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Don Gerardo, el bombero, y el tesoro de la primera motobomba donada por Árbenz

La historia de Gerardo Borrayo es la de muchos que encontraron en el voluntariado una forma de vida. El relato de su vida es de solidaridad frente a la ineficiencia estatal para dignificar a los servidores públicos retirados.

Cotidianidad Bomberos

Don Gerardo Borrayo. Foto: Carlos Sebastián.

Gerardo Borrayo, un hombre de 83 años, abrió la puerta de su casa antes de que sonara el timbre. Era la hora acordada y él estaba listo. Portaba un uniforme de color azul marino con la insignia de los Bomberos Veteranos y una mascarilla con el logo del  Cuerpo de Bomberos Voluntarios (CBV).

Hace treinta años uno de sus compañeros bomberos, que tenía un rango menor que él, logró ingresar a la universidad -empezó a relatar Gerardo de manera inmediata- y esta persona fue ascendida dentro de la institución. Con un tono de voz sereno y todavía con confusión contó que desde ese momento su amigo cambió con él y nunca entendió por qué. Trae esa memoria al presente porque fue esa misma persona quien no autorizó que el Cuerpo le hiciera una entrevista institucional.

El pasado 31 de agosto Josué Artiga tuiteó que a su abuelito, Gerardo, lo dejaron plantado para una entrevista para la que él se preparó con bastante tiempo de anticipación. Esa tarde el bombero retirado compuso un mural con fotos importantes de su trayectoria por la institución en la que sirvió durante 42 años. El tuit se hizo viral y abrió la puerta para que Gerardo fuera entrevistado, hasta el momento, por 9 medios de comunicación y una artista más.

Cuando Nómada lo entrevistó toda la sala y comedor de su casa era una especie de museo sobre los inicios del Cuerpo de Bomberos Voluntarios. Sobre la mesa había recortes de prensa de más de 40 años de antigüedad delicadamente distribuidos. También estaba su Curriculum Vitae y su credencial de 1957, cuando fue aceptado como aspirante a bombero.

Sobre otra pared había más páginas de periódicos que relatan algunas de las mayores tragedias que los bomberos atendieron en el siglo pasado y que pocas personas en la actualidad recuerdan o conocen.

Sabotaje: Zona 12 en Gran Peligro; Tanque de la ESSO de 156,000 galones de gasolina ametrallado; Incendiose Rotativa de Diario El Gráfico; Escenas macabras del siniestro en Neuropsiquiátrico, eran algunos de los titulares de los hechos que ocurrieron entre los años 60 y 80 y que Gerardo atendió.

 

Todas las historias que recuerda y de las que guarda recortes de prensa.

La historia de los inicios del CBV es una de limitaciones económicas, recuerda Gerardo. No había vehículos especiales y trajes de protección. Los bomberos voluntarios no podían atender incendios. Acudían a emergencias relacionadas a fugas de agua en casas, desbordamiento de aguas negras, hasta partos.

“Vivíamos en pobreza y teníamos muchas necesidades. Hubo una temporada en la que nada más teníamos un jeep pequeño con una bomba (de agua) estacionaria. El Cuerpo vivió de limosnas”, relató.

Gerardo caminó hacia el otro extremo de la sala. Sobre la pared colgaban anuncios de prensa de actividades con las que el CBV recaudaba fondos. Corridas de toros y rifas. En la actualidad el presupuesto de la institución es de Q125 millones 200 mil.

Gerardo está sentado en un sillón y sobre su cabeza están colgados los tres cascos que utilizó durante los 42 años que trabajó como bombero. A un casco blanco le falta una parte. Otro tiene esquinas derretidas por el fuego.

Con ese fondo recuerda historias que lo marcaron. Una de ellas fue la atención de un incendio en una carnicería. Un tambo de gas explotó y él fue sacado del lugar inconsciente, con quemaduras graves. Gerardo enseña una cicatriz en su cuello producto de una traqueotomía que le fue realizada para salvar su vida.

El presente

Los últimos 20 años de su vida los pasó trabajando como piloto de la Instancia Coordinadora de la Modernización del Sector Justicia. El 26 de marzo, dos semanas después de que en Guatemala se confirmara el primer caso de COVID-19, Gerardo fue suspendido de sus labores por ser parte de la población en mayor riesgo durante la pandemia.

