Ríos Montt fue, sobre todo, un mentiroso

Es difícil hacer un obituario sobre un personaje como Efraín Ríos Montt, alguien que englobó tantas categorías y fue tan grandilocuente, tan exagerado, tan contradictorio, tan mentiroso. Murió encerrado en su casa, en donde estuvo casi todos los días desde que dejó de tener inmunidad como diputado, hace seis años. Estuvo encerrado por una orden judicial de arresto domiciliario, pero encerrado también porque no hubiera podido ir a hacer el mercado sin una humillación pública por esas masacres por las que estaba siendo juzgado y por todo el dinero que se robó su segundo gobierno.

De dónde venimos P147

Efraín Ríos Montt, en 2013, cuando declaró en el juicio por genocidio. Alegó inocencia.

Foto: Sandra Sebastián / Plaza Pública (CC)

Cuando lo conocí en persona, en su segunda cúspide de poder mientras presidía el Congreso con mayoría absoluta, me llamaron la atención sus manos suaves y sus ojos huidizos. Durante los siguientes 15 años en los que fue personaje público, me seguía llamando la atención su forma de elevar la voz y repetir frases retóricas para evitar responder cada vez que lo cuestionábamos los periodistas o los fiscales sobre su responsabilidad en violaciones a los derechos humanos.

Pero vayamos más atrás. Nació en junio de 1926 en la entonces todavía más lejana Huehuetenango. Su familia, numerosa, dio un hijo a los curas y otro a los militares. Su hermano, Mario Ríos Montt, llegó a ser obispo. Él, a comandante general del ejército. Un general que se vendió muy bien a sí mismo. Tanto que engañó a los demócratas cristianos, quienes lo vieron como el militar ‘más progresista’ y lo propusieron como candidato presidencial opositor a la dictadura en 1974, junto a Alberto Fuentes Mohr.

La dictadura hizo un fraude y Ríos Montt no sólo no lo peleó sino que aceptó un puesto de vacaciones como agregado militar en España. A su compañero de fórmula Fuentes Mohr y a tantos otros demócratas los asesinaron desde el Estado y las fuerzas paramilitares.

Para armarse de valor y regresar, Ríos Montt se convirtió en evangélico. Fundó el capítulo guatemalteco de la iglesia neopentecostal estadounidense El Verbo y se dijo a sí mismo y a sus seguidores que él era un elegido por Dios. Y así estaba, dando prédicas en su iglesia y colegio, cuando los militares jóvenes que habían dado un golpe de estado el 23 de marzo de 1982 lo fueron a llamar para pedirle que fuera presidente.

“El microbús se detuvo y el general Ríos Montt bajó con otras dos personas. Frente a él, esperándole, el capitán Rodolfo Muñoz Piloña, se le cuadró y le dio parte.

– Usted va a ser el próximo presidente de Guatemala.

– ¿Quién va a mandar?
– Usted, mi general.

– ¿Quién va a mandar?
– Usted, mi general.

– ¿Quién va a mandar?
– Mire, si yo no lo hubiera querido como presidente de la República, no lo hubiera mandado a llamar.

Tres veces le preguntó Ríos Montt al militar Muñoz Piloña quién iba a ser el presidente de Guatemala. Tres veces antes de que Muñoz Piloña revisara la oficina del ex presidente Romeo Lucas para comprobar que no había una bomba. Tres veces antes de sentarse, por primera y única vez, en la silla presidencial de Lucas y darse cuenta de que los pies no le llegaban al piso”.

Así resumía la escena del documental ‘El buen cristiano’ de Izabel Acevedo sobre el inicio de los quince meses en los que Ríos Montt estuvo al frente de la dictadura guatemalteca en algunos de los años más duros de la guerra y la represión. Para ganar la guerra a 15,000 guerrilleros, los militares guatemaltecos y sus aliados civiles asesinaron a 150,000 personas, desaparecieron a 45,000, violaron a decenas de miles de mujeres y desplazaron forzosamente a un millón de personas en un país de 7 millones de almas.

Antes de Ríos Montt, Romeo Lucas era el dictador. Y entre junio de 1981 y marzo de 1982, Guatemala llevaba un ritmo de 18 masacres mensuales contra civiles indefensos, según el recuento de la Comisión de Esclarecimiento Histórico de la ONU.

