Se busca nuevo presidente del Congreso (o líder del #PactoDeCorruptos)

La elección del presidente y junta directiva del Congreso es clave para el país. De eso depende que avancen las reformas exigidas por la población o se consolide el Pacto de Corruptos a favor de la impunidad. Estos son los candidatos más visibles para la presidencia del Organismo Legislativo y quienes, posiblemente, tendrán el poder para definir el rumbo de la agenda legislativa de 2018.

Entender la política P147

Al centro, el diputado Javier Hernández Franco ríe junto a Juan Manuel Giordano (izquierda) y Julio Juárez (derecha), sospechoso de ser el autor intelectual del asesinato de dos periodistas. En la foto celebran el Pacto de Corruptos de 2017.

Foto: Carlos Sebastián

Los diputados tienen el poder para incidir en la vida de los guatemaltecos, y está comprobado que eso marca la diferencia entre la justicia y la impunidad. Lo demostraron hace dos meses, cuando 112 congresistas dejaron de lado sus diferencias partidarias y unieron esfuerzos para aprobar dos leyes que dejarían en libertad a miles de criminales y beneficiarían a los políticos implicados en casos de corrupción. A ese acuerdo se le llamó el ‘Pacto de Corruptos’.

Así como en septiembre la impunidad funcionó como un imán para acercar a los políticos de diferentes organizaciones, la ambición y las ansias por alcanzar el poder dentro del Congreso ahora los están alejando. Y es por eso que aún no hay acuerdos para elegir a la junta directiva (presidente, tres vicepresidentes y cinco secretarios) que dirigirá el Organismo Legislativo el próximo año. Ese grupo de nueve directivos tendrá que impulsar las agendas de trabajo, buscar consensos y acuerdos entre bancadas, y establecer un mecanismo de diálogo que ponga a trabajar a los diputados, cuya credibilidad tocó fondo en los últimos meses.

Hay tres diputados que expresaron su interés en la presidencia del Congreso y buscan los 80 votos necesarios para ocupar el cargo. A cambio de ese respaldo ofrecen los puestos de vicepresidentes y secretarios de la junta directiva a diputados de otros grupos, incluso de la oposición. Por ejemplo, el actual presidente Oscar Chinchilla, de Creo, fue electo en noviembre de 2016; en su directiva incluyó a congresistas de FCN, Reformador, Todos, UCN y Alianza Ciudadana, a cambio de que esos bloques le dieran su voto.

También se negocian las presidencias de las comisiones de trabajo, especialmente las de Finanzas, Gobernación, Agricultura, Comunicaciones, Salud y Asuntos Electorales. Los votos por la presidencia también se pueden intercambiar por esos puestos clave para incidir en la agenda del Congreso. Y además, están los negocios relacionados al presupuesto, porque a los diputados les interesa que en sus distritos se ejecuten obras para congraciarse con sus electores, y a la vez, beneficiar a contratistas allegados. Y el presidente del Congreso puede facilitar que se concreten esos acuerdos.

Hay otros tres que se sitúan como candidatos emergentes, pero no hablan abiertamente de su aspiración. Es probable que en medio de las negociaciones acepten puestos en la directiva.

Este es, hasta ahora, el panorama en el Organismo Legislativo:

El elegido de Jimmy

Javier Hernández Franco es el candidato favorito de Jimmy Morales para ser el próximo presidente del Congreso. Desde que asumió como diputado con FCN, en enero de 2016, demostró ser leal al presidente y por eso ocupa la jefatura de la bancada oficial, que ahora es de 37 diputados después de aceptar tránsfugas del extinto Lider y del PP.

FCN es la bancada mayoritaria, pero eso no significa que todos los diputados de ese grupo vean en Hernández a un líder. En las filas oficialistas dicen estar cansados de su mal carácter y su ‘prepotencia’, y sobre todo, que cierra los espacios de interlocución con Morales. Y esa mala fama se extiende hasta otras bancadas, incluso las que estratégicamente son afines a la cruzada por la impunidad y que por conveniencia se sumaron al Pacto de Corruptos. Creen que el jefe del oficialismo es reacio a la concertación y al diálogo, y estiman que sería difícil alcanzar acuerdos. A menos de que se trate de impulsar nuevas iniciativas para favorecer a políticos y empresarios detenidos por corrupción.

Afuera del Palacio Legislativo, Hernández también tiene problemas de imagen. Los estudiantes de la Faculta de Ingeniería de la Usac, donde el diputado estudia ingeniería civil, lo declararon ‘non grato’ después de que defendiera y votara a favor el Pacto de Corruptos. Por eso, sus críticos no lo perdonan y a diario recibe comentarios negativos en las redes sociales.

Aunque no sea un líder en su bancada, en el Congreso o ante la opinión pública, Javier Hernández tiene armas poderosas: el favor de Jimmy Morales, a quien ha protegido con su cabildeo en busca de votos para que no se le retire la inmunidad, y la capacidad de incidir en el presupuesto de 2018, a través de la Comisión de Finanzas que dirige Adim Maldonado, de FCN. Esto le permitiría garantizar obras para diputados a cambio de sus votos.

Hernández rara vez concede entrevistas. Solo accede a hablar unos minutos mientras camina por la calle con rumbo a su oficina y suelta pocas palabras: ‘Vamos a buscar acuerdos para que el Congreso tenga una agenda ágil’.