El 31 de julio recibió una llamada de Recusos Humanos de esa institución. Su contrato fue rescindido. Gerardo se quedó sin trabajo. Durante todo ese tiempo trabajó bajo el renglón 029 y 022, por lo que con su despido no recibió ningún tipo de indemnización laboral.

Por haber arriesgado su vida durante los 42 años que fue bombero voluntario, actualmente vive de una jubilación de Q1 mil 200 mensuales y del apoyo de su nieto.

Ese trabajo le dio la primera oportunidad de utilizar un teléfono celular y acercarse a la tecnología. En un hilo de Twitter su nieto, Josué Artiga, contó lo que la experiencia significó para su abuelo.

“En medio de la pandemia hemos aprendido a convivir más como familia y no es que lo material lo haga feliz y sea más importante, pero queremos regalarle uno nuevo para que tenga sus momentos tecnológicos de nuevo”, escribió su nieto.

Mientras tanto, Gerardo ha pasado los últimos días atendiendo entrevistas de la prensa y exhibiendo los recortes de periódicos, fotografías, reconocimientos que cuentan la historia de su vida y su trayectoria como bombero voluntario.

Le guarda especial cariño a una fotografía de la primera motobomba que llegó a Guatemala desde Estados Unidos. En la imagen enmarcada el vehículo se ve de un rojo brillante bajo el sol. Fue donada por el gobierno de Jacobo Árbenz.

“Nadie en el Cuerpo de Bomberos Voluntarios tiene una foto cómo esta”, dice mientras de forma delicada le sacude el polvo y la vuelve a colgar.

 

Gerardo y el tesoro de su fotografía. Foto: Carlos Sebastián.

Jody García
/

Periodista. También lectora y pintora. Trabajó dos años en Diario La Hora cubriendo el sistema de justicia. Llegó a Nómada por el futuro. @Jody_Garcia_


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    Ana Vidal /

    07/09/2020 12:56 AM

    Excelente trabajo de la periodista y aplausos al caballero Bombero👏👏👏👏

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    Celso Hernández /

    05/09/2020 8:41 AM

    Excelente artículo Jody. Un abrazo a ese bombero que a pesar de todo lo que les faltaba en el servicio continuó brindando su apoyo voluntario al CBV y al pueblo de Guatemala. Reprobable el comportamiento de ese su 'compañero de trabajo' que trató de boicotearlo par que no se le entrevistara. Un abrazo Don Gerardo. Siempre adelante Nómada.

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    luis Paraiso /

    04/09/2020 11:43 PM

    Guatemala es un amor ingrato que nos paga con una traición, hace dias lei que “Isabel de los Ángeles Ruano, una de las grandes voces de la poesía guatemalteca. una poetisa vendía sus poemas en la calle para sobrevivir.
    El maestro de ópera y técnicas de la voz guatemalteco Mario Melgar, se encuentra en una dura crisis económica, pues pasó de brillar en el escenario a luchar para subsistir. 
    Recuerdo a otro que con problemas de comportamiento Akbal Rodríguez, que desapareció de manera misteriosa hace unos años. Aunque todas las averiguaciones sobre su paradero indican que murió luego de haber abandonado el hospital de La Antigua Guatemala, a donde había llegado gravemente herido víctima de un asalto. De lo que sé vivía en situación de calle.”
    Otro escritor que vivía en una champa, persona de edad avanzada y que no se le podia aceptar por falta de lugar en una casa de jubilados.

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    Karen Camas /

    04/09/2020 8:43 PM

    Muchas gracias Jody por dar a conocer la historia del caballero bombero. Es una pena que a las personas que debemos exaltar, conmemorar, agradecer económicamente también (porque lo merece), son las personas que abandonamos como nación.

    Espero que la institución de Bomberos Voluntarios le reconozca en vida la labor, la entrega y sacrificio de don Gerardo.

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    Lucia Mayorga /

    04/09/2020 8:29 PM

    ¡Muchas gracias por su servicio, señor!

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    Hansel Mo Ay /

    04/09/2020 7:05 PM

    Es un demostración de su gran amor como servidor de su pueblo. Ojalá le llegara mi humilde reconocimiento a sus tantos años de servicio humanitario.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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