Esto quiere decir que el restaurante abre sus puertas sólo para uno. Se llama para avisar el día, hora y número de personas que llegan. Cocina abierta se refiere a que la cocina y los ingredientes dentro de ella están disponibles a la creatividad y antojo particular de los clientes.
Le dan a uno un “secret knock” y luego de tocar se pasa a un jardín con varias mesas adornadas con claveles rojos. Andrés y Alejandra, los dueños y cocineros, dan la bienvenida y ofrecen asiento. Automáticamente se siente uno en casa de familia o amigos. La cocina está separada de las mesas únicamente por una barra y así uno puede observar el proceso de creación de todo lo que se hace.
Fui con mi pareja y nos sentamos dentro de la cocina. Sí, dentro. Pedimos de beber rosa de jamaica hecha en casa y platicamos con los dueños. Les preguntamos el por qué del nombre y nos contó Alejandra, mientras amasaba pan de pizza, del Barón Montagu que, como jugador empedernido, todo lo pedía entre dos panes para no manchar sus cartas: el inventor del sandwich.

Menu y rosa de Jamaica
Luego de ver el menú, empezamos por probar cada una de las conservas con pan hecho en casa recién salido del horno. Nos contaron que las conservas eran hechas de material fresco de los vendedores del mercado de Antigua. Luego lo acompañamos con un poco de sopa de tortilla milagrosa que hizo desaparecer el daño hecho por las copas de la noche anterior.
Para el plato principal se podía decidir entre pastas, tacos y pizzas que oscilan entre Q30 y Q75. Nos inclinamos por las exóticas combinaciones de los tacos. Unos eran de cerdo con conserva de ciruela, los otros de tocino y camarones y había opción vegetariana. Todos son servidos con tortilla negra y abundante aguacate.
De fondo, mientras lo que habíamos ordenado se cocinaba frente a nuestros ojos, sonaba una playlist interesantemente variada y agradable. Les preguntamos por el artista de una canción en particular y luego de confirmarlo nos dijeron que si nos gustaba nos compartían la playlist. Se las dejo por acá.
Los tacos estaban geniales, justo el tipo de comida que lo deja a uno entre asombrado, satisfecho y feliz. Todos los sabores estallaban en el paladar sin competir. Como había calor, decidimos cerrar el almuerzo con helado, que también es hecho artesanalmente, acompañado con fruta fresca. Difícil decidir el sabor favorito entre sauco, piña colada o chocolate.

Helado
Se despide uno del lugar agradecido y contento. Al irnos nos contaron que pronto tendrían pasta artesanal la cual harían y sazonarían desde cero. Por supuesto que pienso volver para probarla.
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