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Sí tenemos cosas qué celebrar este 15 de septiembre

Como muchos antes de mí, desde siempre nos hemos interesado por descubrir qué es eso que entendemos por Guatemala. Ese espacio en el que conviven los paisajes, las pirámides, atrocidades y valientes. Como escribió una bloguera de ojos extranjeros: somos ‘un país hermoso y brutal’. Un país sin una historia en la que quepamos todos, sin una identidad que nos abrace y nos haga reconocernos entre diferentes. Un país con poca autoestima, a pesar de las evidencias de las resistencias y los avances, a pesar de que deberíamos empezar a celebrarnos.

Opinión P258
Esta es una opinión

Pasado, presente y futuro. Una imagen del 27A.

Foto: Carlos Sebastián

Como sucede en todos los países de este continente, Guatemala es el país de las posibilidades. Por ejemplo, de la posibilidad de construir una nación en la que quepamos mayas y mestizos, una nación en la diversidad. Y una que se traduzca en dignidad para sus ciudadanos, sus niñas y sus niños. Si no, sirve de poco una nación.

Esta semana es nuestro cumpleaños 195 como posibilidad.

Y me parece que hay dos caminos fáciles. El de celebrarnos como si fuéramos sólo los paisajes y no hubieran problemas. O el de pensar que no hay nada que celebrar.

Uno de los argumentos favoritos de los segundos es que los que firmaron el acta de independencia eran los mismos criollos y que el poder no cambió de manos. ¿Y qué? La independencia de Brasil la proclamó el hijo del emperador portugués, que ‘nació portugués y murió brasileiro’ y no significó el fin de la esclavitud de los negros. Y en Brasil se enorgullecen de que el primer rey decidiera dejar la nacionalidad portuguesa por la brasileña por voluntad propia. En realidad no importa si hubo cambios o no hubo cambios hace 195 años. Es demasiado aburrido celebrar sólo ‘la independencia’.

Aunque toman tequilas recordando el grito de un su prócer, los mexicanos en realidad no celebran su independencia sino que celebran a México. Celebran que son ‘la raza cósmica’, celebran que su mestizaje entre aztecas y españoles los hace superiores en posibilidades a los blancos, negros, chinos o el resto de naciones que no son mestizas. Y esta idea de ser un lugar especial no empezó hace 200 años, empezó hace como 100 con la revolución mexicana y un intelectual de apellido Vasconcelos.

Celebrar sólo la independencia es vacío. Tan vacío como celebrar a los volcanes y lagos. Por la geografía no tenemos ningún mérito. No sirve de nada celebrar a la monja blanca o a la ceiba o al quetzal. Por eso puede verse tan ridículo cuando algunos se ponen a hacer odas a la bandera. Ahí, en una bandera, no está el alma de una nación.

Dejados de lado conceptos superficiales de criticar la independencia o celebrar a la bandera, creo que deberíamos enfocarnos en la ruta de reconocernos y de imaginarnos.

1. Reconocer el pasado brutal

Reconocer que en estos 195 años no lo hemos hecho bien en nuestras relaciones entre personas, entre etnias, entre hombres y mujeres. Reconocer que lo que ha pasado aquí es una vergüenza. Es una vergüenza que los españoles casi exterminaron a los indígenas hace 500 años, que los criollos mantuvieron como esclavos a los indígenas durante los últimos 195 años, que los ladinos intentaron aniquilar culturalmente a los indígenas desde 1871, y que, además de todo esto, cuando hubo exigencias de los indígenas justicia social y de un país distinto después del terremoto de 1976, la respuesta estatal y social fue un genocidio contra los mayas. Un genocidio reconocido 1999 en dos informes de la ONU y la iglesia católica, y en 2013 en un juzgado en Ciudad de Guatemala.

