Estados Unidos está equivocado en Honduras (y quizás en Guatemala)

Si Ucrania y Bielorrusia, con sus mafias, tráfico de mujeres y dictadura, son la muestra de lo grave que puede ser una vecindad con Rusia, Centroamérica es la muestra de lo peligrosa que puede ser una vecindad con Estados Unidos. Y cuando Washington actúa sin escucharnos, la cosa siempre, siempre, termina peor.

Entender la política Opinión P147
Esta es una opinión

El presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, y el canciller estadounidense, Rex Tillerson (Secretario de Estado).

Foto: Wikimedia Commons

Antes de empezar, un matiz. Si las personas somos la suma de nuestras contradicciones, las familias lo son, los grupos sociales lo son y los Estados lo son. En Washington conviven y hacen pulsos organizaciones, asesores, congresistas, diplomáticos, funcionarios, empresarios o ciudadanos estadounidenses. Unos realmente trabajan por apoyar a Centroamérica y otros trabajan únicamente por ‘mantenerla estable’. Y en ocasiones, una misma persona puede trabajar por apoyarla y al mismo tiempo por ‘estabilizarla’.

Para comprender mejor a Estados Unidos y sus paranoias hay dos obras contemporáneas indispensables.

Una es un documental de Netflix que se llama 13th, sobre la criminalización de sus ciudadanos negros desde el ‘fin de la esclavitud’ con la 13 reforma a su constitución que abole la esclavitud ‘excepto como castigo para los criminales’. Este documental demuestra cómo Estados Unidos considera a los negros como potenciales criminales innatos y por eso los trata con la ley y el orden (law and order), y por eso los encarcela tanto (Estados Unidos tiene el 5 por ciento de la población mundial y el 25 por ciento de la población carcelaria mundial).

Y el otro es un artículo de la revista The Atlantic titulado ‘Trump, el primer presidente blanco’ (en inglés), en el que Ta-Nahesi Coates explica que el principal motivo de los blancos estadounidenses para votar por Trump no fue otra cosa que el racismo contra el primer presidente negro, Obama.

Mantener ‘el orden’

Los Estados deberían estar formados para garantizar el bienestar de todos sus ciudadanos, pero en realidad están fundados para mantener un orden. Si en Guatemala busca mantener los privilegios de los blancos por medio de los ladinos-mestizos y el control de los indígenas, en Estados Unidos busca mantener los privilegios de los WASP (White, Anglo-Saxon, Protestants) por medio del control de los negros, y ahora de los latinos.

Si a los estadounidenses WASP (blancos, anglosajones y cristianos protestantes) les cuesta relacionarse con sus ciudadanos de otras etnias o culturas (negros, judíos, católicos, latinos), imagínense lo que les cuesta relacionarse con sus ex colonias latinoamericanas.

Y lo de colonias no es una propaganda ‘anti-imperialista’, es un hecho. En 1823, el presidente estadounidense Monroe le dijo a los europeos esto: “Vamos a considerar cualquier intento de las monarquías de extender su sistema a cualquier parte de este continente como peligroso para nuestra paz y seguridad y como una manifestación nada amistosa (unfriendly) contra Estados Unidos. América es para los americanos y no vamos a tolerar ninguna intervención europea en el Sur o el Norte de América”.

Desde entonces, heredando los lentes coloniales europeos, Estados Unidos ha considerado que nosotros, sus vecinos latinoamericanos –malditos por ser católicos, hablantes del español y el portugués, mestizos, indígenas, negros, tropicales–, somos ingobernables.

Y que por lo tanto, necesitamos ‘mano dura’ para ser gobernados y así poder ser ‘estables’ y más rentables para los intereses de sus compañías.

En 1902 fue la primera vez que le forzaron el brazo al dictadorzuelo guatemalteco Estrada Cabrera, el ‘poderoso’ Señor Presidente, para que diera 99 años de privilegios fiscales y legales a la bananera UFCO, concesionara los ferrocarriles y el correo. En 1905, el bananero Sam Zemurray forzó un golpe de Estado en Honduras para obtener esos mismos privilegios por 99 años. En 1930, la UFCO compró la bananera de Zemurray en Honduras. Y durante casi todo el siglo XX, apoyaron dictaduras para ‘estabilizar’ a los ingobernables latinoamericanos, pero especialmente a los centroamericanos.

Lea la serie sobre la UFCO y la Revolución, de Stephen Kinzer, traducida por Rodrigo Fuentes.

En 1978 les empezó a dar pena los abusos de los militares y empezaron a contradecirse (por fortuna) con la doctrina de los derechos humanos. Y desde entonces hay un choque en Washington en su relación con Centroamérica; entre quienes defienden los derechos humanos y quienes defienden el autoritarismo. En ocasiones, esta contradicción puede ser vivida por una misma persona, es decir, un funcionario puede apoyar los derechos humanos pero también el autoritarismo.

Pero desde 1982, el Estados Unidos blanco de los republicanos y de los demócratas, entró en una deriva de exigir más ‘law and order’ contra sus potenciales criminales negros. Y también contra sus vecinos, potenciales criminales latinoamericanos.