El PP con nueva imagen

La principal competencia del oficialismo es Boris España, el quinto secretario de la junta directiva actual e integrante del bloque Reformador. Pero su propio pasado político juega en su contra y puede ser un obstáculo para sus aspiraciones. El grupo Reformador tiene 17 diputados, la mayoría exmiembros del Partido Patriota y afines al gobierno de Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti. Y es justamente ese vínculo con políticos señalados de corrupción lo que afecta su candidatura. Pero su mayor problema es más serio.

Las investigaciones de la CICIG y el Ministerio Público cada vez arrojan más detalles de cómo Alejandro Sinibaldi, prófugo, trasladó financiamiento para el Movimiento Reformador, partido en el que Boris España fue electo secretario general en julio pasado. Y por si fuera poco, a mediados del este año salió a luz que el diputado se encuentra en un listado de personas por casos de plazas fantasma y uso indebido de recursos del Congreso.

Pero Boris España tiene el tiempo a su favor. En los últimos tres meses se dedicó a cabildear con empresarios, académicos y grupos sociales para que respalden su postulación en el Congreso. El diputado entiende que hay grupos de presión que pueden ser decisivos al momento de elegir el presidente de un organismo del Estado que necesita renovar su imagen.

En su oficina, Boris España dice que se acerca a todas las bancadas para exponer su plan de trabajo. Es simple y sencillo, explica. ‘Tenemos que desentrampar la agenda y aprobar las leyes que nos pide la población; tenemos que responderle a la gente’, dice. Lo que no toma en cuenta es que miles han salido a protestar para exigir la depuración del Congreso después de la aprobación del Pacto de Corruptos, en la que él estuvo ausente.

La oposición no está unida

Julio Ixcamey, de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), anunció la semana pasada que competirá por la presidencia del Congreso. Sin embargo, su propio partido no apoya su aspiración de forma institucional y por eso aclara que el lanzamiento de su candidatura es personal. El apoyo para su plan es escaso.

Dentro del Congreso, Ixcamey cobró relevancia cuando presidió la comisión pesquisidora que recomendó retirar la inmunidad a Morales en una investigación de financiamiento electoral ilícito. Pero por otro lado, no vio responsabilidad del presidente en el manejo de las finanzas del partido FCN-Nación. Fue un resultado ambiguo que hizo que le llovieran críticas.

Fuera del Congreso, Ixcamey está vinculado a la banca. Una investigación de Nómada, de octubre de 2015, reveló que el diputado de la UNE era mandatario de los bancos Banrural e Industrial, y también del desaparecido Banco del Café (Bancafé). Además, tiene una empresa de cobros de bancos, que procesa legalmente para recuperar préstamos bancarios.

También salieron a luz aportes por Q3.25 millones a la campaña de la UNE por parte de una compañía del diputado.

Ixcamey reconoce que no es el candidato con más popularidad y tampoco cuenta con el respaldo de Sandra Torres, la secretaria general de la UNE. Pero no pierde las esperanzas. Recientemente se le vio en una actividad junto al presidente y en el Congreso conversa con los oficialistas. ‘Todo puede cambiar de un momento a otro y todavía tenemos pendientes muchas reuniones que pueden desviar el rumbo de las negociaciones actuales’, sostiene.

El comodín, el presidente sin liderazgo y el estratega

Además de los tres políticos que ya dijeron que quieren dirigir el Legislativo, hay otros que cabildean sin llamar la atención.

Encabeza la lista Felipe Alejos, ‘el comodín del Pacto de Corruptos”. Sus compañeros de bancada confirman que su sueño es convertirse en el presidente del Organismo Legislativo. Pero mientras llega ese momento, se conforma con el puesto de primer vicepresidente.

Sus colegas comentan que podría aspirar a la presidencia, en caso de que ninguno de los candidatos más fuertes consiga suficientes votos. Todos solo tiene 16 votos, pero en sus filas se encuentra José Rodrigo Valladares, muy cercano a Mario López, propietario de Tigo y empresario cercano a Otto Pérez Molina. Además, Alejos y nueve diputados de su bancada apoyaron el Pacto de Corruptos.

Oscar Chinchilla, de Creo, quiere reelegirse, pero su liderazgo es cuestionado por sus colegas. Durante su presidencia no consiguió articular esfuerzos para la aprobación de reformas y fue permisivo con los diputados que entramparon la agenda.

Otro de los posibles candidatos es Manuel Conde, diputado del PAN y político experimentado que en las últimas semanas cabildeó en busca de respaldo político. Su historial está manchado por votar a favor del Pacto de Corruptos y por cabildear reformas a la Ley Orgánica del Congreso que concederían más privilegios a los congresistas. Es también uno de los promotores de modificar la Ley de Reconciliación Nacional para favorecer a los militares procesados por delitos de lesa humanidad.

Las negociaciones siguen su curso y así como se pueden invertir los papeles entre los candidatos más fuertes y los emergentes, también pueden surgir nuevos aspirantes. Nada está definido aún.

 

Javier Estrada Tobar
/

Periodista y comunicador. Se formó y trabajo durante casi diez años en Lahora.gt. Apasionado por las letras, el desarrollo humano, la política, las redes sociales, el cuidado del medio ambiente y la buena comida.


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