Y no importa que las presiones de muchos poderosos hayan hecho que tres jueces pusilánimes anularan el juicio y lo enredaran. A partir de ese juicio cambió la conciencia de los guatemaltecos sobre nuestro pasado y ahora, según una encuesta de una revista conservadora en 2014, somos más los que reconocemos que sí hubo genocidio que los que lo niegan, 47% versus 33%. Y según otra encuesta muy interesante que está por salir al público, apenas el 18% cree que no debería juzgarse a los militares por los delitos que cometieron.

Esto es importante porque es una forma de pedir perdón. Una forma en la que los mestizos, y el Estado mestizo, le pedimos perdón a los mayas. Por lo que hicieron o no evitaron nuestros papás y nuestros abuelos.

Después de pedir perdón, necesitamos construir juntos. Vernos al espejo y no sólo reconocernos como un pueblo diverso, sino querernos.

2. Soñar con un futuro juntos

Como lo intentaron los acuerdos de paz firmados hace 20 años, necesitamos reescribir quiénes somos. Somos mayas y somos mestizos y de nuestra unión nace lo guatemalteco. Sin mestizos podríamos ser Chiapas y sin mayas podríamos ser Honduras. Pero la posibilidad de construir juntos a partir de nuestro pasado, de imaginar juntos a partir del presente, eso es lo que nos hace Guatemala.

La política ha dividido el planeta con fronteras imaginarias y arbitrarias. Y en este sorteo, casi ningún país resultó homogéneo. Musulmanes con hindús en India, catalanes con castellanos en España, francófonos con anglófonos con Canadá, tutsis y hutus en Ruanda, negros con blancos en Colombia, palestinos e israelíes, escoceses con ingleses en Gran Bretaña, aymaras con mestizos en Bolivia, alemanes con turcos en Berlín, hispanos y anglosajones en Estados Unidos. Muchos escogen el camino de dividirse. ¿Cómo va a ser posible imaginar un país, una nación en la que quepan judíos y árabes? ¿O catalanes y castellanos? ¿O gente que habla idiomas distintos?

Si somos tan distintos los seres humanos. O no. En realidad no somos tan distintos.

En realidad podemos hablar más de un idioma. O más de dos idiomas. En realidad podemos tener héroes y heroínas de distintas culturas.

3. Celebrar a nuestros valientes

Gente de carne y hueso que peleó contra las injusticias de la invasión europea en 1524 como un príncipe que se llamaban Tecún Umán y que murió por la causa. Que su vice, que se llamaba Tepepul o Juan de Sacapulas, y un fraile que se llamaba Bartolomé de las Casas construyeron juntos sin odiarse y fundaron una ciudad de las verapaces que se llama Rabinal en 1528.

Que los unionistas de hace 100 años empezaron a imaginar naciones y culturas democráticas en toda Centroamérica.

Que un montón de valientes le dijeron adiós a la dictadura esclavista de Ubico y empezaron a construir un país con justicia social y una nación de mestizos e indígenas en la Revolución de Octubre.

Que en esta tierra mágica se escribió uno de los libros más lindos de la historia de la humanidad, El Principito, de Saint-Exupery en Atitlán, que convirtió el Cerro de Oro en un elefante dentro de una boa.

Que hubo tanta gente, hombres y mujeres, conservadores y progresistas, que en medio de la guerra se arriesgaron para salvar vidas, de propios y de ajenos, que construyeron puentes aunque estaba prohibido construirlos, que protestaron aunque estaba prohibido protestar. Que fueron luz en medio de la oscuridad.

Que una antropóloga mestiza de abuelos chinos que se llamaba Myrna Mack dio su vida para denunciar las injusticias y las violencias contra los indígenas mayas en 1990.

Que un indígena llamado Doroteo Guamuch Flores ganó una maratón de Boston contra todos los pronósticos, y que décadas después celebramos sus orígenes indígenas gracias a un artista tzutujil que se lo tatuó para honrar su memoria.

¿Cómo no vamos a estar orgullosos y a celebrar a todos los valientes que han pasado por este país hermoso y brutal para hacerlo uno mejor, con posibilidades de futuro?

