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Las mujeres de la AEU que lucharon con el enigma de Oliverio y desafiaron a los más corruptos

Los sancarlistas votaron recientemente por la nueva dirigencia en la AEU, una asociación que en 2017 volvió a tomar relevancia nacional gracias a las estudiantes Lenina García, Andrea Rodríguez y su equipo de trabajo. En esta entrevista, ambas dirigentes, jóvenes universitarias, hacen un repaso de su experiencia en la Asociación y delinean el futuro de la siguiente generación de jóvenes estudiantes y su papel en la sociedad.

Entender la política AEU Andrea Rodríguez Lenina García usac

Lenina García y Andrea Rodríguez posan en el monumento dedicado a Oliverio Castañeda en la zona 1.

Fotos: Carlos Sebastián

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Hace cincuenta años, la Asociación de Estudiantes Universitarios era un referente de lucha social y estudiantil. Tenía un peso para la ciudadanía. En informes de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala se menciona que la asociación recibía invitaciones de todas partes del país, incluso para inaugurar chorros de agua.

La guerra, la represión, la corrupción y las mafias le quitaron ese espacio a los universitarios y fue hasta 2017 cuando un grupo logró recuperarlo. En dos años, las dirigentes Lenina García y Andrea Rodríguez posicionaron al movimiento estudiantil como un defensor de los intereses de la educación superior pública y también como un actor social clave para la coyuntura nacional, la lucha contra la corrupción y la defensa de los derechos humanos.

El 20 de septiembre de 2017, una enorme manta azul con letras blancas encabezaba una marcha con la que la AEU anunciaba su regreso a las calles después de casi dos décadas de ausencia.

 

La AEU recobró su brillo en la manifestación.

Nómada entrevistó a García y a Rodríguez en tres puntos de la Ciudad de Guatemala que fueron claves en el trabajo de la AEU recuperada: la Plaza Central, el Museo de la Universidad de San Carlos y el lugar donde está instalada la placa en conmemoración de Oliverio Castañeda de León, líder estudiantil asesinado en 1978.

1. La USAC y la política estudiantil

—¿Cómo empezó toda esta idea de formar una planilla y recuperar la AEU?
—Lenina García: Andrea entró como comisionada de asuntos académicos, así es como empezamos a conocernos. Es interesante porque en ese entonces existía otro secretario general adjunto que renunció en octubre de 2018 y quedó ese vacío, sin nadie en ese cargo. Costó mucho que sometiéramos a elección porque era un cargo muy complejo.

Andrea fue electa por nosotros y por el consejo consultivo.

Ella tiene 22 años y yo 27, pero coincidimos en la parte de la defensa a la educación pública, de los feminismos, que es algo que compartimos con otras compañeras, nos autonombramos feministas. Nuestras carreras en cierto modo son distintas pero se complementan porque Andrea estudia Sociología y yo Literatura.

Algo que se nos atravesó a ambas fue la parte del 2015, como ambas vivimos todo lo que se dio ese año. Estuvimos en las plazas. Yo trabajaba en PENNAT (Programa Educativo del Niño, Niña y Adolescente Trabajador) y mi recorrido viene más desde la defensa de los derechos de la niñez, después del 2015 empiezo a conocer más estudiantes de la USAC.

—¿Cómo entraste a la asociación, cómo empezó tu interés?
—Andrea Rodríguez: Entré a la U en 2015. Desde esa experiencia de ir a las movilizaciones también nos empezamos a organizar en la escuela. Yo estuve en la asociación del 2016 al 2017. En mi secretariado y el anterior estuvimos en el proceso de recuperación de la AEU. La Asociación de Ciencia Política se unión con otras organizaciones para desconocer a la comisión transitoria.

Estuve en Frente al final de mi gestión en el secretariado y empecé por dirigir una comisión nueva que habrían creado para diferenciar las labores de la comisión de asuntos universitarios, que atendiera casos estudiantiles y administrativos y la de académicos que se dedicara a hacer formación y actividades para promover la vida académica de estudiantes y la producción de conocimiento.

