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La élite prefirió a los corruptos que a los valientes (otra vez)

La lucha contra la impunidad en Guatemala no ha sido fácil. Se anotaron victorias entre 2009 y 2013; hubo un retroceso entre 2013 y 2015. Y desde el 16 de abril de 2015, la CICIG y el MP forzaron una inercia contra la corrupción y la impunidad desde que sacaron a luz el caso de La Línea. Avance tras avance –captura tras captura, reforma tras reforma– durante 20 meses hasta ayer. Ayer la élite conservadora se alió a los corruptos y frenaron las reformas constitucionales contra la impunidad en el Congreso.

La corrupción no es normal Opinión P258
Esta es una opinión

El PDH, la jefa del MP y el jefe de la CICIG, con caras largas ayer tras la derrota en el Congreso.

Foto: Carlos Sebastián

En octubre de 2009, hace 7 años, hubo una alianza inédita en la elección de la Corte Suprema de Justicia. Se aliaron La CICIG, las organizaciones de derechos humanos, los países amigos, la UNE y el sector privado organizado. Evitaron que llegaran los peores jueces propuestos por el Partido Patriota y sus secuaces y lograron que la mitad de los 13 magistrados –a veces 6 y a veces 7– fueran independientes.

Convivieron jueces conservadores como Gabriel Medrano (exrector de la Universidad Rafael Landívar) o Gabriel Gómez (abogado corporativo) con jueces progresistas como César Barrientos (uno de los responsables del nuevo sistema penal de juicios abiertos). Jueces que independientemente de su ideología (sí, todos los jueces tienen ideología) eran jueces valientes que se enfrentaron a las mafias (respaldadas por el gobierno mafioso de Pérez Molina y Baldetti) para asegurar que bajara la impunidad.

En 2009 se pudo frenar y derrotar a las mafias por primera vez desde 2000 porque hubo una alianza entre las organizaciones progresistas de la sociedad civil, los países amigos y la élite conservadora.

A partir de ahí, otros dos valientes progresistas –el ministro de Gobernación Carlos Menocal (2009-2011) y la fiscal general Claudia Paz (2010-2014)– empezaron a enfrentar a las mafias que tenían cooptado al Estado. Persiguieron y juzgaron a policías corruptos o policías que asesinaban a jóvenes acusándolos de delincuentes (como ocurre en El Salvador, Honduras o México hasta hoy). Narcos que violaban mujeres y asesinaban a mansalva (como ocurre cada día más en nuestros tres vecinos). Desarticularon bandas de sicarios a más no poder. Emprendieron juicios contra políticos corruptos del FRG. Contra banqueros estafadores. Y contra militares que habían cometido crímenes horribles –incluídos crímenes racistas– antes de la firma de los acuerdos de paz en 1996.

Y todas las primeras capturas y juicios (de policías, narcos, sicarios, corruptos), todas esas capturas que requirieron de muchísima valentía y riesgo para sus vidas y las de sus equipos de policías y fiscales, todo eso fue ignorado por la élite conservadora y los medios conservadores porque les molestó que se persiguieran crímenes (racistas) de la guerra y que se hiciera justicia.

No les importó que bajara la impunidad del 98% al 72% o que la violencia empezara a bajar en 2009 de una manera tan sostenible que estábamos en 48 asesinatos por cada 100,000 y ahora estamos en 28, a 5 del promedio latinoamericano de 23. Tenemos la mitad de asesinatos de nuestros vecinos Honduras y El Salvador. A la élite conservadora no le importó que echáramos a los zetas que habían tomado Cobán a costa de que descuartizaran a un fiscal. No.

Prefirieron declararle la guerra a Claudia Paz –una fiscal valiente e íntegra que trabajó sin apoyo de una CICIG de Dall’anesse que entonces era débil–, prefierieon sacarla antes de que terminara su mandato y divorciarse de las organizaciones de la sociedad civil y de los países amigos (Europa y Estados Unidos) en su intento por luchar contra la impunidad.

