Comida tan rica que valen la pena 7 horas de viaje

Cuando amigos que son excelentes anfitriones, sibaritas y conocedores de lo mejor de la gastronomía local te invitan a quedarte un fin de semana con ellos en Xela, no queda más que hacer la maleta y ponerse en marcha.

Gastro Opinión P369
Esta es una opinión

Café Baviera

Agarramos el carro. Llegamos ¡7 horas con 21 minutos de viaje después! Se me desgastó la paciencia y deseo fervientemente lleguen los cambios que poco a poco están sucediendo en Guatemala. Ojalá sepamos esforzarnos en nuestro trabajo diario, destilar la ayuda coyuntural que tenemos, instilar ideales y construir para nuestros hijos un país mejor del que heredamos.

Inmediatamente al llegar, sin siquiera descargar maletas, nos fuimos al Bistro Chalet, un lugar ubicado en la zona 3, donde encontramos una casa que bien podría haber sido la quinta en la que se inspiró Campanella cuando dirigió la preciosa película “El secreto de sus ojos”. La quinta está restaurada y se exhiben todos los libros que pertenecieron al dueño original, manteniendo jardines y maderas que hacen que te transportes inmediatamente a mediados del siglo XX, y bajes las revoluciones del viaje.

Iniciamos con la entrada más rara que he probado en mi vida: ¡Ajos horneados! Arriesgándome a que no me besaran más tarde, yo me los comí de inmediato. ¡Qué alegría la mía cuando vi a mi melindrosa esposa devorarse el segundo diente de ajo, de lo buenos que estaban! El ajo lo habían horneado varias veces, no se si porque nos estaban esperando 3 horas antes, o porque eso requiere el proceso, pero tenía la justa agresividad para ser una entrada, limpiarte totalmente el paladar y abrirte las papilas gustativas. Combinados con un pan, arúgula y aceite de oliva, fueron realmente una delicia.

Ajos horneados

Ajos horneados

Como me estaba tomando una copa del delicioso malbec Doña Paula y tengo la incorregible manía de leer y organizar todo, pedí un medallón en salsa Paula, que resultó ser una deliciosa y generosísima porción de carne en vino con berries. Tan grande y buena que decidí no desperdiciar estómago en carbohidratos y ensaladas. Dice mi amigo que la ensalada de espinaca con ajonjolí y fresa estaba igualmente deliciosa. Estoy seguro que el fondue (servido con manzana, brócoli y zanahoria) estaba igual de bueno. La cena fue irónicamente finalizada con la cuenta presentada entre un ejemplar de “el proceso” de Kafka, que me recordó por qué realmente me ofende la burocracia y corrupción que nos tiene haciendo 7 horas de Guate a Xela.

Otra tarde nos fuimos al precioso Café Baviera, donde cené tantas noches a mis 23 años. Cuando el café se quemo en el 2015, creí que se perdería para siempre. Admiro el espíritu emprendedor de sus dueños, el reconstruirlo y dejarlo aún más lindo si se puede, combinando la tradición de sus recuerdos, con una arquitectura amigable al ambiente y moderna, que hacen que el visitarlo sea algo imprescindible al estar en Xela.

Entre varios distintos cafés, (recomiendo el atómico), un delicioso pie de pecana, que también llevamos para degustar en casa, y el sandwich de roast beef au jus que es igual de bueno que siempre, me levanté contento y sabiendo que a Baviera hay que regresar siempre, por el ambiente y la comida.

Pero el mejor almuerzo lo hicimos en el precioso restaurante Tertulianos, que se encuentra cerca de la Cuesta Blanca. Mis respetos para el Chef Pablo, por tener la osadía de emprender, sin mayores recursos en ese entonces, la titánica tarea de restaurar esa propiedad que es un espectáculo en sí, por la excelente calidad de la comida, y por su calidad humana al darnos la receta del pulpo que cocinaríamos en casa esa noche y asegurarse que lo hiciéramos bien.

Los platos vinieron en una especie de urna de cristal, original de la casa, que era un espectáculo. Yo me comí un bourgignon con 6 salsas, que me tuvo pescando con la canastilla pedazos de carne y raspando el platito en que venían las salsas. Me gustaron más la de mostaza y la de pimienta, y la limonada refrescante con un toque de albahaca fue el contrapeso justo para ese plato.

Las 2 esposas amigas compartieron un fondue de queso (éste servido con pan y brócoli), con el justo balance de kirsch que hizo que por poco se pelearan por el último pedazo. Tan bueno ha de haber estado, pues no nos compartieron. Nunca las había visto tan calladas y cuando uno de los niños lo probó, se quedó callado y dijo… ¡Mami ojalá en el cielo haya fondue!

No sé si fue el hecho de estar de viaje, la compañía, la calidad de la comida, o todo junto, pero los tres lugares estuvieron deliciosos. Me despido invitándolos a descubrir nuevos lugares y rincones, pues ¡vida que no se gasta, se desperdicia!

Fito Andolini
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Ni ingeniero por imitación, ni empresario por necesidad, ni hombre de familia por amor a mis mujeres, ni católico por cuestionador, ni crossfitero por masoquista, ni lector voraz por salud mental, ni bravo por catarsis, ni foodie por puro gusto, ni antigüeño adoptado por decisión propia, sino intentador de equilibrar todo eso en una sola vida para ser feliz.


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COMENTARIOS

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    alfonso villacorta /

    24/07/2017 2:17 PM

    en casi la mitad de tiempo que se hacía para llegar a la capital de mexico, como que quitaría el hambre saber que tantas horas son necesarias para llegar a ese pueblón con ínfulas de sexto estado
    hoy se está dando un fenómeno de gastronomiitis talvez por los programas de chefs en discovery o travel channel. en mis tiempo a nadie se le hubiera ocurrido ser chef en lugar de ir a la usac pero ahora muchos patojos de familias de pisto tienen al cocinero como el orgullo de la casa

    ¡Ay no!

    3

    ¡Nítido!

      Andrea /

      28/07/2017 5:51 AM

      Me parece q este sr no tiene la menor idea de lo q es amar a su tierra, ¡¡Pobrecito :(!! viva xela viva el sexto estado bienvenidos todos los q nos visiten,

      ¡Ay no!

      1

      ¡Nítido!

    r/S /

    17/07/2017 12:15 PM

    ojala que el Cafe Baviera, haya mejorado... antes de que se quemara, francamente dejaba mucho que desear, en atención, en cantidad, calidad y precio de los alimentos. Fuimos unas tres veces, las experiencias fueron malas y a la fecha no me quedaron ganas de regresar. Desde salchichas de pésima calidad, pasteles no frescos, café que tuvieron que cambiar varias veces, hasta paches quezaltecos fríos como el ambiente de noviembre, es parte de la mala experiencia en ese lugar.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    KEvin /

    16/07/2017 7:08 PM

    Necesito ir a este lugar, gracias por compartir esta anécdota

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    José Manuel /

    15/07/2017 10:43 AM

    Esa frase hay que patentarla: "ojalá que en el cielo haya fondue" (y mejores carreteras). Viajar y comer, Sancho, viajar y comer.
    No, no creo que lo haya dicho pero debería haberlo hecho.

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!



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