Nos propusimos criticar el sistema electoral de la U y las vulneraciones al cogobierno universitario. Iniciamos una campaña de voto universal y un debate estudiantil sobre las elecciones del rector. Esto nos llevaba a la conclusión de que la ruta y el ideal era la reforma universitaria. En ese proceso coincidimos bastante con Lenina y con todos los procesos que tenían que ver con la defensa de derechos humanos.

—Andrea, parece que fue un proceso muy natural en tu caso. ¿En tu casa que te decían?
—Andrea Rodríguez: Yo vivo con mi mamá y siempre hubo ese respaldo de su parte. Ella estudió una carrera de ciencias sociales, estudió Antropología, entonces comprendía el contexto y hubo bastante respaldo de su parte.

La vez pasada que tuvimos una actividad con nuestras familias mi mamá expresaba que sentía mi ausencia pero que sabía que yo estaba haciendo algo que me gustaba y que era para hacer de la U un espacio más agradable, un espacio más seguro para los estudiantes después de conocer un modo, es decir, una etapa donde hablar de la AEU significaba hablar de delincuencia, de violencia, de hombres haciendo política desde formas patriarcales sí me interesaba mucho que se pudiera transformar esa visión. También tal vez por mi historia familiar.

—La AEU era una institución de hombres. ¿Cómo veías esa AEU y cómo fue ser parte de ella siendo mujer?
—Andrea Rodríguez: Fue un cambio cualitativo sobre qué significaba hablar de la AEU, lo sentía mucho, porque en mi escuela se había declarado como territorio libre de AEU. Tal era el rechazo porque el espacio estaba cooptado, que ya se había transformado en un lugar de cuestiones criminales y violentas. Igual cuando se hablaba de AEU era hablar de violencia y de un espacio que daba miedo.

Estar ya adentro, aparte del sentimiento de ética de recuperación del espacio, se siente como no tener un referente inmediato. Estábamos haciendo cosas desde lo que nosotros conocíamos, desde nuestras experiencias fuera o dentro de la U. Era como crear modos de hacer política, era como crear un precedente en cuestiones positivas.

Lenina también lo vivió más, el hecho de los ataques por las causas que defendemos y especialmente cuando se referían a derechos de mujeres.

 

Rodríguez y García, en la Plaza de la Constitución, escenario donde volvió a cobrar relevancia el papel de la AEU. Foto: Carlos Sebastián

Rodríguez y García, en la Plaza de la Constitución, escenario donde volvió a cobrar relevancia el papel de la AEU. Foto: Carlos Sebastián

—¿Qué tipo de ataques tuviste que enfrentar?
—Andrea Rodríguez: Había páginas (en facebook) dedicadas exclusivamente a atacar a la AEU, hacer memes o sacar documentos donde nos acusaban de cosas. Documentos falsos. Me recuerdo mucho que cuando yo no estaba todavía publicaron una tabla de gastos que no eran reales y que la gente estaba diciendo que habían gastado dinero.

Personalmente, en junio del año pasado fuimos con dos compañeros representando a la AEU a la conferencia regional de educación superior, en Córdoba, Argentina, y una página publicó una imagen en la que decía que a mí me habían pagado para ir a apoyar el aborto.

Cuando se trataba de derechos a las mujeres siempre se atacaban. Incluso cuando llegaron a la sede los comités de huelga una de las cosas que decían era que la AEU era una asociación de huecos, lesbianas y abortistas.

También las cuestiones más cotidianas, en el sentido de que las relaciones en la U se volvieron hostiles. Se sabía que no cedemos a formas violentas sino que defendemos otro tipo de valores más democráticos.

—Cuando entraste a la U se vivía una época de manifestaciones y antes de eso, incluso en la Universidad era difícil soñar con cambiar las cosas, ¿con qué espíritu llegaste?
— Andrea Rodríguez: Yo creo que 2015 fue como una ventana de oportunidad. Siento que lo que se instaló fue una convicción por recuperar espacios. Saber que había personas ocupando espacios de manera ilegítima o ocupándolos para generar beneficios propios y esto de la lucha contra la corrupción fue un sentimiento que se contagió. Saber que en la U había espacios corrompidos.

Creo que era un sentimiento por querer cambiar las situaciones, siempre hay algún desinterés como forma de resistirse al cambio porque es más cómodo no querer involucrarse en procesos como este. Implica mucho tiempo pero yo creo que sí se recibió bastante bien.