Esto fue una primavera para los mafiosos, que en octubre de 2014 se aliaron (Pérez Molina, Baldetti, Sinibaldi, Baldizón y los abogados corruptos) para darle una patada a la CICIG, las organizaciones de derechos humanos, los países amigos, la UNE y el mismo sector privado y escoger ellos solos a la gran mayoría de los 13 jueces de la Corte Suprema de Justicia.

Fueron años duros. La primera masacre de campesinos indígenas en tiempos de paz a manos del Ministerio de la Defensa (en 2012 en la Cumbre de Alaska). La presión del gobierno del PP, que llevó a suicidarse al magistrado César Barrientos (el creador de los juzgados de Alto Impacto). El arraigo en 2014 contra Claudia Paz (que ahora es profesora en la prestigiosa universidad de Georgetown e intentó ayudar a México a esclarecer el crimen de 43 estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa). Y la elección de 120 jueces de apelaciones y 13 magistrados de la Corte afines a Líder y al PP. Recuérdense que Baldizón estuvo cerquita de convertirse en el jefe de Estado de la República de Guatemala.

Pero las valientes y los valientes guatemaltecos –por dicha– no se rinden fácilmente. Recuérdense que son herederos de las luchas por la justicia y la democracia que empezaron hace 38 años contra uno de los regímenes más espantosos del planeta Tierra.

A los valientes les tomó dos años retomar la lucha contra la impunidad. Los valientes esta vez están encabezados por Iván Velásquez y Thelma Aldana (de derecha), ambos escudados con buena parte de los equipos de Claudia Paz y Carlos Menocal, y que no están solos. En 2015 los acompañó la ciudadanía, que sigue respaldándolos y en 2016 han encontrado también a jueces valientes.

Así los valientes retomaron la lucha contra la impunidad y las mafias. Sin apoyo de la élite conservadora en un principio. Con apoyo masivo de la ciudadanía (y de la élite) después. En abril de 2015 hicieron pública La Línea y a partir de entonces empezaron a perseguir a todo lo que pudieron del gobierno corrupto de Pérez Molina y sus aliados de Baldizón. A cuatro presidentes del Congreso entre 2012 y 2015. A jueces corruptos. Y hasta allí todo bien para la élite conservadora.

Hasta que en 2016 empezaron a perseguir penalmente a los financistas de los corruptos. Esos que no sólo habían boicoteado a los valientes en 2014 sino que se habían literalmente aliado a los corruptos por medio de financiamiento ilegal y cobro por medio de obras o contratos o permisos gubernamentales.

Hasta que en 2016 llegó a jefe de la SAT un tan Juan Solórzano Foppa que era miembro del equipo de Claudia Paz y de Thelma Aldana en el MP y que empezó a aplicar la ley y demandar a los que evaden impuestos.

Hasta que la CICIG y el MP se dieron cuenta que para asegurar que la lucha contra la impunidad no sea revertida por jueces corruptos que dejen libres al cártel del Partido Patriota y sus amigos, había que hacer una reforma constitucional del sector justicia.

Una reforma para mejorar los mecanismos de elección de jueces (quitar poder a los abogados, a la USAC y a las Comisiones de Postulación) y una reforma para reconocer legalmente el sistema de justicia indígena (para desatorar al sistema de justicia oficial y para hacer un reconocimiento histórico).

Una reforma avalada por la mejor Facultad de Derecho del país, la de la Universidad Rafael Landívar, por diálogos ciudadanos de 5 meses y por las instituciones que han abanderado la lucha contra la impunidad.

