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Si los opositores no participan en las elecciones, se acaba la democracia en Guatemala

Para que unas elecciones sean democráticas, no es obligatorio que ganen los opositores. No importa si gana la aliada del sistema, Sandra Torres; la opositora Thelma Aldana; o cualquier otro candidato. Lo importante es que puedan participar opositores para que las elecciones tengan oxígeno y sean una competencia real. Pero están en riesgo por el presidente Jimmy Morales y el ministro Enrique Degenhart.

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Esta es una opinión

Jonathan Menkos, Thelma Aldana y Samuel Pérez Álvarez. Son los candidatos a vice, a presidenta y el secretario general.

Foto: Sandra Sebastián

La dictadura en Nicaragua no empezó con el asesinato de 350 ciudadanos en abril de 2018. Empezó en 2008 en las elecciones municipales, cuando ilegalizaron al Movimiento Renovador Sandinista (MRS); después en 2011, impusieron la reelección inconstitucional de Ortega, y en 2016, durante su segunda reelección consecutiva, despojaron al PLI de su personería jurídica, y eliminaron de la competencia a la fórmula presidencial opositora de la Alianza PLI. Guatemala corre este riesgo.

Leé también: La orden de captura contra Thelma Aldana y la inscripción en el TSE que la salva

Hay un elemento mínimo, indispensable, para las democracias electorales, y es que las fuerzas opositoras puedan competir en condiciones similares. Durante las próximas doce semanas, habrá un pulso sin tregua para decidir si se impone la democracia o el camino hacia la dictadura en Guatemala.

En nuestro país están en colisión dos proyectos desde 2015.

Uno, al que llamaremos oficialista, que busca mantener el sistema, el status quo, es una alianza muy poderosa que une desde fuerzas muy elegantes como el Cacif y la gran mayoría de la élite económica, y fuerzas menos elegantes como la mayor parte del ejército y militares retirados, el crimen organizado, políticos conservadores, políticos socialdemócratas de la UNE, el Gobierno, la mayor parte del Congreso, la mayor parte de los jueces, medios propagandísticos, ciudadanos y el recientemente revelado fichaje de la fiscal general Consuelo Porras. Entre las opciones electorales, la UNE es la que tiene más posibilidades de pasar a segunda vuelta para disputar la continuidad del sistema.

Otro, al que llamaremos opositor, busca una reforma o romper el sistema. Se ha encontrado bajo el paraguas del proyecto contra la corrupción y la impunidad, en el que confluyen muchos ciudadanos, fiscales, jueces, prácticamente todos los medios periodísticos, organizaciones de la sociedad civil, la AEU, una minoría del Congreso, una minoría muy prestigiosa de jueces, una minoría de la élite económica, la PDH, políticos conservadores y progresistas, la CICIG y la FECI, y algunos partidos políticos minoritarios o nuevos. Entre las opciones electorales, Semilla es la que tiene más posibilidades de pasar a segunda vuelta para disputar una ruptura o una reforma al sistema.

No importa qué proyecto gane, lo que hace a una democracia electoral una democracia electoral es que sean los ciudadanos quienes decidan qué proyecto quieren.

Pero tenemos un problema.

El sistema, el oficialismo, está intentando impedir que los opositores puedan participar. Y sin opositores, sería más bien como unas elecciones primarias de un ‘partido’. Las diferencias entre los aliados Sandra Torres (UNE), Estuardo Galdámez (FCN) o Zury Ríos (Valor) son más bien de forma y no de fondo.

Esta última semana hemos visto cómo el sistema –desde la Contraloría, la Fiscal General y el juez Víctor Cruz– intentó impedir que Thelma Aldana, de Semilla, pudiera inscribirse como candidata presidencial.

La Contraloría inventó un caso de una ‘plaza fantasma’ de José Carlos Marroquín, que desmentimos desde Nómada haciendo periodismo y verificando que el producto de la consultoría reclamada sí existía. Eso sí, un producto mediocre y de un costo altísimo para el erario nacional, de Q200 mil, por el que Thelma Aldana deberá dar mejores explicaciones que las que nos dio. Pero una cosa es la mediocridad o la mala inversión de recursos, y otra es una ilegalidad. Al igual que con el caso de otra ‘plaza fantasma’, de Gustavo Bonilla, decano de Derecho de la USAC. El caso parece tan inventado que la fiscal Consuelo Porras pidió que se declarara bajo reserva y así no pudiéramos ver cuán frágiles eran las evidencias y pudiera pedir una orden de captura para impedir la participación de Thelma Aldana en las elecciones.