Mi escuela y Agronomía siempre estaban en movilizaciones internas. Sí creo que hubo un auge en el movimiento y ya ahorita que existe una AEU ya cambia la dinámica, no se tiene ese objetivo de recuperar el espacio sino de ser más fiscalizador o de generar actividades desde el espacio de la AEU. Creo que la reacción fue positiva pero también existe otra reacción de crítica y descalificación.

Nosotros no actuamos como imitando otras cosas sino buscamos crear nuevas formas de estar en la AEU. Siento que mucha de la añoranza era, o no sé cómo llamarlo pero estaba esta idea de que teníamos que ser como Oliverio. Eso fue fuente de desacreditación porque nos decían que no estábamos haciendo lo que él haría.

—Lenina García: Siempre existió de ciertos sectores la idea de querernos imponer una forma de hacer política estudiantil o imponernos ciertos modelos ya creados como el de Oliverio. Hay mucho apego de la gente a la lucha armada. O sea el vínculo que tuvieron los estudiantes en la lucha armada o de ser reaccionarios de tomar buses, quemar buses, tomar la U.

Se dieron cosas que fueron transgresoras pero la gente no entiende eso. Ahí sí hay una admiración a una política desde la muerte. Si no das tu vida por el movimiento entonces no vales.

La gente como que añoraba el sacrificio y la muerte pero siento que es también que en Guatemala no estamos acostumbrados a que exista una cultura política ni a que haya referentes en la política entonces la gente prefiere a los referentes que murieron por una causa que a la gente que está viva y haciendo algo positivo.

A las familias de estudiantes desaparecidos no les viene en gracia que la gente ande hablando y diciendo sus nombres a diestra y siniestra sin pensar en lo que significó para ellos perder a un familiar. Yo cuando pienso en ellos los pienso desde el marco del respeto y creo que sus nombres son sagrados. Banalizarlos y usar siempre las mismas frases, solo porque sí y sin ningún sentido lo hemos visto en la Universidad, que se banaliza a los héroes y mártires y profanan sus nombres para hacer cosas negativas.

Eso se da mucho en la huelga, ellos pueden salir con los rostros cubiertos a violentar a mujeres en sus discursos, pero pasan en la placa de Oliverio y se tiran todo el discurso de su asesinato, de los mártires, pero es un discurso que ya no tiene sentido, es un discurso vacío. Por el contrario, cuando uno escucha un discurso de recuperación de la memoria allí sí tiene sentido.

 

García y Rodríguez, frente al MUSAC. Foto: Carlos Sebastián

García y Rodríguez, frente al MUSAC. Foto: Carlos Sebastián

—¿Cómo hicieron ustedes para rescatar esos nombres y no caer en las mismas deshonras, cómo luchar con la expectativa de la gente?
—Lenina García: Algo que nos sirvió mucho en AEU era tener claro cuáles eran las metas y objetivos por los cuales estábamos allí. Desde que nos lanzamos como planilla Frente hicimos un plan de trabajo y nuestro movimiento no carecía de visión.

Cuando estábamos en la AEU nos dimos cuenta de que el plan de trabajo se quedaba corto porque lo habíamos hecho pensando en una planilla y no una institución como la AEU. Empezamos a trabajar en un plan estratégico con cuatro ejes. Las expectativas y todo lo que la gente nos dijera en el exterior, al final nos dolía pero no nos hacía detenernos porque nosotros estábamos claros en cuál era el objetivo.

Desde la campaña dijimos que íbamos a ser una AEU que iba a recuperar toda la institucionalidad que se había perdido, que se iba a recuperar la sede, los contactos, la comunicación y los lazos con los estudiantes y nosotros. No inventamos castillos en el aire de promesas que no íbamos a cumplir, cosa que en algún momento otras planillas sí hicieron.
De ese plan de trabajo como un 70% se cumplió, otras que no estaban allí se hicieron, otras se quedaron en el aire porque el contexto no se dio para que surgiera, no se hizo una reforma de estatutos.

—¿Qué percibían de la gente externa a la AEU?
—Lenina García: A nosotros se nos cuestionó mucho el tema de que no quisimos recibir consejo, que no queríamos escuchar a nadie, pero yo creo que las acciones demuestran lo contrario.

