El desconocido viaje hondureño que comienza en México

Los refugiados hondureños están en Tapachula. Quienes se han convertido en el símbolo de la migración en la región han saltado ya varios obstáculos. Sin papeles y en balsas entraron a México, bajo el lema de “una caravana pacífica, sin buscar problemas” se encaminan a Estados Unidos.

Donald Trump estados unidos Hondureños México P147 Refugiados Hondureños Tapachula

Un mexicano observa cómo avanza la caravana de hondureños en México.

Fotos: Sandra Sebastián

La caravana de hondureños venció la frontera de Tecún Umán, unos portones amarillos que protegen el ingreso al puente internacional Rodolfo Robles. Al otro lado estaba la puerta a México, en este caso un portón protegido por una reforzada patrulla federal y agentes migratorios con la misión de debilitar la caravana.

El puente se convirtió durante unas 48 horas en una jaula. Un lugar donde gobernó la incertidumbre y la falta de información. La estrategia mexicana funcionó a medias. La caravana se debilitó y se fraccionó en cuatro: los que aceptaron las condiciones del gobierno mexicano y fueron llevados a un centro de detención con la esperanza de una visa humanitaria, estos pasaron de 300 en 300; los exhaustos que se montaron a los buses que ofreció Juan Orlando Hernández y Jimmy Morales para regresar al país que los expulsó; los que se quedaron en Tecún Umán y confían en que México los deje entrar.

El último grupo, el más grande, ya transita por México. Con las usuales balsas hechas de neumáticos donde se transporta contrabando y personas fueron dejando el puente y animando al resto de refugiados para continuar la marcha.

En balsas cruzaron de Guatemala a México. Intentaron hacerlo por el paso fronterizo, pero la burocracia mexicana los detuvo.

En balsas cruzaron de Guatemala a México. Intentaron hacerlo por el paso fronterizo, pero la burocracia mexicana los detuvo.

Los hondureños transitaron por Guatemala con confianza, porque es un país muy similar al suyo donde recibieron muchas muestras de solidaridad y apoyo. En el que no necesitaron ningún tipo de visa o papelería que complicara su paso. Ahora están en México, un territorio desconocido. Sin embargo, cuando se avanza en grupos de miles y miles tomados de la mano, el peso del camino se aligera. Eso es lo que Aleida y Cindy, dos hermanas hondureñas de 25 y 23 años transmiten con sus gestos y palabras. Las dos nacidas, criadas y expulsadas en Morazán, un municipio del departamento de Yoro en Honduras. Ubicado a 237 kilómetros de Tegucigalpa y a 110 de San Pedro Sula. “Es un municipio pequeño”, dice Aleida, mientras Cindy le cambia la ropa su hijo más grande.

Lea: México y su estrategia del silencio no detiene el aliento de los hondureños

Ellas vienen en una mini caravana dentro del grupo de refugiados hondureños. Son siete personas: cuatro adultos y tres niños menores de 5 años. Ellas dos son las adultas, junto a la pareja de Cindy y un pariente. Una niña, que se llama Alison, es hija de Aleida. Los otros dos niños, uno de 4 años y el otro de 10 meses, son hijos de Cindy. Durante los casi 20 minutos que duró la conversación, el bebé lloró 3 veces y Alison una. Aleida contuvo las lágrimas en ocasiones incontables.

—En Honduras no hay trabajo, y cuando hay quieren que uno tenga experiencia. No hay seguridad y hay mucha maldad y matanza—, dice Aleida mientras sostiene la mirada.

—El presidente no ayuda y no quiere salir del poder, pero ya no importa porque nosotros vamos a buscar los cambios—, asegura.

Con mochilas, bolsas y ropa que han recibido en el camino, la caravana de hondureños continúa su ruta hacia Estados Unidos.

Con mochilas, bolsas y ropa que han recibido en el camino, la caravana de hondureños continúa su ruta hacia Estados Unidos.

La caravana de refugiados se ha vuelto imparable. No existe una cifra exacta de cuántas personas la integran, pero se manejan números que superan las 5 mil personas y aumentando. Solo el domingo, caminaron desde Ciudad Hidalgo hacia Tapachula dos grupos: el que llegó desde ayer a México y uno más pequeño (aunque compuesto por más de 600 personas entre adultos y niños) que no logró alcanzar al primero antes de que anocheciera pero se espera que pronto puedan integrarse.

