público no ha sentido alternativas sino un no. Ese no en términos de teoría de comunicación política hace que sea fácil colocar a toda la derecha en el lado del inmovilismo, que se traduce como pro-impunidad. Yo lo que digo es que eso es mentira.

¿Por qué?
– Porque la mayor parte de esa derecha está a favor de la reforma. Sólo que están paralizados para ver qué pasa y no actúan en contra del sistema ni son más proactivos.

Su otra acción en 2016 y 2017 ha sido de respaldo a la otra figura conservadora, el presidente Jimmy Morales. Déjenlo gobernar, no hay que botarlo.
– Hay una diferencia entre creer que el presidente no debe renunciar porque generaría inestabilidad, cosa que yo también creo, que respaldarlo. Ha habido muchas críticas al presidente.

¿Como por ejemplo dos críticas de sectores tradicionales?
– Más que apoyo, he sentido críticas moderadas. Si te refieres a que no ha sido agresiva a la hora de criticarlo, tienes razón. Que conste que a la derecha a la que yo apelo no está organizada. Yo no estoy hablando de la patronal (el Cacif) ni de instituciones que ya existen y hacen su labor. Estoy hablando de una masa crítica de individuos que podrían tomar una postura más activa en el mundo político y no lo están haciendo.

Los que toman posturas son instituciones como Fundesa, que su evento más noticioso de 2016 fue cuando fueron a Washington a cabildear contra la CICIG.
– Se vio o se proyectó en medios que iban a cabildear contra la CICIG. Más que discutir si de facto fue así o no, es más (importante) sobre cómo se percibe. Si la derecha conservadora no es capaz de tener una narrativa pro-reformista, sólida, cualquier cosa que haga, cualquier noticia que salga, puede ser percibido por el público como que hacen cosas para frenar a las reformas. Que como se benefician del sistema, están actuando en contra de este proceso de reforma.
Eso para mí no es así. La derecha conservadora y liberal tiene que generar un discurso y ser más clara en su discurso reformista. El hecho de ser silenciosa hace que las voces más radicales de la derecha se escuchen más.

¿Creés que se sienten cómodos con las voces radicales de derecha?
– No. A partir de conversaciones y observaciones lo que veo es que no. Al contrario, dicen: qué cosas están diciendo, qué les pasa. Pero no hay una actitud de vamos a separarnos claramente de esas voces.
Si ponemos a la derecha, imaginemos que hay es un grupo de pastores alemanes, y dos chihuahas ladrando sin parar. Pareciera hacia fuera que los chihuahas son la voz de los pastores alemanes, pero no.
Tenemos a un grupo de personas que por su naturaleza conservadora son muy cautelosos con lo que está pasando y tenemos que empezar a hacer cosas que convenzan de lo que creo que es verdad: hay una derecha que tiene muy buenas ideas para las reformas.

Otro actor que tomó un papel poco esperado por sus votantes fue el presidente Jimmy Morales. Estaba llamado a ser el presidente reformista y no lo ha hecho. ¿Cómo lo ves?
– Ha sido una tragedia política para Guatemala. Tienes un presidente que optó por no pelearse con el sistema.

Por adoptarlos en el Congreso al recibir a Líder y al PP en su partido FCN.
– O permitir. Yo soy de la opinión que el presidente es un buen tipo, con buenas intenciones, sobrepasado por la situación política. Se ve en la emocionalidad con la que habla, en su enfado con la crítica, lo difícil que es lidiar con muchas situaciones. Su propia torpeza lo ha ido marginando políticamente hasta convertirlo en irrelevante. No ha sido capaz de subirse a la ola reformista y las acciones valientes que le hubieran hecho romper con la vieja política y estar en la nueva política.
Optó por estar en medio, no molestar, rodearse de sus amigos, de gente un tanto dudosa y más o menos tambalear de un lado para otro, hasta que se ha sentido atacado. Y se ha proyectado muy mal como reformista. La proyección de él es que hace más cosas para conservar el sistema que para cambiarlo.

¿Es una proyección o son sus actos? No apoya la reforma constitucional. No apoya a su ministro de Finanzas cuando quiere hacer una reforma. No apoya cambios de nada.
– Sus acciones han llevado a que no se vea como alguien que quiera cambiar el sistema. ¿Por qué? Lo interpreto como que es incapaz de tomar decisiones que van a ser arriesgadas para él. En este intento de no hacerse daño es cuando más daño se ha hecho.
Él no quería golpear a nadie en un partido de rugby. No quería tocar a nadie siendo el capitán de un equipo de futbol en una final. La Presidencia es un mal sitio para estar cuando no te quieres pelear con nadie.
En vez de tomar las decisiones que debería haber tomado, o haber roto las alianzas que debería haber roto, para empezar con ese nefasto de Javier Hernández en el Congreso (su jefe de bancada) mantuvo la relación diciendo: muchá no me hace caso. Se mueve más en la flojera política.