Para el año 2000, Colombia, Centroamérica y México ya eran traducidos para Washington como un problema, el problema del narcotráfico y el crimen. Y para combatirlo sólo podía hacerse por medio de los ejércitos y la DEA. Sacrificando los derechos humanos con tal de ‘contener a los criminales’. ¿Esto redujo en un gramo las toneladas de cocaína llevadas a Estados Unidos? No. ¿Esto provocó muchísima violencia en Mesoamérica? Sí.

Por fortuna para Guatemala, las organizaciones de derechos humanos tienen buenos amigos en Washington. Y nos ayudaron a explicar que nuestro principal problema no era el narco sino la impunidad. Y que si combatimos la impunidad, también vamos a combatir a los narcotraficantes. Y a los corruptos. Y los Estados van a poder liberarse de esa captura de poderosos para servir a la democracia y a la gente. Y por eso financian el 38% de los US$18 millones anuales que cuesta la CICIG.

Pero les cuesta.

A pesar de los éxitos de la CICIG, a pesar del apoyo popular, a pesar de que es un experimento que se puede replicar en el resto del mundo. Son 200 años de doctrina Monroe y 115 años de relacionarse con nosotros como ingobernables que necesitamos ‘iron fist’ (mano dura).

Y entonces cuando estamos a punto de forzar reformas profundas del sistema de corrupción e impunidad para que sea un sistema verdaderamente democrático, ahí les tiembla la mano y prefieren proteger a Pérez Molina durante seis meses para que no haya ‘inestabilidad’. O proteger a Jimmy Morales para que no haya ‘inestabilidad’.

No entendieron que Pérez Molina era un delincuente. Y que Jimmy Morales es un delincuente. Y que no se puede construir su ‘law and order’ ni nuestra lucha contra la impunidad si los jefes de Estado son delincuentes.

Y no, amigos de Washington, no cabemos todos en el Estado de Guatemala. O sacamos a los delincuentes, o, como están haciendo, los delincuentes sacan a los ciudadanos decentes. ¿Un ejemplo? ¿Dónde están Lucrecia Hernández Mack y su equipo o Quique Godoy y su equipo? Fuera. ¿Y dónde están todos los cuadros de inteligencia del general Bustamante? En el ejército, Gobernación, la SIE, los puertos, Cancillería, Presidencia, en todos lados del Gobierno. Y entonces, si no ayudan, no estorben.

Porque a Washington no le conviene que toda Centroamérica termine como Honduras. En Honduras han mantenido su visión de ‘law and order’ sin contrapeso de una CICIG de verdad (la MACCIH no cuenta porque sólo asesora, gracias al genio de Juan Orlando Hernández, JOH, el presidente que intenta perpetuarse).

Honduras es el último lugar en el que Washington lleva a cabo la política de ‘lo que más importa es combatir a los criminales, sin importar si hay democracia o no’. Así, validaron el golpe de Estado de 2009, validan las relaciones de políticos con criminales y no quieren dejar de validar el fraude electoral de 2017.

Desde 2009, tras el golpe que exilió en pashamas al presidente, Honduras se convirtió en el territorio en el que más aterrizan avionetas con cocaína, provenientes en su mayoría de Venezuela. Es un país en el que no existe la ley ni hay protecciones para los derechos de los ciudadanos. En el que matan a la ambientalista Berta Cáceres, se prueba la relación de una vicepresidenta con el asesinato y nadie la demanda judicialmente.

¿Qué les pasa ahora en 2017 con la validación del fraude electoral? Sí saben que son co-responsables de esas primeras 11 muertes de manifestantes a manos de la policía militar hondureña. Sí saben que serán co-responsables de todas las muertes que provoque una victoria fraudulenta de los conservadores. Sí saben que este fraude, si se consuma, sólo va a generar inestabilidad y violencia y más migración.

¿Sí saben los empresarios guatemaltecos, el CACIF, que al apañarlo sólo estarán disparándose en el pie para sus propios negocios y su propia ‘estabilidad’ centroamericana?

Salvador Nasralla, el candidato de la oposición hondureña, es impresentable. Im-pre-sen-ta-ble. Manuel Zelaya, su principal aliado, es igual o peor. Pero con todo y eso, Nasralla el impresentable es mejor que Juan Orlando Hernández el mafioso. Sobre todo porque era evidente que Nasralla iba ganando la elección hasta que ‘falló el sistema electoral’ y JOH lo rebasó.

Cuando el Departamento de Estado felicita al TSE hondureño por el orden o no exige que se recuenten las actas para que gane JOH, está arruinando otra década de Honduras. Así como en 2009 provocó con la validación del golpe que el país se encaminara más a ser un narco-Estado, un Estado criminal contra cualquier oposición democrática, en 2017 está a punto de condenar a Honduras a otra década de violencia y subdesarrollo.

Washington tiene que dejar de vernos a Centroamérica como una tierra de potenciales criminales que sólo se gobiernan con autoritarismo.

