Siete lecciones sobre la consulta con Belice

Gazapos de políticos, estadísticas y qué significa esto para el futuro.

Actualidad Entender la política P258

Una ciudadana vota en Chinautla, en las afueras de la Ciudad de Guatemala.

Fotos: Carlos Sebastián

Guatemala aceptó someter el diferendo territorial con Belice ante la Corte Internacional de Justicia en la consulta popular de este domingo. En el referendo participó el 26% de los votantes, aupado por un 35% en la capital, suficiente para dar un primer gran paso para resolver de forma pacífica un conflicto de aproximadamente 200 años por la disputa de territorio, islas y espacio marítimo. La jornada de votación transcurrió sin violencia, con poca participación y gazapos de los políticos.

1. Lo importante: Guatemala pide a la Corte Internacional resolver el diferendo

Guatemala cumplió con su estrategia diplomática y la Constitución, que ordenaba consultar al pueblo antes de una decisión final sobre el diferendo con Belice.

1.6 millones de guatemaltecos aceptaron con su voto que la Corte de la ONU tome la decisión final sobre el reclamo y 69 mil dijeron que ‘no’.

En la Corte, los 15 magistrados elegidos por la Asamblea General de la ONU y el Consejo de Seguridad tendrán la última palabra para definir si los 12,272 kilómetros cuadrados en disputa –la mitad de Belice y una décima parte del territorio guatemalteco– le pertenecen a Guatemala o a Belice.

2. ¿La participación fue alta o fue baja?

La participación de 26% fue baja en términos generales, si se toma en cuenta que para los procesos electorales participa hasta un 70% de los ciudadanos, pero fue mayor que para los últimos dos referendos, de las reformas constitucionales, en 1994, en donde participó apenas 15%, y sobre los acuerdos de paz, en 1999, en el que participó 20%.

El Tribunal Supremo Electoral y el presidente Jimmy Morales podrían reclamar como victoria política este 26% de participación, pero la consulta tuvo un gran apoyo de los medios de comunicación, que la interpretaron como una cuestión de Estado y no del gobierno, que pasa por una de sus horas más bajas de popularidad.

En el Departamento de Guatemala, uno de los más activos políticamente desde las manifestaciones de 2015 y 2017 y de los más críticos con los políticos, la participación fue del 35%. En el resto de departamentos fue de 24%.

La participación ciudadana a través de las Juntas Receptoras de Votos fue determinante nuevamente para el conteo imparcial.

 

Las Juntas Receptoras de Votos fueron clave para el referendo.

Lea: Historia del conflicto y por qué deberíamos votar que sí

3. ¿Los políticos ayudaron o perjudicaron en la campaña?

El presidente Jimmy Morales y su partido desinformaron más de lo que aportaron. El presidente ha insistido desde que asumió que era una prioridad para su gobierno la ‘recuperación’ de Belice. Pero le costó tanto explicarlo que interrumpió una entrevista en TVAzteca cuando recibió preguntas que lo incomodaron. Para tener público en sus giras de explicación del referendo, tuvo que obligar a empleados públicos a asistir, como el jueves pasado en el centro deportivo Erick Barrondo.

Los gazapos no faltaron. Uno de los diputados estrella de Jimmy y secretario de la Junta Directiva del Congreso, Estuardo Galdámez, dijo la semana pasada en el Congreso a gritos que estaba de acuerdo en votar para ‘recuperar Brasil’. El expresidente que intentó un golpe, Jorge Serrano, fue contagiado de la fiebre y repitió que ahora sería una responsabilidad de los ‘brasileños’ en vez de beliceños.

Y el mismo presidente Jimmy Morales invitó este domingo a los ciudadanos a votar ‘para poder ir a una Corte Internacional de Justicia para encontrar la solución definitiva para el diferendo territorial que tenemos con México… con Belice’.

 

El presidente Jimmy Morales, después de votar.

