Cuando no “sólo es maquillaje”

De cómo los cosméticos delatan el racismo de nuestro sistema de poder.

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En 2017, dos productos dominaron la conversación en el mundo de la belleza: el corrector Shape Tape de Tarte y la base de Fenty Beauty, la marca de Rihanna. Ambos recibieron atención por su calidad, pero el discurso alrededor de Fenty fue más allá. Para muchas influencers y clientas, se trató de un lanzamiento histórico por poner en el centro a las mujeres de color, ofreciendo 40 tonos, cuando otras marcas en raras ocasiones lanzan más de treinta.

Por su parte, el gran éxito del Shape Tape, que en menos de un año en el mercado se convirtió en el corrector más vendido de Estados Unidos, llevó a que Tarte prometiera producir una base de alta cobertura con el mismo nombre, cuya competencia directa sería la Pro Filt’r Soft Matte Longwear Foundation de Fenty. El ansiado producto llegó al mercado esta semana y creó revuelo, pero no por las razones correctas. Al ofrecer tan solo 15 tonos, de los cuales solo tres son relativamente oscuros, Tarte falló al leer el momento que pasa la industria actualmente y propició una lluvia de críticas.

Hasta hace muy poco, era común que las empresas ofrecieran pocas opciones para personas de color. Esa es la razón por la que surgieron marcas independientes creadas con el fin específico de atender a esa demografía, como por ejemplo IMAN Cosmetics, de la supermodelo del mismo nombre. En los últimos años, el surgimiento de influencers y youtubers ha propiciado la idea de “productos de culto”, llegando a un público mucho más amplio que quiere hacerse de ellos y a que las marcas quieran ser parte de esta conversación. Además, claro, de que las redes sociales le han dado la posición de expertas a mujeres negras, asiáticas, latinas y con diferentes historias de vida. Se trata de un momento importante en la historia de los productos cosméticos (y de la industria en general) al que no todas las marcas han podido adaptarse.

Las exigencias del público también son mayores, quienes miran videos o siguen a las marcas en redes sociales están conscientes de su poder y con frecuencia logran cambios que no se habrían logrado en el modelo anterior, en el que era necesario enviar cartas o conseguir apoyo de medios masivos para comunicarse con las marcas. En el caso de la base Shape Tape, fue la audiencia la que llamó la atención de las influencers blancas que reseñaron el producto sin mencionar el detalle de las opciones de colores. Ellas, al no querer alienar a su público, tomaron cartas en el asunto (la muy popular Nikkie Tutorials incluso bajó de internet su videoreseña), lo que a su vez llevó a que la marca se justificara diciendo que lanzaría más tonos en el verano, cuando las pieles suelen ser más oscuras (???). Más tarde, publicó en Instagram una disculpa sin excusas, en la que prometió poner en el mercado los nuevos tonos lo más pronto posible.

Melissa Alatorre, una youtuber de ascendencia mexicana, dijo en Instagram que no está de acuerdo con la falta de opciones para personas de tez oscura, pero que ella no notó el problema porque “hice lo que todos hacen, busqué si tenían mi tono y sí lo tenían.” Esta es una excusa bastante floja, si tomamos en cuenta que su trabajo es hacer reseñas de productos para ayudar a las decisiones de compra de su audiencia y, aunque este parezca ser un tema banal en el gran esquema del feminismo, me pareció una lección importante para quienes nos preocupamos de temas de género: no se trata tan solo de lo que nos afecta a nosotras.  

Las redes sociales me parecen un espacio cada vez menos propicio para el diálogo, pero este caso me recordó que las voces que leo ahí no podrían llegar a mí de otra manera y que ser aliada de otros grupos requiere de mucho más que buenas intenciones. Al final no se trata de una base de maquillaje, sino de una multitud de pequeños gestos con los que el sistema demuestra que no le importa un gran sector de la población.

María José Evia Herrero
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María José Evia Herrero estudió Comunicación en Mérida, Yucatán. Vive y trabaja en CDMX desde 2014, donde escribe sobre temas desde responsabilidad corporativa hasta literatura, moda y belleza. Es feminista y amante de los gatos.


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    Sara /

    24/01/2018 9:37 PM

    Hola! Qué bonito que toques este tema, veo por tu foto que tu eres blanca, que mejor que puedas usar eso para hablar de las personas negras, aunque sin ir tan lejos y ya que aquí es poco el caso que nos hacen, quisiera decir que fenty si es muy revolucionario por que además hizo tanto ruido que todos los tonos llegaron. A nosotras las morenas nos es bien difícil encontrar colores (aunque los haya) porque muchas tiendas simplemente no los quieren vender y las vendedoras siempre te quieren meter tonos más claros (no es su culpa, maldito racismo, pero todo hiere). Me gustaría leer y que hubiera más ruido sobre cosas locales, pues por desgracias no todas las personas aquí tienen acceso a productos a ese precio.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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