El sushi en Guatemala y Netflix, ¿en qué se parecen?

Cuando estaba por casarme, compré mi primera televisión. Recuerdo haberla tenido varios meses sobre la mesa de dibujo que tenía en mi cuarto, la usaba como despertador. No es una anécdota pretensiosa sino que, sencillamente, no me gusta que me digan que hacer, menos en mi tiempo libre.

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Esta es una opinión

FOTO: Pixabay / Iva Balk

Disfruté ver programas de televisión hasta que apareció Netflix. Pienso que la revolución que ha supuesto tener el control del contenido es lo mejor que le ha sucedido a esa industria. Sigue habiendo entretenimiento masivo (así que a veces me toca ver Silvana sin Lana” con mi esposa), pero ahora hay programas para todos los gustos. El entretenimiento que pueden proporcionar series como Master of none es tan distinto al que daba Sábado Gigante que miraba en mi casa paterna. En ese momento, era lo que la mayoría consumía y no había nada más.

Todo esto viene a que creo que eso ha sucedido con el sushi. Recuerdo haberlo probado por primera vez en una fiesta de quince años de la hija de unos japoneses –hace apenas 26 años–, y disfrutar desde entonces la frescura, complejidad y arte de este genial platillo, cuando está bien hecho.

El tema es que durante muchos años, solo teníamos acceso al equivalente a “Sábado Gigante” en sushis de supermercado y de cadenas que lo prefabrican con la misma gracia de un pepino. Pero lograron algo importante: Que el platillo fuera lo suficientemente popular para generar el nicho que buscara un producto con más contenido. Así que, gracias a los Sushi Itto, Mr. Sushi y hasta el sushi de PriceSmart por abrir la puerta para los tres que reseñaré el día de hoy.

 

Tanoshii Bar, dentro del hotel Intercontinental, mi segundo favorito, es como “House of cards”. Político en sus formas y contenido. Magnífica presentación, ambiente totalmente Zen y buen sabor, aunque sin arriesgar demasiado. El perfecto almuerzo de negocios, donde es tan importante comer rico, como saber comer con palillos sin mancharte.

Te quedas, sin embargo, con la sensación que al arroz le hace falta vinagre, que las algas no son tan intensas y que el wasabi no te abre las papilas como debería. Como la sensación que nos quedará (supongo) de saber que Claire Underwood no hizo lo suficiente para ser electa presidenta. Supongo que es deliberado, pues sabores más intensos podrían espantar al comensal internacional que suelen recibir. Acá suelo pedir rollos frescos de mariscos, pues su poco condimento hace que resalte el sabor de los mismos. Es el más caro de los tres, también.

 

Sopa Nabeyaki Udon.

Mi favorito: Oh Kiku, en la pequeña plaza de la 20 calle, atrás del centro comercial La Pradera, es como Breaking Bad. Primero se agradece tener sake a precios razonables y cerveza Sapporo fría, porque comerse un sushi con un refresco es como chuparse un dulce con papel.

Allí me encanta comenzar con una sopa de aleta de tiburón, que calienta el estómago y combina lo intenso y cartilaginoso del tiburón con lo suave y amiláceo del fideo. Y luego el sushi tempurizado de salmón, que me consta logran a la perfección con una estufa cuasi-casera. El rollo es un poco grande, pero vale la pena abrir la boca más grande pues así se logra encapsular los sabores del salmón, que de otra forma se oxidarían y amargarían.

Y al morder: ¡La explosión! Como el episodio “Felina” que corona con un inmejorable final de Breaking Bad, mi serie favorita. Sus mesas de madera al aire libre también hacen que sea una experiencia agradable, y los dueños japoneses te guían por el menú, con esa única mezcla de cordialidad y respeto japonesa para quien desea aprender.

 

Rollo Hot Salmon

Mi tercero favorito es Unagi, que está en el centro comercial Arkadia, zona 10 y ahora en 1001 noches. Este es como “Black Mirror”, una excelente idea, errática a veces, pero siempre con el sello particular del director/chef.

Primera mejora: Los rollos son de un tamaño suficiente para encapsular y explotar los sabores, pero están cortados más delgados de lo normal. Esto permite tomarlos por su parte plana y no hacer malabares para no deshacerlos cuando se aderezan con la soya.

Segunda mejora: Nunca se sobrepasan en el grosor, temperatura o cantidad de grasa en el tempurizado. Eso es especialmente valorado cuando, como en mi caso, los consumo en el food court de Arkadia donde sé que no habrá entrada, y no hay postre que compita con un ristretto Illy y un Twixie donde Muriel. (En otra ocasión reseñaré mis postres favoritos).

 

Así que les invito a descubrir el arte en este platillo, es un gusto comer en la barra y ver la seriedad de monje con la que un buen chef de sushi se toma su trabajo, una combinación exquisita de arte, orden y limpieza. Les recomiendo también comenzar con una entrada caliente (mi estómago latino no sabe que ha comido si la comida es fría), y finalizar con un helado de vainilla tempurizado, aporte invaluable de los japoneses a la repostería mundial.

Y como un efecto colateral en todo mercado sano, también los sushis de Mr. Sushi, Sushi Itto y hasta el de Pricesmart han mejorado. También han aparecido otros buenos lugares como Nokiate, Ram, Kibo, Red Koi (con una espectacular vista de noche en La Antigua) y Dim Sum. El rollo “Si se puede de Sushi Itto estaba delicioso la última vez que lo probé, y hasta a la consentida y melindrosa de mi esposa le gustó.

 

Fito Andolini
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Ni ingeniero por imitación, ni empresario por necesidad, ni hombre de familia por amor a mis mujeres, ni católico por cuestionador, ni crossfitero por masoquista, ni lector voraz por salud mental, ni bravo por catarsis, ni foodie por puro gusto, ni antigüeño adoptado por decisión propia, sino intentador de equilibrar todo eso en una sola vida para ser feliz.


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COMENTARIOS

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    Henrygol /

    05/06/2018 11:59 AM

    Buenisimo articulo! La evolucion no solo esta en la tecnologia excelente referencia.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    alejandro rivera /

    25/04/2018 5:28 PM

    Es una barbaridad y una infamia ingerir sopa de aleta de tiburon, eso no tiene ninguna relacion con el Zen. Es un Zen adulterado. El Zen es una cuestion espiritual muy profunda.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Fernando Portocarrero /

    04/03/2018 8:28 AM

    Interesante las comparaciones y la forma de describir los platos, casi se pueden sentir los sabores encapsulados.
    Se tomó el tiempo de recorrer varios restaurantes y así dar unos variados consejos y cómparaciones honestas y bien descritas.
    No soy amante del sushi, pero ahora tengo deseos de ir a probarlo, creo que logro su objetivo Fito Antolinni.
    Felicitaciones.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    SERGIO /

    02/03/2018 12:10 PM

    Buenísima reseña. Leer las líneas tan bien elaboradas de Fito despiertan el apetito al mismo tiempo que deleitan por su creatividad y forma tan particular de relacionar el placer de comer con la vida cotidiana y sus experiencias actuales y pasadas.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Jr /

    02/03/2018 12:09 PM

    Los de la 20 calle no son japoneses... son chinos los dueños. Solo aclarando

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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