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No se nace siendo mujer, tampoco hombre

Tendríamos que preguntarle a un hombre su perspectiva y su experiencia ante la problemática que quiero abordar, porque las repercusiones de un sistema con tantos imperativos que se han ido acumulando con los años, han recaído directamente sobre ellos y así como han determinado maneras de pensar, sentir y comportarse, también surge la necesidad de desglosar cada imperativo para permitirnos tener una aproximación más global de lo que hoy en día consideramos “normal”.

Cotidianidad Opinión P369
Esta es una opinión

Es necesario replantear los roles que tradicionalmente se asignan a la masculinidad.

Foto: Flickr, gaelx

Quiero pensar que este texto es “el otro lado de la moneda” en relación a mi columna anterior, respecto a cómo las mujeres vivimos la idealización cultural del amor, y de cómo eso tiene una impacto en nuestra forma de ser y de sentirnos a medida que vamos creciendo. Porque así como las mujeres experimentamos las implicaciones sociales y culturales referentes a la idea de “ser mujer”, también existen mandatos sociales para “ser hombre”, que sólo ellos pueden explicar y experimentar. En esta ocasión lo que busco es elucidar y cuestionar algunos aspectos de nuestra cultura que han regido el comportamiento de los hombres y por lo tanto, la visión que las mujeres nos hemos formado sobre ellos.

¿Cómo se define la masculinidad?, y aún más importante, ¿quién la define? ¿Cómo se ven los hombres?, ¿cómo se sienten queridos? ¿Qué ven de sí y cómo se manifiesta esta visión en su conducta? El formato masculino construido por la sociedad ha sido sin lugar a dudas predominantemente rígido, esto ha llevado a que se abuse del poder y por lo tanto, que las relaciones sean desiguales y que se definan desde el acto de obligar y someter al otro.

El sistema es implacable, destruye. En Guatemala, un hombre no llora. Un hombre no expresa sus sentimientos ni puede decirle que no a una mujer si le pide que tengan sexo, “porque los hombres piensan en sexo todo el tiempo”. ¿Acaso las mujeres no? Pensar en poder es pensar en masculino y mezclarlo con expresar sentimientos es mostrar lo más vulnerable de él, y eso no es funcional porque los demás creerán que es “hueco” y por lo tanto, débil. El término no sólo sigue siendo peyorativo sino, además, desde el lenguaje, castiga a los homosexuales.

Benefactor de su familia y quien debe imponer la autoridad ante los demás, el concepto de “hombre” ha sido construido por las sociedades desde la masculinidad, tanto que incluso cuando conocemos a un hombre que no cumple los parámetros convencionales, nos asusta y no sabemos cómo actuar. ¿Acaso no es lo mejor cuando conocemos a alguien que se sale de lo convencional?

Surge entonces la necesidad de proponer “nuevas masculinidades” porque si de imposiciones y mandatos se trata, en ambos géneros repercute por igual. De ahí la importancia y la dificultad de saber determinar cómo construir la equidad y encontrar el punto de partida.

Creo que con el movimiento feminista que ha tomado cada vez más auge en Guatemala, a través del cual se busca luchar por la equidad, han surgido diversas interpretaciones; unas acorde a lo que significa realmente y otras tergiversadas por diversos motivos. Derivado de esto, valdría la pena trabajar más en un movimiento más incluyente (no digo que el feminismo no lo sea), en el cual el trabajo por la equidad sea a nivel más humano, incluyendo por ejemplo a la comunidad LGBT, quienes siguen siendo discriminados. Pero ese es tema para otro momento.

¿Cómo encontramos esa equidad? ¿Cómo llegamos a ella? En su texto Algunas reflexiones sobre el estudio de los hombres desde el feminismo y desde los derechos humanos, Juan Guillermo Figueroa lo ilustra así: “Sería necesario conceder la posibilidad de que, a pesar de que hombres y mujeres presentan ciertas constantes en sus aprendizajes de género, a la vez pueden mostrar diferencias e incluso situaciones contradictorias, donde unos puedan vivir violencia y discriminación a pesar de ser hombres en un contexto patriarcal, pero a la vez que haya mujeres que ejerzan violencia o mantengan y legitimen discriminación hacia algunos hombres, también a pesar de no ser ellas el sujeto de referencia en dichas formas de organización social”.

