Campero versus Pinulito, la batalla de los pollos

Pinche pollo frito. ¿Por qué conforme pasan los años, me haces más daño?, y ¡cómo me gustas! Acá una comparación entre mis dos favoritos.

Gastro Opinión
Esta es una opinión

Diseño: Diego Orellana

Desde hace buen tiempo, quería escribir este artículo. Ambos me encantan (hay un Campero justo frente a la fábrica donde me gano la vida, hasta me fían el pollo cuando se me olvida la billetera), y me aburre sobremanera ir a hacer el supermercado a la Bodegona de La Antigua, por lo que me suelo escapar al Pinulito de la esquina.

Aunque más bien inicio con un incorrecto bild, como lo llamaría Wittgenstein, pues no me simpatiza el dueño de Pinulito (Don J., sé que su terreno es un statement, pero por favor: pinte la reja, que dejarla en metal crudo arruina la plusvalía de todos y lo hace ver tacañazo). Y por otro lado R., con el VP que opera Campero compartimos afición deportiva y me cae a toda madre.

 

Una pieza frente a la otra.

Así que, tratando de establecer un sistema, y dando rienda suelta a mi CDO (Eso es desorden obsesivo-compulsivo, en orden alfabético, como debe ser). Acá va mi plan para establecer los elementos de comparación:

Primero, la temperatura: Tenía que encontrar tiendas muy cercanas para hacer una comparación a similares temperaturas.

Segundo, el lugar: Debía llevar una pieza al lugar del otro, para poderme sentar con ambas piezas al mismo tiempo y morder un bocado de una, y un bocado de otra.

Tercero, el menú: Representativo y homogéneo, así que escogí una pechuga de pollo Campero tradicional y una pechuga de pollo Pinulito tradicional.

Cuarto, la bebida: Aunque no creo que haya con pollo frito una bebida que vaya mejor, por el fuerte contenido de lúpulo que una cerveza Cabro, hice la comparación entre semana y a las 11:45 am, por lo que me decidí por un agua mineral con unas gotitas de limón.

Quinto, los aderezos: Aunque a veces he comido pan con kétchup y chile en lo que viene el pollo, decidí prescindir de salsas y condimentos que pudieran interferir con el veredicto. (Aunque al final sí les puse).

Sexto, el elemento amiláceo: Lo siento, pero el pollo frito se come con tortillas, mejor si son las de la señora que se mantiene con el canasto afuera, y no con las prefabricadas que venden adentro del restaurante. ¿Por qué? Sencillamente porque la grasa que abundantemente chorrea del pollo se encapsula en el almidón del pan y sabe horrible, y porque como el pollo está empanizado, pues sería como comer pan con pan.

Escribiendo esto, pienso en la reciente tabla de gradación para sugerir candidatos a fiscal general, y me hubiera muerto de ganas que me invitaran a hacerla, seguramente algo más científico y menos subjetivo me hubiera salido.

Así que encontré un Campero, que está a 96 segundos (sí, los conté) de un Pinulito. Me fui al Pinulito, esperé a que saliera una pieza fresca, me fui volando al campero, donde pedí la otra pieza, y ¡empecé la experiencia!

La carne era más intensa y dura (casi como una gallina) en Pinulito. En Campero era menos intensa, gracias creo a la cantidad de hormonas y el agua que supongo le colocan antes de freír. Eso también hacía que la carne fuera más jugosa, y en general más fácil de comer.

El aceite se percibía más intenso en Pinulito. Deben reusarlo más veces, porque el de Campero tenía un regusto menos fuerte que daba al empanizado un tamaño menos grueso y más crujiente. Debo agradecer a este empanizado (cuya receta dicen la tiene Paco Pérez de Antón) que le permitiera a este genio poder dedicarse a escribir, luego de encontrar como ganarse la vida. Me gusta pensar que gracias a ese empanizado podemos disfrutar de “Veinte plumas y un pincel” y “En corteza de amate”, por mencionar mis dos libros favoritos, aunque poco conocidos de Paco.

Aunque el de Pinulito era más aceitoso, es justo decir que el sabor es especial. Claro que tiene más glutamato mono sódico y pimienta, pero tiene un conjunto de hierbas (solo pude descubrir el eneldo) realmente delicioso. Eso le confería un olor más agradable y fresco también.

Con respecto al tamaño, aunque ambas piezas eran de similar tamaño (pedí la pieza de Q10, no la de Q9 en Pinulito), la de Campero ganaba en carne en la relación carnes – hueso. La cocción, correcta en ambos casos. Se nota que tienen temperatura y tiempo bien medido como franquicia que son. Esto se refleja en una correcta higiene en Pinulito y una excelente limpieza en el restaurante Campero donde comí.

 

El pollo frito se come con tortilla.