Ah no, esto es imperdonable para la élite conservadora. ¿Meter a mis amigos presos por financiar corruptos? ¿Humillar a mis amigos que no pagan impuestos? ¿Reconocer el sistema de justicia de los indios? No, no, no. Para eso, mejor pasarse a la trinchera de los corruptos y frenar a la CICIG. No recuerdo haber visto un 1% de inversión en energía y recursos para apoyar las reformas para quitar el antejuicio a los diputados o quitar poder a los abogados corruptos. Todas sus energías políticas las invirtieron en frenar el reconocimiento legal del derecho indígena.

No importó si las acciones de los valientes eran éticas. No importó si se enfrentaron a narcos, militares matones, bandas de sicarios, políticos corruptos, empresarios evasores, dueños de medios de comunicación corruptos.

No importa si se enfrentan todos los días –la mayoría sin guardaespaldas– a las mafias que tienen cooptada a Guatemala y hacen que la justicia no funcione.

No. Para la élite conservadora, estos valientes (fiscales, policías, jueces, ministros, políticos) son una amenaza a la estabilidad nacional.

Y son más incómodos que los políticos corruptos. Quizás porque no tienen precio.

Por eso prefieren ponerse en la trinchera de los militares matones –FCN– que reciclaron a los corruptos –diputados de Líder y PP–; en la trinchera de bancadas de diputados perseguidos por la corrupción del PP y ahora disfrazados de MR; bancadas con diputados condenados por tráfico de heroína como Todos; a plataformas mediáticas que dicen abiertamente mentiras; a jueces que protegen a Pérez Molina en salas de apelaciones de Alto Impacto para que la justicia no le siga extinguiendo bienes producto de la corrupción o del financiamiento electoral ilegal.

Es una vergüenza el papel de la élite conservadora y los políticos marionetas de Guatemala.

Así como eligieron el lado equivocado de la historia en 2014 están eligiendo el lado equivocado de la historia en 2016.

A los políticos y los jueces corruptos, probablemente perdieron su última oportunidad de autodepurarse.

Pero que sepan que sólo retrasan lo inevitable. Sólo conectan con respirador artificial a los corruptos y a los que disfrutan de la impunidad.

La élite conservadora es una excelente aliada contra las mafias. Compartimos muchos valores. Pero no son indispensables.

Porque así como quitaron a Claudia Paz sólo para que después vinieran Iván Velásquez, Thelma Aldana, Francisco Rivas o Juan Solórzano Foppa, ahora están frenando la lucha contra la impunidad unos cuantos meses para ver cómo reciben el 2017.

En 2015, el entonces fiscal número 2 de la FECI y desde entonces bloguero de este medio, Julio Prado, escribió un poema con el que iniciamos un libro y releemos cada vez que hace falta en esta larga batalla contra la impunidad:

Yo soy tan frágil,
pero me vuelvo invencible
porque si hay algo indetenible es la luz.
Y amigos, está amaneciendo.

 

* Se había escrito que la elección para la CSJ fue 2013, cuando fue 2014. Fue corregido a las 8:45 del 29/11/16.

 

Martín Rodríguez Pellecer
/

(Guatemala, 1982.) Es el fundador de Nómada. Fue director y CEO entre 2014 y 2019. Es guatemalteco, perseverante y alegre. Actualmente es accionista minoritario, consejero y lector del medio. Fue periodista 20 años y se dedica a hacer consultorías para personas, instituciones y empresas. Es políglota y escritor. @Revolufashion


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    Alexander Blanco /

    22/09/2017 1:29 PM

    El cambio debe empezar por las reformas de la ley de partidos politicos; cambiar realmente la forma en que se eligen a los legisladores aquellos que no tienen un conocimiento alguno, ni la experiencia para poder ejecer esos cargos, he visto como Guatemala a sufrido altas y bajas me entristece mucho vivir en un pais donde rinde el egoismo y la educacion del guatemalteco es muy espuria; donde cualquier quiere tener la razon sin antes leer varios puntos de vista, el cambio de Guatemala empieza por vos!!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Victor Ramirez /

    23/12/2016 8:24 PM

    Me considero una persona 100% anticomunista y anti socialista. Me alegro que murió Fidelidad Castro, lastima que tardó tanto, me alegro que murió Hugo Chavez, ojalá Maduro y Evo mueran hoy; sin embargo opino que empresarios como Novella, Castillo, Gutierrez, Torrebiarte, Maegli, Bosch, son los que le dan armas a la izquierda para que tome el país. Millonarios y muertos de hambre los hijos de puta.

