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La maternidad forzada es esclavitud

Como mujer negra de clase baja el discurso más violento de los antiderechos que he tenido que escuchar en persona y leer en redes sociales es la falsa analogía entre los embriones y la esclavitud. ¡Qué descaro y semejante disparate! Las vidas de billones de personas y de culturas exterminadas y esclavizadas por la religión católica ahora resulta que también se reducen a seres que no se han desarrollado como humanos. En cambio, la maternidad forzada es esclavitud porque es poner a una persona en una situación en la que no puede decidir sobre su cuerpo, porque viola todos los derechos humanos, los derechos sexuales y reproductivos de una persona.

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Ilustración de la bruja Paula Eguiluz llevada a juicio, El Universal.

Para lxs que no han sentado una postura frente al derecho a la interrupción voluntaria del embarazo debo decirles que además de las creencias religiosas personales o colectivas de un sector de la población (que no deben ir en detrimento de la vida, ni de los derechos de lxs demás), el aborto es una cuestión de raza y clase.

La única manera de que los derechos de todas las personas sean garantizados, es que para todas las personas con útero el aborto sea legal, sin restricciones, gratuito y seguro. Hasta que esto suceda, todas las personas no tendremos todos los derechos. Con la legalización del aborto, las personas que tienen una fuerte creencia moral, filosófica o religiosa en contra del aborto tienen su derecho garantizado a no hacerlo nunca, bajo ninguna circunstancia, y la mujeres que necesiten interrumpir de manera voluntaria sus embarazos, por las razones que ellas crean convenientes, también tendrían sus derechos garantizados, ya que todos los derechos de las mujeres son vulnerados cuando se les condena a una maternidad forzada o a un aborto clandestino.

Desde el 2006 el aborto por causales es legal en Colombia. Aunque para la época en que yo era una adolescente de 13 años se dio este gran paso en la consecución de derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, yo no recuerdo que me hablaran de este derecho durante la breve charla sobre “educación sexual” que recibimos en la escuela. Partiendo de ahí se denota cómo el aborto legal, entre muchos otros privilegios, son exclusivos para la clase alta porque el resto de la gente ni se entera.

Pero lo que sí nos dijeron en las charlas era que “las niñas tienen que cuidarse” para no quedar embarazadas, nos enseñaron las pastillas, los condones masculinos, nos aterrorizaron con el cuento de que las enfermedades sexuales se pueden contagiar solo con besar a otra persona en la boca, y sobre todo enfatizaron en el método más efectivo para no quedar embarazadas que según ellos era “cerrar las piernas”. Obviamente en medio de tanta confusión, las que tuvieron sexo con las piernas cerradas quedaron embarazadas sin desearlo. Como ni siquiera sabíamos que el aborto legal y seguro era una opción, tristemente las que no pudieron abortar en casa, o con algún bebedizo tradicional, se vieron abocadas a la maternidad forzada y no pudieron llevar a término su vida escolar, y así terminan las pocas esperanzas de salir adelante que pueden llegar a tener las niñas racializadas en un barrio de invasión en una ciudad como Santa Marta, en Colombia.

Frases como “¿qué les costaba mantener las piernas cerradas?”, o “¿por qué no se cuidaron?”, o “¿por qué no comieron plátano?”, son las frases típicas de los antiderechos que lo único que hacen es sembrar la desinformación y poner en peligro la vida de miles de mujeres, y que además juzgan a estas personas según sus propias condiciones de privilegio. Seguro que estas personas no evitan sus embarazos comiendo plátano y tienen la posibilidad de usar anticonceptivos reales. Comer plátano no evita embarazos, si fuera así las mujeres en María La Baja o en la zona Bananera tendrían problemas de fertilidad, porque lo único que hay para comer es plátano. Si esa es la información sobre cómo cuidarse que tienen los privilegiados en Colombia ¿qué queda para la gente empobrecida?

Recuerdo que mis compañeras de colegio decían que si tenían sexo de pie no iban a quedar embarazadas, que si saltaban tres veces después del sexo no llegaban los espermatozoides al óvulo. Esta era la información que rotaba en los pasillos de los colegios en mi barrio debido a la pobre educación sexual que se brinda en estos lugares y por supuesto esto dio como resultado cientos de niñas embarazadas cada año. Son pocos los privilegiados y antiderechos que se pueden imaginar contextos tan problemáticos donde la pobreza y la desinformación no permiten acceder a educación sexual de calidad y a los anticonceptivos. En donde las madres tienen que decidir entre darles de comer a sus hijas o comprar unas pastillas para prevenir sus embarazos, dando por sentado que sus hijas tienen prohibida la vida sexual, cosa que en la vida real se traduce al no cumplimiento de esta prohibición porque el sexo es una necesidad humana y a una sexualidad desprotegida. Por supuesto que no pueden imaginar situaciones así desde su privilegio.

