Lo que YouTube me enseñó sobre anticonsumismo

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Foto: Shutterstock

Maquillaje

Quizá eres una fiel seguidora de las youtubers de maquillaje más famosas, o tal vez solo te asomaste a este submundo esa vez que necesitabas un tutorial para aprender a aplicar pestañas postizas. Sea cual sea el caso, quienes han visto este tipo de videos conocen la sensación que se apodera de la audiencia: NECESITO UN DELINEADOR ROSA CON GLITTER. U otro labial rojo, un rímel solo para las pestañas de abajo, una paleta de sombras aunque jamás haya aprendido a usarlas.

Mirar a mujeres (y algunos hombres) con absoluto control de sus habilidades, expertos en técnicas como el contorno, la cut-crease y la corrección de ojeras puede dejarnos en una especie de trance en el que pensamos que tal vez si tuviéramos todas las herramientas también podríamos dominar el tema e incluso, si todo sale bien, ser más felices. Por supuesto, esta es una trampa. Quienes suben tutoriales a YouTube manejan los pinceles con maestría porque ese es su trabajo y tienen 26 paletas con tonos cálidos de sombras porque las marcas se las envían. Ah, y nadie necesita un delineador rosa con glitter.

¿Hay una forma de amar el maquillaje y retar el consumismo de la industria? Un grupo cada vez más grande de youtubers dice que sí, gracias a iniciativas que invitan a la audiencia a pensar mejor en lo que quieren comprar y a sacar provecho de lo que ya tienen.

La primera vez que vi un anti-haul, que en una traducción libre sería algo así como una anti lista de compras, quedé fascinada. El concepto fue creado por Kimberly Clark, una drag queen que usa su canal tanto para hacer tutoriales como para crear conciencia sobre temas de justicia social, y no puedo creer que a nadie se le hubiera ocurrido antes. Si hay algo mejor que ver productos nuevos salidos de la tienda, tiene que ser burlarnos de las marcas y las cosas absurdas que pretenden que consumamos.

Con su increíble mezcla de humor neoyorkino y convicción política, Clark canta “what I’m not gonna bu-uy” y nos recuerda que no todos los lanzamientos merecen un lugar en nuestra colección y que es importante cuestionar por qué compramos lo que compramos.

 (Kimberly Clark)

Sus videos se hicieron tan populares que ya decenas de youtubers han hecho su versión, incluyendo a algunas hispanohablantes. No todas tienen el mismo propósito de reflexión anticapitalista, pero en la práctica están participando en un ejercicio que les obliga a mirar el mercado con ojos distintos, lo cual sin duda se transmite a sus millones de suscriptores.  

 (antihaul ratolina)

Esto es lo mismo que sucede con el “project pan”, que se podría traducir como “proyecto envase” y se refiere a un reto que hacen muchos youtubers para terminarse productos que llevan mucho tiempo en su colección. Aquí en cada caso la intención es distinta, puede ser que alguien participe para poder comprar productos nuevos de otra categoría, mientras que otra persona lo haga tan solo para recordar qué cosméticos tiene y redescubrir favoritos.

(Project pan LS Beauty)

Al final, el resultado es que quienes hacen videos con este proyecto le recuerdan a su audiencia que si compran más y más cosas nuevas, el resultado puede ser un caos en el que ya ni siquiera recuerden qué productos son parte de su colección. Sacarle provecho a lo que ya tenemos es siempre el primer paso del consumo responsable.

Una tercera categoría de videos que puede considerarse anticonsumo es la de “declutter” o “despeje”. En este tipo de videos, las personas muestran toda su colección de maquillaje y se deshacen de lo que ya no usan. Mi fantasía de ser una influencer que recibe productos gratuitos se topa con pared cuando veo este tipo de videos: ¡sesenta bases de maquillaje! ¡Más de cien labiales! Más que darme envidia, empiezo a compadecer a las personas que tienen que hacer el espacio físico y emocional para tantos objetos.

El submundo de YouTube obsesionado con el maquillaje tiene de todo: chismes, competencia, indirectas…. Y también mucho aprendizaje. Es más o menos como el submundo de Twitter en el que me la paso todo el día, pero con las uñas pintadas y el labial coordinado con la ropa. Cuando empecé a ver videos todos los días, solo esperaba tener una forma de matar el tiempo, pero me he encontrado con múltiples oportunidades para reflexionar sobre la industria de los cosméticos desde diferentes ángulos sociales. Ahora mi lista de productos a comprar no crece sin parar, sino que es mucho más inteligente e incluso más ética.

María José Evia Herrero
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María José Evia Herrero estudió Comunicación en Mérida, Yucatán. Vive y trabaja en CDMX desde 2014, donde escribe sobre temas desde responsabilidad corporativa hasta literatura, moda y belleza. Es feminista y amante de los gatos.


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COMENTARIOS

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    Cesar A. /

    12/11/2017 9:02 AM

    ¿Consumir con más ética?
    Cada quien es libre de gastar su dinero como le plazca, no ve que nadie le dice como gastar su dinero para alimentar sus 40 gatos.
    Si ver un vídeo le crea estos impulsos y 'debe' decirnos a los demás como vivir, el problema es usted.

    ¡Ay no!

    6

    ¡Nítido!

    Starkle /

    10/11/2017 10:23 PM

    Muy buen artículo, me gusto

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    ernesto garay /

    10/11/2017 3:06 PM

    basura de articulo plástico puro y duro, de que sirve eso a la sociedad a la juventud al pais.

    ¡Ay no!

    4

    ¡Nítido!

      Rosy /

      10/11/2017 4:37 PM

      En cambio tu comentario muy inspirador, aplica el consejo del artículo ahórrate tus comentarios basura mientras nosotras nos ahorramos maquillaje

      ¡Ay no!

      1

      ¡Nítido!



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