¿Cómo no vamos a celebrar a todos los valientes que durante los últimos 15 años han peleado y arriesgado sus vidas contra la impunidad en las adopciones ilegales, en el tráfico de personas, en la violencia de los narcos, en la corrupción?

¿Cómo no vamos a celebrar que a pesar de que somos un país pequeño y jodido, somos un ejemplo para el mundo desde 2015 de cómo nos podemos unir los distintos para poner un alto ante el descaro de la corrupción?

Los cambios para construir un país en el que la dignidad sea democrática todavía están lejos y son mucho más lentos de lo que necesitamos. Pero los estamos logrando. Estamos haciendo que se juzgue con todas las garantías a los acusados de ser corruptos y corruptores, bajo los liderazgos de latinoamericanos, estadounidenses y europeos amigos; de una fiscal de derecha; y de un juez bonachón. Estamos haciendo que los que tienen más, paguen los impuestos que les corresponden, liderados por un hijo de una exportadora de productos no tradicionales y por un nieto de una periodista asesinada por traer luz con sus letras e hijo de una pareja de guerrilleros.

Estamos discutiendo el pluralismo jurídico, que es reconocer que hay métodos en la justicia maya que pueden ser mucho más efectivos y válidos.
Estamos empezando a convertir en política nacional un modelo incluyente de salud que reconoce que la medicina occidental puede ayudar mucho, pero que no es suficiente. Y que reconoce que este país es de todos y que así hay evidencia de que se logran mejor los resultados.

Estamos empezando a discutir sobre los derechos de las mujeres y de las disidencias sexuales. A decirles que este país también es suyo.

Estamos empezando a demostrar que el emprendimiento, la prosperidad, la innovación y el emprendimiento son valores que van más allá de la derecha. Que hay empresarios medianos y grandes que en 2015 pararon un día sus fábricas y sus tiendas para protestar contra la corrupción junto a universitarios y organizaciones campesinas y que en 2016 siguen invirtiendo aunque todo parezca de cabeza.

Estamos empezando a demostrar que las resistencias indígenas pueden frenar minas y liberar a líderes presos políticamente. Que empiezan a tener eco sus demandas de que grandes agroindustrias dejen de desviar ríos con impunidad. Que los valores de la defensa de los territorios y de la madre tierra son universales, son guatemaltecos, y que jueces valientes en las cortes empiezan a reconocerlos.

Estamos haciendo un montón de cosas para que seamos un país decente y un país en el que quepamos todos.

Todavía nos falta mucho, muchísimo, pero por todas las posibilidades que estamos construyendo, me parece que sí podemos decirnos: feliz cumpleaños 195, Guatemala.

Martín Rodríguez Pellecer
/

(Guatemala, 1982.) Es el fundador de Nómada. Fue director y CEO entre 2014 y 2019. Es guatemalteco, perseverante y alegre. Actualmente es accionista minoritario, consejero y lector del medio. Fue periodista 20 años y se dedica a hacer consultorías para personas, instituciones y empresas. Es políglota y escritor. @Revolufashion


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    neko electron /

    18/09/2019 4:02 PM

    vendo tamales con chile

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    alejandro rivera /

    19/09/2016 10:50 PM

    Don Martin en este articulo se asemeja a Pastor evangelico, de esos que dicen: bien aventurados los pobres en espiritu porque de ellos es el reino de Dios, bien aventurados los mansos porque ellos recibiran la tierra por heredad (aqui no solo no recibieron tierra, sino que se las quitaron) Solo la gente poco informada puede celebrar una independencia que nunca existio ni ha existido para el pueblo. Si se quiere celebrar algo, hay que elegir otra fecha y no el 15 de septiembre, pues con el acta firmada ese dia, solo se cambio de amo. Celebremos el dia en que la sele, logre clasificar a un mundial, quiza alla por el año 3,000 DC.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    P. Choy /

    17/09/2016 6:51 PM

    Todos los países han teñido épocas de brutalidad 10,000 veces pero que Guatemala por ejemplo

    Las Galias (actual Francia) fueron invadidos por los celtas, los romanos, los normandos, los vikingos con brutales consecuencias pueblos y culturas borradas del mapa.