Hemos hecho alianza con organizaciones de gente que es adulta, también con ONU Mujeres con el estudio sobre el acoso en la universidad, todas las movilizaciones las hicimos en conjunto con la sociedad civil, con el sector campesino e indígena.

También mantuvimos una comunicación fuerte con muchos exdirigentes, por ejemplo Jorge Arreaga, Iduvina Hernández, Edgar Ruano y tenemos comunicación con los familiares de los mártires del 89. Al contrario, el hecho de hablar con ellos, escucharlos y que nos contaran todo lo que les tocó vivir y los enormes desafíos que enfrentaron nos sirvió para tener más claridad porque nosotros no tuvimos referentes contemporáneos en la AEU porque del 2000 al 2017 era una mafia.

—Teniendo el consejo de tantas personas que eran referentes para ustedes, ¿cuál era su guía?
—Lenina García: Nosotros teníamos un modelo de organización interesante porque por un lado, los estatutos de AEU son un poco rígidos y delegan mucho poder al comité ejecutivo, secretaría general adjunta, finanzas y actas, pero en la práctica jamás tomamos decisiones solo nosotros, incluimos al secretariado donde ya de último éramos entre 20 y 30 (personas).

Fue un modelo bastante colectivo y el indicador de para dónde tenía que ir la lucha fue la defensa de los derechos humanos. Por ejemplo, con la situación de los estudiantes de Nicaragua, donde fuimos sumamente criticados porque emitíamos pronunciamientos rechazando la represión del gobierno de (Daniel) Ortega.

Ser la primera AEU en esta época y repensar la manera de hacer política, para nosotros era necesario tener ciertas articulaciones, por la coyuntura política era necesario que diferentes entidades, diferentes sectores de la sociedad civil se pronunciaron en contra de la corrupción y la impunidad.

Algo que nos ayudó mucho fue estar rindiendo cuentas al consejo consultivo, que es el órgano que está constituido por un representante de cada asociación.

—Es un trabajo que demanda mucho tiempo, además de ser estudiantes y seguir sus responsabilidades, ¿cómo fue esa experiencia?
—Andrea Rodríguez: Para mí una cuestión muy importante en el movimiento estudiantil es que el sujeto son los estudiantes. Yo creo que nunca había que dejar de lado esa responsabilidad y por mi parte esa era mi base, cumplir con mis responsabilidades académicas es lo que a mí me da la validez de seguir haciendo cambios. No dejar de un lado mi vida estudiantil y solo dedicarme al activismo sin pensar en qué me tiene en la universidad en primer lugar.

La universidad es un espacio de formación académica y yo no me sentiría leal a mí misma si dejaba de lado todo eso. A nosotras nos tocó una etapa donde sí había que dedicarle muchísimo tiempo para sentar las bases de un espacio que se había perdido pero también creo que la participación política es una decisión bastante fuerte, pero también hay que apuntar que desde la cotidianidad de la universidad también se pueden hacer mucho, desde las aulas, desde el consejo consultivo de tu unidad académica, se puede hacer bastante porque al final estás dando un poco de tu tiempo para resolver situaciones que son colectivas.

Para quienes estuvimos en AEU fue bastante demandante porque estábamos empezando, pero sí espero que vaya transformándose en el futuro.

 

Lenina García y Andrea Rodríguez en la sede de la AEU, donde existe un mural dedicado a Oliverio Castañeda de León. Foto: Carlos Sebastián

Lenina García y Andrea Rodríguez en la sede de la AEU, donde existe un mural dedicado a Oliverio Castañeda de León. Foto: Carlos Sebastián

—¿Cómo fue esa experiencia para ti, Lenina, que ya trabajabas coordinando un programa de educación para niños trabajadores del mercado La Terminal?
—Lenina García: En mi caso fue un tanto distinto porque yo entré a la universidad en 2011, estudio los sábados un profesorado de Lengua y Literatura, ya me gradué de eso, y en mi caso yo estaba más vinculada en la defensa de los derechos de la niñez, trabajando como coordinadora del PENNAT , pero más allá de hecho en el cargo que yo estuve, tuve mucha formación política.