Salsas y picantes: Buena en Campero, demasiado intenso el chile en Pinulito. Intenté no ponerles salsa a las piezas, pero le faltaba un poco de sal a la de Campero, y al ponerlos en la tortilla, se veían simplemente muy tristes, como que algo les faltaba.

 

Calificación obtenida mediante pesos ponderados. El peso se indica en la columna de la izquierda.

 

Y el ganador es… En contra de mi sesgo inicial: ¡Pinulito! Simplemente la carne y el sabor del empanizado son mejores. Con razón tiene ya como 500 tiendas don J. Felicitaciones, y le deseo muchos éxitos, pues está correctamente enfocado a su público objetivo. Lo demuestra con el rótulo de Pinulito en su edificio del kilómetro 24, como el Mickey Mouse de San Antonio la Paz.

 

Foto: Oswaldo Juárez, Guatemala.com

Fito Andolini
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Ni ingeniero por imitación, ni empresario por necesidad, ni hombre de familia por amor a mis mujeres, ni católico por cuestionador, ni crossfitero por masoquista, ni lector voraz por salud mental, ni bravo por catarsis, ni foodie por puro gusto, ni antigüeño adoptado por decisión propia, sino intentador de equilibrar todo eso en una sola vida para ser feliz.


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COMENTARIOS

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    Charles Cory /

    11/06/2018 12:14 PM

    la comparación más exacta debía ser Pinulito/Granjero pero en cualquier caso, el re-uso del aceite de Pinulito, aunque le confiere mejor sabor, lo vuelven más difícil para la digestión...

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Alfredo Jiménez /

    11/05/2018 7:52 AM

    Excelente artículo profesional ante todo, con mucha objetividad, comparto varias experiencias del sabor de ambas marcas, este tipo de comparaciones creo que ayudan al emprendedor a tomar nuevos retos de posicionarse poco a poco y con buen trabajo a ser más exitosos.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Mariano Diaz Cuevas /

    06/05/2018 10:36 AM

    Excelente artículo y la base ponderada muy útil para el análisis. Felicitaciones Don FITO. Se le agradece la comparación. Se le insta a seguir esta disciplina comparativa con otras viandas del universo gastronomico chapín.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Carlos Garay /

    05/05/2018 7:15 PM

    Es un artículo que encierra no solo el simple hecho de sabores, calidad u otro elemento para decidir al ganador indiscutible, sino que va más allá: se trata de las clases sociales. Definitivamente muchos decidirán Pinulito por lo accesible al bolsillo (no estoy diciendo económico). Al final: nos sitúan a nosotros como un David ante un Goliat.

    Muy buen artículo, pero me pongo a pensar: ¿Tuvo algún momento de vértigo al comer descarademente Pinulito en un restaurante de Campero?

    Saludos y bendiciones en su faena de escritor.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Julia Esquivel V /

    05/05/2018 2:01 PM

    Jamás he comprado pollo campero y el Pinulito hace poco que sé que existe. Las frituras son malísimas para la salud y segundo la procedenci DE pOLLO cAMPERO , ME REPUGNA.i

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    Blanca Rosa González /

    05/05/2018 11:52 AM

    Los dos son dañinos para la salud, _En todas las dietas que recomiendan los nutricionistas eliminan el pollo frito de la dieta de los guatemaltecos, porque produce múltiples enfermedades, especialmente la obesidad por su alto contenido en grasa

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    alejandro rivera /

    04/05/2018 6:49 PM

    Ese pollo frito que producen esas dos empresas tiene a los guatemaltecos agarrados por el cuello. Como la gente no piensa, solo actua por instinto, se harta de esa comida basura que no le aporta alimento, pues como dijo el autor del articulo a esos pollos les inyectan hormonas para que crezcan mas y rapido. Eso sumado al consumo industrial de bebidas carbonatadas ricas en azucar esta haciendo que los niveles de obesidad, la diabetes y los males cardio vasculares esten en aumento en todo pais. Los unicos beneficiados son los productores de ese seudo alimento. El pollo es un alimento que se puede preparar de muchisimass maneras, pero el frito, ha hecho que la poblacion sea una consumidora compulsiva de ese producto dañino para la salud. Deberia llevar una advertencia, tal como lo tienen las bebidas alcoholicas y los cigarros.

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    Edwin Orellana /

    04/05/2018 5:36 PM

    Que mal escribe este tipo

    ¡Ay no!

    4

    ¡Nítido!

    Ottoniel /

    04/05/2018 4:04 PM

    Fue un error comer pechuga, en mi opinión la peor de las piezas de pinulito. Una pierna o una ala hubieran hecho una gran diferencia.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Nes /

    04/05/2018 3:56 PM

    El "empanizado" de campero, no creo que sea empanizado, mas bien es una salsa especial de barbacoa que se pega a la piel del pollo, si no estoy mal.

    ¡Ay no!

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    ¡Nítido!







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