    España invadidos por los romanos, los moros, los franceses, etc

    Europa Central invadida una y otra ves por los barbaron del norte, los vikingos, romanos, naziz, Napoleon, dos guerras mundiales etc.

    Mesoamerica, olmecas, invadidos por otros, luego mayas, guerras, luego mexicas, y tlascalas luego fusión de ellos luego los españoles etc.

    Todos los países han tenido historias brutales peores o mucho peores que Guatemala, y etnias y culturas milenarias que han sido sometidos en guerras Europa fue 10,000 veces peor, no hay que poner a Guatemala como lo peor de brutal porque no es así, si han habido guerras y tristezas pero no somos los abanderados en ese tema hay cientos de países con las mismas historias.

    Yo pienso en elevar a Guatemala y amarla no en apacharla y despreciarla.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

      P. Choy /

      17/09/2016 9:58 PM

      Don Lewis la historia de la humanidad está y ha estado siempre vinculada a la guerra, como usted dice no se puede enterrar la historia y pretender que nunca ha pasado, lo que sí es que siempre el ser humano y la sociedad genera guerras y división, aún con la historia que nos enseña los errores del pasado las guerras siguen pasando, hoy en Siria, África, etc guerras iguales o similares.

      De un lado u otro el odio de la humanidad que genera las guerras siempre ha tenido un patrón en común que son "las ideologías" que comunismos con sus genocidios (Stalin, Corea del Norte, África etc) los reaccionarios anticomunistas Latinoamérica y África, los islamistas, etc todo es producto de las ideologías, yo estoy en contra de las ideologías porque son un atraso de la sociedad y de la humanidad, creo que el ideólogo es la persona más peligrosa del mundo porque ante pone sus creencias iracundas y dogmas de fe antes de ver las necesidades de todo el mundo.

      Es un error pretender que el ser humano será un hombre nuevo sin sentimientos o creencias lo único comprobado que elimina esos errores sociales y humanos es el estado de derecho y la republica laica sin ideología

      ¡Ay no!

      1

      ¡Nítido!

      Luis Lewis /

      17/09/2016 8:44 PM

      La GRAN diferencia es que el GENOCIDIO en Guatemala sucedio ya cuando las lecciones y precedentes legales y sociales de tanta matanza en la historia ya eran ampliamente conocidos y sus lecciones aprendidas.

      El camino del progreso civilizado retrocedió en Guatemala por un ejército fratricida defendiendo intereses económicos de una minoría.

      Yo aprendí toda esta historia por mi cuenta leyendo en la biblioteca del sistema universitario de la ciudad de Nueva York (CUNY) así que ojalá nadie pretenda que soy un indoctrinado ignorante...

      Solo en Guatemala quieren algunos que esa historia no se conozca. Querrán que se repita talvez?

      ¡Ay no!

      1

      ¡Nítido!

    Lucas Aguilar /

    15/09/2016 9:48 PM

    ... esto me da esperanzas para pensar y creer, que dentro de otro B'aqtun, este país será diferente.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Rubeín /