Lea: Para los hondureños de la caravana regresar a su país no es una opción

El orden de la desorganización

Aunque mover al primer grupo pudo haber sido complicado por su magnitud, el segundo tuvo sus propios problemas. Por ser los que no pudieron cruzar por el portón mexicano, buscaron liderazgos dentro de los que quedaban. Esto no fue necesario por mucho tiempo, ya que un grupo de jóvenes decidió organizar a las 600 personas para empezar a caminar.

Los cinco hombres que tomaron la batuta y guía del nuevo grupo se dividieron y mientras algunos conducían el paso, otros se encargaban de que ninguno se saliera del carril para vehículos. “Manténganse adentro y en fila para no crear conflicto con los carros”, repetían a manera de instrucción mientras avanzaban sobre la carretera federal entre Ciudad Hidalgo y Tapachula.

En México tratan de ser más ordenados. Saben que aquí las condiciones cambian para ellos.

En México tratan de ser más ordenados. Saben que aquí las condiciones cambian para ellos.

Buscaban mantener despejado un lado de la vía para que dentro del caos, se mantuviera el control y se redujera la molestia en los habitantes del lugar. Lo mismo ocurrió cuando las filas comenzaban a perder forma o por alguna razón hacía falta personas en las columnas. Las quejas y peticiones para mantener el orden eran claras, y los refugiados no están para permitir que alguien no quiera cumplir con lo establecido por ellos mismos.

Tienen clara la importancia que su comportamiento tiene en relación con su estadía y avance en el territorio mexicano.

—Nosotros no venimos en busca de problemas, solo queremos que nos dejen continuar sin hacer daño a nadie—, explicó a Nómada uno de los jóvenes guías que no alcanzó a identificarse por mantener su atención en su papel de líder y en sus seguidores.

Lea: La caravana de hondureños según los niños que los acompañan (fotos)

Paso firme pero cansado

—Ya cumplimos diez días desde que empezamos a caminar. Es cansado, pero nosotros seguimos hasta que ya no se pueda más—, dice Aleida mientras mira a los niños jugar, pelear y volver a jugar debajo de un arcoíris que se formó al final de la tarde, después que llovió por unos minutos.

Este domingo fue el primer día que se enfrentaron con el despiadado sol de la frontera entre Guatemala y México, uno de los puntos más calientes del país centroamericano. Las nubes que habían cubierto el cielo durante buena parte de la semana, se dispersaron y los rayos del sol brillaron con intensidad sobre los refugiados hondureños. Esto representó un cansancio desmesurado por el que necesitaron instalarse en el parque central Miguel Hidalgo, para comer y descansar antes de seguir.

—¿Cómo han avanzado tantos días a pie con tres niños tan pequeños?
—(Aleida usa sus labios para señalar un carruaje que está enfrente de los niños). Teníamos tres carriolas, una para cada uno, pero como el camino está tan mal y ha sido tan largo ya perdimos dos. Este que queda es para el bebé, a los dos grandes vamos a tener que cargarlos a ratos—, detalla Aleida con tono agotado.

La cantidad de niños en movimiento es grande, por ello, el paso que lleva la caravana debe adaptarse a todos ellos.

—Es difícil apurarlos, sin que puedan descansar por un tiempo porque ya han pasado muchos días y lógico que estén cansados, más los que tienen niños chiquitos que llevar en brazos—, dijo Denis Omar Contreras, uno de los que usa chaleco verde para identificarse como dirigente y miembro de la organización Pueblos sin Fronteras.

La policía federal mexicana observa el paso de la caravana que salió de Ciudad Hidalgo hacia Tapachula.

La policía federal mexicana observa el paso de la caravana que salió de Ciudad Hidalgo hacia Tapachula.

Denis Contreras, tiene ojos verdes y 32 años, aunque aparenta 40. Usa sandalias de esas que tienen la suela delgada y un soporte con la forma de un “y” que separa el dedo gordo del resto. No es el mejor soporte para una caminata de más de 30 días, pero no es el único con ese calzado. Dice que él vive en Tijuana y que ha logrado cruzar varias veces a Estados Unidos, pero que ha sido deportado siete veces en tres años. Asegura que conoce la ruta “de memoria” y por eso es capaz de guiar a los demás. Entre algunos de los refugiados se comenta que Contreras fue coyote, y que por eso conoce bien las rutas y no por sus viajes personales.