Una acción tramposa por parte de Consuelo Porras, que a la vez retrasó tres meses una acusación de la FECI y la CICIG contra Sandra Torres (UNE), para que pudiera ser protegida por la inmunidad y por la Corte Suprema de Justicia. La acusación es por Q20 millones de cuentas paralelas en la campaña electoral anterior.

El registrador que salvó, de momento, la democracia electoral

La democracia, por ahora, está a salvo gracias a la intervención del Registro de Ciudadanos del Tribunal Supremo Electoral (TSE), cuyo director Leopoldo Guerra encontró que era válida la inscripción de la opositora Thelma Aldana a pesar de los ataques del sistema.

Pero sigue en riesgo porque el Gobierno del sistema, encabezado por el presidente Jimmy Morales y el ministro de Gobernación Enrique Degenhart, tiene un récord de irrespetar a las instituciones que fueron diseñadas hace 35 años como contrapesos.

Hace seis meses, en septiembre de 2018, irrespetaron órdenes de la Corte de Constitucionalidad e impidieron el funcionamiento a pleno de la CICIG. La mayoría de los magistrados de la Corte, independientes del sistema, declararon ilegal las acciones del Gobierno y mantuvieron con validez formal a la CICIG, que funciona a medio vapor porque no puede regresar al país el comisionado Iván Velásquez ni diez de sus investigadores.

Pero los magistrados de la CC no dieron un paso más y no ordenaron la destitución del ministro Degenhart por no haber acatado sentencias de la Corte. Quizás lo hicieron pensando en que eso detonaría un Golpe de Estado; quizás prefirieron sacrificar de facto la CICIG con tal de salvar la democracia.

El problema es que Degenhart nunca ha respetado la ley. Destruyó el trabajo de diez años y destituyó a más de 600 policías técnicos para regresar la Policía Nacional Civil a las estructuras mafiosas. Desoyó a la Corte de Constitucionalidad durante los últimos seis meses.

Y creerá, probablemente, que si desoye al Tribunal Supremo Electoral y captura ilegalmente a la líder de la oposición, Thelma Aldana, pues no le va a pasar nada.

La mayoría de magistrados de la Corte de Constitucionalidad, entonces, estará en otro dilema. Ya no es sacrificar solo a la CICIG para salvar la democracia. Es sacrificar a la oposición y al TSE. Pero entonces, sin ambos, ya no quedará nada de democracia.

El camino de Thelma Aldana y Semilla estará lleno de obstáculos. El TSE los hizo sobrepasar las trampas que el sistema puso en la Contraloría, en el Ministerio Público y en el juzgado de Víctor Ortiz. Ahora deberá sobrepasar las trampas de Gobernación y, muy pronto, de la Corte Suprema de Justicia. Si el MP de Consuelo Porras decide seguir con la acusación contra Thelma Aldana, que ahora tiene inmunidad por ser candidata, el caso deberá ser decidido por 12 jueces de la Corte Suprema de Justicia.

Estos 12 magistrados, que protegieron a Sandra Torres a pesar de la acusación de Q20 millones de financiamiento electoral ilícito sustentados con transferencias financieras, facturas y testimonios de empresarios, deberían proteger también a Thelma Aldana de la acusación de un profesor en el Ministerio Público que cobraba Q20 mil, y cuyas evidencias la fiscal Consuelo Porras ni siquiera se atreve a mostrar al público.

Estos 12 magistrados serán definitivos para el futuro de la democracia.

¿Debería ganar la oposición para que sea democrático?

En las elecciones, de hecho, no importa quién gane entre la aliada del sistema, Sandra Torres, o la opositora, Thelma Aldana, o cualquier otra candidata o candidato.

Lo importante es que puedan participar opositores para que las elecciones tengan oxígeno y sean una competencia real. Y sean los ciudadanos los que decidan qué opción prefieren, y no lo decida una dupla de delincuentes como Enrique Degenhart y Jimmy Morales.