    15/09/2016 2:32 PM

    Tenemos mucho que celebrar claro, pero hay que salir de esa bola de ver orígenes de mestizos, blancos, indígenas, negros, etc etc si viajás por el centro y sur de América, lo que cambian son las proporciones de las razas que se han clasificado, pero en todos lados vas a encontrar gente de estos orígenes, la cosa es más poder celebrar que somos ya desde hace 195 años un país libre, o sea que tenemos que llevarlo bien, que tenemos que mejorar mucho claro!!! como todos los países, que tenemos que quitarnos ese pensamiento de porque somos un país pequeño, y porque tenemos un racismo bárbaro, como en todo latinoamerica y como en todo el mundo claro, y así ha sido siempre, tenemos que trabajar, y sentirnos orgullosos de lo que somos sin estar buscando tanto origen de familia y eso, igual te van a juzgar de diferente manera dependiendo en donde estés, por ejemplo, en Perú, si sos medio blanco, pasás como "gringo", pero si te vas a Argentina, o te dicen que sos argentino o si escuchan tu acento te dicen negro jajaja, so, entonces es dependiendo quien te vea así te va a juzgar, claro en Guate como la gente no viaja, con que no usen traje o algo así, se consideran "no mayas", pero pues, las facciones no se quitan, entonces para que estar buscando ese origen, sino que pues, podés decir, soy Guatemalteco, Chapín, de donde es Arjona, de donde se inventó el café instantáneo, de donde están saliendo empresas grandes que compran tierra en Brasil, que tienen el mercado de la telefonía en Colombia, que tienen restaurantes de pollo en el mundo, de ahí, de allí sos, y tu color será juzgado por otra persona dependiendo de donde sea.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    jose /

    15/09/2016 2:24 PM

    Me levanto, no desayuno (desayuno bien sí y solo sí durante la semana logré obtener dinero suficiente para ir de compras durante el fin de semana y la alacena está llena, si no, pues no). Tomo mi bicicleta y salgo a trabajar, soy ladino y de clase media, estudié en un colegio "bueno" con una beca porque mi padre es obrero y no podía costearlo. Terminar la universidad es un proceso asintótico y sin sentido. En las condiciones actuales de esta sociedad, está de más decir que la vida me sonríe. Mi trabajo, de obrero como el de mi padre es también incierto, nunca se con cuanta plata terminaré el día, a veces con 300 y a veces en cero o con deuda, imposible saberlo. Llego a la Calle Martí, espero turno para meterme entre tanto carro sin ser aventado, miro caras... muchas caras, en los carros, en los buses, en las banquetas, la gente está triste, aburrida, frustrada. Vienen corriendo un pencazo de patojos con antorchas y bolsitas de agua que se quedan tiradas por todos lados, picops, bulla. Recuerdo que leí por allí en el face que es idiota celebrar de formas militares la patria del criollo, entro en conflicto con la educación idiota que me dieron durante 12 años. Es 14 de septiembre, son las 8am y acaban de balear a un chofer de la 203, los demás pilotos se apuñuzcan en el periférico y el tráfico es un caos, ¿a quien le importa un chofer? a nadie mas que a su familia. El tuirer vomita quejas de conductores, descontento y la respuesta es fácil: estamos celebrando esta patria que saber de quien putas es porque yo no tengo para pagar mis deudas, un chofer no tiene derecho a la vida y ahora imagínese usted señor escritor de artículos digitales, en que jodida situación estará toda la demás gente que viene saliendo de los barrancos a trabajar para una bola de clasemedieros acomodados o ricachones que ganan mucha plata cansandose muy poco... ¿imagínese usted?

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Ramiro Mac Donald /

    15/09/2016 11:33 AM

    CELEBRAR...
    Coincido con vos, Martín, sí hay que celebrarle al pedazo de tierra que lo vio nacer. Aunque no sea su falsa "independencia". Sí, vale celebrar la vida. Y eso ya es bastante, en un país de muerte y desaparecidos. Celebremos lo que nos une, eso vale celebrar. Es toda hermosa una exhortación la que haces y aunque te tachen de romántico, siempre es bueno celebrar algo para tolerar este presente gris, mustio y angustiante que es la monotonía cotidiana en Guatemala. O esa vida diaria la de algunos que no tienen nada que celebrar.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      alejandro rivera /

      19/09/2016 10:01 PM

      Como quien dice: celebremos nuestra desgracia. Vaya ironia la de este Sr.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    Jose Alfredo Calderon /

