Matar es un delito, no una solución

En una plática sobre la coyuntura sociocultural del país, recuerdo que mi abuelo mencionó que en Guatemala muchos problemas se abordan “sólo en forma pero no en fondo”. Acontecimientos recientes me han llevado a concluir que, efectivamente, las problemáticas sociales y políticas no se tratan –ni se piensan, ni se comprenden, ni se analizan– desde la raíz. Por eso quiero abordar los temas del aborto y la pena de muerte de manera conjunta, puesto que –como muchos problemas de fondo en Guatemala– van de la mano. Comprender la forma en que se aceptan o se rechazan estos temas nos define como sociedad.

Cotidianidad Opinión P369
Esta es una opinión

Zury Ríos y Lucrecia de Palomo cuando manifestaban en el Congreso para bloquear las reformas al sector justicia

Foto: Carlos Sebastián

Tras la noticia del pasado 6 de marzo sobre la explosión en un bus de la ruta de San José Pinula volvió a tomar relevancia el tema de la pena de muerte, puesto que para muchos la solución para acabar con tales actos de “terrorismo” es esa: matar a los responsables.

La Iniciativa de Ley No. 5038 –que pretende regular la aplicación de la Pena de Muerte en Guatemala– fue presentada el 9 de Marzo por el grupo ‘Hoy por Guatemala’, en el que Zury Ríos volvió a demostrar su postura ante la aprobación de tal ley. Esta iniciativa fue respaldada también por las bancadas del Partido Unionista y de FCN-Nación que, en palabras del diputado Marcos Yax, quieren “darle a Guatemala lo que tanto el pueblo está pidiendo”.

Vale la pena prestar atención a las posturas que están circulando en las redes sociales. En los comentarios de la noticia de la explosión en el bus, los que más llamaron mi atención fueron los siguientes:

“Con urgencia que sea aplicada la pena de muerte aquí en Guatemala que esperan los congresistas”.

“No trate de cobardes apliquen pena de muerte esto urge, derechos humanos a la mmm”.

“Fuera derechos humanos y q el ejercito actue con mano dura sin intervenciones d estos cerotes, denle libertad d actuar a la policía y al ejercito contra estos mareros y q no intervengan los derechos humanos”.

Yax asegura que el 80% de la población aprueba la aplicación de la pena de muerte. Pero intentemos comprender las circunstancias que hacen que muchos actúen de ciertas maneras. Sabemos que Guatemala está polarizada, y que así como hay familias con mucho dinero que viven su propia realidad, tambien hay en cada esquina hombres, mujeres y niños pidiendo limosna entre los carros, viviendo otra realidad, ajena y excluyente.

Las circusntancias precarias en que se desarrollan muchas familias de zonas marginales no ofrecen un futuro con oportunidades. Su cotidianidad se vuelve un círculo vicioso en el que la falta de empleo y la incapacidad de satisfacer necesidades básicas para el ser humano –como comer y recibir afecto de ambos padres– llevan a los individuos a acudir a métodos que sí les puedan ayudar a satisfacer tales necesidades.

El panorama de tales individuos se complica con los años. Un niño de 15 años que recibó 100 quetzales de la mara que controla la zona cercana a la que vive para matar a algún chofer, encuentra en esa mara una familia que le da sentido de pertenencia y aprobación. Por los medios equivocados, desde luego. Ese mismo niño seguramente nunca recibió afecto de sus padres, ni pudo acudir a una escuela, ni vivió en las condiciones en que cualquier ser humano merece vivir.

El motivo principal que me hace posicionarme en contra de la pena de muerte es muy sencillo: querer eliminar la inseguridad y la delincuencia con una medida de esa naturaleza, en un país en donde la mayoría de la población no tiene los recursos para acceder a una vida digna y que, por lo tanto, hace que las prácticas delictivas sean una opción –ante la frustracion de no saber qué más hacer–, es como darle jarabe a un niño que tiene pulmonía pero cuyo único síntoma es tener tos.

La inseguridad es el síntoma de lo enferma que está la sociedad. Es el resultado de una cultura violenta que se viene arrastrando desde el Conflicto Armado. La enfermedad es no vivir como todos nos merecemos, es crecer sin saber que todos tenemos derechos.

