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"No voy a estar contigo sólo porque te amo"

De las múltiples maneras que existen para abordar todo, parecería como si para amar solamente existiera una manera: sufrir. Entre tanta película de Hollywood, herencias religiosas, canciones que nos dicen de que amar es poseer y tantas historias que nos plantean con la idea de que no se puede amar sin sufrir ni viceversa, parecería que no hay opciones.

Cotidianidad amor feminismo hamora Opinión P369 sufrir
Esta es una opinión

Una frase de Simone de Beavoir.

Foto: mujeresmasonas.org

En un texto que habré leído en una de mis tantas tardes de ocio en la computadora, recuerdo que ésta búsqueda amar de otra maneras se trata más bien de proponer «prácticas menos dolorosas de relacionarse con el cuerpo y la emocionalidad»: en otras palabras dejar de creer que amar a alguien es poseerlo (porque sólo podemos poseer objetos), que amar es atarse (y dejar de ser «yo» para hacerte feliz a ti y olvidarme de mí )y sobre todo que el que te quiere te aporrea.»

Por «prácticas menos doloras de relacionarse con el cuerpo» se refiere a la idea de que sólo se deben tener relaciones sexuales (implicación corporal) si se ama a la otra persona. Y no significa que esta idea sea falsa o que no deba de ser así.

Muchos creemos que es mejor si existe amor de por medio. Pero tampoco lo condicionemos. Encontremos un balance entre no obligar al sexo por amor, pero tampoco tenerlo como una feria.

DejarDeSufrirPorAmor

Todas, y no podemos negarlo, hemos tenido amigas o hemos sido de las que lloran, sufren y patalean por esa persona: Cuando no contesta el celular cuando está con sus amigos, porque no me deja salir sola, porque me ha sido infiel, o me ha gritado porque hablo con mis amigos del sexo opuesto o me porté mal…pero aún así me ama.

Y me refiero a «amigas» no porque los hombres no sufran por amor ni porque no hayan malas concepciones por parte de ellos en lo que se refiere a este término, si no porque bajo nuestro sistema la mayoría de mujeres expresa de manera más abierta ese «sufrimiento». (Y que ésta expresividad sea buena o mala queda bajo el criterio de cada quién.)

El psicoanalista lacaniano francés Jacques Alain-Miller lo explica así: «Los estereotipos socioculturales de la feminidad y de la virilidad están en plena mutación. Los hombres son invitados a alojar sus emociones, a amar, a feminizarse. Las mujeres conocen, por el contrario, un cierto empuje al hombre: en nombre de la igualdad jurídica, se ven conducidas a repetir el yo también. Es decir: si un hombre llora por amor y expresa esa vulnerabilidad se está comportando como nena (pero) si una mujer tiene actitudes de controladora, loca, exagerada y dramática porque el novio no le hace caso pues es algo normal porque es mujer»

«Ambas actitudes presentan una problemática porque implican que el amor es un problema, que dejo de hacer todo lo que me gusta y de salir con quienes quiero sólo porque te amo, que sufro porque de eso se trata el amor, que sos mío porque sólo conmigo podes vestirte con mini faldas y escotes y tomar mucho, y porque sólo si estoy yo podemos salir con amigos tuyos porque así ninguno va a poder coquetearte».

Se trata entonces de transformar nuestro mundo simbólico, y por ende, de transformar nuestra cultura y lo que ella implica sobre amar. Empecemos a ver el acto de amar, de estar con alguien, más bien como ese compromiso que no impone condiciones ni busca cambiar al otro para hacerme más feliz ni tratar de controlar sus conductas todo el tiempo. Que estar con alguien y amarlo es compartir juntos pero también poder superarse y desarrollarse independientemente sin necesidad de que nazca esa codependencia física y emocional de decir y proclamar a diestra y siniestra de que «no soy nada sin ti» y que necesitamos amor de alguien más para estar completos.

De hecho, se desarrolló un nuevo termino feminista llamado«hamora» que podría definirse de esta manera: «La hamora empieza por mí. De ahí para adelante, la hamora es todo lo que queramos que sea: resistencia. Resistencia al régimen heterosexual, a la monogamia, al matrimonio, al mandato de la maternidad, a la idea de que el amor es sacrificio. Resistencia sin garantía de nada.»

Dicho esto, buscar que sea el amor propio y no la necesidad la que no enseñe a querer. Y sobre todo, amar y aun así, seguir siendo libres.

(Esta es una canción Rebeca Lane, una rapera feminista de Guatemala que admiro. Es la canción ideal para soundrack de este post.)

Valeria Rohrmoser
/

Estudiante trilingüe de psicología de medio tiempo, a veces maestra de inglés y escritora de tiempo completo. Me gusta cuestionar, proponer, rebuscar y analizar todo lo que se pueda modificar. Sí sueño y sé que existe un lugar en el tiempo en el que Guatemala va a ser mejor. Escribo porque es mi manera más cercana de ser libre; de pensamiento, y de corazón.


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    ANONIMO /

    24/10/2014 2:34 PM

    Amar y no depender!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Guisela Iraheta /

    22/10/2014 4:19 PM

    Es interesante el planteamiento que presentas y a mi criterio muy acertado, el amor o la expresión de amor, no es sinónimo de posesión y de control, al contrario si yo quiero estar con alguien "quiero" que este porque hace lo desea, no por costumbre u obligación, y como tu dices amar es complementar al otro, pero si se va ese amor o no lo encontramos, eso no nos hace incompletos como nos hacen creer, de un modo u otro el amor en sus distintas formas siempre nos llena y complementa.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    RODRIGO MARQUEZ /

    22/10/2014 12:26 PM

    Me parece tu punto de vista. Al final de cuentas, depende de cada persona y como sus personalidades funcionen juntas en una relación. Conozco muchas parejas que lo que comparten ya no es amor, sino una adicción al otro. A veces es muy difícil no caer en esta categoría en tu propia relación.
    Siempre he pensado que un noviazgo que no te hace crecer y hacer crecer es una relación basura. Las caricias, palabras bonitas y gestos son muy importantes en una relación, pero no lo más importante.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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