Después de que la magistrada colombiana Cristina Pardo, pusiera en peligro nuestro derecho al aborto en septiembre del año pasado, surgió el colectivo Viejas Verdes. Aunque mucho antes de ser feminista tenía una postura clara a favor del aborto, nunca había tenido que luchar o resistir por este derecho públicamente hasta ahora. Aunque me imaginé un panorama de doble moral y discursos religiosos nunca me imaginé tanta violencia y tanto disparate. Para mí como mujer negra de clase baja el discurso más violento de los antiderechos que he tenido que escuchar en persona y leer en redes sociales es la falsa analogía entre los embriones y la esclavitud.

¡Qué descaro y semejante disparate! Las vidas de billones de personas y de culturas exterminadas y esclavizadas por la religión católica ahora resulta que también se reducen a seres que no se han desarrollado como humanos. ¿Qué tal si les refresco un poco la memoria a los “provida” o antiderechos, para que entiendan la verdadera relación entre la esclavitud y el aborto?

La única relación histórica que hay entre el aborto y la esclavitud es que las esclavas  abortaban para no seguir pariendo esclavos a un sistema perverso. En el sistema esclavista colonial la esclavitud se heredaba por línea materna y era la base de este sistema económico donde la maternidad forzada, que es tortura y esclavitud, sostenía y perpetuaba este sistema que favorecía (y favorece) a la gente blanca de clase alta en detrimento de los cuerpos femeninos racializados.

Las mujeres siempre hemos abortado, es una práctica que siempre ha existido con connotaciones tan diversas y tan cambiantes como lo son las culturas del mundo. La llegada del hombre blanco al continente africano y al continente americano con la imposición sangrienta de su religión y de un sistema económico esclavista sobre los cuerpos racializados convirtieron en pecado todas las formas de organización social de las personas racializadas de estos continentes. Los territorios, las prácticas culturales, los dioses y la espiritualidad originarias fueron despojadas y satanizadas.

Las mujeres más perseguidas y torturadas durante la Inquisición eran “las brujas”, mujeres racializadas libres o esclavas que poseían el conocimiento ancestral sobre las plantas para curar y socorrer a las mujeres y las niñas del sufrimiento de la maternidad forzada. Las mujeres esclavizadas se practicaban abortos para hacer resistencia al sistema esclavista que acumulaba riquezas por medio de la explotación sistemática de sus cuerpos para producir esclavos. ¡SÍ! La maternidad forzada es el soporte de un sistema esclavista.

Ahora no me digan que creen que lo hacían para “proteger las dos vidas”, lo hacían para esclavizar a las dos vidas, para tener control y poder sobre esos cuerpos; en realidad no les importaban esas vidas, ni si se iban a ir al infierno, las mujeres negras que abortaban ya vivían en el infierno. Lo que les importaba era cómo el aborto de las esclavas ponía en en riesgo su riqueza, literalmente de la misma manera en la que le importa a un ganadero que su vaca para o no para crías.

Pero las mujeres de todas las clases y por diferentes razones siempre han abortado y eso no excluye a las mujeres blancas católicas de la época colonial, que se daban golpes de pecho en la Iglesia, pero recurrieron al aborto en caso de quedar embarazadas sin estar casadas, por quedar embarazadas víctimas de una violación, o por acostarse con un negro esclavo, ya que ese embarazo les costaría el repudio de la sociedad, etc. Pero en el caso de ser descubiertas por la Inquisición estas mujeres blancas de clase alta no eran torturadas ni quemadas vivas. Se les tomaba como mujeres víctimas de las brujas que las habían llevado por el camino del mal, y en ese caso “las brujas” eran las que habían cometido el “crimen” y  eran perseguidas, torturadas y quemadas vivas. Esas brujas, por supuesto, solían ser mujeres indígenas o negras. La violencia y la muerte en este sistema siempre ha cobrado la vida de las mujeres racializadas.

Como ya lo he mencionado antes, en el sistema esclavista los blancos explotaban, torturaban y asesinaban seres inocentes para la acumulación de la riqueza, pero al mismo tiempo esos mismos blancos condenaban y satanizaban la práctica del aborto entre muchas otras prácticas, bajo el discurso religioso que siempre ha sido un instrumento de dominación, para de esta manera tener poder y control sobre los cuerpos de las esclavas que eran violadas sistemáticamente y obligadas a parir esclavos desde que eran niñas.