En ningún momento mi intención es la de minimizar las luchas que ha habido para reivindicar los derechos que las mujeres inherentemente merecemos, las luchas por obtener los derechos reproductivos y sexuales que nos confieren a todas por igual, a poder caminar en la calle vestidas como queramos sin que los hombres piensen que nuestro cuerpo es su territorio; de no ser por las luchas que han surgido durante años, ni siquiera podría estar escribiendo esto.

Mi aproximación propone más bien nuevas formas de concebir la masculinidad en la dinámica diaria. Pensemos en una sociedad en donde el poder sea horizontal y se pueda ejercer poder sin virilizar la masculinidad. La búsqueda de la equidad empieza desde lo interaccional, las relaciones son construidas y por tanto, modificables. Partamos de la idea de que desde los derechos humanos se puede demandar respeto sin importar las características que existen por las construcciones de identidad que ha impuesto la sociedad. Después de todo las reflexiones empiezan desde lo más básico, como el lenguaje. Beuchot lo planteó muy bien al referirse a lo que se asume como obvio, lo cual puede acabar por no ser reconocido incluso por sí mismo: “Lo que no se nombre, se acaba asumiendo que no existe”. El punto de partida es repensar a los sujetos: no se nace mujer, tampoco hombre.

Valeria Rohrmoser
/

Estudiante trilingüe de psicología de medio tiempo, a veces maestra de inglés y escritora de tiempo completo. Me gusta cuestionar, proponer, rebuscar y analizar todo lo que se pueda modificar. Sí sueño y sé que existe un lugar en el tiempo en el que Guatemala va a ser mejor. Escribo porque es mi manera más cercana de ser libre; de pensamiento, y de corazón.


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    JUAN FRANCISCO /

    23/05/2016 11:06 AM

    jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaj

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Freespect /

    22/05/2016 9:18 PM

    El problema precisamemte es la falta de respeto y crítica a la persona. Creo que todos somos libres de hacer y pensar lo que queramos. Creo cualquiee persona esta expuesta a criticas, de unos y de otros. Creo que cada quien debe pensar y decidir que hacer. Creo que el mejor apoyo a cualquier persona es el respeto, a todos, no solo a minorías, o grupos de presion, a todos. Porque empiezan a presionar a buscar privilegios o a violar los derechos de los demas. Por ejemplo, hay dos sexos y ya, dos aparatos reproductivos y ya. Lo demas que hagan lo que quieran pero por qué quieren cambiar lo que ya esta? A que baño puedo entrar al que corresponda a mi anatomía, que responde a las caracteristicas fisicas, no a otras preferencias o sentimientos. Hay que respetar a todos por parejo, pero es a todos.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Ramón Castellanos Ramírez /

    22/05/2016 4:07 PM

    Primero, le deseo muy mala suerte en sus estudios de psicología. El mundo ya no necesita de gente como usted, y con título de psicóloga. Pobres sus futuros pacientes, porque "profesionales" con su mentalidad, son los que tienen a la sociedad, perdida como está, con tanta permisibilidad, y una moral relativista. Al pensar así, lo único que hace es ser "políticamente correcta" al defender una ideología auto-destructiva, como lo es la teoría de género.

    Usted empieza mal, muy mal, su artículo, bajo esta falsa premisa: "El formato masculino construido por la sociedad". ¿Nunca estudió biología en el colegio... O pasó de noche? En la naturaleza solo hay 2 sexos, y esto es válido para el ser humano también. SE NACE hombre o mujer. PUNTO. Lo demás es fruto de una absurda ideología que pretende acabar con la familia y el matrimonio, que son la base de toda sociedad. Por ésto es que la ideología de género es auto-destructiva.

    Y con éste ejemplo se lo explico: Cuando la mitad de la humanidad decida que ya no se siente hombre, sino mujer, y la otra mitad de la humanidad decida que ya no se siente mujer, sino hombre, y que todos le dejen la maternidad o la paternidad al vecino, ése día se extingue la raza humana. Éste escenario no es utópico bajo el criterio de la ideología de género que usted, solapadamente, defiende.

    Afortunadamente habemos personas sensatas, que no caemos en absurdos, como los que usted plantea.

    Si realmente quiere ser psicóloga, primero ubíquese, y sea sensata.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Johanna Moeschler /

    22/05/2016 10:44 AM

    Ahora resulta que no somos ni hombres ni mujeres? Que es "culpa de la sociedad y los roles" biologicamente somos diferentes, nuestra hormonas, complexión, psicología, emociones... todo es diferente y eso es beneficioso. No apoyo el machismo ni el feminismo porque amobos presuponen un abuso al otro. Creo que todos merecemos respeto y tenemos una dignidad. Pero tratar de exponer que no somos lo que somos y que la sociedad nos obliga es ridiculo!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      P. Choy /

      22/05/2016 1:49 PM

      Excelente bien dicho, el artículo más parece de heterofobicos solapados....