Entonces, la postura de “la mayoría” de la población para aprobar la pena de muerte también es resultado de la formación que hemos tenido como sociedad: acudir a esta práctica más “sencilla y rápida” para acabar con la delincuencia remite a la incapacidad del Estado de proponer soluciones realistas que beneficien a toda la población y generen cambios reales y positivos que nos hagan crecer como sociedad.

Tal y como sucede con el aborto, la pena de muerte conlleva derechos humanos de por medio. Así como las mujeres deberían idealmente tener el derecho de elegir sobre sus propios cuerpos, los condenados a la pena de muerte tienen derechos que no pueden obviarse. Tienen familias. Tampoco se trata de justificarlos, pero matar delincuentes para enseñarle a los demás que matar es malo no sólo es contradictorio si no que manda el mensaje que ciertas vidas tienen más valor que otras. Y eso no es así. La doble moral impera tanto en este país, que el ‘sentido común’ aprueba la aplicación de la pena de muerte pero condena a quien está a favor del aborto.

Valeria Rohrmoser
/

Estudiante trilingüe de psicología de medio tiempo, a veces maestra de inglés y escritora de tiempo completo. Me gusta cuestionar, proponer, rebuscar y analizar todo lo que se pueda modificar. Sí sueño y sé que existe un lugar en el tiempo en el que Guatemala va a ser mejor. Escribo porque es mi manera más cercana de ser libre; de pensamiento, y de corazón.


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    Lico Joachin /

    12/04/2016 6:34 PM

    esta nota, es una buena narrativa, pero no comparto sus opiniones. la pena de muerte es un castigo, en los paises donde se practica hay mas respeto y miedo a la ley. ademas, la delincuencia no fue por el conflicto armado, porque el ejercito tenia control sobre la delincuencia en ese tiempo por eso los derroto. pero cuando vino vinicio y cabrera, se encargaron de armar y fomentar a las maras que venian de los estados unidos, y esos son los que nos tienen muy mal ahora.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

      JUAN FRANCISCO /

      13/04/2016 11:12 AM

      En lo países que no menciona la aplicación de la ley ordinaria es la que se aplica fuerte , pronta y cumplida y eso es a lo que teme la gente sin llegar a la pena del módulo de la muerte. Aquí en nuestro país lo que se quiere como siempre son las salidas fáciles que al final no son las que el país necesita.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    JUAN FRANCISCO /

    11/04/2016 9:13 PM

    Si con el limbo jurídico de la no aplicación de la pena capital los investigadores de homicidios y asesinatos,los peritos, los fiscales acusadores de delincuentes y muchos jueces son unos perfectos pendejos para aportar pruebas contundentes y científicas y además aplicar la ley , entonces cómo quieren "tener licencia legal para ordenar el homicidio penal de alguien si hasta en los países anglosajones en las que la investigación criminal es toda una institución se ha demostrado que en el módulo de la muerte han habido inocentes? la verdad quien pide la pena de muerte no quiere justicia sino venganza. su dolor y odio es más fuerte que buscar justicia legal pero eso no le va a dar tranquilidad a su alma.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Lana Porres /

    08/04/2016 11:41 AM

    Ojalá que el destino fatal no te alcance nunca y sigás viviendo en tu fragil y falsa burbuja de idoneidad frustrada...hija de la fantasia y de los sueños irrealizables en una Guatemala que solo saliendo de una vez por todas de esas "pobrecitas" basuras que nos tienen de rodillas volverá a ser un lindo país.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Marlon /

    07/04/2016 1:39 PM

    Valeria Rohrmoser: He leído su artículo varias veces y no encuentro por ningún lado el estar de acuerdo con su sentir. En mi caso, soy un ferviente creyente en la pena de muerte. Le pregunto: Hoy en día, tenemos programas de reinserción a la sociedad de asesinos, violadores, secuestrados, narcotraficantes, ladrones, homicidas, etc? La respuesta es NO, ni la tendremos un unos 20 ó 30 años o quizá nunca, mientras tanto estamos viviendo un flagelo, un cáncer en nuestra sociedad que la consume día a día como un asesino en serie consume a sus víctimas.
    Si se captura el día de hoy un asesino lo más seguro es que comandará extorsiones desde las cárceles al pueblo honrado que está afuera, creará un negocio de narcomenudeo dentro de la cárcel o posiblemente se fugue. En ningún momento va a hacer algo para regenerarse. Lo más seguro es que salga y vuelva a delinquier, asesinar, pero ponga atención a esto, la próxima victima puede ser usted, sus hijos, su madre, esposo, etc. Usted quiere correr ese riesgo? Mientras exista corrupción dentro de las cárceles no habrá reinserción. Tenemos que limpiar las cárceles de todos esos malnacidos y la única forma es con la PENA DE MUERTE. Y para los religiosos cristianos, la biblia da la forma de como aplicarla.
    No sé en que país vive usted pero por lo visto en Guatemala por lo visto no!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Davidcito /

