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Edith y el árbol que le dio una solución para disminuir la contaminación del lago

Cuando termine de leer esta introducción 8,056 litros de aguas negras habrán sido vertidos al Lago de Atitlán. Aunque su rescate depende de la voluntad gubernamental, una joven decidió poner en marcha una solución para mitigar la contaminación producida por el uso de detergentes. Su proyecto es un homenaje a su comunidad y su familia; y una apuesta para poder regresar a la universidad y construir su futuro.

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Foto: Mario Godínez

Edith Ramírez, fundadora de Generando Conciencia

La situación es alarmante. Los estudios sobre el manejo de aguas residuales en la cuenca del Lago de Atitlán apunta que el ritmo de contaminación es tal que en cinco años ya no habrá retorno. Las aguas cristalinas serán cosa del pasado. El lago más famoso del país estará destino a convertirse en un pantano. 

Edith Ramírez tiene 23 años y creció en Santiago Atitlán, uno de los más de diez pueblos que rodean al lago. Creció viendo cómo las aldeas cada vez se poblaban más y cómo el comercio iba cambiando la forma de vida de su comunidad.

“Antes las personas no arrojaban sus desechos. Casi todo era orgánico entonces podía volver a la tierra. La industria nos ha facilitado la vida de muchas formas, hay productos específicos, muy fáciles de usar pero que también son más tóxicos y dañinos para el medio ambiente”, comenta Edith.

Habla rápido, su tono de voz es alegre y tiene frescos los recuerdos de su abuelo. Con él exploró el campo. De él aprendió a distinguir las plantas ornamentales, de las medicinales, las silvestres y las de cultivo. Lo acompañaba a cuidar los sembradíos de café y al terminar descansaban bajo la frondosa sombra de los árboles de saponela. Edith tenía entonces ocho años. Aún no sabía la solución que habría de darle aquel mismo árbol. 

También puedes leer más Soluciones: ¿Cómo llevar electricidad a 2,5 millones de personas sin claudicar en el intento?

 

Foto: Mario Godínez

El espíritu emprendedor del hogar

El término “emprendedor” se popularizó en los últimos años. Los libros de consejos para emprender se convirtieron en best-sellers. Se hicieron series de televisión y películas. Se crearon mitos y leyendas alrededor de empresarios exitosos cómo si fueran los héroes del mundo moderno.

“Antes no se les llamaba emprendedores, sólo eran comerciantes y estos pueblos, son pueblos de comerciantes que buscaban algo en qué destacar para sacar adelante a sus familias”, cuenta Edith cuando se le pregunta por sus padres. De ellos aprendió sus primeras lecciones de negocios.

Su papá, don Diego Ramírez no pudo terminar la escuela pero siempre mantuvo espíritu autodidacta. Así aprendió a manejar “de todo” cuenta Edith sonriente y poco a poco, de tanto probar y probar, de platicar con sus compañeros y de experimentar, fue aprendiendo de mecánica hasta abrir uno de los primeros talleres especializados en tuc-tucs en Santiago Atitlán. Mientras tanto su madre, Andrea Mendoza, a través del arte del bordado encontró una manera de compartir la responsabilidad de sacar adelante a sus cuatro hijos. 

Edith es la mayor y por lo mismo, fue la primera que decidió que había llegado el momento de dejar su casa para ir a la universidad.

No era una aventura fácil. “Para una persona indígena es muy complicado. Yo quería estudiar Relaciones Internacionales y eso significaba mudarme a la ciudad. Dejar mi familia y mis amistades, empezar una nueva vida lejos de todo”, recuerda Edith. Se fue y estudió hasta que la situación económica familiar le impidió seguir costeando la vida fuera de casa.

Pero aquellos primeros estudios le sirvieron para cambiar su forma de concebir el mundo. “Desde la ciudad uno aprecia y se compromete más con las luchas para defender los territorios y los recursos naturales. En los eventos de la universidad empiezo a comprender la magnitud del problema ambiental y la necesidad de buscar alternativas orgánicas a los productos que usamos todos los días”, comenta mientras entrelaza sus manos.

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Edith y sus padres, de quienes aprendió los valores que ahora impulsa en su proyecto.

La vuelta a casa, el experimento

Uno de los problemas que mantienen a los países en la pobreza es su incapacidad para darle valor a sus materias primas. Su necesidad de vender riquezas naturales a precios bajos para que otros países los transformen y les agreguen más valor. 