Cuando los militares jóvenes dieron el golpe de Estado de marzo del 1982 y fueron a llamar a Ríos Montt, hubo un respiro en todo el planeta y en todo el país. Pensaron por un momento que la carnicería contra civiles se iba a detener. Pero no, en los siguientes ocho meses de 1982, el promedio de masacres contra civiles, de tierra arrasada, subió a 19 mensuales. Tierra arrasada quería decir masacrar a todos los niños, mujeres, hombres y ancianos de una aldea. Y ocurrió cada dos o tres días durante los primeros ocho meses de la dictadura de Ríos Montt. En 1983 continuó, aunque en menor intensidad.

Se ensañaron los militares de Ríos Montt en especial contra los mayas ixiles, quienes simpatizaban más con las guerrillas, y borraron del mapa entre 70 y 90 por ciento de sus aldeas. Y escribieron en documentos oficiales que todos los ixiles eran enemigos del Estado. Esa calificación de ‘enemigos del Estado’ a todos los integrantes de una etnia, que se traducía en tiempos de las dictaduras guatemaltecas como ‘exterminarlos a todos’, es por lo que a Ríos Montt se le acusó y condenó por genocidio en 2013, aunque por una trampa y la presión de grandes empresarios se le ‘perdonó’ y se ordenó repetir el juicio, que siguió hasta marzo de 2018 en Nebaj, el corazón de la resiliente región maya ixil.

Pero vamos a dejar esas trampas suyas y de sus abogados para después. También sus mentiras de que no ordenó ninguna masacre contra ciudadanos mayas. Que no dio ninguna orden de las 152 masacres que hubo cada dos o tres días solo durante los primeros 8 meses de su Presidencia, que fue apoyada por los gobiernos de Estados Unidos (Ronald Reagan), Israel y Taiwán.

Después de que fue defenestrado en 1983, Ríos Montt continuó con sus intentos por regresar a la jefatura de Estado para cumplir con sus planes mesiánicos (o de mentiras y robos). Fundó un partido político, el Frente Republicano Guatemalteco (FRG), que usó una figura religiosa como logotipo y un eslogan de ‘no miento’, ‘no robo’, ‘no abuso’.

Para quienes vivimos durante los cuatro años de gobierno ejecutivo y parlamentario del FRG entre 2000 y 2004 no podríamos pensar en tres palabras más representativas del FRG: mentiras, robos y abusos.

La mentira más grande era que gobernaban para el pueblo. Que finalmente habían quitado el poder a la élite tradicional para democratizarlo. Pero no fue cierto. Se lo arrebataron en parte sólo para darlo a una nueva élite de ladrones, formada por exmilitares de Ríos Montt que regresaron al poder para asaltarlo.

Vamos a recordar tres ejemplos. Uno fue el Ministerio de Gobernación, con su gran promesa de mejorar la seguridad. Colocó al frente al militar retirado Byron Barrientos, quien fue condenado después por el robo de Q90 millones. Pagó su condena de 10 años y fue apresado nuevamente por participar de masacres en Cobán. Y ni siquiera se le ha empezado a juzgar por haber sido uno de los que dirigió la Panel Blanca, esa estructura para torturas y desapariciones forzadas desde la Guardia de Hacienda.

Otro de los que dirigieron la Guardia de Hacienda y que fue uno de los pilares del FRG como diputado fue Baudilio Hichos, quien amasó fortuna y fue descubierto con el caso de corrupción del IGSS de Chiquimula que llevan la CICIG y el MP. Desde entonces está prófugo.

Este tipo de alhajas fue con las que Ríos Montt reconquistó el poder por la vía de las elecciones en 1999, cuando su FRG obtuvo la Presidencia y la mayoría del Congreso. ¿Para qué usó ese poder mayoritario en tiempos en los que su hija Zury era primera vicepresidenta del Congreso? Para democratizar la corrupción entre un montón de exmilitares y arribistas clientelares.

Y claro, mejorar el patrimonio de su familia. Su hijo Enrique Ríos Sosa fue ascendido rápidamente en el ejército y participó en un desfalco al Instituto de Previsión Militar.

Le dio tiempo para corrupción hasta de sus chalets. En 2002 descubrí (cuando era periodista para Prensa Libre) cómo Ríos Montt usó maquinaria estatal de la Secretaría Ejecutiva de la Presidencia y del Ministerio de Comunicaciones para construirse una pista de aterrizaje para su chalet en el Caribe guatemalteco.

Aquí, la crónica en la que se selló un capítulo más de la corrupción de este militar y líder evangélico.