    06/04/2016 6:51 AM

    Se trata de dos aberraciones, ni más ni menos. ¡Ni aborto ni pena de muerte!

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    DrSergio Ralon /

    06/04/2016 5:32 AM

    Valeria , parece que falto un poco de homework antes de escribir su artículo. Es más fácil poder analizar todo el asunto si lee las causantes de la violencia y del terrorismo, que al final tienen muy parecidas raíces . Hay excelentes estudios sociológicos y psicológicos de agencias académicas a nivel mundial dedicadas a lidiar con la violencia que le pueden ayudar a entenderla. Tiene que hacer una clara diferencia entre prevención de la violencia y muy diferente cómo lidiar ya con un grupo o una sociedad violenta. Como usted lo menciona es la doble moral la norma entre los grupos en contra y a favor. . Por una parte están en contra de la pena de muerte pero a favor del aborto , en contra de la violencia pero usan drogas recreativas incentivando su comercio y uso sin darse cuenta que al mismo tiempo Con su propio dinero y actitud favorecen los hechos violentos .

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Axel /

    05/04/2016 7:03 PM

    Me parece que la autora debería leer un poco acerca de la transformación de Singapore, de pasó de ser un país criminal y pobre, a uno de los países mas ricos y seguros del mundo.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Moises Avila /

    05/04/2016 3:23 PM

    Creo que los señores que apoyan, trabajan y creen firmemente en los derechos humanos, deberían de venir a vivir a una zona roja, tener un familiar que fue asesinado por el vulgar robo de un teléfono célular, o ser la esposa de un chofer extorcionado de camioneta desde una cárcel.
    Creería que los tratados de derechos humanos, tienen su razón de ser, no ha sido tropicalizados a la maldad sin piedad que existe en ciertas personas. Un sicario, es alguien sin sensibilidad por el alma de otras personas, merece ser protegido por las mismas leyes que no respeta? la violencia enjendra violencia, pero en los países que andan financiando los derechos humanos, no tienen ni viven los problemas que nosotros y otros países menos dearrollados viven.
    Los derechos humanos se han vuelto extremistas y las radicalidades son siempre poco efectivas. Sí, es urgente la pena de muerte! pero que la apliquen y no anden metiendo pura paja como en nuestro país, que del discurso al hecho hay mucho trecho.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    G /

    05/04/2016 2:48 PM

    de hecho el aborto es pena de muerte ... y es más vil, dado que el feto no ha hecho ningún crimen.

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    Roxana Orantes Córdova /

    05/04/2016 1:30 PM

    Es inconcebible la doble moral feminista. Por supuesto, coherente con sus postulados es defender el aborto y pronunciarse contra la pena de muerte. Obvio, quien vive en jaulas de oro muy bien custodiadas se compadece de los pobrecitos empujados a cometer los crímenes más espeluznantes por unos pocos centavos. Es la posición de quien nos percibe a nosotros los pobres como una multitud necesitada de comprensión humana, claro los humanos son ellos que están arriba en la escala social. Y la reiteración de que el cigoto, feto y en esencia, el ser humano que se desarrolla en el útero es "parte del cuerpo de la madre"...eso es imperdible. Una aclaración para la autora: no todos los pobres somos subnormales necesitados de su comprensión y no todos los criminales son víctimas del sistema. Respeto su incoherencia porque es congruente con la ética feminista, que naturaliza el más atroz de los crímenes: el aborto y al mismo tiempo, se convierte en posición maternal ante los más despreciables asesinos.

    ¡Ay no!

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    ¡Nítido!







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