    ¡Ay no!

    5

    ¡Nítido!

    f. lopez hurtarte /

    08/12/2016 9:52 PM

    ENEL TINTERO:
    Olvidé mencionarte, Martín, que esa élite conservadora rapaz hace funcionar todo el aparato que mantiene copado, Ejecutivo, Legislativo y Judicial —además de tanques de pensamiento, universidades y más— cuando de aprobar leyes anárquicas se trata.

    Por ejemplo, la Ley de terrorismo bancario que impide conocer a los ahorrantes el status financiero de los bancos, ante el silencio de la SIB, convirtiéndose en el salvoconducto para los propietarios hacia paraísos fiscales.

    La ley de control de telecomunicaciones que permite a las empresas telefónicas la instalación de torres donde les plazca, so pretexto de ir a la cárcel al oponer resistencia (Ahí la propiedad privada no existe, simplemente ¿lindo, no?), además de un pago “standard” ridículo a las municipalidades.

    Y, sin mencionar, por ejemplo, todas aquellas leyes que existen para los guatemaltecos comunes, no así para los miembros de las élites conservadoras, y, solo para mencionar alguna, aquella en la que se amparan los “encomenderos coloniales posmodernistas” para desviar LOS ríos en las comunidades rurales, en perjuicio de sus habitantes.

    Pero, la ley que corona todas aquellas que benefician a las élites es la que impide al Banguat hacer préstamos al Gobierno, y que lo obliga a contraer deuda con los bancos privados nacionales a tasas no de mercado —aquí la ley de oferta y demanda para los neoliberales, sencillamente doesn´t exist— sino a las impuestas por ellos mismos. Y muy superiores a las de los organismos financieros internacionales.

    Obligaciones ad eternum. Es decir, las generaciones que aún no han nacido tienen desde ya un compromiso que cumplir con aquellos bancos cuando inicien su vida productiva.

    Existen muchas otras leyes, Martín, pero dejamos de mencionarlas por espacio.

    Ahora, la ley de inclusión del derecho maya al sistema formal tiene cuesta arriba, porque “beneficia” al sector indígena, sí, pero, sobre todo, porque es una “amenaza” para esa élite conservadora cuyas prácticas corruptas te atreves a develar valientemente, porque, entiendo, sos un activista de la justicia y el orden. Saludos.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Tulio Mares /

    06/12/2016 1:01 PM

    No entiendo con qué cara podes condenar a la elite conservadora cuando en ningún momento propones un análisis económico de la situación. Mencionas que la reforma fue parada por que la elite está completamente en contra de darle derechos a los indígenas por "racistas". El derecho indígena no tiene solo implicaciones étnicas y sociales, también económicas porque permite la expropiación de territorio con rastros de cultura indígena. Mientras no rechazo en absoluto el costo enorme para la sociedad generado por el racismo en este país, no pienso que sea la razón correcta para condenar a la elite conservadora en esta ocasión. Me vas a decir que no ves como esa ley fácilmente se puede salir de las manos cuando un funcionario corrupto y sin escrúpulos lo use para expropiar tierras productivas. Yo te propongo una alternativa más racional. La elite conservadora está protegiendo sus intereses, que en este caso se traduce a la propiedad privada. Es conocimiento público que la jueza Paz, al igual que varios nombres que mencionas, representan la izquierda. Un gobierno de izquierda no funcionaría en Guatemala porque no tiene capital para ser el proveedor de servicios. No solo están fallidas nuestras instituciones, lo cual incrementa el riesgo de inversión, además quieren imponer más impuestos (ojo: a ver si reportas las extorsiones de la SAT a los empresarios) que van a reducir la apertura de Guatemala al mundo y dejarnos en este hoyo de pobreza en el que nos encontramos. Antes de proponer una retórica en contra de las elites y fomentar la reforma del estado a como dé lugar me parece que deberías adoptar una posición más objetiva, y racional. Si reformar el sector justicia es un paso importante y necesario pero no a toda costa. La reforma tiene que tener el apoyo de la elite que tanto odias porque esta elite es quien mantiene a este país de pie. Si la elite conservadora no protegiera su propiedad privada con tanto fervor, entonces existe el riesgo de perder ese derecho por completo algo que hasta a vos te debería poner a temblar. Si no preguntale a tus camaradas de Venezuela.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