A mí me tocaba por ejemplo, entablar relación con los ministros de Educación y miembros de la sociedad civil. Luego del 2015, el año que se alborotó todo, ver a los estudiantes en las calles, recuperando sus espacios, me llenó de esperanza y como yo era estudiante los sábados yo no pertenecía a una asociación, lo que hacía es que me iba los sábados con mi familia a la Plaza.

Así fue como conocí a otros compañeros que hacían política estudiantil y allí es donde digo ‘también se necesita hacer esfuerzos dentro de la universidad’. Me di cuenta que había muchas herramientas que había aprendido y que podía poner al servicio del movimiento, como por ejemplo, como yo soy educadora, la parte de la facilitación de crear metodologías de participación de los grupos y de sistematización. Así es cómo me integro a USAC es Pueblo y luego se empieza a tratar la manera de ver cómo se sumaba a la recuperación de la AEU.

La experiencia que yo tuve en PENNAT casi nadie la ha tenido, de dirigir una organización siendo joven. Cuando mis compañeros me conocen ven en mí a alguien que ya tiene una formación y que no le costaría tanto asumir ese liderazgo y también, por el hecho de ser mujer ya habíamos hablado antes de que nuestro secretariado tenía que tener un liderazgo femenino porque iba a ser movimiento transgresor, una reivindicación histórica.

2. La AEU y la vida nacional

El 20 de septiembre una multitud de jóvenes universitarios caminaron desde la Universidad hasta el frente del Palacio Nacional en respuesta a una convocatoria realizada por la AEU. La convocatoria invitaba a marchar con rostros descubiertos, sin armas, sin alcohol ni estupefacientes y sin banderas políticas. Algo desconocido para esta generación de estudiantes que solo conocían a una Asociación tomada por la mafia.

En la Plaza, Lenina García se subió a una tarima y dirigió las consignas: “¡El pueblo unido, jamás será vencido! ¡El pueblo unido, jamás será vencido! ¡El pueblo unido, jamás será vencido!”. Hubo suficientes personas y periodistas que documentaron ese momento.

—Hace dos años una marea de estudiantes universitarios entró a la Plaza Central por la séptima avenida de la zona 1, encabezando un paro nacional en contra de la corrupción y el gobierno de Jimmy Morales. ¿Cómo fue ese momento?
—Lenina García: Lo recuerdo con mucha alegría porque era la primera vez que salía la AEU a las calles de manera institucional. Había muchos rostros de personas emocionadas de ver que los estudiantes estaban en las calles. Fue una marcha bastante larga. Hay un par de videos donde vamos con los estudiantes de la AEU, saltando, gritando, fue algo muy alegre. También fue bonito darte cuenta que los estudiantes podemos ser sujetos de cambio, algo que la sociedad ha fomentado es que los jóvenes no podemos hacer política, que la política es para los adultos. Eso fue muestra de que sí podemos. Yo recuerdo con mucha alegría ese día.

Fuimos una oposición para el gobierno de Jimmy Morales, para el Congreso de la República al que no se le dejó sesionar durante varias veces. Sobre todo la indignación que nos provoca que Jimmy Morales esté acusado de casos de corrupción sino también su participación en solapar el femicidio de las 41 niñas. Él dio la orden de que la policía ingresara, fue en su gobierno, no tuvieron la capacidad de proteger a las niñas ni ahora ni nunca entonces eso también lo recordamos.

—Andrea Rodríguez: Yo recuerdo que el año pasado, con unas compañeras de AEU estábamos saliendo de una reunión y justo había un acto de Jimmy Morales. Éramos un grupo minoritario entre toda la gente que estaba presente y era tanta la indignación que aunque éramos pocas personas dijimos: “Vamos a gritarle a Jimmy”. Le dijimos de todo, desde que es una persona corrupta que llegó al poder por un partido financiado de manera ilícita hasta que es el responsable de la muerte de las niñas.