Si a eso le sumamos que el otro actor dinamizador, la derecha moderada, está inmóvil.
– El principal responsable es el presidente. Es por el presidente que estamos en esta situación. Tiene el músculo político para mover estas reformas. No lo vamos a hacer porque el Congreso tiene a los mismos de siempre. El Gobierno estaba llamado a ser ese brazo político para mover al sistema y dejó a MP-CICIG solos en ese sentido.

El Presidente ya no va a renunciar después de sobrevivir un año; la única posibilidad es que lo alcance la justicia si no demuestra de dónde recibió dinero para la campaña electoral por lo que denunció el TSE. ¿Cómo se puede destrabar esto si el presidente ya no va a despertar?
– La Presidencia ya no tiene solución. Ya no tengo confianza en él. Se puede destrabar generando movimientos políticos, de izquierda y de derecha, con agendas comunes, que se puedan comunicar, y que pegue fuerte el discurso reformista en la agenda electoral de 2019.

Además de que considerés al Presidente como el principal responsable de esta crisis, ¿qué responsabilidad le asignás a los actuales liderazgos institucionales conservadores?
– No tienen una responsabilidad legal, política, formal, no señalaría dedos. Están desaprovechando una oportunidad. ¿Qué tan responsable? Es como que yo te diga: no estás escribiendo sobre tales temas en Nómada. Es más una llamada de atención diciendo: existen espacios y los tenemos que ocupar.

Si se pierden estos dos años claves…
– No se pierden porque el MP-CICIG van a seguir golpeando el sistema. Cada caso tiene un ritmo mediático que lo acompaña. Creo que el tema corrupción-CICIG va acompañarnos hasta 2019. Va a estar en la mente de las personas.

Pero en abril de 2018 se cambia fiscal y el presidente lo nombra.
– Hoy, las cosas en política cambian, pero hoy no me imagino a este presidente directamente nombrando a un fiscal que no vaya a seguir con la agenda anti-corrupción. No me lo imagino.

Pero la velocidad de MP-CICIG al mando de Thelma Aldana e Iván Velásquez podría no continuar.
– Yo creo que la inercia nos llevará hasta las siguientes elecciones.

Pero se desaprovecha si no se reforma la ley electoral.
– No sólo. Sería muy importante, pero miremos el ejemplo de España. Ciudadanos y Podemos cambian la dinámica del sistema de partidos sin cambiar una sola línea de la ley. Treinta años de bipartidismo se pasó a un sistema de cuatro partidos, que cambió por un discurso. Yo creo mucho en los discursos políticos y la acción política. (De igual manera) creo que los reformistas de izquierda y derecha deberían compartir un discurso para reformar la ley electoral y permitir que marcas partidarias nuevas puedan entrar con más facilidad en el sistema.

Pero no es sólo abrir los listados.
– Noo.

Es reducir la dificultad para crear partidos.
– Claro. Para mí, como liberal, me gustaría que las barreras de entrada fueran más bajas. Que no tuvieras que tener tantísimos afiliados, 50 municipios, 12 departamentos, porque eso aumenta los costos y te hace depender de redes clientelares. Esa es la clave del partido franquicia, como los denominó Jonathan Lemus. Debería incluir partidos distritales, regionales, que comités cívicos se puedan presentar para diputados. Puede haber mil formas de reformar, pero en esa dirección.

Decías en tu artículo en Diálogos que no había otro país como Guatemala que haya logrado, en un año, poner en jaque al sistema corrupto. ¿Cómo lo explicarías a los guatemaltecos?
– Les diría que se comparen con el mundo. Muchas veces los guatemaltecos se comparan con un ideal. ¿Qué pasaría si fuera ideal? Y claro, la cosa sale perdiendo. Si lo comparas con procesos políticos de renovación en otros lugares, no había visto nada semejante en mi vida. No había visto un caso en el que un Gobierno completo estuviera en la cárcel, hubiera tantísimos diputados con procesos, hubiese tantísimas oportunidades presentes y futuras de ocupar espacios ocupados por otros actores. Y creo profundamente en la teoría del cambio social guatemalteco.