      Jorge /

      22/09/2017 4:29 PM

      ?

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

      Alvaro Richard /

      22/09/2017 4:23 PM

      Corrección, la élite no sostiene a nadie en pie. La clase trabajadora es la que produce y la que engrandece la economía de la nación. La élite es la que cobra por la función. Por lo tanto se puede prescindir de ésta casta. Y por cierto, que necedad de asustar con el petate del muerto con lo del argumento de "propiedad privada" "venezuela". Con ése argumento nefasto ésta gente se ha apropiado de recursos que no les corresponden

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

      davide valentini /

      10/12/2016 7:53 AM

      Esta elite de la cual habla usted no tiene todos los meritos que usted le atribuye.Esto asunto del chantaje es ridiculo en absoluto.Han evadido y han sido cachados.La Ley es asi.Esto de resolver todo con izquierda y derecha es exactamente lo que la elite quiere.Usted esta defendiendo un sistema economico indefendible porque lo que Guatemala necesita es exactamente un cambio de paradigma desde una economia rentista a una economia liberal.La elite ha sido muy habil en esconderse atras de valores fiticios y promovidos con los grandes medios que ellos tienen.Usted es un caso claro del resultado de este malentendido. No hay solo dos vias.Es una triste vision en mala fe de una realdad de guerra fria.Guatemala necesita modernidad ante de todo.Y modernidad significa cambio.Todos los paises que han triunfado en los ultimos 30 años han reformado el estado y lo han fortalecido.Este mantra de meno estado es exactamente lo que por mala fe y grandes inversiones se presenta como motor de desarollo cuando es exactamente el mejor instrumento para que todo sigua igual o peor.La reforma del 1994 sigue haciendo los daños que estamos sufriendo desde entonces y regalando mas de la mitad de las utilidades a los bancos que casualmente son de la elite que usted ama tanto.Guatemala necesita un estado eficiente sin corrupcion que ejecute.Que facilite la creacion de riqueza y posiblemente quite a los bancos el monopolio de ser finacista del desarrollo.(el amigo que te ayuda a crecer, si al 16% de intereses y estamos hablando del mas democratico).Pero no todos caen en la trampa.Y todo sigue igual y bien escondido.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    Luis Carcamo /

    02/12/2016 7:51 PM

    Cada vez se hecha más color este periodista y medio, de que forman parte de la UNE del ala de propaganda.

    ¡Ay no!

    4

    ¡Nítido!

    lilian ana hernandez /

    02/12/2016 6:41 PM

    Tiene razon el columnista, las poderosas elites, son las dueñas de esta finca
    y jamas les va a interesar la justicia y el bienestar de la sociedad. Ellos solo cuidan sus privilegios coloniales. }Cuantos lideres fueron masacrados por el solo hecho de querer una guate. mas justa.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Juan Jose Carranza /

    01/12/2016 11:00 PM

    Martin:

    1) No entiendo porque habla tanto de "los corruptos", si su principal financista, George Soros, es un tremendo mafioso corrupto. Si no esta enterado sobre el tema, le recomendaría que hiciera un simple "search" en google; y si eso no lo convence, busque en Wikileaks, y vera la tremenda cantidad de información existente sobre este señor y sus averías. Como supuesto "periodista" que proclama ser, tenga integridad y no hable de corruptos y mafiosos, cuando los que lo financean a usted son corruptos y mafiosos.