***

El día de la entrevista con ambas dirigentes estudiantiles, la Plaza estaba cercada con la intención de que nadie pudiera acercarse al pie del asta de la bandera, en donde solía haber un altar dedicado a la memoria de las 41 niñas fallecidas el 8 de marzo de 2017. El gobierno lo destruyó y argumentó que la Plaza Central no era ningún cementerio. Ese día policías y cercos intentaban evitar la presencia de madres, mujeres y ciudadanos dispuestos a montar un nuevo altar. Un día antes un grupo de personas se reunió en ese lugar y manifestó contra Jimmy Morales por su insensibilidad y responsabilidad en la muerte de esas niñas, mientras él presumía la nueva fachada del Palacio Nacional.

***

—¿Qué piensas de lo de ayer, que el gobierno retiró el altar de las niñas del Hogar Seguro para dar paso a un evento oficial?
—Lenina García: Septiembre es un mes de sentimientos encontrados. Por un lado me recuerda a los paros y esa movilización ciudadana pero también el hartazgo de ver que los funcionarios celebran su propia independencia que les permite andar en los cargos, la independencia de ser inmunes, esa es la independencia que ellos celebran pero para nosotros no vivimos en un país independiente mientras siga existiendo pobreza, migración asesinato de niños y niñas. Es doloroso pero también es lo que nos hace pensar en qué es lo que defendemos.

—Andrea Rodríguez: Yo siento que este fue un espacio donde convergen distintos sectores sociales, personas que no se habían organizado. Fue un espacio que permitió generar muchos consensos en su momento. Por ejemplo con la lucha contra la corrupción pero también ha sido un escenario donde los funcionarios a quienes se les ha cuestionado y acusado de distintos crímenes y a quienes la sociedad les ha exigido su renuncia, ha sido un espacio del cual se han tratado de reapropiar para demostrar que realmente su inmunidad y la impunidad que eso genera son intocables.

Creo que igual que ayer cuando las mujeres iniciaron el acto para tratar de evitar que se quitara el altar y quedarse conmemorando y decir que no es la plaza de los funcionarios sino de las niñas y la ciudadanía, son escenarios que aunque los corruptos quieran recuperar la ciudadanía siempre va volver.

Cuando ocurrió estábamos en mi escuela haciendo una cátedra de género y ese día eran las 9 de la mañana y a cada momento nos avisaban que había muerto una niña más. Era ese conteo de ya son 20, 23, 28 hasta llegar a 41 y eso fue con el aval del presidente y otros funcionarios que le siguen.

Ese mismo día venimos a la plaza y hubo un acto bastante solemne, un acto de indignación. Fue uno de los momentos de crisis del gobierno que pudieron desencadenar en algo más grande pero también la sociedad guatemalteca criminalizó mucho a las niñas y ahí se ven las contradicciones de la sociedad.

Es un espacio que tiene que recuperarse y no puede ser que los funcionarios desplieguen toda la policía para que la gente no esté en el espacio público. Es una muestra de mucho autoritarismo y que nos invita a que no dejemos que sean ellos los que ocupan la plaza. Al final creo que el 2015 fue ese espacio que se reapropió de la plaza y que ahora también nos recuerda que hay que proteger esos legados porque ahora tenemos una causa muy trágica como el femicidio de las niñas. Es una plaza muy simbólica y es indignante. Hay que seguir viniendo a la plaza, no hay que olvidarse de ese espacio.

 

Andrea Rodríguez. Foto: Carlos Sebastián

Andrea Rodríguez. Foto: Carlos Sebastián

—Lenina García: En lo personal me afectó mucho lo de las niñas porque había una que yo conocí y que estudió en PENNAT. Ella se llamaba Madelyn, entonces ella justo me recordaba un poco a ese fracaso del sistema de protección de la niñez. Mi amuleto de lucha siempre han sido los niños y niñas trabajadores entonces cuando siempre veía un problema o una situación difícil siempre me recordaba de lo difícil que es para ellos sobrevivir.

Para ellos ir a la escuela ni siquiera es una posibilidad mientras nosotros tenemos muchos privilegios; entonces recordarme de ellos como parte de razón de ser de la humanidad, un país que no cuida a su niñez es un país nefasto. Los niños siempre me han dado mucha fuerza y las niñas siempre han sido amuleto de fuerza, esperanza de seguir luchando. También el hecho de que se hayan rebelado es una fuerza, una energía que estamos demostrando las mujeres. Las mujeres no estamos dispuestas a callar y normalizar la violencia y las niñas fueron ejemplo de eso. Las niñas siguen siendo esa esperanza.