Que es…
– Creo que Guatemala poco a poco, porque no es una sociedad que haya tenido grandes tasas de crecimiento, creo que sin darnos cuenta, la elección presidencial de 2015 fue la primera de una población más rural y mucho más acceso a información. Pero en las siguientes elecciones, el cálculo que se hace es que la población urbana crecerá de 55% actual a 60%. El padrón electoral será 65% urbano. Y la participación sube el número: 70% urbano.
Al margen de MP-CICIG, va a ser una población votante urbana, con más acceso a información, a redes sociales, con penetración de nuevos medios, con cable que casi está al 100%, que va a romper monopolio de personajes e instituciones en el ámbito de la comunicación. Con esas grandes características, más el MP golpeando al sistema, hay una posibilidad de una renovación fantástica en 2019.
La única razón para no cumplirla es que la gente se quede parada sin hacer nada.

A los cooptadores del Estado y corruptos que creen que esperando dos años van a evitar que colapse el sistema, ¿qué responderías?
– Sólo van a tener razón si las fuerzas renovadoras no hacen nada. Sólo va a ser real si se decide no hacer nada. Si un grupo de personas reformistas, creíbles en su ámbitos, de izquierda y de derecha, que apelan a los votantes urbanos, va a ser imposible salvar al sistema de la vieja política.
Yo creo mucho en la memoria política de las sociedades. Después de 2015, no nos van a tomar el pelo como nos tomaban antes. Es normal que no hayan manifestaciones y parezca dormida la ciudadanía, pero esa memoria política, ese músculo político ya está creado. En el momento en el que un sistema lo intenta revertir, no digo que no lo vayan a conseguir, pero seguro lo van a tener más difícil.

¿Por qué creés que no se ha activado ese músculo de la ciudadanía ante las evidencias de esfuerzos de regresos por parte del presidente Jimmy Morales?
– Pero son nociones peladerescas.

Bueno, tiene a un asesino de periodistas en su bancada, a un masacrador, a Líder en su Ministerio de Agricultura, hay un montón de evidencias.
– Yo sé. Pero en un gran juicio político, son circunstanciales todavía. Para quien está conectadísimo a la política, se percibe de otra manera, pero para un ciudadano normal y corriente se puede generar contranarrativa. Hay que pillarlo con algo más fuerte todavía.

Martín Rodríguez Pellecer
/

(Guatemala, 1982.) Es el fundador de Nómada. Fue director y CEO entre 2014 y 2019. Es guatemalteco, perseverante y alegre. Actualmente es accionista minoritario, consejero y lector del medio. Fue periodista 20 años y se dedica a hacer consultorías para personas, instituciones y empresas. Es políglota y escritor. @Revolufashion


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    Victoria S. H /

    30/04/2017 4:03 PM

    Creeré y seré fan de la izquierda guatemalteca cuando vea a los jefes terroristas de la urng, a la sandra torres y achichincles, a todos los que manipulan al campesinado pobre para que invada, secuestre y destruya la propiedad privada...mientras solo de un lado estén siendo encarcelados...definitivamente NO...no solo de un lado hay ratas ladronas y corruptas que tienen a mi Guatemala al filo de la miseria...

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      Catbert /

      30/04/2017 8:17 PM

      Y que le detiene a usted para presentar una denuncia en contra de estas personas?

      ¡Ay no!

      3

      ¡Nítido!

        Victoria S. H /

        01/05/2017 9:36 PM

        Es ingenuidad o ignorancia la suya caballero...??? Los primeros actuaron en la clandestinidad y con pseudonimos y los 2dos y 3ros están protegidos...capischi...???

        ¡Ay no!

        ¡Nítido!

          Catbert /

          14/05/2017 11:34 PM

          Pues los archivos que fueron desclasificados en los EEUU no rezan como usted lo canta... (o quisiera que fuera...)

          ¡Ay no!

          1

          ¡Nítido!

    Armando Mejía Villarreal /

    26/04/2017 5:08 AM

    En muchos países del mundo, se están llevando a cabo los planes de la gente que gobierna detrás del telón (Club Bildenberg), desprestigiar a la clase política. Hasta convencer a medio mundo de que los políticos solo sirven para saquear las arcas de las naciones.
    Llegado el momento oportuno ellos unirán a los bloques de países ya formados como el MERCOSUR, el centro americano, la Unión de países africanos, la Unión Europea, etc. Y en lugar de presidentes y parlamentos o congresos, pondrán a tecnócratas, especialistas en diversos campos para gobernar en cada país como si fuera una empresa productora de servicios o algo similar. El mundo cansado de la clase política lo aceptará de buena gana.
    Entonces instalarán el gobierno mundial; ya tienen a la policía que nos dará garrote si nos oponemos (los cascos azules), en Guatemala tienen una base en Cobán.
    Porqué están atacando a los políticos y no a los grandes empresarios quienes son también responsables de corromper a los políticos y saquear las arcas del estado por medio de sus empresas como lo hemos visto en Guatemala ?