    2) Usted se dice ser periodista, pero no lo es. El periodismo puro es sinónimo de la imparcialidad - algo que todos los artículos en Nómada carecen. Nómada es totalmente parcial hacia la izquierda. Por favor no se considere periodista, cuando su sitio pareciera un movimiento/activismo, y NO periodismo IMPARCIAL - no se me confunda .

    ¡Ay no!

    4

    ¡Nítido!

    Edgar Ibarra /

    01/12/2016 4:11 PM

    Quien hablar de las mesas de dialogo? Esa fue una farsa para darle legitimidad a algo ilegitimo. Las reformas estaban planteadas antes de las mesas de dialogo y no sufrieron cambios. Es decir esas mesas no servian para nada. Y la politica de EEUU hacia la region si va a cambiar con el gobierno de Trump. Lo primero es que tendremos nuevo embajador y los circos tipo Sepur Zarco, Jazmin Barrios y similares se van a acabar.

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    Jose Contreras /

    01/12/2016 1:35 PM

    Yo estuve presente en las manifestaciones de 2015, sábado tras sábado... En ningún momento recuerdo haber exigido o haber oído a alguien exigir "Justicia Ancestral"

    ¡Ay no!

    3

    ¡Nítido!

      Roger morales /

      08/12/2016 12:02 AM

      Estoy de acuerdo con Choy, hagámonos los estúpidos y sordos.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

      P. Choy /

      01/12/2016 9:49 PM

      Muy acertado yo también fui inclusive vi líderes de muchas regiones rurales y todos hablaban de luchar por Guatemala y luchar contra la corrupción, jamás se hablaba de otros temas

      ¡Ay no!

      2

      ¡Nítido!

    Carlos José Cintrón /

    01/12/2016 11:47 AM

    Obviamente desde una postura ideológica definida como la que tiene Nómada este análisis puede parecer correcto.
    Sin embargo, es precisamente esa postura a la cual Nómada apoya, la que hace poco viable que se puedan dar cambios de fondo en el País.
    La justicia y su aplicación deben en todo momento ser lo más neutro posible en términos de ideología, de allí que la misma se representa como ciega, pues no puede haber distinción de ningún tipo al momento de aplicarse la misma.
    La Comisión contra la Impunidad en Guatemala ha tenido logros notables, precisamente cuando se enfoca en su misión como ente investigador en materia de impunidad y corrupción del Estado.
    La discusión ideológica sobre el rumbo y tipo de gobierno que queremos, nos compete únicamente a los guatemaltecos y debemos crear los foros y mecanismos para llevar a cabo este debate tan necesario para alcanzar acuerdos.
    Sin embargo, cuando un ente de justicia compuesta por personas extranjeras adoptan la agenda ideológica y política de un grupo determinado en el país, solamente logra una polarización innecesaria que la desvía de su misión fundamental de fortalecer nuestras instituciones de justicia, poniendo en riesgo la eficiencia y sobre todo la credibilidad de la misma a personas que pensamos diferente o tenemos otros puntos de vista ideológicos sobre la mejor forma de llevar adelante el destino de nuestra Nación.
    Espero que la Cicig mantenga su enfoque para lo que fue conformada y nos deje a los guatemaltecos la discusión, debate ideológico y político de nuestro futuro, de lo contrario se está poniendo en riesgo una enorme oportunidad de limpiar y mejorar nuestro sistema judicial.

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

      P. Choy /

      01/12/2016 9:50 PM

      Amen

      ¡Ay no!

      1

      ¡Nítido!







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