Tiene que dejar de creer que delincuentes pueden construir Estados de Derecho mejor que CICIGs. Que la DEA sabe más que los ciudadanos que demandan democracia.

Muchos de los estadounidenses mismos lo saben. En el Congreso de Estados Unidos, en el Senado, en el Departamento de Estado, en el Departamento de Justicia, en el Departamento de Comercio, en sus embajadas.

En vez de apoyar a los delincuentes guatemaltecos y hondureños, y salvadoreños o nicaragüenses, que ‘dan estabilidad’ a los gobiernos, ¿saben cómo podrían ayudarnos?

Persiguiendo a los delincuentes centroamericanos y a quienes los apoyan. ¿Y saben cuál es la mejor forma de hacerlo? Quitándoles las visas, congelándoles las cuentas bancarias, volviéndolos parias. Ahí tienen su Ley Magnitsky. No les cuesta nada. Y verán como nos ayudan a los que sí queremos mejorar el vecindario.

Si lo hacen, les prometemos que desde Centroamérica le diremos al mundo que es mejor ser vecino de Washington que de Moscú.

Martín Rodríguez Pellecer
/

Es el director y CEO de Nómada. Es guatemalteco, perseverante y alegre. Empezó en el periodismo en 2001 en cartas de lectores. En 2011 fundó Plaza Pública para la URL, y en 2014, Nómada. Estudió una licenciatura en la UFM y una maestría en Estudios Latinoamericanos en la UAM. Fue finalista del premio FNPI en 2013 y 2017. Ganó el premio nacional de periodismo en 2004 y 2017. Es políglota y feminista. @Revolufashion


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    Giovani López /

    15/12/2017 10:31 AM

    Excelente como siempre Martin

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    1

    ¡Nítido!

    alfonso villacorta /

    11/12/2017 11:24 PM

    parece buen artículo pero no sé si es sarcasmo o afirmación eso de "Unos realmente trabajan por apoyar a Centroamérica y otros trabajan únicamente por ‘mantenerla estable’." (sic)
    el artículo tiene el defecto de abarcar tantas cosas sin mayor hilación como el recorrido de estrada cabrera, ufco y tantos puntos y no se centrar realmente en el importante traspaso de banana republic en cocaine republic que ha transformado nuestra fisonomía
    al final encubre el verdadero problema de la construcción de la gobernatura del crimen organizado en cualquier modalidad disfrazada de partido político en el país desde hace décadas que es lo que uniforma a la región colombia-méxico como si fuera una sola nación, justo el sueño bolivariano por cierto

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Jorge DeLeo /

    10/12/2017 9:09 PM

    Excelente Martin!!!!!!

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    alejandro rivera /

    09/12/2017 9:19 PM

    Pronto aparecera el video del servil Rodrigo Polo, burlandose de la opinion de Martin. A ese sujeto rapido se le da el coloron de que es pagado por sectores reaccionarios, pues solo videos se mantiene haciendo todos los dias, apoyando a los corruptos ya sea al seudo presidente, los dipucacos, los de la linea, los de la cooptacion del estado a los evasores de impuestos, etc. Eso si, con mucha discrecion y llevandosela de muy objetivo.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Harold Johnson /

    08/12/2017 9:06 PM

    Que bárbaro Martín, ya se le olvidó lo del Campo Marte en época de Arzú.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Jose Ortiz /

    08/12/2017 3:58 AM

    Excelente!!!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Marco Morales /

    07/12/2017 11:57 PM

    Gracias por este artículo valiente. Hay gran mayoría de personas trabajando por un mejor país. No hay duda, venceremos.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Doi Coj /

    07/12/2017 11:20 PM

    Excelente Martin! Hay que recordarle a Mr. Arreaga que no sea tan tibio en la lucha contra la corrupcion. Por lo pronto, ojo con la eleccion de la Junta Directiva del Congreso. Por cierto ¿quienes seran los guatemaltecos que apareceran en la lista negra de la Ley Magnitsky?

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    René Villatoro /

    07/12/2017 7:21 PM

    Bien dicho Martín, solo se te escapa, a mi parecer, la verdadera motivación a través de los años del imperio: El Dinero. Se antes fueron los bananos, ahora son las drogas. Para nadie es un secreto (a menos que no se quiera ver), que la mayor fuente de ingresos de los banqueros en los USA, es el manejo de los enormes flujos de dinero que la venta de droga produce. dichos recursos, los reinvierten en la bolsa de valores, obteniendo, nauseabundas ganancias, esto en colaboración estrecha con "agencias" del estado. Así es, así ha sido y así será. A USA le interesa que compremos sus armas, los droguemos, nosotros nos matemos y ellos se quedan con el dinero. Para ellos, no es mal negocio.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Gonzalo /

    07/12/2017 7:16 PM

    Martín, andás pasado, de verdad que gran calidad de escritos y análisis, se nota que te seguís preparando. Sos un periodista de primer mundo. Felicitaciones.

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!







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