“Dicen que todo ya fue creado pero que la tarea de descubrir nos toca a nosotros”, apunta Edith para explicar cómo volvió al árbol de saponela que alguna vez le mostró su abuelo. Recordó que en su niñez el uso de aquella planta como jabón era más frecuente hasta que fue desplazada por productos industriales.

De regreso a Santiago Atitlán decidió rescatar aquel producto y transformarlo para darle otro valor y otro atractivo. Cuenta que empezó a experimentar para lograr un jabón que no usara ningún tipo de aceite digital y que prescindiera de los aceites reciclados y de la glicerina. Al lograrlo decidió mezclarlo con otros productos naturales comunes como la manzanilla y la savila, famosa por sus propiedades medicinales. 

Su apuesta era rescatar un producto artesanal que a la vez podía ofrecer una solución a los desafíos de la actualidad. Sobre todo para ofrecer una alternativa ecológica a las comunidades y negocios de la región que pueda sustituir a los detergentes químicos que, a falta de plantas de tratamiento adecuados, termina vertiéndose en las aguas del lago de Atitlán.

Aún faltaba algo más para que el proyecto, que entonces carecía de nombre, estuviera completo. La apuesta de Edith fue no olvidar el compromiso con su comunidad y apostar por tejer una red de economía distributiva priorizando la contratación de mujeres viudas y madres solteras para que puedan optar a mejorar sus ingresos.

Edith es entusiasta. Se emociona mientras cuenta su historia y tiene claros sus objetivos. Desde que regresó a Santiago Atitlán, cada idea, cada plan que tiene para su proyecto, la fue escribiendo. Aquellos apuntes fueron la clave para poder conseguir la oportunidad de financiar su sueño.

El desafío, los sueños

Dicen que para tomar las oportunidades, hay que trabajar por ellas y atreverse a tomar riesgos. La oportunidad de Ruth llegó con el Desafío Los Encuentros, una iniciativa de Socialab en conjunto con Banrural. El suyo fue uno de los tres proyectos ganadores seleccionados entre más de 400 iniciativas. 

A través del proceso del concurso, Edith fue puliendo su proyecto. Decidió nombrarlo “Generando Conciencia” por su interés en fomentar el uso de productos que minimicen el impacto ambiental. “Yo tenía mis dudas -comenta- porque ahora uno escucha tantas cosas y aunque yo no me lo esperaba lograr llegar hasta el final”. Por ahora, le satisface el hecho de volver a difundir el uso de la saponela y espera que la asesoría y el capital semilla que recibió como premio le ayuden a consolidar su proyecto. 

Edith está consciente que el futuro del Lago de Atitlán requiere un compromiso por parte del Estado y un cambio en la conducta de las empresas locales, pero cree que a la vez que hay que exigir que cada quien cumpla con sus responsabilidades, también está en nuestras manos adoptar pequeños cambios de comportamiento. Hoy espera que su producto no sólo se convierta en una alternativa real para desplazar a los detergentes químicos sino que motive a más personas a buscar otra soluciones.

Tiene muchas esperanzas depositadas en el proyecto, sobre todo, en construir una empresa rentable que le permita retomar sus estudios universitarios y ser un apoyo para sus hermanos. Uno ya estudia Ingeniería en sistemas y las dos más pequeñas aspiran a estudiar Derecho y Medicina.

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COMENTARIOS

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    Ligio anton /

    03/10/2020 11:22 AM

    Urge que el gobierno dote al infom de fondos suficientes para qué esté a su vez otorgue recursos a las municipalidades que tienen playas con el motagua para financiar la dotación de contenedores de basura construcción de basureros ecológicos contratar a personal que recoja y clasifique basuras a fin de contener la contaminación de dicho tio

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Pana Jun /

    26/01/2020 12:30 PM

    Hola saludos, disculpen donde puedo comprar sus productos? Creo que faltó eso en el artículo.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    julio /

    17/01/2020 4:17 PM

    Adelante Edith personas como usted necesitamos para cambiar la mentalidad y apoyar las acciones para proteger el medio ambiente

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      Edith /

      21/01/2020 3:45 PM

      Gracias Julio! Un abrazo a distancia. ?

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!



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