Uno de los logros que le da la experiencia para guiar a sus compatriotas —asegura Denis Contreras— es la caravana movilizada en marzo de este año y de la que sus dirigentes aseguraron se dirigía a México y no a Estados Unidos. Esa caravana también fue organizada por Pueblos sin Fronteras y contaba con un poco más de 2 mil personas. Un tercio de las personas que se encuentran ahora en Chiapas bajo la mirada de Estados Unidos.

Donald Trump ha seguido de cerca la caravana. En varias ocasiones ha amenazado a los gobiernos del Triángulo Norte para que detengan el paso de los hondureños o se recortaba la ayuda de su país. Este lunes no fue la excepción. Con la victoria parcial de los refugiados al instalarse en territorio mexicano, Trump publicó en Twitter tres mensajes donde señala a las personas como criminales y lamenta que México no haya detenido el paso.

Trump dijo que había alertado a su policía de frontera y al ejército de que se trataba de una emergencia nacional. También dijo que cada vez que se vea una caravana de personas “ilegales” llegando a Estados Unidos se culpe a los Demócratas por no cambiar sus leyes de inmigración. Según él, tiene relación con las próximas elecciones.

El presidente de EEUU dijo además que ha comenzado a recortar o reducir de manera sustancial la ayuda que su gobierno le da a Guatemala, Honduras y El Salvador, por no haber hecho su trabajo de detener a las personas que escapan de la violencia y la miseria de su país.

Lea: 3 claves para entender por qué miles de migrantes hondureños llegaron a Guatemala

Nuevos retos para la caravana

Ya son dos noches las que los refugiados hondureños han superado en territorio mexicano. Luego de cruzar la frontera de México, que era su primer gran reto, continúan su camino hacia el norte. A pesar de que quisieran descansar y recuperar energías, el dirigente Denis Contreras les ha exhortado a seguir hasta el próximo poblado: Huixtla, a unos 40 kilómetros de Tapachula. La noche del domingo, les explicó que desea salir pronto de Chiapas para no tener problemas con las pandillas del Estado. Prefiere avanzar hacia el desierto que ser presa de la delincuencia del estado más cercano a Centroamérica.

Los hondureños intentan mantenerse unidos, saben que esta es su mejor carta para soportar lo que se venga a partir de ahora. El cariño y la fuerza de voluntad son sus mejores armas.

Los hondureños intentan mantenerse unidos, saben que esta es su mejor carta para soportar lo que se venga a partir de ahora. El cariño y la fuerza de voluntad son sus mejores armas.

Aleida, Cindy y su mini caravana han dicho que van a seguirle. Se quejan, junto a otros refugiados, de la falta de baños y espacios para asearse en Tapachula. Según Denis Contreras en Huixtla hay lugares que podrían utilizar para recuperarse antes de continuar. Luego de salir de Chiapas a la caravana le esperan los estados de Veracruz y Oaxaca conocidos por el trasiego de drogas y el control de los narcotraficantes, por lo que fuerzas para seguir es uno de los requisitos principales.

La solidaridad en el camino

Una de las sorpresas más agradables que se han encontrado los refugiados hondureños en su travesía ha sido la solidaridad de los habitantes de los territorios por los que pasan. Están muy agradecidos con el pueblo guatemalteco por sus atenciones durante su trayecto y no pueden creer el cariño con el que el pueblo de Chiapas les ha recibido. Al parque no dejan de asistir personas con comida para los adultos y los niños, principalmente panes y café.

Grupos organizados de voluntarios llevan pañales, comida, ropa, leche en polvo, jugos y varia de la ayuda que recolectan para que los refugiados sientan apoyo en el camino.

La noche cae en el parque de Tapachula, donde se congregaron los hondureños antes de encaminarse hacia Huixtla.

La noche cae en el parque de Tapachula, donde se congregaron los hondureños antes de encaminarse hacia Huixtla.

Alison recibió dos shorts nuevos para cambiarse la ropa que, según su mamá, llevaba casi dos días usando. Y así como ella, otros niños consiguieron piezas de sus tallas para mudar la ropa sucia y renovarse con trajes nuevos. “Ahora sí, ¿ve?” le pregunta Aleida a su hija mientras le estira la blusa que le acaba de poner, “lista para caminar mañana ¿verdad?”.