En 2003, logró suficientes votos en la Corte de Constitucionalidad para torcer la interpretación de la ley y esquivar una prohibición constitucional que le impedía ser candidato a la Presidencia, a él y a todos los expresidentes y exdictadores. Participó con el FRG y toda la maquinaria estatal para propaganda y aún así perdió y no pudo llegar a la segunda vuelta al obtener menos del 20 por ciento de los votos.

Entre 2004 y 2007 se salvó de una persecución penal al hacer una alianza parlamentaria con el partido del presidente Óscar Berger, que dominaba el Ministerio Público de Juan Luis Florido. El MP de Florido no quiso avanzar en la demanda de 2001 hecha por CALDH para juzgarlo por las masacres durante su gobierno.

Desde 2008 regresó como diputado para evitar ser perseguido por las violaciones durante su Presidencia en 1982 y 1983. Y cuando dejó de ser diputado, el 14 de enero de 2012, se presentó ante el MP para declarar por cualquier acusación, pero después no hizo sino intentar, a toda costa, no ser juzgado. Primero sus abogados interpusieron cualquier cantidad de recursos para evitar que pudiera empezar el juicio. Cuando por fin el Ministerio Público de Claudia Paz logró sentarlo en el banquillo, el 19 de marzo de 2013, sus cuatro abogados –algunos de los que fueron los jueces que torcieron la ley para que pudiera ser candidato presidencial en 2003– fingieron renunciar el primer día del juicio para evitar que empezara. La jueza Yasmín Barrios lo interpretó como un intento de denegar el derecho a un juicio para las víctimas y ordenó que empezaran las audiencias.

Dos meses después de escuchar testimonios y pruebas documentales, el tribunal condenó por unanimidad a Ríos Montt a 80 años de prisión por haber permitido el intento de genocidio del pueblo maya ixil durante su dictadura.

Desde entonces, como los dos años anteriores, sus abogados interpusieron todos los recursos legales que pudieron (y todas las trampas) para evitar que Ríos Montt regresara a un tribunal. Informes de estados de salud hechos por su médico de cabecera (y corrupto exministro de Salud) que decían que no podía presentarse. O, últimamente, informes que decían que estaba demente. Resultó menos valiente que las víctimas sobrevivientes, que 35 años después siguieron testificando y pidiendo justicia.

Al final, Efraín Ríos Montt, el militar ‘progresista y demócrata’, el líder evangélico, el dictador que ‘iba a terminar con las muertes’, el presidente del Congreso que ‘no robaba, no mentía y no abusaba’, el militar que enfrentaría a la justicia pero evitando los tribunales, el general ‘incorruptible’ fue más bien un mentiroso.

Un mentiroso que tuvo el poder en Guatemala en dos ocasiones, entre 1982 y 1983 y entre 2000 y 2003, y no lo usó más que para dar sermones de moral con una mano y masacrar y robar con la otra. Así se termina la vida de Ríos Montt y de una de las páginas más negras de nuestras historia. Al menos no pudo pasar sus últimos años por las calles de la Ciudad de Guatemala o en su chalet en el Caribe. Durante dos noches de 2013 durmió en un calabozo como condena por sus crímenes de lesa humanidad y los últimos seis años de su vida los pasó encerrado, por un arresto domiciliario y un repudio nacional.

Martín Rodríguez Pellecer
/

Es el director y CEO de Nómada. Es guatemalteco, perseverante y alegre. Empezó en el periodismo en 2001 en cartas de lectores. En 2011 fundó Plaza Pública para la URL, y en 2014, Nómada. Estudió una licenciatura en la UFM y una maestría en Estudios Latinoamericanos en la UAM. Fue finalista del premio FNPI en 2013 y 2017. Ganó el premio nacional de periodismo en 2004 y 2017. Es políglota y feminista. @Revolufashion


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    rebe de vasquez /

    04/04/2018 1:23 AM

    Interesante que escriba alguien que de seguro nunca se quedò en medio del fuego cruzado, cerca de la voladura de un puente, se haya quedado dias sin electricidad por la voladura de torres transmisoras de electricidad o haya vivido la experiencia de encontrarse con comerciantes saqueados en las carreteras del pais, o las experiencias jornaleros en fincas cuando intentaron adoctrinarlos, los desplazados por no querer colaborar y/o no creerles sus fantacìas belicas, aqui ambos bandos hicieron de las suyas, para ambos bandos se debe hablar por igual, se nota un sesgo y parcialidad al escribir, sin dudar este columnista escribe en base a lo que a oido por ahi a lo que ha leido de parte de quienes han escrito la historia con ideologìa de por medio.... y sobre todo por agradar a patrocinadores, que muchas veces han patrocinado becas viajes y una vida vip .....inmediatamente se nota el odio y rencor al redactar....Y OJO no se defiende ni se niegan los hechos hitoricos pero las futuras generaciones deben tener datos reales historia imparcial y no seguir fomentando el odio rencor y divisiòn... con escritos como este que criminalizan a unos y santifican a otros cuando los dos bandos desangraron al paìs....