La desinformación se apropió de todo el espectro. La fiscal general Thelma Aldana dijo que no asistiría a votar porque Belice estaría en ventaja sometiendo a su población a consulta en fechas posteriores, y porque ‘que el proceso ha sido improvisado’.

Esta visión tiene poco sustento. Hace décadas que Guatemala ha intentado que Belice realice esta consulta, que se programó hace seis meses. Y si se hubiera tenido que esperar para hacerlo de manera simultánea –con Belice programándola un mes antes de realizarla–, es poco probable que algún día se hubiera realizado o que se hubiera ahorrado costos.

4. ¿Qué podría lograrse?

Pero más allá de dejar claro a qué país pertenece el territorio en disputa, la decisión de la Corte Internacional sería clave para definir las fronteras entre los dos países. Y eso daría tranquilidad a las aldeas y caseríos ubicados en la zona de adyacencia entre Guatemala y Belice, donde los pobladores son víctimas de constantes amenazas y agresiones por parte de soldados beliceños.

En los últimos 20 años el ejército beliceño ha matado a 10 guatemaltecos. La última víctima fue Julio René Alvarado, de 13 años, que en 2016 recibió 8 disparos de un rifle M4, de los cuales 4 le impactaron en la espalda. En esa ocasión el Gobierno de Belice solo dijo que sus soldados reaccionaron a una agresión del adolescente y así justificaron el asesinato, mientras que Guatemala hizo un reclamo oficial.

Más que ‘devolver’ la mitad del territorio beliceño a Guatemala, lo más probable es que la Corte defina las fronteras y además pueda dar derechos sobre algunas esquinas marítimas e insulares a Guatemala para explotación comercial y turística.

5. ¿Qué falta para ir a la Corte?

Ahora será el turno de los 200,000 beliceños que podrían ser aptos para votar. Sus políticos todavía no definen una fecha ni si mantendrán una norma que dice que para que sea vinculante deben participar más del 60% de ciudadanos.

El vicepresidente Jafeth Cabrera asegura que el canciller beliceño le dijo esta semana en la Cumbre de las Américas en Perú que esperan que en mayo puedan tener definida la fecha.

El excanciller Carlos Raúl Morales, que en su carrera diplomática dirigió la Comisión de Belice, es optimista.

– Esta consulta demostró nuestra buena voluntad y nuestro deseo de respetar las instituciones, en este caso la Corte Internacional de Justicia. Ahora esperamos que Belice haga lo suyo sin prisas, que sigan sus propios procesos de información y consulta.

6. ¿Qué dicen en Belice?

Los noticieros y radios de Belice transmitieron informes sobre la consulta de Guatemala y explicaron que el proceso en su país será mucho más lento. El 1 de julio realizarán un proceso de reempadronamiento y después fijarán una fecha para hacer la votación.

Por el momento, el gobierno beliceño atiende los requerimientos de universidades, colegios, empresas y organizaciones comunitarias que piden información sobre el diferendo territorial y la consulta.

‘You Decide Belize’ es la aplicación para celulares oficial con información, noticias y una sección de consultas, con la que los beliceños se están informando, además de los medios de comunicación y los planes informativos del gobierno.

Uno de los temas que el gobierno de Belice explica a sus ciudadanos es que, si Guatemala, al que consideran un mal vecino, no respeta la decisión que tome la Corte, ‘podemos llevar el tema al Consejo de Seguridad de la ONU’.

7. ¿La Corte ha servido en el pasado?

En América Latina, la Corte Internacional de Justicia resolvió dos diputas recientes. Una fue sobre las fronteras marítimas en Perú y Chile, y otra fue sobre la propiedad insular y marítima de la isla de San Andrés entre Nicaragua y Perú. Los fallos fueron balanceados y terminaron con disputas fronterizas de más de dos siglos.

Lea: Historia del conflicto y por qué deberíamos votar que sí

Javier Estrada Tobar
/

Periodista y comunicador. Se formó y trabajo durante casi diez años en Lahora.gt. Apasionado por las letras, el desarrollo humano, la política, las redes sociales, el cuidado del medio ambiente y la buena comida.