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

      marco /

      22/05/2016 11:06 AM

      Bravoooo...... :)

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    Karla /

    22/05/2016 9:29 AM

    ¿¿Quééé?? Artículo totalmente ideologizado, de terror el adoctrinamiento que pretenden desde la plataforma de Nómada.

    Esto es negar lo constitutivo de la persona humana. Somos seres sexuados desde la concepción, xx o xy. La corteza cerebral de la mujer es más gruesa que la del hombre, sus amígdalas y sus hipotálamos funcionan de forma diferente.. ¡sus cerebros son distintos! Somos cromosómica, cerebral, anatómica, hormonal, fisiológicamente, etc., distintos. ¡Y eso es bueno! No es retrógrada mi afirmación (porque ya han de estar con sus cartuchos preparados)... ¡es ciencia!

    Estas ideologías no son solo confusas sino totalitarias. La juventud, la población más vulnerable.

    En lo único que está en lo correcto es que no nacimos siendo hombres o mujeres, tiene razón, ya lo éramos desde antes de nacer. El nacimiento es solamente el inicio oficial de nuestra vida.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      Alejandro Berganza /

      22/05/2016 9:47 AM

      Es cierto lo que usted dice de la mayor cantidad de neuronas en el cerebro femenino. Me adhiero plenamente a su comentario. Sólo quiero aclarar -en mi calidad de hombre, que lo soy, como usted dice, desde antes de nacer- y en favor de nuestras capacidades cognitivas que esa mayor densidad y complejidad neuronal se debe a las tareas adicionales que la naturaleza ha descargado sobre la mujer: una fábrica de seres humanos que requiere circuitos neuronales adicionales a los masculinos, dos fábricas de leche que también requieren circuitos neuronales que los hombres no necesitamos, y lo más, complejo, dotación neuronal adicional para rutinas emocionales y cognitivas muy complejas para la relación durante la crianza desde la lactancia hasta que el nuevo ser humano va alcanzando autosuficiencia.

      La diferencia entre hombre y mujer es gigantesca y buena y hasta hermosa. Intentar disolverla no tiene sentido.

      Pero si la corteza cerebral es más gruesa es por las complejas tareas adicionales que les asigna la especie para la procreación, la crianza y la preservación misma de la especie.

      Aunque a veces sí pienso que las mujeres son más listas :))

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    Alex /

    21/05/2016 11:27 PM

    ¿No se nace mujer, tampoco hombre? ¿Qué somos entonces? ¿Güisquiles? Alguien que le enseñe un poco de Biología a esta señorita.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    eleazar /

    21/05/2016 11:26 PM

    Un buen punto de partida es conocer la filosofía de nuestros ancestros en este caso de los pueblos originarios de toda América latina porque el cierre es el adecuado para quien sabe, no se nace mujer ni hombre, se nace siendo ambos. Eso no lo aprendemos porque no encaja con los engranes y protocolos del sistema de organización social. Podemos ser sensibles y pensantes, reflexivos y cautelosos (energía femenina) y activos, proactivos, estrategas y calculadores (energía masculina) ambos son complemento, por eso me parece que estudiar la sabiduría de los pueblos más antiguos nos aportaría un panorama más completo para verlo desde fuera de la burbuja del sistema, no creo que pase por re definir la feminidad o masculinidad, más bien la posibilidad de ser un ser integro, un ser humano, un verdadero ser.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Alex /

    21/05/2016 3:01 PM

    Veo que la muchacha que escribe es trilingüe, seguramente habla inglés además de español y por lo que leo también habla tonterías poco serias

    ¡Ay no!

    3

    ¡Nítido!

    Don Nacho /

    21/05/2016 8:44 AM

    Y asi señor@s, el postmodernismo va llegando poco a poco a Guate, a socavar los cimientos, para que todo se vuelva "normal".

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    Juan Carlos /

    20/05/2016 8:25 PM

    Podríamos tener esta misma reflexión incluyendo perspectivas mas variadas? Por ejemplo incluyendo estudios neurológicos y evolutivos con evidencia no observacional e incluso psicológicos y antropologicos?

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!







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