Reflexión post-caldo: “la vida es como un rellenito”

El día inició color de frijol. El informe de cuentas por cobrar no me dejó dormir en paz, y dos llamadas antes de las 7 de la mañana me hicieron pensar: ser emprendedor desde cero requiere el aguante de un jeep, pero serlo en Guatemala requiere neblineras, winge, snorkel y suspensión levantada para atravesar ríos.

Gastro Opinión
Esta es una opinión

Rellenitos

Foto de Josué Goge / Tomada de Flickr

Ya no los aburro más y mejor les cuento que al final de la jornada pasé a traer un amigo con el que habíamos convenido irnos a La Antigua. ¡Qué dulzura! Luego de dar un par de obligadas vueltas por el parque y sentarnos en la esquina del peladero (si saben cuál es, escríbanlo en los comentarios), decidimos ir a cenar a un viejo lugar al que él no había ido desde hace mucho tiempo: La fonda de la calle real.

Quisiera destacar la amable, cuidadosa y a la vez respetuosa atención que caracteriza a una mesera con al menos 20 años de estar sirviendo en el lugar. Ordenamos una guarnición del aguacate (no guacamol) que le encanta comer a los por eso llamados panzas verdes. Además, unas delgada, calientes, pequeñas y perfectamente redondas tortillas recién salidas del comal. Aguacate, sal, perejil (no cilantro, por favor) y un poquito de cebolla picada… ¡un lujo!

He escuchado decir a mis amigos que, cuando están fuera de Guatemala, lo que más quieren comer son frijolitos. En mi caso, lo que más extraño es un verde-amarillo, untuoso, pequeño, forma de hamaca, delicioso aguacate con tortilla. Al ver el abusivo precio que un aguacate puede tener en otros continentes, me retuerce la tripa pensar que en mi casa se los están comiendo los zanates…. Ironías de la vida.

Esperamos unos 15 minutos viendo pasar a la gente por la ventana que da a la calle del arco y espantando los breves momentos de silencio escuchando las conversaciones de las mesas circundantes en al menos cuatro idiomas distintos. Hasta que llegó la comida. El famoso, desde que la antigua era nueva, caldo Real (Q45) acompañado de una cerveza clara (Q25).

Algo bueno debe tener el dichoso lugar ubicado en la calle del arco, que hasta un laureado escritor nacional se tomó el tiempo de escribirles una oda a sus chiles rellenos. Si van, podrán leerla en una de las abarrotadas paredes del local.

La grasa del caldo, que estoy seguro es producto de la misma comida cocinada durante todo el día, la mezcla de arroz pequeño, el cilantro fresco (no perejil, por favor), la cebolla picada, la temperatura (si no te hace sudar no es un buen caldo), el chile cobanero y, sobre todo, el pollo de patio, hacen de este caldo una cena realmente deliciosa.

Para alguien irremediablemente condenado a comer antisépticas pechugas de pollo sin hueso en su casa, comerse una pata de pollo que estoy seguro estuvo corriendo y comiendo maíz hace pocos días en un patio de tierra, es un lujo. Se que es un poco exagerado emocionarse con un pedazo de pollo, pero el colágeno, la dureza y la concentración del sabor en las piezas oscuras del pollo realmente complementa y refuerza este caldo, que de otra manera no hubiera podido tener Umami, y hubiera parecido un desabrido brodo europeo.

Al final, compartimos el postre que me puso a pensar. Es contraintiuitivo creer que un postre hecho de frijoles pueda gustar tanto y a tantos. Pues bien, si esos frijoles (las dificultades) están acompañados de un sabor que los envuelve y no los opaca (la familia), saben diferente. Y si están endulzados no con azúcar, que eso sería lo fácil, sino con un poco de crema con canela, panela y un par de gotas de vainilla (los triunfos que también se gozan si cuestan más), son deliciosos: ¡justo como la vida!

Fito Andolini
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Ni ingeniero por imitación, ni empresario por necesidad, ni hombre de familia por amor a mis mujeres, ni católico por cuestionador, ni crossfitero por masoquista, ni lector voraz por salud mental, ni bravo por catarsis, ni foodie por puro gusto, ni antigüeño adoptado por decisión propia, sino intentador de equilibrar todo eso en una sola vida para ser feliz.


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COMENTARIOS

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    enrique duarte /

    23/11/2016 2:15 PM

    El cilantro, en Guatemala es el CULANTRO. Cilantro es mejicano como el guacomole. Cosas del tiempo.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    José Solórzano. /

    28/10/2016 7:28 AM

    Umamiosa reseña. Gracias.
    Como el rellenito: me dejó con ganas de otro poco.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Felix Galvez /

    27/10/2016 11:01 PM

    El lugar propicio para disfrutar a la familia, y que mejor si es acompañado con un rico y caliente caldo, tortillas ymun buen aguacate... Receta que me hace recordar a mi abuela materna y sus ternuras. Sin duda un pueblo es feliz con la panza llena.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Luis Castro /

    27/10/2016 7:39 PM

    Delicioso articulo en el amplio sentido de la palabra Fito. Esa comparacion entre los rellenitos y la vida del emprendedor es tan cierta y ocurrente como pocas. Espero sus proximas entregas. LcastroC

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Alexander Supertramp /

    27/10/2016 7:09 PM

    Excelente conclusión, así es la vida y los frijolitos que nos envía.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Elina /

    27/10/2016 6:59 PM

    Aguacate... fruta o verdura? Pero sin importar que sea o como te lo comas es un delicioso alimento solo, con caldo, deliciosamente acompañado con tortilla y sal...

    Los frijoles... en su mayoría con su obscuro color pintan día a día las mesas de la muchísimas viviendas guatemaltecas, así que dan color, dan alimento, dan bendición... sobretodo cuando vemos alrededor de nuestra mesa.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      Saul /

      28/10/2016 8:57 AM

      Fruta. Las frutas contienen las semillas, las verduras son tomadas de cualquier otra parte de la planta.

      ¡Ay no!

      1

      ¡Nítido!



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