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    carlos carlos /

    17/04/2018 1:45 PM

    NOMADA tiene mis respeto pero aqui esta repitiendo como lorito lo que es de interes para los grupos de poder que no quieren interiorizar en el verdadero resultado que podamos tener ni si podemos tener major resultado de haber actuado diferente; por eso es que estamos como estamos, incluyendo al tema de belize.!!!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    carlos carlos /

    17/04/2018 1:41 PM

    El Acuerdo Especial que será objeto de consulta popular el 15 del mes en curso puede ser seriamente perjudicial para Guatemala (Primera parte)Roberto Lavalle Valdés
    Doctor en Derecho
    Abogado colegiado 965
    El Acuerdo Especial en cuestión, además de confiarle a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) las reclamaciones continentales e insulares de Guatemala contra Belice, también le encarga la delimitación marítima entre los dos países. Ello, además de ser inepto, puede seriamente perjudicar a Guatemala.
    Para explicar el porqué de esto, hay que examinar el sistema de delimitaciones marítimas efectuadas en 1971 en el golfo situado en el Mar del Norte y del que son ribereños Holanda, Alemania y Dinamarca. Este golfo, que llamaremos Golfo del Mar del Norte, tiene forma de cubeta en cuyo fondo se halla Alemania. Esa configuración se asemeja a la del golfo de Honduras, del que son ribereños Belice, Guatemala y Honduras, estando Guatemala en el fondo de la cubeta, por cuya razón la posición de Guatemala en el Golfo de Honduras corresponde a la de Alemania en el golfo del Mar del Norte. En lo que respecta a este golfo, Holanda y Dinamarca pretendieron que por razones jurídicas enteramente abstractas que podemos dejar de lado aquí, Alemania tenía que aceptar la delimitación marítima con cada uno de esos dos países conforme a lo que se llama línea de delimitación marítima equidistante. Ello podía tener por efecto enclavar a Alemania en el fondo de la cubeta, dejándola así estrangulada (cut-off). Alemania negaba esta pretensión. Para resolver la controversia así surgida los tres países acudieron a la CIJ, la cual, en un fallo de febrero de 1969, resolvió a favor de Alemania, habiendo sido ésta la única participación de la CIJ en el asunto.
    Resuelta esa controversia, los tres Estados del Mar del Norte, por sendos acuerdos mutuos, determinaron, individual y separadamente, las fronteras marítimas entre Alemania y cada uno de sus dos vecinos del Mar del Norte de tal manera que, en aras de la equidad, se evitase esa estrangulación de Alemania en el fondo de la cubeta. Las dos delimitaciones, Alemania/Holanda y Alemania/Dinamarca, eran, por supuesto, formalmente separadas. Pero en sustancia estaban estrechamente interrelacionadas, lo que obedecía al deseo de los tres Estados de asegurar que el tamaño y la configuración del espacio marítimo de Alemania en el golfo del Mar del Norte se ajustasen a la equidad. Fue así como los tres países tomaron el camino de la inteligencia y la equidad, adoptando, con total libertad y consensualismo, y en forma trilateral, una de las soluciones que satisfacía a lo que Alemania podía basar en la equidad. Se trataba por lo tanto de un acuerdo trilateral. Ello lo explicitaron las partes con la mayor claridad en un Protocolo trilateral accesorio de 1971. (Texto en UN Treaty Series vol. 857.)
    ¿Qué hubiera ocurrido si Alemania hubiese acudido a la CIJ para que ella determinara su frontera marítima con solamente uno de los otros dos Estados implicados en el asunto, digamos Holanda? Ello hubiese sido perjudicial para Alemania. En efecto, en el proceso correspondiente la CIJ hubiera tenido que guiarse solamente por las normas generales del derecho internacional de la delimitación marítima, las que probablemente hubiesen obligado a Alemania a aceptar, aunque fuese solamente de un lado, una línea de equidistancia, cuyo resultado hubiese sido dejarla estrangulada (cut-off) en el fondo del golfo. Además, dicho proceso le hubiera costado caro a Alemania.