    ¡Ay no!

    5

    ¡Nítido!

    Otto Lucero /

    03/04/2018 2:58 PM

    Muy buen reportaje de la semblanza del "General", su suspicacia y forma de conducirse lo convirtieron en un personaje mesiánico, polémico, pero nunca desapercibido; siempre busco la notoriedad, hasta que la justicia lo mando a casa y de allí jamás salió. Creo que faltaron cosas importantes como su huida a España, su orden de captura internacional girada por un juez español, el jueves negro, viernes de luto, su conexiones con la cofradía y el grupo salvavidas, hay mucho que decir aun... Sin embargo queda por recordar sus sermones dominicales, las órdenes de lunes cívicos, las persecuciones por ser "peludo", su irrascible odio a los intelectuales progresistas, que dicho sea de paso, obviaron la ideología para aliarse en las elecciones que ganó y luego todos fueron asesinados. Parte de la historia de un país que nunca deja de sangrar sus heridas.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Sarvelio Navarro /

    03/04/2018 11:34 AM

    Excelente resumen del General Rios Montt, personaje de la vida politica del pais, no cabe duda que una mente brillante y un carisma excepcional son los requisitos para generar un dictador, sin embargo creo que habria que analisar tambien las causas que, de alguna manera, frenaron el impetu del fallecido caudillo, sera que hubieron buenos guatemaltecos que se interpusieron entre el y el poder absoluto o fueron otros interesados que eran contravenidos por las acciones de las huestes afines al regimen??? valdra la pena el analisis?

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Jorge /

    03/04/2018 7:24 AM

    Buen artículo. Gracias por el aporte para que se conozca la verdad, exista la memoria histórica para que haya justicia y estas cosas NUNCA MAS sucedan en Guatemala y en ninguna parte del mundo.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Mario /

    03/04/2018 5:55 AM

    Que duro para toda la gente que tuvo que sufrir. Estes a favor o en contra las verdaderas victimas fueron los 150K muertos que estuvieron en medio de la guerra.
    Siempre me he preguntado porque la prensa nacional cuando se trata de algun evangelico en politica se le ATIZA ser evangelico. Por que no se hace lo mismo si el personaje es catolico? Porque no se dice de alguien mas: "ex-presidente, congresista y catolico..."? Porque se oye ridiculo. No entiendo cual es la necedad de anteceder cada vez que alguien es evangelico tirandole en cara que sea de una religion diferente a la tuya. Sea quien sea siempre se usa ese ridiculo 'Y dice que es evangelico'. Se entiende de la gente de a pie pero en medios que deberian ser mas serios? No digo que no se diga que es evangelico que lo digan si quieren pero ecuanimidad con todos, tanto para catolicos, evangelicos, mormones, ateos etc.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      david gonzález /

      03/04/2018 11:13 AM

      Creo que lo hacen porque los evangelicos son mas hipocritas que los católicos, ya que solo andan diciendo en el nombre de Dios para todo; los católicos es menos eso de andar llevando esa frase en la bocota.

      ¡Ay no!

      2

      ¡Nítido!

    Carlos Rivera Clavería /

    02/04/2018 9:59 PM

    Es un buen artículo, pero, falta mencionar la participación de Alfonso Portillo, y de otros militares que se enriquecieron con el gobierno eferegista.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Rodrigo /

    02/04/2018 8:24 PM

    ."y escribieron en documentos oficiales que todos los ixiles eran enemigos del Estado. Esa calificación de ‘enemigos del Estado’ a todos los integrantes de una etnia, que se traducía en tiempos de las dictaduras guatemaltecas como ‘exterminarlos a todos’, es por lo que a Ríos Montt."
    Podria poner al acceso del publico, los documentos oficiales donde se hacen estas declaraciones??? O donde encontrarlos o cual es su registro o nombre?