¿Qué opción es mejor? Serán los ciudadanos quienes decidan. Para los urbanos cansados de ver cómo la corrupción impide que el Estado funcione para sus vidas, probablemente la respuesta sea la opositora Thelma Aldana. Para los rurales que vieron cómo el gobierno de la UNE (2008-2011) cambió sus vidas y les sacó de la pobreza extrema, probablemente la respuesta sea Sandra Torres. Para algún hombre en la luna, quizás la respuesta sea el exministro de Jimmy con la peor campaña electoral, un señor que se llama Chea Urruela. O hay otros veinte candidatos y dos candidatas. El caso de Zury Ríos, de hecho, podría regresar a la Corte de Constitucionalidad y con un nuevo sorteo de magistrados suplentes, tener una mayoría que le permita participar.

Lo importante es que esta colisión entre dos proyectos de país, que nos ha tenido en tensiones durante los últimos cuatro años desde abril de 2015 cuando surgió el caso de La Línea, finalmente se dirima de la mejor manera posible, cívicamente, con el único método en el que por un momento en el este paraíso desigual vale lo mismo la opinión de cada guatemalteca y cada guatemalteco: en las elecciones.

Martín Rodríguez Pellecer
/

Es el director y CEO de Nómada. Es guatemalteco, perseverante y alegre. Empezó en el periodismo en 2001 en cartas de lectores. En 2011 fundó Plaza Pública para la URL, y en 2014, Nómada. Estudió una licenciatura en la UFM y una maestría en Estudios Latinoamericanos en la UAM. Fue finalista del premio FNPI en 2013 y 2017. Ganó el premio nacional de periodismo en 2004 y 2017. Es políglota y feminista. @Revolufashion


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    julian Orteman /

    21/03/2019 3:35 PM

    Guatemala esta capturada por los MAFIOSOS. Al mas estilo CHAVEZ-MADURO, como cuando elimino a Capriles, y otros lideres hoy con arresto domiciliar, con la amenaza respectiva de repercusiones de muerte inclusive a sus familiares. Ese es el estado actual de Guatemala, donde abiertamente existe un PACTO JIMMY/SANDRA para que mediante el MP, puesta por Jimmy y la CC con influencia de Sandra Torres, tiene como mision a toda costa evitar la inscripcion de Thelma Aldana para la presidencia, por el riesgo que corren de terminar de la misma forma de como paro Otto Perez Molina y la Baldetti. esta aliansa negra y obscura tiene como mision asegurar una transicion suave y segura para Jimmy y toda su rosca mafiosa, incluyendo al adefesio del DEHENFART y la otra tranquilamente como presidente, o deja a la cony o la cambia por otra mas afin de ella y alistense que ahi viene su caprichito al mas estilo maduro de querer cambiar la constitucion para su reeleccion. El futuro se ve dificil y lamentablemente una confrontacion violenta se aproxima.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Guillermo /

    21/03/2019 11:32 AM

    Creo que Thelma Aldana ha definido muy bien el escenario político y electoral. Se trata de un proceso donde participa la gente decente, la gente que siente vergüenza por la miseria en que se ha hundido al país, contra la estructura criminal que se enquistó en el Estado, los corruptos, los degenerados que le robaron el futuro a miles de niños guatemaltecos y entonces a Guatemala. Ahora ellos, los hampones, la corporación criminal que se resiste a perder sus privilegios, esa mafia organizada en el gobierno, en el congreso y en el sistema judicial va a hacer todo lo posible para evitar la participación de aquellos que bien podrían cambiar las cosas y hacer de este país, una Guatemala más digna, más decente.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Blanca Rosa González /

    21/03/2019 10:10 AM

    Hábilmente los corruptos han llevado el tema de las elecciones a su patio putrefacto, evitando así las propuestas concretas sobre planes de trabajo y cómo los van a ejecutar-

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Claudia Regina /

    20/03/2019 6:44 PM

    He criticado el actuar de Thelma Aldana en el pasado, específicamente el basar casos en colaboradores eficaces. No votaría por ella. Pero no quiero que en nuestro país no haya democracia, no quiero que perdamos la fe en el sistema, no quiero regresar al tiempo en el que veíamos las injusticias y a vivir decepconados por vivir en Gt. Debe cesar la persecución a Thelma Aldana y que decidan las urnas.

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    Maria José Paredes /

    20/03/2019 12:04 PM

    Me gustó mucho leer esto... ojalá todos los guatemaltecos nos tomaramos unos 15 minutos para leerlo y analizar.
    Saludos!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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