    15/09/2016 10:56 AM

    Cuando uno lee estas visiones románticas y -reconozco- muy bien intencionadas, me recuerdo a esas pobres mujeres que están casadas con un verdadero hdp que las violenta de variadas y desgarradoras formas pero que después de cada agresión, les regalan flores y les dicen que las aman, que no volverá a suceder y que el futuro será diferente... Sorry por ser un optimista muy bien formado e informado.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Hugo /

    15/09/2016 6:24 AM

    Somos un país con una historia brutal:
    Una de las cinco cunas de la civilización en el mundo con 4000 años de historia continua.
    Elementos para construir un historia común a los 16 millones de chapines hay de sobra; pero para poder identificarnos con ella es necesario conócela, apropiarse de ella y así es cómo construimos identidad.
    Yo como el autor prefiero el camino de celebrar lo bueno que se ha logrado, que estamos vivos y que tenemos la posibilidad de construir, mejorar y modificar todo lo que este país necesita para que sea una tierra que vea de nuevo brillar a su gente y a su cultura. Que viva Guatemala!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    El_Julio_Soy /

    13/09/2016 5:06 PM

    Artículo interesante al inicio, luego cuando ya desarrollas tus ideas sobre el conflicto armado interno y solo contas la historia a medias, hubiera sido bueno que plantearas juicio a los ex guerilleros , "Pablo Monsanto" y sus secuaces verdaderamente allí como país podríamos perdonarnos y tener paz con nosotros mismos, mientras nos quieran seguir contando la mitad de la historia no vamos a llegar a ningún lado, seguiremos perdidos en esa historia sin fin, sobre el tema de Genocidio, hay 3 libros sobre la historia de Guatemala "La Silenciada (Por Cierto)", escritos magistralmente por Carlos Sabino, y realmente te hace preguntar existió ¿Genocidio? o es una manipulación de la historia para justificar las grandes compensaciones económicas que reciben las victimas, hablemos de historia pura como tal, no con tendencias a favorecer ciertos sectores, y si tengo mucho que celebrar, puedo celebrar la libertad de expresión que tengo, y no vivir en dictaduras como lo hacen cubanos o venezolanos. Paz y Respeto.

    ¡Ay no!

    5

    ¡Nítido!

      Luis Lewis /

      13/09/2016 7:40 PM

      "sobre el tema de Genocidio, hay 3 libros sobre la historia de Guatemala "La Silenciada (Por Cierto)", escritos magistralmente por Carlos Sabino, y realmente te hace preguntar existió ¿Genocidio? o es una manipulación de la historia"

      El mismo Sabino, en el prologo de uno de eso tomos en esa "magistral" obra, dice que:
      - el la inicio ante la sugerencia de algunos amigos...
      - el no posee una formacion profesional como historiador
      - no toda la rica informacion obtenida puede ser transmitida en las paginas que siguen
      - el ha querido concentrarse en algunos hechos cruciales y que queda para esfuerzos posteriores ahondar en otros temas
      - una obro como la que realiza esta condenada a ser siempre inconclusa y a tener una proyeccion perpetuamente abierta

      ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~

      Para concluir si en Guatemala hubo genocidio, aparte de lo que ya los tribunales en Guatemala dictaron en su momento, yo tomaria como MAS OBJETIVAS las conclusiones de un academico cuya carrera ha sido estudiar el fenomeno del genocidio por todo el mundo en los ultimos 100 a~nos: Daniel Goldhagen.

      En su libro "Peor que la Guerra - Genocidio, eliminacionismo y la continua agresion contra la humanidad" (disponible en espa~nol), Golhagen estudia a fondo el genocidio como fenomeno social y explora los mas 'detacados' (por su inhumanidad y muertos) de los ultimos 100 a~nos... incluyendo el de Guatemala.

      Goldhagen, para hacerlo breve, concluye que el genocidio: SIEMPRE ES Y HA SIDO POR CUESTIONES POLITICAS - POLITICAS QUE UN GRUPO EN EL PODER DEFINE HASTA LLEGAR A LA DECISION DEL EXTERMINIO.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!







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