    Es obvio el paralelismo existente entre el trazado de las fronteras marítimas en el Golfo de Honduras y el trazado de las mismas en el Mar del Norte, correspondiéndole a Guatemala la posición desfavorable de Alemania, expuesta a estrangulación.
    Afortunadamente, si bien por razones distintas, el problema que obligó a los países del Mar del Norte a acudir a la CIJ no se planteaba para los países del Golfo de Honduras, estando éstos desde el principio en medida de aplicar la solución consensual y tripartita adoptada por los países del Mar del Norte, la cual es desde luego la mejor manera de resolver el asunto.
    Es así como los tres países del Golfo de Honduras gozan, sin más, de plena autonomía para determinar sus fronteras marítimas dentro del mismo de cualquier manera que les parezca adecuada, conviniendo por supuesto que la misma sea la que compele la equidad, y que favorece a Guatemala (como había favorecido a Alemania). Esto no se puede hacer acudiendo a la CIJ. Como todo órgano judicial de carácter civil, la CIJ opera en forma bilateral y contenciosa. Pero el arreglo, tan atinado, efectuado por los tres países del Mar del Norte y sobre el cual conviene calcar el que deben concertar los tres países del Golfo de Honduras para delimitar los espacios marítimos dentro del mismo, debe, al igual que éste, realizarse en forma trilateral y enteramente consensual, al paso que lo que hace la CIJ es resolver diferendos en forma bilateral y con sujeción a la contradictoriedad procesal. Acudir a la CIJ en esas condiciones sería pues tan absurdo como utilizar herramientas de carpintero para fabricar computadoras.
    Por otra parte, resulta sorprendente que se hable del “reclamo marítimo” de Guatemala contra Belice. En efecto se podría hablar de tal reclamo, con un mínimo de precisión, solamente si se conociera el punto de la costa guatemalteco-beliceña en el que la frontera continental de los dos países toca el mar. Pero, en vista del reclamo continental de Guatemala contra Belice, ese punto no se conoce. Además, aun si el mismo estuviese determinado, parecería preferible, antes de pensar en acudir a la CIJ, intentar fijar la frontera marítima Guatemala/Belice (junto con su hermana del otro lado) por negociación. En efecto la negociación, es, como todo el mundo lo sabe, la mejor manera de resolver cualquier controversia; y la gran mayoría de las delimitaciones marítimas entre Estados se efectúan por mera negociación, que cuesta menos que el recurso a la CIJ.
    Es cierto que si la CIJ otorga a Guatemala todas o la mayor parte de las islas beliceñas, pudieran desaparecer los problemas que se han expuesto. Pero es imprudente dar tal éxito por seguro.
    Debe agregarse que la solución que los tres países del Mar del Norte aplicaron para efectuar sus delimitaciones no es solamente la mejor solución a ese problema, que, como se ha explicado, es básicamente el mismo que el que se plantea en el golfo de Honduras. Es, pensándolo bien, la única solución razonable y equitativa.
    Una observación final: el régimen del Golfo de Fonseca no puede ser fuente de inspiración en relación con lo examinado aquí: ese régimen, basado en antecedentes históricos peculiares, es considerado como único en el mundo.
    La parte pertinente del Protocolo adicional accesorio citado al final del tercer párrafo de la Primera Parte del presente artículo se halla también en el Anexo IX del libro que bajo el título de “Arreglo judicial del Diferendo con Belice, Análisis del Acuerdo Especial de 2008”, el autor publicó en Guatemala en 2012. FIN DE LA ii PARTE. ESPERO QUE LES SIRVA PARA VER EL OTRO LADO DEL ESPEJO.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Eric /

    17/04/2018 8:07 AM

    la disputa de san andrés no es entre nicaragua y colombia? ustedes pusieron Perú

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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