3. La AEU y la vida personal

—Tu nombre y rostro empezó a salir en todas las noticias, ¿cómo impactó esa atención pública y mediática en tu vida personal?
—Lenina García: Tuve que cambiar mi rutina, el manejo de mis redes sociales y relaciones interpersonales, pero al final no me costó tanto porque ya traía la experiencia de estar en PENNAT, sobre lo que se siente estar en un cargo siendo joven y responsable. Es algo que ves mucho en tu generación, que cuesta un poco que jóvenes asuman cargos de esa naturaleza y si no tienes un buen manejo de tus tiempos y disciplina. Quizás no lo logres sobrellevar. El mayor aliciente que uno puede tener es la seguridad y confianza. Si tú lo tienes entonces al final va a ser tu mayor motor para seguir adelante.

Algo que sí me gustaría resaltar es que en esta representación tuvimos el apoyo de muchas mujeres con las que nunca nos dejamos solas, nunca nos abandonamos, no solo a nivel externo e interno.

Por eso es que el hecho de que Andrea y yo estuvimos al frente de la AEU también es algo histórico porque no sé si en la actualidad hay alguna institución pública que sea dirigida por dos mujeres. Eso quiere decir que los mismos estudiantes están confiando en los liderazgos de las mujeres y eso quiere decir que también se está confiando en una política más de la gente, no tanto desde el autoritarismo sino más desde la construcción colectiva.

—Hace un momento hablamos de que cuando ustedes empezaron el Secretariado se dieron cuenta de que las personas piensan la política estudiantil desde la muerte, ¿Qué reflexión hacen de este espacio (la placa en memoria de Oliverio Castañeda en el Pasaje Rubio) después de haber pasado dos años en estos cargos?
—Lenina García: Hay una frase muy impactante que está escriba justo frente a la sede de la AEU, que dice ‘siempre fuimos tras la vida’. Ese mural lo pintaron estudiantes de la USAC y de la AEU en el año 78, después del entierro de Robin García. Esa frase para nosotras tienen mucho significado porque reivindica la vida, ¿por qué nos están asesinando y masacrando si al final siempre hemos ido tras la vida?. Entonces esa consigna en lo personal me ha servido mucho.

También creo que en Guatemala somos una sociedad muy marcada por la guerra, no hemos sanado, no ha habido justicia para las víctimas y miles de desaparecidos. También en Guatemala se vive una situación de profundo duelo que no termina de sanar y hay que entender que en esa lógica toda la construcción social que hay dentro de la universidad.

De nuestra parte como AEU sí creemos que los ejercicios políticos deben de ir tras la vida, tras la alegría, tras la defensa de los derechos humanos. No queremos más mártires, no queremos que más jóvenes sean asesinados, tampoco más defensores de derechos humanos, como en el caso de Codeca, que tuvieron tantos asesinatos en estos dos años. Ellos, por ser indígenas, por el racismo, están siendo asesinados. No queremos eso para la sociedad, que la gente pueda vivir, ser felices con sus familias y terminar sus proyectos de vida.

También creemos que la desaparición sistemática de estudiantes universitarios fue un proyecto de Estado, el reprimir y desaparecer a los que se perfilaban como grandes líderes del país fue un hecho premeditado y es muy doloroso. Nuestro vínculo de los mártires es de poder hacer justicia a través de la búsqueda de la verdad y memoria, que se sepa lo que ocurrió, que se cuente la historia tal cual fue, sin ningún tipo de maquillaje pero que también las representaciones estudiantiles sean más comprometidas porque sabes que estás en un espacio donde muchos no pudieron terminar de ejercer su representación sino que fueron acallados.

Nos infunde un tremendo respeto hacia ellos, pero siempre buscando la vida, reividicando su memoria y que ellos también eran jóvenes como nosotros. Tenían sueños.

—Andrea Rodríguez: Algo importante de eso es entender las causas de la represión. Cuando hablamos de la guerra no debemos quedarnos con eso. Hay que entender los contextos políticos y reconocer que fue el Estado el que utilizó la violencia sistemática para reprimir, para cometer homicidios. Fue una cuestión que es muy grave, tanto a nivel social e histórico. Eso nos debe invitar a continuar con un legado de defensa de los derechos humanos y Oliverio también lo decía: los derechos humanos no son una utopía, son una razón cotidiana de lucha.