Luego voltea a ver a la periodista y concluye:

—Porque nuestra meta es caminar, no importa que no sea fácil, no queremos que nos lleven. Esto es un sacrificio que va a hacer que llegar [a Estados Unidos] valga la pena.

La caravana ya es historia. Son decenas de periodistas de Estados Unidos, agencias y medios de la región que siguen la huella de los refugiados.

Una caravana en tres países. Salieron de Honduras, pasaron por Guatemala y su misión es transitar por México.

Una caravana en tres países. Salieron de Honduras, pasaron por Guatemala y su misión es transitar por México.

De pie, frente a los miles de centroamericanos que se congregaron la mañana de este lunes en el parque central de Tapachula, Irineo Mujica, presidente de Pueblos sin fronteras habla en un megáfono y ruega al pueblo mexicano que no deje de ayudarles.

—Este éxodo no fue organizado por nadie. Es una respuesta a la situación. Los culpables de este movimiento son el hambre y la muerte.

—¡El hambre y la muerte!— gritan todos, antes de encaminarse al siguiente episodio de la caravana.

Gladys Olmstead
/

Periodista. Aprendiendo de todos y de todo cada día. Amante de los perros y la lectura. Fueron la casualidad, la ilusión y la insistencia las que me trajeron a Nómada.


Anuncio

Hay Mucho Más

No te perdás las últimas publicaciones de Nómada

¡Gracias por suscribirte!

(Revisá tu correo y confirmá tu suscripción)

A qué hora te gustaría recibirlo:

Te gustaría recibir sobre:

¡Gracias!


Con qué frecuencia te gustaría recibirnos:

¡Gracias!


Anuncio

4

COMENTARIOS

RESPUESTAS

INGRESA UN MENSAJE.

INGRESA TU NOMBRE.

INGRESA TU CORREO ELECTRÓNICO.

INGRESA UN CORREO ELECTRÓNICO VÁLIDO.

*

    Harold Mora /

    23/10/2018 11:49 AM

    Buena tarde, uds los eruditos y sus expertos que saben de todo, una pregunta, ¿Por que si dicen que por el capitalismo están pobres, precisamente van al país insignia de esa tendencia? ¿Por que no buscaron para Nicaragua, Venezuela, Bolivia o Cuba? que son los paraísos terrenales. Esto lo expongo luego de leer la entrevista que le hiso Prensa Libre el sábado al sr. Verzeleti. "él dice: que en estos países aplicaron el capitalismo que es lo peor? Cuando lo poco que se de economia en estos países no se llega ni a mercantilismo aun.

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    Gerber /

    23/10/2018 12:02 AM

    Esto aunque este o no pagada por alguien está mal no se puede exigir ayuda a un país que en realidad ayuda mal que bien a otros países ellos quieren ingresar a toda costa y ya allá que ?? Les van a dar trabajo?? Y toda la gente que muera que? Pienso que la victoria no amerita la lucha...

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

      Moisés Berducido /

      23/10/2018 9:44 PM

      Si Estados Unidos fuera congruente, no le darían a la porquería de presidente de Honduras apoyo y le hubieran negado la reelección, pero apostaron mal y estas son las consecuencias. Si un hombre anda de picaflor, y embaraza mujeres, DEBE hacerse responsable de los hijos; así es como el gobierno Trump debe afrontar la realidad, es custionable el apoyo en campaña por cierta gente cercana a un gobierno corrupto como el israelí actual (debido a que Benjamín Netanyahu y su esposa están salpicados de escándolos) y se apoyan en las bananeras repúblicas centroamericanas para mostrarse "fuertes" en resoluciones polémicas como la declaración unilateral de Jerusalem como capital del estado israelí; pero la gente que muere de hambre y miseria no quiere saber nada de esto y no le preocupa, quieren un trabajo más o menos remunerado y que no los asesinen violentos pandilleros, como tampoco que sus hijos sufran misería y muertes horrorosas, ni que se involucren en pandillas.

      Mientras los poderosos de estas tierras sigan siendo o creyéndose intocables, haciendo lo que les da la gana, la gente morirá de miseria e irremediablemente huirán y migrarán. Y eso no lo parará el Trumpas, aunque gane todas las elecciones que quiera, porque la gente común no está involucrada en política (un error, como lo hemos visto).

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    Salvador del Cid /

    22/10/2018 9:45 PM

    La conmocion es tan fuerte que te saca lagrimas...

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



Notas más leídas




Secciones