¿Existen los cosméticos libres de crueldad?

Comprar productos “cruelty free” es, por supuesto, un ideal. ¿Quién no quiere pintarse los ojos con una sombra “cruelty full”? Sin embargo, el concepto es mucho más complicado de lo que parece y que ser una consumidora libre de crueldad puede significar cosas muy distintas para cada persona.

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Foto: Shutterstock

Comprar productos “cruelty free” es, por supuesto, un ideal. ¿Quién querría pintarse los ojos con una sombra “cruelty full”? Sin embargo, el concepto es mucho más complicado de lo que parece y que ser una consumidora libre de crueldad puede significar cosas muy distintas para cada persona.

La forma más sencilla de explicar qué hace que un producto sea “libre de crueldad” es decir que no ha sido probado en animales. El término fue creado en 1959 y popularizado en los setenta para oponerse al uso de pieles en el mundo de la moda y de ahí pasó a utilizarse para los cosméticos. Hasta hace unas décadas, era muy común y en algunos casos obligatorio que en esta última industria se usaran animales para evitar posibles reacciones alérgicas a nuevos ingrediente. Es decir, no todos los productos e ingredientes se probaban, tan solo aquellos que no habían sido calificados como seguros para un uso particular. Conforme aparecieron nuevas técnicas y la presión activista fue creciendo, la práctica ha sido eliminada en prácticamente todo el mundo e incluso prohibida en algunas zonas, como en la Unión Europea.

A pesar de esto,  no existe una regulación o siquiera una definición universal del término “cruelty free”, sino varias iniciativas independientes que publican listas según sus propios criterios. Esto genera que las marcas sean vagas en sus declaraciones. Por ejemplo, dicen que ellos no prueban, pero sus proveedores sí lo hacen o afirman “no probamos en animales a menos que la ley lo requiera”, lo cual es código para “vendemos en China”. Si las marcas quieren vender en China continental (un mercado de 20 mil millones de dólares), deben aceptar que el gobierno de ese país haga pruebas en sus laboratorios. La mayoría de las marcas de lujo y grandes corporativos deciden pasar por este proceso para no perder cuota de mercado. Existe una forma de vender ahí sin probar en animales: que la manufactura de los productos se haga en ese país, un proceso mucho más caro y enojoso, por lo que son pocas las compañías que lo eligen.  También están los múltiples casos de marcas que no venden en ese país y cuyos productos no son probados en ningún momento de la cadena de producción, pero que son propiedad de corporativos que sí venden en China. Entre esos casos están Too Faced y NYX. Esta última marca cuenta con el sello de PETA que certifica productos libres de crueldad.

El problema de las empresas matrices puede ejemplificarse fácilmente con el caso The Body Shop. Esta empresa británica fue creada  en 1976 por Anita Rodick, una activista contra las pruebas en animales. Por años, la marca fue emblema de los productos con ingredientes naturales, provenientes de comercio justo y de la importancia del cuidado por la naturaleza. Cuando aceptó ser comprada por L’Oréal,que sí vende en China, fue duramente criticada y muchos dejaron de apoyarla. Este año se anunció que pasará a ser propiedad de Natura, una empresa cosmética brasileña que consistentemente aparece en las listas de los corporativos más verdes del mundo.

Cuando una persona decide comprar cosméticos libres de crueldad, debe tomar muchas otras pequeñas decisiones: ¿esto incluye a marcas cuyas empresas matrices sí venden en China?, ¿cuál será la página, sello o certificación que usará para guiarse?, ¿qué usará con el maquillaje no cruelty free que ya tiene?. Quizá más importante: ¿será la única característica que tomarán en cuenta al comprar?  

Muchas de las empresas que siguen los estándares más estrictos en contra de las pruebas con animales son también empresas pequeñas, en las que los creadores y sus personalidades son parte crucial del marketing, como Jeffrey Star o Kat Von D. Ambos han sido acusados de faltas éticas graves, como racismo y antisemitismo, pero también crearon marcas veganas, independientes y sin lazos con China, ¿cómo reconcilia esto una consumidora?

Y al revés: MAC es la creadora de la fundación privada que más ha donado a la lucha contra el sida, cuenta con uno de los mejores programas de reciclaje de la industria y comenzó a incluir en su publicidad a personas LGBTTTI mucho antes de que fuera una tendencia. También vende en China desde 2005.

La decisión más ética, comprar productos locales y no apoyar a ninguna corporación, conlleva el privilegio del acceso físico y económico a estas opciones y en algunos casos puede generar también impactos negativos (en forma de emisiones por envíos aéreos, por ejemplo). El poder del consumidor tiene un límite y este es uno de esos casos.

Mientras más me cuestiono sobre la casi absurda idea de que un producto generado por una empresa sea “libre de crueldad” y conozco los matices me es más difícil tener una opinión tajante sobre el asunto. Lo que sí me queda claro es que el camino no es cerrar los ojos, decir “nada es libre de crueldad en el capitalismo” y continuar comprando con abandono. La frase es verdad, pero la búsqueda de un sistema menos cruel comienza con cuestionar nuestra participación en el que tenemos en la actualidad.

 

María José Evia Herrero
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María José Evia Herrero estudió Comunicación en Mérida, Yucatán. Vive y trabaja en CDMX desde 2014, donde escribe sobre temas desde responsabilidad corporativa hasta literatura, moda y belleza. Es feminista y amante de los gatos.


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    Juan Carlos /

    10/01/2018 2:55 PM

    ¿El maquillaje no es una imposición socio cultural a la mujer? Me surge la duda.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      Ilva Alvarado /

      12/01/2018 10:33 PM

      Desde cierto punto de vista, lo es, amigo. Aun que no sólo se limita a ser eso.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    Cesar A. /

    12/12/2017 12:38 PM

    ¡Gracias! Me ha hecho perder el tiempo valioso al leer este cúmulo de sin sentido.
    Los animales están para el servicio del ser humano, nada más.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

      alejandro rivera /

      17/12/2017 8:33 PM

      Los animales estan para el servicio del animal humano, nada mas. De donde sacaria este tipo semejante opinion? El mismo es un animal especie humana o se creera el, un semidios, un vegetal o un mineral. Personas como este sujeto padecen del sindrome del antropocentrismo, incapaces de sentir algun sentimiento de compasion y solidaridad por los otros animales. Su nivel de conciencia es reducido.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

      Ilva Alvarado /

      13/12/2017 9:06 AM

      Nadie lo obligó a leerlo, amigo. Usted decidió abrir el link y leer el artículo. Y ¿los animales no sienten dolor? ¿ Usted cree que se sienten bien "sirviendo" ?

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    ernesto garay /

    12/12/2017 9:31 AM

    con todo respeto ay temas mas importantes de abordar en este mundo enfermo que basura plastica joder

    ¡Ay no!

    7

    ¡Nítido!



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