A veces hay gente que cree que los derechos humanos son un paradigma nuevo cuando realmente ha formado parte de los ideales de muchas generaciones. No es casualidad. El Estado de Guatemala ha sido débil, violento y represivo, entonces reconocer que estamos en un momento de intentos de construcción de la democracia, hay que valorar el legado de las personas que lucharon por ella haciendo valer nuestros derechos, exigiéndolos y ejerciéndolos, también estando conscientes de que la desigualdad, la pobreza, de alguna manera fueron el germen.

—¿Qué viene ahora en sus vidas?
—Lenina García: En mi caso lo primero es terminar mi carrera porque ya la tengo un poco rezagada por todo esto. Sí quiero terminar la tesis, graduarme, quiero tomar un tiempo para descansar porque es necesario tomar un respiro para poder ir a otros espacios, para poder escribir y reflexionar.

Uno de mis sueños es poder transformar la educación pública desde otros espacios. He vivido experiencias desde la educación popular con niñez de mercados en la universidad y ahora me gustaría intentar ir más al Ministerio de Educación o espacios que tengan que ver con la educación pública del país pero también no desde una perspectiva academicista sino también entrar desde las reivindicaciones sociales y populares que es el campo en el que me he especializado. Entonces me quisiera seguir especializando en esos ámbitos.

En algún momento no descartaría participar en política nacional. Creo que sería un gran aporte a la sociedad poder servirle a la gente pero es algo que veo muy a largo plazo sino que sí quiero darme más tiempo para seguir construyendo, que al final uno no deja de aprender, siempre uno sigue aprendiendo.

También me gustaría ser como alguien que pueda poner al servicio de otras generaciones de estudiantes lo que vivimos. Igual si hay algún proceso para acompañar en la Universidad me gustaría acompañarlo pero ya no siendo yo dirigente porque ya cerré esa etapa.

 

Lenina García. Foto: Carlos Sebastián

Lenina García. Foto: Carlos Sebastián

—Andrea Rodríguez: Yo ahorita estoy cerrando mi carrera entonces a corto plazo lo que quiero es cerrar, hacer todos los pasos para graduarme. Sí, quisiera seguir estudiando, me gusta mucho la vida académica, me gustaría seguir un posgrado y todo, siempre en sociología. Una de las máximas que siempre voy a defender es la defensa de la democracia. No es posible seguir permitiendo el autoritarismo, mi sueño es que nunca perdamos esa reflexión.

También una de las cosas que toda la vida voy a defender es el feminismo, es un espacio que me interesa bastante y siempre mantener la vinculación entre lo que se puede aportar desde lo académico hacia los cambios en la sociedad.

***

Lenina García y Andrea Rodríguez entregaron sus cargos el 7 de septiembre. En la primera semana de octubre la USAC celebró sus elecciones y el 35% de los estudiantes que votaron eligieron a la planilla Consciencia como sucesora del liderazgo estudiantil. Los resultados aún son preliminares. El Consejo Electoral Estudiantil Universitario los hará oficiales cuando termine de recibir y evaluar posibles impugnaciones al proceso electoral.

Jody García
/

Periodista. También lectora y pintora. Trabajó dos años en Diario La Hora cubriendo el sistema de justicia. Llegó a Nómada por el futuro. @Jody_Garcia_


Kimberly López
/

Periodista guatemalteca en constante formación. Empecé a conocer el periodismo en Plaza Pública y La Hora. Me interesa la política, la fiscalización y contar historias. No sé si seré testigo de un mejor país, pero quiero ayudar a construirlo.


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    Alex /

    12/10/2019 4:57 PM

    La AEU responde a intereses particulares, ¿investigaron el uso de recursos para viajes por parte de sus miembros?

    ¡Ay no!

    6

    ¡Nítido!

    Santiago Arias /

    11/10/2019 5:46 AM

    Qué grandes este par de mujeres que abren luz para toda una generación que seguramente soñaba con hacer las cosas distintas, pero por miedo o falta de voluntad, no se atrevía. Abrazos de admiración desde Colombia.

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!



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