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Alfonso Aguilar /

    02/04/2018 7:18 PM

    Buen recuento, sin embargo extraña que en la mención del gobierno del FRG no esté por ningún lado el nombre de mi tocayo Alfonso Portillo, o el de Edgar Gutiérrez, su SAE y Canciller. Ellos no solo fueron parte, sino conocieron y consintieron esa hueviazón (Portillo además, uno de sus principales beneficiarios)
    Otra cosa que extraña es que no indique que es una opinión, como lo hacen normalmente cuando Pellecer escribe así.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    frank lopez hurtarte /

    02/04/2018 6:51 PM

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    GUATEMALA, PRIMER PAÍS GENOCIDA DE LATAM

    Gracias al general Ríos Montt, Guatemala forma parte del —afortunadamente— muy reducido concierto de naciones genocidas.

    La importancia de Ríos Montt se debe a la longevidad de su actividad política y salpicada de crímenes atroces, y al robo descarado de los recursos estatales, y, como bien dice Martín, a la demagogia de su discurso mesiánico.

    Mas no se le atribuye ninguna otra importancia como líder político.

    De la mano del sector empresarial conservador (CACIF), en 1982 tomó por asalto el poder para regar los sembradíos rurales con sangre de hombres y mujeres inocentes e indefensos, para luego volver de la mano de Alfonso Portillo para saquear los recursos públicos.

    Hasta donde se sabe, no murió en el día de Resurrección, y, más tarde que temprano, fue sepultado para evitar la exasperación pública nacional que le reclamó hasta el último momento de su vida los crímenes de lesa humanidad que cometió, gracias al patrocinio de la evasora clase empresarial oligarca nacional que cedió sus naves para arrasar e inmolar a las comunidades indígenas.

    Suena interesante la línea editorial común adoptada solo por los medios internacionales a propósito de su muerte, que describen su vida política con suma reticencia, por no decir que son mordaces a la hora de criticarlo.

    Que lo juzgue la historia ya que evadió la justicia terrenal.
    .
    .
    .
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    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      hector rojas /

      02/04/2018 8:13 PM

      Pregunteme y yo le cuento quienes estan detras de ese genocidio que usted dice, pista: Persiguieron el comunismo por toda America Latina.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    Pepe el toro /

    02/04/2018 6:09 PM

    Cada vez que hay un bloqueo de codeca.......

    Una atorazon en chupol porque estos INDIgenOS deciden que esta bien poner su mercado sobre una carretera interamericana....

    Cada vez que defienden sus plantaciones de amapola con AK47's

    Cada vez que andan dejando rastros y rastros de basura desde sus picops sobrecargados y con "magnificas" barras led

    Cada vez que fueron a sacarlos de donde invaden...

    Y que resulta que no se les puede tocar o decir nada porque todo es racismo o discriminación e intentan linchar a cualquiera que se les oponga....

    Pienso que debieron dejar a Rios Montt completar su meta

    ¡Ay no!

    4

    ¡Nítido!

      Carlos j /

      14/06/2018 5:20 PM

      Este señor pepe le toro, no creo que tenga el valor de decirselos en sus propia cara, no dudo que pertenezca a la pandilla de corruptos de Guatemala que viven y se enriquecen de negocios con el estado. si no le parece vivir aqui, que se lleve sus activos a estados unidos o europa.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

      Otto Cuéllar /

      03/04/2018 10:49 AM

      Ese señor Pepe El Toro, es un racista. Gentuza como él debiera ser censurado, porque está llamando a que cualquiera que gobierne sea criminal como el mentiroso y cobarde ex genral rios mont. Le recuerdo a ese tipejo que los sucios somos todos, indígenas o ladinos, los desalojados de las fincas son ladinos o indígnas pobres, los narcotraficantes por lo regular son ladinos. Afortunadamente los grandes asesinos, ladrones, corruptos y cobardes del ejército son ladinos también (Otto Pérez, Mauricio López Bonilla, rios mont, Benedicto Lucas, etc, etc, etc. etc...............). Al final de su estúpido comentario quiere decir, que ojalá a rios mont se le hubiera dejado asesinar a todos los ixiles. Racista.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

      hector rojas /

      02/04/2018 6:50 PM

      Agregar a esto la idiotez dicha por Amaparito Rodas: En niño que murio en el bloqueo de Codeca ya estaba desahuciado, no tenia remedio ADEMAS hay cosas mas importantes de las cuales hablar. Me reservo que pienso de ese tipo.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!







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