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    luis ramirez /

    25/04/2017 7:57 PM

    Martim
    al etiquetar a Daniel de derecha conservador, ya su pensamiento es mediovalido, o risible, ya que para la mayoria de izquierda, solo su ideas fijas son validas e inteligentes, el mundo solo puede ser visto , bajo su lectura porque si no no vale, existe una aberracion contra pensamientos diferentes, vaya que clase de intelectuales.

    ¡Ay no!

    6

    ¡Nítido!

    luis ramirez /

    25/04/2017 7:44 PM

    Con el comentario de Rolando Cifuentes, pareciera, que los unicos y listos y piensan son los de izquierda, eso es lo que nos repiten jajaja.

    ¡Ay no!

    4

    ¡Nítido!

    Guillermo Maldonado C. /

    25/04/2017 7:34 PM

    Los movilizados de hace dos años, los de la plaza, sentían el hartazgo, frente a la insolencia y el cinismo de los agentes políticos designados por el sistema, aunque en principio no sabían hasta donde llegaría el movimiento. Y ese movimiento ha avanzado, es difícil o casi imposible que la sociedad guatemalteca regrese al antiguo estado de las cosas. ¡Feliz Aniversario! Dos años. Lo que está por delante es la resistencia de la vieja estructura, enquistada en todos los estamentos sociales donde se ejerce cualquier tipo de abuso del poder. La inmovilidad que se percibe, la generó la dicotomía de abandonar las viejas prácticas, es la resistencia al cambio. ¡Lo difícil es demarcarse! Incluso para los reformistas que tiran piedras sobre el techo ajeno, pero en sus espacios tiene techos de cristal… Los que hablan de la pera pero se la quieren comer.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Lucio Pierini /

    25/04/2017 4:08 PM

    La obsesión de Nomada y Martin Rodriguez con la derecha es increible. Todas sus preguntas vienen de "mitos urbanos" o teorías que he leído en Nómada que el hace como que Fundesa fue a "cabildear en contra de la CICIG".

    Martín Rodriguez tiene mucho que aprender de alguien como Daniel.

    ¡Ay no!

    7

    ¡Nítido!

      Mi libro nacho /

      25/04/2017 5:11 PM

      Y vos crees que uno es tan bruto para no poner "two and two together" como dicen los gringos?!

      ¡Ay no!

      2

      ¡Nítido!

    ernesto garay /

    25/04/2017 1:30 PM

    la derecha siempre a sido una mierda en el país, que solo mira para si mismos, para su BOLSILLO para el consumo, es así de sencillo.

    ¡Ay no!

    6

    ¡Nítido!

    Yvonne Aguilar /

    25/04/2017 12:27 PM

    En total desacuerdo! El dia en que la derecha en Guatemala esté paralizada, todo cambiaría! Quiza se crea que está paralizada por que no anda matando, pero en realidad anda metida en lo de las reformas, en lo de las aguas, en lo de las cuestiones de las autoridades ancestrales, en la ley agraria, y a todo, oponiéndose... regándolo todo! Period!

    ¡Ay no!

    3

    ¡Nítido!

    Pedro Ramirez /

    25/04/2017 10:52 AM

    Buenos puntos un nuevo pacto social nacional entre reformistas de izquierda y derecha, no desmayar la lucha contra la impunidad. El resto, muy cantinflesco don Daniel. Es necesario que a la derecha le hable usted mas claramente en cuanto a que el modelo aprovechador del Estado ya caducó y debe cambiar y que para eso es necesario guardar en el baúl de los recuerdos figuras como giamatei y zuri.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Rolando Cifuentes /

    25/04/2017 10:02 AM

    Leer las respuestas de Danielito me recordaron a Mario Sandoval Alarcón, un ultra derecha que no permitió que Guatemala evolucionara política, social y económicamente, aún así este personaje (Danielito) se atreve a decir que hay individuos de derecha con "grandes ideas", a que se refiere con esto, a continuar con la corrupción, la impunidad y que el país siga sumido en la miseria para satisfacer mezquinos intereses de unos pocos a costa de los demás.

    ¡Ay no!

    4

    ¡Nítido!







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