¿La cosas no han cambiado mucho verdad? Actualmente las mujeres y niñas empobrecidas que no casualmente en su gran mayoría son racializadas, como consecuencia de este sistema esclavista y religioso que mutó al capitalismo y que caló hondo en las creencias del grueso de la población, aún siguen siendo perseguidas y condenadas a la maternidad forzada (que es esclavitud), o a la muerte clandestina por un aborto ilegal.

La maternidad forzada es esclavitud porque es poner a una persona en una situación en la que no puede decidir sobre su cuerpo, porque viola todos los derechos humanos, los derechos sexuales y reproductivos de una persona, PORQUE LAS MUJERES Y LAS NIÑAS SOMOS HUMANAS.

Se les viola el derecho a la vida porque pueden morir en el parto, se les viola el derecho a decidir cuándo, con quién y cuántos hijos tener, se les viola el derecho a la educación porque la mayoría no pueden terminar sus estudios, se les viola el derecho a tener una niñez sana, porque dejan de ser niñas, quedan atrapadas en la trampa de la pobreza, porque si no estudian ¿cómo harían para tener una vida digna en este sistema? Se les viola el derecho a la salud integral que incluye tanto su salud física como su salud emocional que estarían en peligro por vivir un embarazo y un parto no deseado, y en el caso de que ya nazca un bebé, sería otra persona a la que se le vulneran todos sus derechos. Las mujeres racializadas de hoy, que se les obliga a ser madres, terminan pariendo mano de obra barata para el sistema capitalista. ¿No les resultan muy parecidas las buenas intenciones de los esclavistas y las buenas intenciones de los antiderechos?

Ser antiderechos es ser misógino, racista y clasista, porque es condenar a las mujeres racializadas, las más vulnerables del sistema, a la clandestinidad, a la tortura y a la muerte, tal cual como las esclavas durante la colonización, mientras que las mujeres blancas de clase alta abortan de manera segura, porque sea legal o no, las mujeres de clase alta siempre van a poder abortar de manera segura.

Ahora, esto no se trata de sabotear el derecho de las mujeres de clase alta de decidir sobre sus cuerpos, se trata de que todas puedan hacerlo, de que todas las mujeres puedan decidir sobre sus vidas y sobre sus cuerpos. Ir en contra del derecho al aborto voluntario es apoyar la esclavitud, es apoyar el sufrimiento de las niñas y mujeres, en especial de las mujeres racializadas que son el grueso de la población vulnerable, es creer que las mujeres son seres tan inferiores y sin valor que se plantea más importante y se genera más empatía por un cigoto, por un embrión, por un feto, que por la vida de una mujer que ya es persona que tiene nombre, cultura, amigos, recuerdos, historias y sueños.

Esto es cuestión género, raza y clase.

Sher Herrera
/

Sher Herrera: comunicadora social y periodista, maestrante en Estudios Afrocolombianos, presentadora y co- creadora del proyecto audiovisual @cimarronas_ en el que se comparten temas sobre afrofeminismo interseccional.


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    Dfhjgff /

    10/04/2019 8:52 AM

    Deberías pedir educación sexual y anticonceptivos para tu comunidad, no estar pidiendo que les den abortos con mas ignorancia.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Miguel Angel Landaverry /

    19/03/2019 9:23 AM

    Es cierto la vida es sagrada, asi que en lugar de abortarlo, de a luz al niño y vaya a dejarlo a la iglesia mas cercana. Porque es bonito estar defendiendo principios que unicamente afectan la vida y el bolsillo de otros pero si toca pagar... ya son otros 20 pesos...

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Rafael Reyes /

    18/03/2019 10:06 AM

    No se puede tener derecho a asesinar a un ser inocente y que no te ha hecho nada, y en lo que sí estoy de acuerdo es ser más duro con las penas para voladores y si es posible Pena de muerte para ellos

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Byron Sierra /

    18/03/2019 7:56 AM

    Aunque respeto su opinión y entiendo el estigma que puede provocar un embarazo en una mujer especialmente si es producto de una violación esto no justifica de ninguna manera el terminar con una vida. En mi opinión es mejor educar y tener una sexualidad responsable basada en el amor genuino no solamente en la pasión. Al mismo tiempo fomentar el uso de métodos efectivos de anticoncepción. Penalizar severamente a los violadores.... Fomentar políticas de adopción.
    Asesinar un bebé no es la solución, hay que ir a la raíz del problema.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!



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